“Te tiro un sope y hacé lo que puedas” El anuncio de Alberto de créditos para vivienda, sus límites y una propuesta realista

en El Aromo n° 117/Novedades

Con el gigantesco déficit habitacional de la Argentina no se puede andar con titubeos ni con créditos miserables para que la población haga lo que pueda. ¿Qué es lo que hace falta para resolver el problema de la vivienda? Evidentemente, hace falta un plan. Y un poco de audacia. Es decir, un programa ambicioso. Se puede empezar por la construcción de viviendas sociales en el predio militar de Campo de Mayo.

Nicolás Villanova
OES-CEICS

El Frente de Todos acaba de anunciar la línea de Créditos Casa Propia a tasa cero para la construcción y refacción de viviendas a nivel nacional. Como siempre ocurre en años electorales, se lanza un plan con bombos y platillos, que en los hechos resulta apenas lo que un alfiler ocupa en una playa. Lo interesante del programa es que no se ajusta por inflación, sino por la variación salarial. Sin embargo, en un país donde la inflación es tan elevada, aun estando hoy muy contenida por el control de precios y el congelamiento de tarifas, un aumento sustantivo de los precios puede desandar la posibilidad de sostener el pago del crédito, aun cuando el tope de la cuota no superará el 25% del sueldo. Pero, más allá de esto, lo cierto es que el crédito exige una “solvencia” de la cual carece un porcentaje sustantivo de la clase obrera y, además, resulta muy limitado por el préstamo en sí mismo y por su alcance. Toda esta política crediticia presenta grandes límites para la resolución del problema de la vivienda y el déficit habitacional. Un verdadero programa de viviendas supone un plan ambicioso acorde a las necesidades actuales.

Para una casita de playmobil

El gobierno lanza 87 mil créditos de los cuales 65 mil son para refacción y otros 22 mil para construcción de viviendas. Para poder inscribirse en el sorteo los interesados deben demostrar “solvencia”. Para el préstamo por refacción se debe acreditar un salario superior a $25.000 e inferior a $173.000, mientras que para el crédito para la construcción de la vivienda se exige un salario no menor a los $53.000 y no mayor a los $175.000. De este modo, ninguno de los más de 2 millones de desocupados (medidos oficialmente) pueden inscribirse, como tampoco los más de 500 mil beneficiarios de planes de empleo (que cobran la mitad del salario mínimo), ni los más de 5 millones de obreros informales que no pueden demostrar su sueldo porque están “en negro”. Es decir que el crédito deja afuera a unos 8 millones de personas que no tienen “solvencia”. Tampoco pueden inscribirse aquellos obreros registrados con salarios inferiores a los 53 mil pesos, que son más de la mitad de los asalariados “en blanco” y que perciben sueldos por debajo de la línea de pobreza. Para acceder al préstamo por construcción de vivienda el interesado debe poseer su propio terreno, los cuales hoy varían mucho sus precios, pero los lotes de 40 a 70 metros cuadrados no bajan de los 10 mil a 40 mil dólares.

A su vez, los créditos son muy limitados por la cantidad de dinero prestada. De los 65 mil préstamos para refacción, 40 mil se entregan por un valor de $100 mil  (36 cuotas de $2.882) y otros 25 mil por un monto de $240 mil (36 cuotas de $6.917). A valores oficiales del mes de octubre de 2020 y actualizados a marzo de este año, el costo de la construcción del metro cuadrado en el Gran Buenos Aires oscila en los $65.000 y no difiere sustantivamente de lo que sucede en otras provincias como Córdoba, Tucumán o Salta ($66.000), San Luis ($74.000) o Santa Cruz ($71.000). De modo que el préstamo más barato para refacción supone un equivalente a la construcción de una superficie de casi 1,5 metros cuadrados, mientras que, el más caro, equivale a 3,5 metros cuadrados, ni un dormitorio. O bien, un arreglo en un baño o una cocina.

