Auxiliares: La presencialidad es criminal

en Goyo Flores/Novedades

El regreso a la presencialidad en las escuelas es una política criminal que va a provocar una mayor circulación del virus y multiplicar los casos y las muertes, cuando ni siquiera hay perspectivas de un plan de vacunación masivo. Para el retorno seguro habría que vacunar a 1.300.000 trabajadores, entre docentes y no docentes, una cifra muy alejada de la cantidad de vacunas que el gobierno planea conseguir. A eso se suma las condiciones estructurales de las escuelas que impiden cumplir con medidas de higiene elementales en muchas de ellas: ausencia de desagüe cloacal, falta de provisión de agua a través de servicio de red, existencia de napas contaminadas y carencia de espacios al aire libre.

Muchos auxiliares de escuelas trabajaron durante la cuarentena asistiendo en la limpieza de los establecimientos escolares, donde se repartían bolsones. Ahora se los obliga a volver, al igual que a los docentes, en medio de una ola de contagios creciente, sin vacuna a la vista y, para colmo, con una recarga de tareas, porque la limpieza debe intensificarse. En provincia de Buenos Aires, por ejemplo, se prevé a lo sumo cubrir con trabajadores de cocina y suplencias a quienes tengan más de 60 años o sean parte de los grupos de riesgo. En algunas escuelas, incluso, se realizará una jornada reducida. Pero en ningún lado se planea aumentar la cantidad de trabajadores para hacer frente a una mayor carga de trabajo propia de la situación sanitaria que vivimos en la que las tareas de limpieza y desinfección se amplían. Valga de ejemplo lo que aparecen en los protocolos aprobados: el recambio de cada turno implicará la limpieza y desinfección de escritorios y superficies de trabajo, botones e interruptores, teclados, pasamanos, pizarrones, borradores, vidrios, puertas, manijas, canillas, ventanas, marcos, armarios, entre otros, la limpieza de los mobiliarios y equipamiento, barandas de cunas y barandas para sectorizar espacios, sillas, bebesit, etc, se debe realizar varias veces al día, por el uso continuo, limpiar y desinfectar pisos y paredes de sanitarios durante y finalizadas las actividades objeto del protocolo (recordemos es escalonamiento en el uso de los baños acompañando el de los recreos, por ejemplo). Esas tareas deberán ser afrontadas con el mismo personal existente prepandemia. Y los fortalecimientos de personal no parecen estar a la altura de la magnitud de tareas exigidas. Valga de ejemplo, el caso de la provincia de Buenos Aires: apenas diez días antes del inicio de la presencialidad de alumnos para tareas de intensificación, Kicillof lanzó el programa para el Fortalecimiento de la Planta de Docentes y Auxiliares (FORTE) que prevé cubrir suplencias para los dispensados por ser personal de riesgo.

Los gremios que representan a los auxiliares están sumidos en el más descarado y cómplice de los silencios. ATE no se ha pronunciado sobre el regreso a clases, lo cual es preocupante porque es evidente que es el preanuncio de la vuelta a la presencialidad para el resto de los trabajadores estatales, lo cual ya quedó claro con la eliminación de las licencias por cuidado de menores a cargo. Los auxiliares padecen tanto como los docentes la criminal vuelta a la presencialidad y es necesario que se sumen a su lucha por el no regreso hasta que no haya vacunas para todos, garantizando las condiciones para la cursada virtual (equipamiento, conectividad y mayor cantidad de docentes). En unidad, todos los trabajadores de la educación tenemos que salir a luchar en defensa de nuestras vidas y la de las familias de los estudiantes.

Corriente Clasista Goyo Flores – Corriente Sindical de Razón y Revolución

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