JUJUY: Morales, el malabarista

en ECD/El Correo Docente 34/Novedades

Por Claudia Suárez y Fernanda Álvarez Prado

Como cada inicio del ciclo lectivo, el gobierno nacional y de las distintas provincias junto a los gremios docentes se sientan a resolver cuestiones salariales. Estas mesas, como sucede siempre, derivan en un ajuste brutal sobre nuestras espaldas. Pero como sobre eso ya hemos escrito en este mismo número queremos discutir un punto siempre ausente en las discusiones con la patronal: las paritarias de contenidos.

Los números no mienten

El año pasado, el gobierno de Gerardo Morales, anunció que se iban a realizarse las pruebas “Saber Más” con el fin de “reconocer los logros de aprendizajes y relevar las percepciones” de estudiantes de Tercer Año, docentes, de directivos y familias sobre diferentes dimensiones que hacen a la educación en Jujuy. Así fue que el 7 de diciembre cerca de 13 mil estudiantes participaron del operativo, cuyos números debían conocerse a fines de marzo. El propio Morales dijo, dirigiéndose hacia los estudiantes: “Esto no tiene que ver solo con ustedes. Es para evaluar el sistema educativo y como está llegando a ustedes, en el marco de una pandemia que nos ha paralizado en el 2020 y nos generó una disrupción”. Continuando con su disertación, el gobernador afirmó “este sistema de evaluación tiene el objetivo de tratar de corregir el vacío que se ha generado para nivelar y recuperar el tiempo perdido en conocimiento”. Aclaró que docentes y directivos también serían evaluados. El gobernador prometió que, en marzo de 2022, cada escuela contaría con la información para que las conducciones escolares vean la “la forma de que este dispositivo sea socializado con toda la comunidad educativa”. Ya en el mes de enero, la subsecretaria de Gestión Educativa, Vanesa Humacata, declaró que los resultados “no serían alentadores”.

La intención era clara: mostrar los datos educativos, pero responsabilizando a la pandemia, al plantel docente, y al cuerpo directivo en su conjunto por la situación de la educación en la provincia. De la responsabilidad que le cabe al gobierno provincial en el tema, no tendremos mediciones. Toda esta política constituye una verdadera puesta en escena. Primero, porque si el gobierno provincial realmente tuviese interés en resolver lo dejado por la pandemia, debería tener los resultados a comienzo del ciclo lectivo, como prometió, para poder avanzar en la planificación de recuperación de los contenidos perdidos, y no más de un mes después de comenzada las clases. Anunciaría además la cantidad de recursos extra que se otorgarían a las escuelas para elaborar una respuesta a la altura de las circunstancias. Los datos se afrontarán sin recursos. Pero, además, el principal problema es circunscribir los problemas educativos a la pandemia. Estamos hablando de un cuadro de vieja data que la pandemia profundiza. Entonces, hagamos un poco de historia.

Números

Desde 2014, la educación de Jujuy viene registrando una suba en la tasa de repitencia, pasando 0,25 para el nivel primario, a 0,93 en 2017. En el nivel secundario la situación es peor aún, pasando de 6,1 a 11,5 en el mismo período. En este último caso, se encuentra en el puesto 13, en la mitad de la lista de provincias, pero mucho más cerca de quien presentó el peor registro, Santa Cruz (16,1%) que del mejor, La Rioja (3,7%).

Lo anterior obviamente se condice con los rendimientos académicos. En 2013, las pruebas ONE, realizadas a alumnos y alumnas de 3° y 6° del nivel primario, arrojaron que el 8,6% de los y las estudiantes se encontraban en el escalafón avanzado de Matemática, 38,2% en suficiente, 29,4% en básico, y 23,8% por debajo del básico. Esto significa que de cada 4, más de 2 estudiantes tienen nivel básico o por debajo de ese nivel ya en la primaria. En Lengua, el nivel fue el siguiente: 18,2% en avanzado, 37,9% en satisfactorio, 25,7% en básico, y 18,2% en debajo del básico. En el nivel secundario, que se evalúo en los últimos dos años del nivel, la situación empeora. En Matemática, 2% quedó en avanzado, 18,7% en satisfactorio, 25,8% en básico, y 53,5% en por debajo del básico. O sea, más de 2 de cada 4 estudiantes que cursan los últimos años del secundario, no alcanzan siquiera el nivel básico en matemática. En Lengua, 4,3% se ubicó en el avanzado, 32,1% en satisfactorio, 37,9% en básico, y 39,6 se ubican por debajo del básico. O sea, 4 de cada 10 no alcanzan los contenidos mínimos en la materia.

Siguiendo con el nivel secundario, nos encontramos con las pruebas Aprender 2016, donde, en Matemática, el 2,3% quedó al tope de las calificaciones obteniendo nivel avanzado, 20,9% tenían un rendimiento satisfactorio, 29,2 estaban ya en el nivel básico, y 47,7% por debajo del básico. Esto quiere decir que casi uno de cada dos estudiantes no alcanzaba los contenidos más mínimos y elementales. En Lengua, un 5,2% tenía rendimiento avanzado, otro 43,4 satisfactorio, un 28% alcanzaba el rendimiento básico, y 23,4% estaban por debajo del básico. Es decir, casi un cuarto de las y los estudiantes tenían rendimientos mínimos al terminar la primaria. Este cuadro debe ser completado con al gran abandono que afecta a la escuela secundaria: si en 2015 se matricularon en el primer año de la escuela secundaria 16.134 estudiantes, en 2019 llegaron al último año 10.024. De cada 10 que arrancaron, casi cuatro quedaron en el camino.