El programa de créditos tiene un alcance muy limitado, sobre todo porque el denominado déficit habitacional afecta a millones de personas en todo el país. Se podría aducir, y con razón, que estos préstamos constituyen tan solo una parte de la política de vivienda del gobierno actual, los cuales complementan el Programa Federal Argentina Construye impulsado a mediados del año 2020. Ahora bien, ¿qué promete este programa? ¿Es acorde al déficit habitacional? El programa de vivienda del gobierno propone la construcción de tan solo 5.500 viviendas, sumadas a las 30 mil en las que el ministerio estaría trabajando, la refacción de unas 42.900 unidades habitacionales, la entrega de 200 mil créditos, 4 mil transferencias para la compra de materiales, fabricación de 1.250 núcleos sanitarios y la generación de unos 2.000 lotes con servicios. En síntesis, más créditos para las denominadas “soluciones habitacionales”, muy poco para la construcción de viviendas nuevas.

La magnitud del problema

El carácter limitado de la política actual de vivienda se pone de manifiesto con el incremento del deterioro de las condiciones de vida y habitacionales del conjunto de la población. Los datos del censo 2010 se tornan un poco lejanos en el tiempo y, sin embargo, no están muy alejados de la realidad actual, sobre todo por lo poco que se hizo en materia de vivienda y porque la expansión de los asentamientos y el incremento de las ocupaciones de terrenos en todo el país ponen de manifiesto la necesidad de construir casas. En ese año el INDEC registró 490.848 viviendas como “irrecuperables” en todo el país (se trata de ranchos, casillas, locales no construidos para habitación, viviendas móviles, familias que residen en la calle y piezas en hotel familiar o pensión). También se registró la existencia de 854 mil unidades familiares (u hogares) que conviven en viviendas donde comparten el espacio con otra unidad familiar, lo que equivale a decir que requieren de una casa para sí mismos. Por lo tanto, al sumar las viviendas habitadas consideradas irrecuperables más las viviendas en las que convive más de un hogar o unidad familiar, es decir, eso que se denomina déficit cuantitativo compuesto, el resultado es contundente: se trata de un déficit de 1.345.016 viviendas.

Pero eso no es todo. Otro indicador que ofrece el censo de 2010 es el déficit cualitativo que remite a la calidad de las viviendas, de acuerdo con su materialidad (muros, techo, pisos), acceso a servicios básicos (agua potable, electricidad, alcantarillado) y espacio habitable (nivel de hacinamiento). Probablemente, este “indicador” aluda más a la necesidad de “mejoras” o “soluciones habitacionales” que a la construcción de viviendas nuevas, aunque seguramente haya muchas de aquéllas que pueden ser consideradas como “irrecuperables”, o bien, que las familias que allí habitan debieran ser relocalizadas a otros barrios por tratarse de zonas inundables, o bien, debieran realizarse obras hidráulicas y de infraestructura. Lo cierto es que la cantidad registrada de viviendas con déficit cualitativo es elevadísima: 2.760.558. Consecuentemente, entre déficit “cuantitativo” y “cualitativo” obtenemos como resultado unos 4,1 millones de viviendas. A razón de unas 4 residentes promedio por vivienda el problema habitacional afectaba, en 2010, a más de 16 millones de personas (40% de la población).

En otro orden, el problema de la vivienda no sólo afecta a quienes padecen de hacinamiento, quienes tienen una pared que se le cae a pedazos o quienes viven en una zona inundable. Para los inquilinos, aún cuando habiten en casas “habitables”, cuyos techos no se caen a pedazos o cuyos pisos no son de tierra sino de cerámica, para ellos también la vivienda es un verdadero problema, toda vez que el precio de los alquileres se incrementa, los salarios pierden capacidad adquisitiva, el ahorro se torna algo imposible y, consecuentemente, la compra de una casa o departamento resulta un sueño inalcanzable. Sólo en 2010 la cantidad de personas no propietarias (esto incluye a inquilinos y ocupantes con y sin permiso de sus dueños) fue de unos 10,3 millones (se trata de unos 3,4 millones de hogares).

Un poco más cercano en el tiempo, el gobierno de Cambiemos elaboró entre los años 2016 y 2017 el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP). Dicho registro detectó unos 4.416 barrios o asentamientos precarios donde habitan estimativamente unos 3,7 millones de personas y donde las familias viven en condiciones muy precarias. En efecto, el relevamiento estimó que el 93,81% de los hogares no contaba con acceso a la red de agua corriente, el 98,81% no contaba con acceso a la red cloacal, el 70,69% no tenía acceso a la red de electricidad y el 98,49% no tenía acceso a la red de gas natural.

