El peso de Dios. El lugar de la Iglesia en la educación argentina


Mariana Scandora Fennema, María del Rosario Toro Tesini, Gabriela Montaña y Romina De Luca
Gabinete de Educación Socialista (CEICS)

Ciertos debates, como el del aborto, actualizan un viejo interrogante: cuál es el peso y el poder de la Iglesia en Argentina hoy. Encontrarla como “poder de veto” de ciertas discusiones hace preguntarse de dónde emana su poder ideológico. Sin lugar a dudas, el sistema educativo es uno de ellos y, sin embargo, se conoce muy poco sobre su peso específico hoy en el sector. Se conoce más bien cómo logró injerencia en el circuito público a partir de la enseñanza de la religión y formación moral como materia obligatoria o en otras áreas de un currículum en teoría “laico”. Ejemplos sobran: el poder de veto para la enseñanza de educación sexual integral y la adecuación de los contenidos enseñados al “ideario” de la institución y sus familias, la cosmovisión del modelo de familia en distintos puntos de los programas, la incorporación de nociones no científicas en el currículum como la teoría creacionista en el diseño de biología y una larga lista de etcéteras. En algunas notas anteriores, mostrábamos que el presunto laicismo de la educación argentina no había existido ni con la Ley 1.420, hito que evidenciaría la voluntad de separar a la Iglesia de la educación de masas. Hace ya muchos años, a partir de la revisión del lugar que cada constitución provincial le otorgaba a la educación católica, mostrábamos cómo podía explicarse buena parte de la “indescriptible” injerencia que la Iglesia ponía en juego en cada debate educativo.i En particular, los casos de las provincias de Tucumán, Catamarca, San Luis, Salta, La Pampa, Jujuy, Córdoba y, con algunas particularidades, Buenos Aires ponían de relieve cómo cada constitución defendía la enseñanza religiosa en los colegios públicos. Otro grupo de provincias no defendía la laicidad lo que facilitaba la intervención directa. Ese era el caso de Misiones, Santa Cruz, Chubut, Santiago del Estero, Santa Fe, La Rioja, Corrientes y Formosa. Si bien esta puede ser una historia algo conocida, conviene recordarla porque, además, la Iglesia es un actor de peso propio en escuelas que gestiona y administra directamente. El peso que ella tiene en el circuito privado es amplio, pero no ha sido ponderado con precisión. En efecto, se conoce poco del poder ideológico directo la Iglesia tiene sobre millones de alumnos a lo largo y a lo ancho del país. ¿No lo cree? Pase y vea.

De Ushuaia a La Quiaca

Según los datos del Ministerio de Educación, para el 2016, en todo el país, la Iglesia controlaba un total de 2.022 escuelas primarias y 2.160 escuelas secundarias.ii Esas escuelas están distribuidas en absolutamente todas las provincias y en algunas de ellas, su peso sobre el total del sector privado es mayoritario. En CABA, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, Misiones, Neuquén, San Juan, Santa Cruz, Santa Fe y Santiago del Estero entre el 58% y el 89% de las escuelas primarias privadas son unidades controladas por la Iglesia. En efecto, en la Ciudad de Buenos Aires, el 58% de las escuelas privadas son confesionales mientras que en Santiago del Estero, Santa Fe, Formosa, Misiones y La Pampa los valores trepan entre el 80% y el 89%. En la docta Córdoba, el 67% de las primarias privadas son confesionales mientras que en Entre Ríos la cifra es de 73%. Los números suministrados por el Ministerio de Educación especialmente a las autoras habla de que apenas el 37% de las escuelas privadas bonaerenses son confesionales, cifra por demás sospechosa que no coincide con los establecimientos registrados en el padrón del Ministerio: ahí las primarias de la provincia representaban el 46% del total. En lo que refiere a escuelas secundarias, en el grupo de provincias seleccionado, el peso del sector confesional sobre el privado laico se amplía: 60% en CABA, 95% en Catamarca, 78% en Entre Ríos, 84% en Mendoza, 67% en San Juan y la totalidad de las escuelas en Santa Fe y Santiago del Estero. Al grupo se suma la provincia de Neuquén con el 64% de las escuelas privadas confesionales. En general, en todas las provincias comparando secundarias versus primarias en las secundarias el peso de la Iglesia es mayor. De hecho, el conteo de establecimientos a partir de los datos del padrón de escuelas registradas durante el 2018 confirma lo aquí dicho a partir de un registro que oscila entre el 88% y el 92% del total de escuelas: Salta, Tucumán, Santiago del Estero, San Luis, San Juan, CABA, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Misiones y La Pampa lideran el peso confesional sobre el sector laico.

