Golpe de Estado

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La renuncia de Evo o el impeachment a Dilma en Brasil, colocan en el centro de la escena el concepto de “golpe de Estado”, que a la luz de ciertas polémicas, tiene que ser revisado. Hay varias explicaciones del concepto: una muy común es la institucionalista, que reduce todo a las formalidades de las leyes. Para esta “mirada”, hay golpe de Estado cuando un gobierno, cualquiera sea su origen y su orientación política, es desplazado del poder por causas ajenas a su voluntad, sin utilizar las normas del juego aceptadas. Pero es una definición inútil: abarcaría el golpe militar pero también la caída de De la Rúa o la revolución rusa o francesa.

También habría golpe de Estado si hay un golpe contra una dictadura que haya sancionado su propia constitución. Para salir airosos de este brete, los institucionalistas, hablan de golpes “malos” y “buenos”. Los malos: cuando se produce contra un gobierno electo constitucionalmente. ¿Y si ese gobierno fuera elegido por fraude? Ahí los institucionalistas tendrán que acomodarse y hablar de golpes “buenos” o acusar de golpistas a los ejecutores del fraude. Como sea, el concepto pone en entredicho todo el tiempo a los institucionalistas. Lo mismo les pasa a los que adoptan una mirada “sociológica”: para ellos, cualquier alteración del contenido del Estado es golpe, porque ese es, finalmente, su resultado. A diferencia de los institucionalistas, golpe no es la violación de una norma, sino el resultado de una acción. Eso supone, curiosamente, también que todo es golpe.

El problema, sin embargo, es político. ¿Qué define que la salida de Evo sea golpe? Una operación política: cuando progres, kirchneristas y el FITU plantean “golpe”, lo que quieren decir es “ataque a la democracia por parte de las oligarquías pro-imperialistas a través de las FFAA”. Pero acá ya tiene todo un sentido: se está diciendo que los gobiernos que nacen de las urnas y se presentan como del “campo popular” no pueden ser golpistas. Todo lo contrario, serán siempre blanco del “golpismo”. No importa acá la mecánica del proceso “golpista”: Pinochet contra Allende es lo mismo que el impeachment a Dilma.

En todo caso, hablan de golpes “blandos” y golpes “duros”. Obviamente, eso supone silenciar todo ataque a loa obreros por parte de estos gobiernos “populares”. Nada se dice sobre Perón y la Triple A o sobre Maduro y el SEBIN. También supone esconder los repudios masivos a los gobiernos, si lo hubiere. Todo para que la explicación cierre en una lectura simplista donde los “buenos” serán los gobiernos “populares” y los “malos” los derechistas. Así, todo el que proteste contra los “buenos”, será automáticamente “golpistas”. Ya lo definió CFK oportunamente: “a la izquierda del kirchnerismo, está la pared”. No puede existir así ningún planteo propio de la clase obrera: siempre tendrá que ir a la cola del “bueno” contra el “malo”.

Entonces, ¿qué sí es un golpe de estado? Es una forma de acción social. Una acción social puede tener diversas formas (insurrección, revolución, motín, participación electoral, complot, huelga, manifestación, etc.): una de ellas es el golpe. Pero eso no quiere decir que el golpe de Estado tenga un contenido político determinado por sí mismo. Incluso todas las acciones pueden ser llevadas adelante por cualquier clase social, pero algunas son más propias de una clase que de otras. Por ejemplo, las movilizaciones de masas son más frecuente entre el proletariado que en la burguesía. En cambio, el golpe de Estado tiende a ser burgués.

El golpe de Estado es una acción social por fuera de los canales institucionales, que tiene por objetivo cambiar la dirección del aparato del Estado. Es decir, no se dirige contra el Estado sino contra el gobierno. Puede buscar solo un cambio de gobierno (el golpe a Frondizi) o solo el cambio de régimen (el autogolpe de Maduro), o ambas cosas (la dictadura del ’76). En otro lugar ya explicamos las diferencias entre Estado, régimen y gobierno, puede repasarlo si no lo recuerda.

En general, un golpe de Estado supone la inexistencia de movilización de masas, en particular, de una insurrección. Sin embargo, un golpe puede producirse en el contexto de una insurrección (en forma preventiva o para desviarla). ¿Puede haber un golpe de Estado a favor de una insurrección? Sí, pero en ese caso, el golpe de Estado se transforma en un elemento de la insurrección. Todo golpe de Estado es realizado por una minoría activa, que se mueve rápido y conspira para modificar una situación institucional y sostenerse luego. Para eso, necesita controlar algunos recursos del aparato del Estado, normalmente el aparato represivo: las FFAA o algún tipo de organización para-militar. Pero como ya explicamos en otro lugar, todavía no se puede hablar de golpe en Bolivia: lo que hay hasta ahora es una crisis política que se lleva puesta a Evo a través de la movilización de masas, lo cual genera un vacío transitorio. En ese contexto, la oposición burguesa busca acceder al poder y el MAS busca negociar una salida favorable que los incluya. Golpe todavía no, lo cual no quiere decir que no pueda ser una opción para la oposición burguesa. Por último, aquellos que asimilan “golpe” a represión embellecen la democracia burguesa: el Ejército es un perfecto represor democrático y constitucional.

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