Por su parte, la información publicada por el INDEC de los indicadores de condiciones de vida del segundo semestre del 2019 pone en evidencia que la situación registrada por el censo del 2010 en materia de vivienda y déficit habitacional no ha cambiado sustantivamente hasta la actualidad. El informe registra la existencia de un 20% de hogares que habitan en viviendas donde la calidad de los materiales de su suelo, techo y cielorraso es “parcial” o “totalmente” insuficiente para afrontar criterios de resistencia y durabilidad de acuerdo con el medio ambiente. En estas viviendas habita el 24,2% de la población urbana que, proyectada al total del país, suma unos 10,9 millones de personas. Estimativamente, la cantidad de personas con hacinamiento crítico (hogares donde duermen más de 3 personas por cuarto) suma un total de 2,2 millones. Por su parte, el porcentaje de personas que habita en viviendas que no acceden a agua corriente de red es un 11,8%, que no acceden a gas de red, un 35,3%, y que no accede a red de cloaca, un 33,7%. En suma, el total de hogares que no accede a alguno de estos tres servicios constituye un 43,6%, en los cuales habita la mitad de la población. Esto quiere decir que en 2019 hubo un poco más de 22 millones de personas que carecían de alguno de estos tres servicios elementales.

En otro orden, la situación del Gran Buenos Aires supera los estándares de precariedad habitacional respecto de lo que predomina en la Argentina toda. Según los datos del censo de 2010, el déficit cuantitativo se estimó en 436 mil hogares durante el año 2010. Mientras que, el déficit cualitativo registró 1,4 millones de hogares. La suma total de déficit habitacional (cuantitativo y cualitativo) en el Gran Buenos Aires suma un total de 1,8 millones de hogares, donde habitan estimativamente unos 5,4 millones de personas. Por su parte, el RENABAP observó, sólo en el Gran Buenos Aires, la presencia de unos 982 asentamientos y villas con una población allí radicada equivalente a 1,3 millones de personas.

Finalmente, la información provista por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para el año 2019 no difiere sustantivamente de lo que registraba el censo hace 10 años para el Gran Buenos Aires.[i] Un primer acercamiento nos indica que las personas que residen en hogares ubicados a menos de 3 cuadras de un basural suman 1.142.820 (9,3%), y en zonas inundables, 2.565.102 (21%). Por otra parte, su contabilizamos a la cantidad de personas críticamente hacinadas (más de 3 personas por cuarto) suman 1.324.579 (10,8%), mientras que, si registramos a los hacinados de 3 o más personas la cantidad se incrementa a 2.280.271 (18,6%). En cuanto a los servicios públicos, el 36,7% de las personas del Gran Buenos Aires cocina sin gas de red (garrafas, tubos o leña); el 25,1% consume agua que no es de red pública (motor, bomba u otro); y, el 46,5% de los habitantes del conurbano bonaerense no tienen desagüe o red cloacal, pues sólo poseen pozo, cámara séptica o directamente entierran sus necesidades bajo tierra.

Como vemos, toda política en materia de vivienda que se precie de tal no puede obviar estos números y no puede redundar en programas insignificantes.

Soluciones reales a necesidades sociales

Con estos números sobre la mesa no se puede andar con titubeos ni con créditos miserables para que la población haga lo que pueda. ¿Qué es lo que hace falta para resolver el problema de la vivienda? Evidentemente, hace falta un plan. Y un poco de audacia. Es decir, un programa ambicioso. Toda política habitacional que se precie de tal no puede sino encarar un plan intensivo y masivo de producción de viviendas sociales. En todo el territorio argentino sobran tierras disponibles para construir viviendas. Terrenos e instalaciones pertenecientes a los militares y a las fuerzas armadas, galpones ferroviarios de la ex ONABE, tierras fiscales “vacantes”. En Argentina sobra cemento, arena, ladrillos y hay obreros calificados para llevar a cabo un programa de construcción de viviendas sociales que resuelva el déficit habitacional de millones de argentinos, en un plazo razonablemente acotado.

