Entre la esencialidad y el descarte. Sobre el examen de residencias a salud 2021

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El día 14 de septiembre se rindió, como todos los años, el examen del Concurso Unificado para ingresar al ciclo de formación básica y post-básica en salud. La organización del examen fue de todo menos -valga la redundancia- organizada. Vayamos por partes.

Las residencias del Equipo de Salud son un sistema remunerado de formación. Para su ingreso, graduados recientes de distintas disciplinas concursan un examen que se realiza una vez por año. Luego, se conforma un orden de mérito que tiene en cuenta el puntaje obtenido en dicha instancia más el promedio general del tramo de grado. El examen es, de esta forma, una ‘competencia’ por ese puesto en salud vacante. Se trata de la posibilidad de demostrar todo lo aprendido y conseguir un trabajo luego de tantos años de estudio. Ahora bien, a los nervios habituales este año se sumaron aquellos producidos por la desastrosa forma en que las autoridades llevaron a cabo dicha instancia de manera virtual.

En los primeros meses del año, el Ministerio de Salud convocaba a rendir el examen para la segunda quincena de julio, sin especificar el día. Ya durante el mes de mayo se decidió modificar la fecha y correrlo hasta agosto, alargando la instancia de inscripción hasta julio. Efectivamente, en julio se realizó la inscripción, pero se demoró más de lo esperado. Frente a estos inconvenientes, los primeros días de agosto el parcial fue retrasado una vez más. Cuando parecía que todo iba en marcha, por tercera vez consecutiva, el cronograma estipulado no funcionó: el padrón de inscriptos habilitados a rendir no estaba completo y se denunció la filtración de datos[1]. Es así como el 24 de agosto anuncian la modificación del examen una vez más, como si fuera tan fácil pedir y modificar días de estudio en el trabajo… Bien, el examen finalmente se realizó el martes 14 de septiembre de 8 a 10.30. No obstante, se detectaron serias dificultades:

En primer lugar, algunos profesionales denunciaron que no figuraban en el padrón de habilitados cuando su inscripción se había realizado de manera correcta. Por lo tanto, no pudieron ni siquiera rendir. Asimismo, la plataforma virtual por la que se iba a rendir colapsó. Si bien el horario estipulado para acceder eran las 7.45 am, hasta las 8.15 am nadie había podido ingresar. Desde aquel momento en adelante la plataforma se cayó en reiteradas oportunidades, algunos llegaron a contar más de 15. Bochornoso. Por otro lado, entre las medidas de seguridad impuestas por la organización para evitar un supuesto fraude, se encontraba la imposibilidad de abrir una página web mientras se rendía el examen. Ahora bien, dado que la página se caía, no fueron pocas las ocasiones en que se tuvo que cerrar y volver abrir otra vez la ventana donde se obtenía el link para ingresar al examen, siempre con el temor ante la posibilidad de que se anule el parcial por supuesto fraude. Además, se había anunciado con bombos y platillos la existencia de una ‘Mesa de Entrada’ a la que se podía acudir para pedir ayuda ante cualquier dificultad, sin embargo, no sólo el ingreso se encontraba poco accesible sino que ni siquiera contestaron todos los mensajes. Por último, como la plataforma no funcionó correctamente se resolvió extender el horario del parcial hasta las 12 del mediodía. ¿Cuál fue el problema? No se anunció por los canales oficiales a quienes se encontraban rindiendo por lo que gran parte de los concursantes corrieron contra reloj para poder finalizar su examen a las 10.30 hs. Es decir, hicieron en un poco más de una hora un examen que estaba pensado y estipulado para hacer en 2 hs.

Ante esta desastrosa organización, algunos concursantes autoconvocados decidieron cortar la avenida 9 de julio esa misma mañana con la intención de denunciar lo sucedido, logrando acordar una reunión para el día jueves en el Ministerio de Salud. Es así como el día miércoles 15 de septiembre se acordó una asamblea virtual entre los profesionales que rindieron y residentes actuales con el objetivo de discutir las consignas con las cuales poder enfrentar la reunión del jueves. En términos generales la asamblea estuvo polarizada en dos posiciones: por un lado, quienes no quieren rendir de nuevo (por distintos motivos, entre ellos, el obstáculo de pedir nuevamente día en el trabajo) y plantean la necesidad de que se habilite la posibilidad de volver a rendir para aquellos que tuvieron dificultades. Es decir, que sea opcional. Por otro lado, quienes quieren exigir que se anule el examen para todos dado que ‘es la única manera de que el orden de mérito sea justo’ y que se haga de nuevo de manera presencial.

Finalmente, el 16 de septiembre el gobierno emitió un comunicado abogando que quienes tuvieron dificultades para realizar el examen tendrán la oportunidad de rendirlo nuevamente. No sólo se jugó con los tiempos y las necesidades de quienes se postulan para poder trabajar de aquello por lo que durante tantos años estudiaron sino que nada asegura que esto no vuelva a ocurrir. Mientras se obligaba al personal de salud a rendir un examen virtual para el cual el gobierno no garantizó las condiciones, el Frente de Todos realizaba, días antes, un acto en Tecnópolis al que asistieron presencialmente gran cantidad de personas, sin muchos recaudos y durante un tiempo mayor al que tomaría la evaluación[2]. En un contexto en el que es más que necesario contar con mayor personal de salud, las prioridades del gobierno están puestas en el circo electoral. Frente a esta desorganización y deficiencia, el gobierno nos deja algo bien claro: los trabajadores de la salud -como el resto de los trabajadores- no les importamos. El personal de salud fue y es esencial para atender a los trabajadores, pero para el gobierno, mero descarte.


[1] https://bit.ly/3zk48PX

[2] https://bit.ly/3koSnDz

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