Vamos a las pruebas aprender 2018, con datos del nivel primario: 14,1% queda en el rango de rendimiento avanzado en Matemática, un 38,8% en el satisfactorio, 26,2% en básico, y 20,9% por debajo del básico. Así, uno de cada cinco estudiantes de la provincia termina la primaria con conocimientos apenas rudimentarios. En Lengua, el rendimiento avanzado fue para el 31,4% de las y los estudiantes, el 43% obtuvo marcas satisfactorias, 18,8% en básico, y 6,8% por debajo del básico. Así, un cuarto de las y los chicos tenían rendimientos solo básicos al terminar la primaria.

Así, se impone una conclusión elemental. Más allá de alguna mejora en algún punto más o punto menos, hay una tendencia consolidada, una situación estructural no se modifica: aproximadamente la mitad de las y los estudiantes del secundario en Jujuy se encuentran por debajo del nivel básico en Matemáticas, mientras que entre un cuarto y un tercio lo está en Lengua. En primaria, hay que destacar que 2 de cada 10 chicas y chicos están por debajo del básico en Matemática. La situación se traslada a otras áreas del conocimiento, como las Ciencias Sociales o Naturales. En las primeras, para el 2016 el 47% del estudiantado del nivel secundario estaba en el nivel básico o por debajo, mientras que un 41% le sucedía en Ciencias Naturales.

¿Y la pandemia?

Claro está, no debemos ser necios y negar que la pandemia tuvo su rol en lo sucedido en el último año. Pero aún con pandemia, hay una responsabilidad clara del gobierno: podría haber hecho algo para paliar sus efectos y no lo hizo. Efectivamente, durante la virtualidad, no realizó ningún tipo de políticas de fondo, a sabiendas de que un 57% de los estudiantes no contaba con acceso a internet en sus domicilios, que el 73% no tiene una computadora y el 32% no tiene siquiera un celular. Obviamente, esto derivó en que, en el contexto de pandemia, alrededor del 57% estudiantes secundarios entre el 2020 y 2021 no lograron los conocimientos suficientes que se esperaban y se calculó que un 30% de los estudiantes mantuvo vinculaciones intermitentes. A nivel general, finalmente se expuso que el 50% de los alumnos del nivel secundario no termina en tiempo y forma, y el 11% abandona el sistema educativo. Por eso, no debería sorprendernos lo ocurrido recientemente en la Universidad Nacional de Jujuy: sobre un total de 984 aspirantes para ingresar a las carreras de la Facultad de Ingeniería, solamente 196 aprobaron el módulo Matemática del Curso de Nivelación 2022. Por lo que 8 de 10 estudiantes no pudieron resolver un examen de Matemática. Este cuadro consolidado tiene responsables: los gobiernos provincial y nacional y sus políticas educativas.

A esto tenemos que agregar que durante 2020 y 2021 hubo una reducción de los contenidos de los ya reducidos Núcleos de Aprendizajes Prioritarios. Oportunamente, se anuncia una nueva ley, sobre la que escribiremos en el próximo número, donde se intenta reducir la carga horaria en algunas de las materias mencionadas y priorizar la “educación emocional. Cierto es que Jujuy sigue la estrategia que intentó imponer el gobierno de Mendoza: discutir una ley de educación en plena pandemia, aspecto sobre el que escribimos en otra oportunidad. En ese momento, la movilización docente frenó la intentona radical. Hoy Morales adopta la misma estrategia que su par radical: suponer que una nueva ley resuelve per se los problemas para diluir sus propias responsabilidades.

El problema y su solución

Como decimos siempre, pero no nos cansaremos de repetir, un país cuya sociedad se degrada, solo puede ofrecer una educación degrada. Si la mayoría de nuestros niños, niñas, y adolescentes, o bien van a acceder empleos precarios que no requieren prácticamente formación o bien irán a engrosar las filas del desempleo, ¿por qué el Estado querrá brindarle una educación de calidad, y por lo tanto, más cara? Está claro que el problema de la educación es un problema social y su solución definitiva solo puede darse con transformación estructural, que concentre y planifique la economía y desarrolle una producción a escala. Solo así tendremos escuelas científicas que formen obreros científicos, y pensar, por ejemplo, en extender la obligatoriedad de la educación terciaria o universitaria a toda la población. Pero hasta tanto, mientras peleamos para que eso suceda, no debemos mirar para otro lado ni tampoco aceptar que los verdaderos responsables nos echen la culpa a nosotros: las y los docentes. Debemos rechazar, como hicimos recientemente con la grilla, la imposición del gobierno de Morales de responsabilizarnos por la situación de la educación de la provincia. Tanto el gobierno nacional como sus aliados provinciales vienen llevando adelante políticas educativas que responden a una Argentina improductiva, y que en las últimas décadas, generó una gran masa de población sobrante, con rendimientos escolares que ubican al país en general y a Jujuy en particular, a la cola de cualquier ranking. Si ellos, todos ellos, llevaron al país al naufragio de la miseria y con él a la educación, que se hagan cargo. Nosotros debemos exigir que se incorporen las paritarias por contenidos, para que toda la comunidad educativa puede discutir qué educación queremos, cómo, y para qué.

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