Con utilizar los terrenos de las fuerzas armadas para la construcción de viviendas sociales se podría resolver buena parte del déficit habitacional. En este sentido, los datos de un informe de la AABE (ex ONABE) señalan que el Ejército tiene en todo el país 1.571 inmuebles con 7.271 millones de metros cuadrados, el Estado Mayor de la Armada tiene 2.592 inmuebles con 1.350 millones de metros cuadrados y la Fuerza Aérea registra 1.440 propiedades con 392 millones de metros cuadrados. Pero ¿por dónde empezar? Se puede arrancar por la construcción de viviendas sociales en el predio militar de Campo de Mayo. Se trata de un terreno utilizado para entrenamiento militar, con una superficie de unas 5.000 hectáreas de las cuales unas 900 son utilizadas por el relleno del CEAMSE. Cuando se creó el cinturón ecológico, allá por los años ’70, la zona de Campo de Mayo era un espacio “lejano” de la urbanización. Hoy es un predio rodeado de asentamientos donde viven cientos de miles de personas. Habrá que correr el basural un poco más allá, habrá que sacar a los militares, desarrollar las obras hidráulicas necesarias y habrá que empezar a construir.

En efecto, en Campo de Mayo se podría construir una ciudad entera. Con tan sólo utilizar la mitad del predio, unas 2.500 hectáreas, y de fabricarse viviendas horizontales de unos 200 metros cuadrados cada una, a razón de 36 casas por hectárea, se construirían unas 90 mil viviendas, para albergar a unas 360 mil personas (4 por vivienda). Si se construyeran complejos habitacionales verticales, con fabricar 8 torres de 15 pisos con 4 departamentos cada uno por hectárea, se podrían albergar a 1 millón de personas. Sí. Sólo en Campo de Mayo, a 30 minutos de viaje del centro porteño. Pero, para ello hace falta un programa de viviendas sociales, un poco de audacia y un criterio de planificación racional para resolver las necesidades sociales del conjunto de la población.


¡Firmá el petitorio! Para exigirle al Gobierno Nacional la construcción de viviendas sociales en el predio militar de Campo de Mayo y resolver el problema del déficit habitacional de millones de personas. ¡Por un programa urgente de construcción de viviendas sociales en Campo de Mayo!

Lanzamos este petitorio para juntar firmas en todo el país para exigirle al Gobierno Nacional un programa de construcción de viviendas sociales en el predio militar de Campo de Mayo, para resolver el problema habitacional de un millón de personas. El déficit habitacional afecta a millones de personas en toda la Argentina en general, y en el Gran Buenos Aires, en particular. El predio de Campo de Mayo es un terreno utilizado para entrenamiento militar cuya superficie oscila las 5000 hectáreas. Con usar la mitad de ese terreno se puede construir una ciudad entera. Con la construcción de viviendas sociales en complejos habitacionales verticales (tipo torres) se podría albergar a un millón de personas, a media hora de viaje del centro porteño.

Movimiento Territorial Proletario (frente de desocupados en Razón y Revolución)

Créditos Casa Propia (construcción). https://www.argentina.gob.ar/habitat/casapropia/construccion

Créditos Casa Propia (refacción). https://www.argentina.gob.ar/habitat/casapropia/refaccion

Valores oficiales del metro cuadrado a octubre 2020. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/costos_del_metro_cuadrado_de_construccion_en_argentina.pdf

Valores de metro cuadrado informe del INDEC. https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/economia/icc_variaciones_2016.xls

Programa Federal Argentina Construye. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/pf_argentina_construye_-_presentacion.pdf

Déficit habitacional cuantitativo. http://atlasid.planificacion.gob.ar/download.aspx?id=1853&idIndicador=58

Déficit habitacional cualitativo. http://atlasid.planificacion.gob.ar/download.aspx?id=1852&idIndicador=51

Informe AABE citado por Tiempo Argentino. https://www.tiempoar.com.ar/nota/debate-por-el-uso-de-la-tierra-el-informe-de-la-aabe-que-releva-lo-que-tiene-el-estado-nacional

RENABAP. Integración socio-urbana de barrios populares. https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/integracion_socio_urbana_de_barrios_populares.pdf

INDEC. Indicadores de condiciones de vida de los hogares en 31 aglomerados urbanos. Segundo semestre de 2019. https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_indicadores_hogares_02_194FEEBEB8E1.pdf


[i]Elaboración propia en base a microdatos de la EPH-INDEC. Datos proyectados a la población total del Gran Buenos Aires en base a las proyecciones del INDEC.

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