¿Qué es la flexibilización y por qué hay desocupación?

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Como explicamos frecuentemente, la Argentina es un país capitalista insostenible. Los capitales son altamente improductivos, pero al mismo tiempo, dado su nivel de productividad, dejan afuera a millones de personas. Al mismo tiempo, requieren que los trabajadores sean intensamente explotados. Claro, quieren compensar su improductividad con más explotación. Y los capitalistas más grandes no desentonan en este aspecto: las fábricas más automatizadas requieren una cantidad de mano de obra relativamente chica y buscan cada vez mayor flexibilización y precarización laboral.

En un país capitalista semejante, los libros “¿Por qué hay desempleo en la Argentina?” de Nicolás Villanova y “¿Qué es la flexibilidad laboral?” de Marina Kabat, de la colección Biblioteca de la UNI, tienen gran utilidad. El primero, porque explica el origen social de un fenómeno creciente. Sobre todo si consideramos el protagonismo que los movimientos de desocupados (el movimiento “Piquetero”) tuvieron en la vida política más reciente. Contra los que hablan de “desindustrialización”, modelos “neoliberales” o falta de capitalismo, Villanova explica que es el propio capitalismo el que genera la desocupación.

Lo que pasa es que bajo un grado de productividad determinado, el grueso de la población es declarado como “sobrante” por los capitalistas. Pero estos trabajadores no sobran en términos absolutos, sino en términos relativos. ¿Qué significa eso? Que repartiendo las horas de trabajo entre la producción y toda función social necesaria (educación, salud, infraestructura, etc.), se podría producir lo mismo o más y no dejar a nadie afuera. Todo el problema es la acumulación capitalista: los burgueses no quieren sostener la vida de toda esta gente, porque eso afectaría sus ganancias. El problema es, en definitiva, el capital.

Al mismo tiempo, la necesidad de acumular más y mejor explica la flexibilidad laboral, que es materia del segundo libro. Allí se discute con los que atribuyen la flexibilidad laboral a un modelo (el “neoliberal”), propio de la dictadura o los ‘90. El ataque a las condiciones de trabajo no es otra cosa que el aumento de la plusvalía extraída a los obreros, es decir, mejorar la explotación. Kabat demuestra que eso no es algo nuevo: ya podemos encontrarlo en el segundo gobierno de Perón. Así, la burguesía impulsó en varias etapas de la historia argentina una lucha contra clase obrera para avanzar en ese sentido, con resultados dispares. Los libros de Villanova y Kabat permiten discutir de lleno con toda la ideología burguesa. En una coyuntura como la actual, donde los Fernández prometen “reformar” convenios (como ya lo hizo Macri) y a la vez, prometen tirar migajas para “que nadie se muera de hambre” (no importa si siguen pobres y desocupados), los nuevos títulos de la colección de la UNI son muy útiles. Ponen al desnudo que el problema es el capitalismo y que los gobiernos de turno son ejecutores de las políticas que garantizan la continuidad de estas relaciones sociales. Un material de lectura imprescindible para todos los compañeros en sus lugares de trabajo.

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