El trotskismo K y la necesidad de una salida socialista

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Pensaban seguir juntando votos, cuando la crisis les vino a estropear sus brillantes planes. Habían fracasado también en ese aspecto (el de juntar votos), y de modo nada honroso. Es más, habían protagonizado un verdadero fracaso (véase nuestro balance en El Aromo n° 106). Luego de nueve años de existencia, que se caracterizaron por un descontento general y dos crisis económicas, su aventura electoral llega al 2,8%, apenas dos décimas por encima de un candidato armado unos meses (no hablemos de su “construcción política”, completamente inexistente). No importa, querían seguir en campaña. Mientras se producía un brutal ajuste, Gabriel “Cooke” Solano llamaba a Zamora y al NMAS a sumar sus votos al FIT-U y Nico “Despacito” le pedía al Congreso que se reúna. No lo decimos nosotros, ellos mismos apelan a los métodos propios de la burguesía, por sobre la lucha de clases, para procesar los problemas, toda una muestra de que se han transformado en partidos reformistas, hechos y derechos.

Pero en medio de un derrumbe generalizado, algo debían decir como frente. Tardaron casi una semana. Y, al final, escribieron un comunicado que reproduce las propuestas históricas del peronismo y que no llama a ninguna acción real. Lógico: incapaces de armar otra cosa que no sea una lista electoral; incapaces, también, de delimitarse del kirchnerismo, no pueden redactar más que un texto complaciente con el peronismo, en términos estratégicos, e insípido para la lucha real en términos prácticos.

Como diagnóstico general, para el FIT-U la crisis es obra de “los banqueros y el capital financiero internacional”. Es decir, la burguesía industrial y agraria (las de mayor peso en la economía nacional, por lejos) no tendrían nada que ver. Es más, si tenemos en cuenta la defensa que se hace de los “sectores populares” o del “pueblo”, se abre la puerta para una posible alianza con la UIA o con capitalistas agrarios. No es extraño, porque Christian Castillo dijo, muy suelto de cuerpo, que los culpables del hundimiento del país son los “neoliberales”. La clase obrera está licuada en un comunicado que defiende a “los trabajadores, las mujeres, la juventud y los sectores populares”. Es reemplazada por “trabajadores” que, en ese contexto, son los ocupados. “Sectores populares” es una vieja forma peronista de hacer entrar a la burguesía en la alianza.

A la hora de impartir responsabilidades políticas concretas y denunciar al poder político, Cristina y su gente quedan afuera. El ajuste es cuestión del “macrismo, las corporaciones y el FMI, con la anuencia del PJ y la complicidad de la burocracia sindical”. Tampoco todos los capitalistas son culpables, sino solo las “corporaciones”, que no sabemos cuáles son, porque nos habían dicho que era una cuestión solo de las finanzas.

¿Y qué piden los compañeros? Reformas de tipo sindicales, sumadas a la inútil nacionalización de la banca y a romper con el FMI, como si ese fuera el problema. No se ponen a pensar que se trata de medidas que no llevan a ninguna solución, porque mientras el poder esté en manos de la burguesía todo eso va a licuarse. Nada de aprovechar el hundimiento generalizado para explicar que así funciona el capitalismo, que es necesario otro sistema social, que hay algo que se llama Socialismo, que es la única salida real. No, eso es cosa de zurdos y esta gente es nacional y popular.

Por eso, porque su mirada es burguesa y su solución son simplemente reformas, el curso de acción es nulo. Por un lado, apelan a las centrales sindicales en lugar de impulsar una intervención propia e independiente. Una forma poco elegante de sacarse el problema de encima y de entregarle la iniciativa al kirchnerismo. Por el otro, promueven impulsar “asambleas” en “los lugares de trabajo”. O sea, la gran masa de obreros desocupados y precarizados, que o no tiene lugar de trabajo, o no puede hacer una asamblea, queda afuera. Hasta Grabois y la CCC tienen un poco más de audacia…

Lo más interesante es que habiendo demostrado ser una nulidad en términos electorales, y en medio de la crisis, llamaron a otras fuerzas a apoyar su lista para las elecciones, pero no para una acción política. Como FIT, nunca pudieron conformar un frente siquiera sindical. Y el boicot del PTS a esa iniciativa nunca fue causal de expulsión.

Lo que ahora se lanza es una serie de propuestas superpuestas y poco claras. Por un lado, Romina del Plá pide un Congreso del FIT. Por el otro, el Plenario del Sindicalismo Combativo lanzó una convocatoria desde un espacio puramente sindical, pero ni así han logrado ponerse de acuerdo. La fracción Altamira está ausente, el PTS no participa del espacio. Incluso, una parte de la fracción oficial (que se nuclea en torno a Pitrola) desconoció el comunicado. Nico “Despacito” sigue llamando a la CGT. Un verdadero entrevero…

¿Cómo salir? Primero, dejar la autorreferencia y el sectarismo. Hay que convocar a un congreso de toda la izquierda para decidir un curso de acción en una gran deliberación pública. Que se discutan las caracterizaciones, los programas, las propuestas y se decida una intervención y un plan de lucha. Es importante que las deliberaciones alcancen a todos los niveles, para intensificar la fuerza. Y lo más importante, hay que votar una dirección, un comando único. De la crisis se sale con más organización, no con menos.

Segundo, hay que levantar un programa socialista. El peronismo fracasó y es el enemigo a vencer en cada uno de los puestos de lucha. El macrismo no tiene posiciones en el movimiento obrero. El kirchnerismo sí. A ese hay que desalojar. Pero no se puede expulsar aquello que no se combate y no se pude combatir aquello que no se señala persistentemente como un cáncer. Necesitamos una izquierda que deje de ser peronista.

Y hay que animarse a decirlo: luchamos por el Socialismo, no por reformas. Hay que explicar que queremos cambiar la sociedad y señalar cómo. No queremos nacionalizar la banca, queremos expropiar a todos los capitalistas, para centralizar y planificar la economía. No hay otra forma de conseguir una vida mejor.

Avancemos. La oportunidad está al alcance. Llamamos a todos los militantes, a todas las organizaciones que quieran poner en pie un Congreso de la Izquierda a sumar su esfuerzo.

Razón y Revolución

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1 Comentario

  1. “El peronismo fracasó”: qué lástima; llegábamos al final de la declaración sin tropiezos. Y con aplausos: está muy bien.
    Pero, ¡qué va a fracasar el peronismo, que vela la derrota de la clase trabajadora desde hace setenta y cinco años, que salva todas las crisis de gobernabilidad, que allana los cambios en los modelos de acumulación!
    Cuando se empieza a construir en la mente una frase tan insensata como “el peronismo fracasó” un cerebro sano debiera rechazarla con espanto, ab ovo.
    Un desliz así me trae a la memoria —lo siento, no puedo evitarlo— que Walsh, en el prólogo de una de las ediciones de “Operación Masacre” escribió “los militares deben irse, porque han fracasado”.
    Si “han fracasado” deben quedarse: ¿o acaso Walsh pensaba que el objetivo de ellos era hacer la revolución socialista, y no lo lograron?
    Capaz que sí. No olvidemos que Walsh tomó las armas para traer a Perón.
    Lo que es yo, no quisiera estar en la vecindad, si no ideológica, al menos lingüística, con alguien semejante.

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