El Coronavirus y las teorías absurdas que ponen en peligro nuestra vida

en La Hoja Socialista 18/Novedades

La difusión del Coronavirus disparó las teorías más variadas sobre sus orígenes. Conviene repasar resumidamente las explicaciones que se pusieron sobre la mesa para entender la magnitud del problema que tenemos en frente. Una explicación equivocada puede llevarnos a subestimar un problema grave, sobre todo para quienes nos llevamos la peor parte en este sistema basado en la explotación y la miseria generalizada.

Comencemos por la primera, la teoría paranoica: el virus fue creado en un laboratorio secreto para beneficio de alguien y contra sus enemigos. Ese alguien puede ser la CIA, para que Estados Unidos triunfe en la guerra comercial contra China. O puede ser en sentido inverso: el gigante asiático desata la pandemia, y como parece haber llegado a su pico, ahora deja el problema al resto del mundo. ¿Pruebas? Bueno, siempre hay hechos que se pueden interpretar como uno quiere. Por ejemplo, Apple informó que no va a cumplir sus pronósticos de crecimiento para el segundo trimestre, a causa de, entre otras cosas, el brote de Coronavirus.

Al terminar las crisis habrá algunos ganadores y muchos perdedores, pero imaginar que la economía y la política mundiales funcionan como una ruleta rusa (lanzar un virus para el contagio masivo es exactamente eso) es una tontería. China recortó las contribuciones sociales de las patronales, ahorrándoles 145 mil millones de dólares. Ese dinero que se destinaba a la salud, fue a parar a los bolsillos de los capitalistas en el año anterior al brote. EEUU se encuentra en pleno debate por los excesivos costos de los medicamentos. Si hubiera un plan para desatar una epidemia ¿no tomarían recaudos previos para eludir los efectos negativos?

Otros suponen que es una cortina de humo, y el Coronavirus es visto como una excusa para justificar la crisis económica capitalista y la guerra comercial. Sin embargo, la razón de la guerra comercial (y de todas las guerras) es la ganancia. De manera que a los capitalistas no les importa lo que opinemos sobre la situación, si no la posibilidad de lucrar. ¿Qué razón habría para empujar a la economía a una caída que achique las ganancias sólo para esconder esa misma caída de la opinión pública? Ninguna. Otra tontería.

También se afirma que el objetivo es controlarnos e impedir el contacto humano. Que no nos besemos, no nos abracemos, etc. Es una postura antisocial, que considera que somos cuerpos antes que seres sociales. El cuidado, el amor, no es solo contacto corporal. Cuando los padres trabajan para llenar la olla y se alejan de los hijos, no expresan menos amor, al contrario.

Otra respuesta que complica las cosas es aportar soluciones individuales a un problema social y global. El mensaje reenviado con la “data justa” que no quieren que se conozca. Los burgueses del mundo parecen preferir profundizar la crisis (o sea perder plata) ocultando una solución fácil, simple, disponible. ¿Por qué lo ocultarían? ¿Para favorecer a los laboratorios? El laboratorio más grande del mundo Pfizer vale 180 mil millones de dólares. ¿Por qué United Airlines que vale 10 mil o la industria del turismo con 120 millones de empleados consentiría esto? No parece lógico que una gran cantidad de burgueses acepten gustosamente entregar sus beneficios para que engorde otra empresa.

Podemos resumir el sentido de todas estas respuestas en una que es la más peligrosa, porque la sostienen intelectuales prestigiados. Página/12 publicó un artículo de Giorgio Agamben. Allí decía que el Coronavirus busca extender el estado de excepción, una suerte de reemplazo al terrorismo, y que, al final de cuentas, no es más que una gripe. Una postura peligrosísima, no solo porque presta un servicio a los patrones (ya que llama a que todos continúen su vida normal, es decir, que laburemos para que a la burguesía no se le paren los negocios), sino porque pone en peligro nuestra vida.

Hasta aquí, recorrimos una serie de respuestas inútiles desde el punto de vista sanitario, pero afines a las ideas de los patrones. Son respuestas que ocultan el problema de fondo y ponen nuestra vida en peligro. Hay que desecharlas inmediatamente, y pensar el problema con cabeza propia. Nuestra vida depende de eso.

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