Como en Villa Azul: Más bolsonarismo del Frente de Todos en Berisso y Ensenada

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El día domingo se confirmaron 5 casos positivos de COVID-19 en el barrio José Luis Cabezas, ubicada sobre un viejo tendido ferroviario entre los límites de las localidades de La Plata, Berisso, y Ensenada, con más de 1.200 habitantes viviendo en precarias condiciones. Esos casos se sumaban a los otros 5 confirmados el viernes a través de la realización de pruebas PCR.

Por este motivo, el día miércoles, se hicieron presentes el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, junto con el ministro de Desarrollo Social, Andrés Larroque, y los intendentes de Berisso, Fabián Cagliardi y de Ensenada, Mario Secco, para realizar tests y evaluar los pasos a seguir, barajando la posibilidad de ordenar un aislamiento como hicieron en Villa Azul. El saldo de casos positivos fue de 39 y otros 50 sospechosos. También se conoce la existencia de 11 casos positivos de dengue, 11 probables y 44 casos sospechosos.

La decisión tomada, fue la de aislar a una parte del barrio. En total, son 52 familias, cerca de 250 personas, que viven en la parte lindante con las vías ferroviarias. Esto representa aproximadamente el 12% del total de casas del asentamiento. Se trata también de la parte del barrio donde se encuentran las casas más precarias, hechas con chapa, madera y cartón, y casi ninguna posee servicio eléctrico. El resto del barrio continúa bajo control y vigilancia epidemiológica, aunque no se encuentra aislado, por ahora. Ante la pregunta de cuántos testeos están realizando, el gobierno provincial respondió que está “siendo generoso” con los mismos. Es decir, no está del todo claro el virus solo se haya confinado a esa parte del barrio, por lo que el resto de los trabajadores de la villa está exponiendo su vida y la de su familia siguiendo circulando, entrando y saliendo del barrio.

Es inadmisible que, habiéndose comprobado la presencia del virus en una gran magnitud y la existencia también del dengue, se permita que más de mil trabajadores sigan viviendo en esas condiciones de hacinamiento y precariedad. En primer lugar, el Estado debe disponer de instalaciones: predios para la construcción de casas prefabricadas para todos los habitantes de villa Cabezas, hospitales para poder internar los casos positivos, y hoteles para poder aislar a los contactos cercanos. Esta es la única forma de garantizar que todos los habitantes de la villa José Luis Cabezas se alejen del peligro del dengue, del COVID-19, y de todas las enfermedades asociadas a la miseria. En segundo lugar, deben realizarse testeos masivos. No puede ser que habiendo 1.200 habitantes, sabiendo que el virus ingresó a la villa, no realicen testeo a todos sus habitantes. Eso solo muestra el desprecio por la vida obrera de Kicillof y compañía. En tercer lugar, el gobierno provincial debe garantizar la entrega de bolsones con los alimentos necesarios y de calidad. También debe entregar productos de higiene y limpieza para cada hogar. En cuarto lugar, los trabajadores deben recibir un subsidio equivalente a dos canastas básicas, para evitar que se vean obligados a salir a trabajar en plena pandemia exponiendo su vida, la de sus familias, y la del resto de los trabajadores. No existe la cuarentena y el distanciamiento social en la plena miseria.

Razón y Revolución

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