Ni resignación ni migajas

en Goyo Flores/Novedades

Tras la derrota electoral y la mega devaluación, el gobierno decidió tomar algunas medidas para intentar paliar el ajuste y con ello tratar de recuperar algo de votos. Por su parte, Fernández planteó que faltaba devaluar aún más y el kirchnerismo se dedicó a llamar a los trabajadores a no movilizarse para no hacer olas. Lo que nadie confiesa es que lo que está en disputa es quién va a hacer estallar la bomba de una economía que no tiene más recursos de donde rascar para sostener la ficción de estabilidad. Fernández quiere que Macri haga el trabajo sucio, y Macri no quiere hacerlo.

En el medio, los que perdemos somos los trabajadores. Porque la devaluación erosionó nuestros ya alicaídos salarios y la disparada inflacionaria lo hará aun más. Es claro que a ninguno de los dos lados de la grieta les importa esto. A Macri no le importó durante todo su mandato. Las medidas que anunció son apenas un mísero paliativo para tirar hasta octubre. Pero después volvemos a lo mismo de siempre. Lo que hace falta de forma inmediata es la re apertura de paritarias, con recomposición salarial por encima de la inflación para compensar las pérdidas pasadas y cláusula de indexación automática para evitar pérdidas futuras.

A Fernández y Fernández tampoco les importan nuestras penurias. Ella ya había ajustado durante su mandato. Él nos promete más devaluación, que seguirá licuando nuestro salario, mientras sus economistas dijeron que no les preocupó la del lunes. Los militantes kirchneristas que reclaman que nos quedemos en nuestras casas, lo hacen como parte de esa estrategia: dejar que sea Macri el que haga el ajuste, así no tiene que hacerlo Alberto. No es muy diferente a lo que hacían cuando, en lugar de salir a luchar, nos decían que no se podía hacer nada excepto esperar al 2019 y “votar bien”.

Los obreros no podemos quedarnos mirando pasivamente mientras otros disputan quién nos va a aplastar más. Somos los únicos que estamos perdiendo con todo esto, y ninguna solución va a venir de Macri ni de Fernández. No podemos quedarnos esperando que la burocracia convoque una movilización o a un paro, porque no lo va hacer. Los ánimos están caldeados y es responsabilidad de quienes sostenemos una política de independencia de clase encabezar esta lucha, que no puede ser simplemente defensiva, en reclamo del salario. Es necesario debatir un programa completo de salida a la crisis, que ponga sobre la mesa todas nuestras necesidades, que exceden el salario y el subsidio a la desocupación. Por eso, es necesaria la convocatoria inmediata de una Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados y desocupados que discuta un plan de lucha y un programa de salida de la crisis.

Corriente Clasista Goyo Flores – Corriente sindical de Razón y Revolución

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