¿Cómo es el ajuste que se viene y cómo lo enfrentamos?

en La Hoja Socialista 17/Novedades

Las elecciones trajeron un nuevo gobierno. Esta vez conducido por personajes del peronismo y el kirchnerismo. Los conocemos: no solo ya gobernaron antes, sino que los gobernadores, intendentes y sindicalistas que los acompañan siguieron estos cuatro años. Las medidas que van a tomar marcan continuidades con Macri. Lo demostró ya Fernández en este tiempo corto en el que prácticamente “cogobernó”, después de las PASO. Alberto acordó con la devaluación y dijo que era “razonable” un dólar a 60. Mientras, los militantes kirchneristas y las organizaciones sindicales llamaron a no “hacer olas” y a “votar bien”.

¿Por qué hay un acuerdo general entre las dos partes de la supuesta “grieta”? Porque las necesidades de los patrones siguen siendo la misma: más explotación. El capitalismo argentino viene en una crisis sostenida. Eso quiere decir que la tasa de ganancia está en picada. Para contrarrestar eso, el Estado pone plata. Sobre todo, con subsidios y transferencias a burgueses. A veces a más capitales –incluso a los más concentrados-, a veces a menos. Para tapar esos agujeros necesita una fuente de recursos. En ausencia de los productos agrarios –como en el kirchnerismo-, el Estado recurre a la deuda –como lo hizo el macrismo con el FMI-. Sin embargo, plata no revierte el problema: la crisis a la larga explota. Para salir a flote, los capitalistas van a querer bajar costos laborales. O sea, nos van a querer ajustar el salario y explotarnos más.

Todo el asunto es cómo van a hacer para aplicarlo. Alberto tiene previsto un Pacto Social, una reedición de aquel de los ’70, que terminó en el Rodrigazo. La idea es congelar salarios, avanzar en la flexibilización convenio por convenio y una reforma previsional con baja de edad jubilatoria, algo que ya anunció. Viene a completar la agenda de Mauricio, que es la agenda de la burguesía y sus gobiernos hace décadas.

La CGT –Moyano, Pignanelli y la Corriente Federal incluidos- y la CTA se encolumnaron en bloque detrás de Fernández. Yasky dijo que es “lógico y razonable” congelar los salarios. Lo mismo va a hacer Cachorro Godoy de la CTA Perón y Secretario General de ATE. Más si la oposición más importante en el gremio estatal es Catalano, un kirchnerista abierto con el que libran una pelea faccional por el aparato. En docencia, ni hablemos: mientras los gobiernos provinciales -como Arcioni en Chubut- ajustan en educación, CTERA y los sindicatos docentes niegan todo plan de lucha. En Buenos Aires, Kicillof ya anunció que no se podrá recuperar todo el salario perdido, y que las clases tienen que empezar a término. Baradel ni siquiera va a simular una lucha.

En el medio, Moyano y compañía proclaman la voluntad de “unir” al movimiento obrero integrando la CTA en la CGT. Es una estafa que nadie votó: los gordos reclaman el derecho de admisión gremio por gremio y el moyanismo solo quiere ganar la interna. Por último, el movimiento piquetero se encuentra en la misma sintonía. El amigo del Papa, Grabois, ya afirmó de palabra una tregua de cien días. Si se la firmaron a Stanley, por qué no a Alberto, un amigo de la casa. Con ella, otros organismos piqueteros prometen un voto de confianza a los asesinos de Kosteki y Santillán. El pedido de no salir a las calles está garantizado. De este modo, una salida que beneficie a la clase obrera es incompatible con este gobierno. Lo que necesitamos es romper con la rueda de gobiernos capitalistas que solo vienen profundizando el ajuste. En este cuadro, queda claro que no tiene sentido esperar un plan de lucha de la burocracia. Debemos construirlo nosotros. Para eso, hay que convocar a una gran Asamblea Nacional de Trabajadores ocupados y desocupados. Allí tenemos que debatir un programa y un plan de lucha, para quebrar el ajuste y construir una salida de fondo, el Socialismo.

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