No obstante, el poder de la Iglesia es mucho mayor si analizamos la cantidad de niños a los que educa día a día. El análisis de la matrícula no deja lugar a dudas: sobre un total de 1.236.167 alumnos de todo el país que estudian en escuelas primarias privadas, 733.749 concurren a escuelas confesionales, es decir, el 60%. Y el peso es abrumador provincia por provincia: en Santa Fe, la matrícula confesional es el 97% del total, en Santa Cruz, 96%, en Misiones y Formosa el 94%, en Salta el 83%, en Santiago del Estero 81%, en Entre Ríos el 82%, en La Pampa el 80%. Entre el 70 y el 79% en Córdoba, Corrientes, Mendoza, Neuquén, Chaco, Córdoba, Caba y San Juan. En cinco provincias más se ubica por arriba del 60% (Catamarca, Jujuy, Río Negro, San Luis y Corrientes). Entre el 42% y el 55% lo hace en Buenos Aires, La Rioja, Tucumán y Chubut. Un rol más bien marginal tiene en la provincia más austral del país: Tierra del Fuego.

En el nivel secundario, sobre un total de 1.139.748 alumnos, más de medio millón estudian en escuelas confesionales: 509.482. Sin embargo, el peso total es algo menor en varias de las provincias donde la presencia en el nivel primario era abrumadora. En lo que refiere a la escuela secundaria, el peso de la Iglesia supera el 60% en Catamarca, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Neuquén, San Juan, San Luis y Santiago del Estero. Es mayoritaria (entre el 50% y el 60%) en: CABA, Córdoba, Corrientes, La Rioja, Salta, Santa Cruz y Santa Fe.

Organización territorial

La estructura regional eclesiástica en el país está compuesta por 14 arquidiócesis, de las que dependen 48 diócesis, 3 prelaturas territoriales, 3 esparquías, 1 exarcado y 2 ordinariatos. Para facilitar el trabajo pastoral conjunto, la Iglesia se da su propia agrupación “provincial” bajo el nombre de “provincias eclesiásticas”. Cada una de esas “provincias” está a cargo de un arzobispo o metropolitano. A su vez, cada diócesis tiene a su cargo los colegios confesionales de su jurisdicción. Según los datos suministrados por la Iglesia, las escuelas se agrupan detrás de la siguiente estructura. En la arquidiócesis de Bahía Blanca se contabilizan 209 escuelas que se ubican en: Bahía Blanca (126), Alto Valle del Río Negro (14), Comodoro Rivadavia (11), Esquel (1), Río Gallegos (28), San Carlos de Bariloche (6), Santa Rosa (13) y Viedma (10). En la Arquidiócesis de Buenos Aires se registran un total de 876 diseminadas del siguiente modo:en Buenos Aires (245), en Avellaneda-Lanús (97), en Gregorio de Laferrere (14), en Lomas de Zamora (170), en Morón (110), en Merlo-Moreno (38), en San Isidro (83), en San Justo (23), en San Martín (42) y San Miguel (54). Por su parte, la Arquidiócesis de Mercedes-Luján cuenta con 44 escuelas. La Ciudad Capital de la provincia de Buenos Aires tiene su propia arquidiócesis, famosa por su arzobispo Héctor Aguer y su cruzada contra la Educación Sexual Integral, hoy a cargo de Víctor Manuel Fernández. La Arquidiócesis de La Plata cuenta a su vez con una Junta Regional de Educación a cargo del Presbítero Daniel Astuti. Al revisar los contenidos de su página web, todas las preocupaciones remiten a la “educación sexual”. La Plata cuenta con 290 escuelas dependientes en La Plata (90), Azul (29), Chascomús (20), Mar del Plata (56), Nueve de julio (23), Quilmes (49) y Zárate-Campana (23). Por su parte, la Arquidiócesis de Córdoba registra 215 escuelas repartidas en: Córdoba (122), Cruz del Eje (17), Deán Funes (1), Villa de la Concepción del Río Cuarto (29), San Francisco (16) y Villa María (30). La Arquidiócesis de Corrientes nuclea 117 escuelas tanto en la provincia de Corrientes como de la de Misiones. Repartidas en Corrientes (40), Goya (12), Oberá (5), Posadas (32), Puerto Iguazú (21) y Santo Tomé (7). Por su parte, la Arquidiócesis de Mendoza cuenta con 94 establecimientos educativos: Mendoza (60), Neuquén (20) y San Rafael (14). La Arquidiócesis de Paraná registra un total de 302 escuelas repartidas en Paraná 200, en Concordia 43 y en Gualeguaychú 59. Le siguen en importancia las Arquidiócesis de Rosario, Santa Fe y Tucumán con 200 escuelas (en Rosario, San Nicolás y Venado Tuerto), Santa Fe con 135 en Santa Fe, Rafaela y Reconquista y Tucumán con 133 (en Tucumán, Añatuya, Concepción y Santiago del Estero). Por último, se ubican las Arquidiócesis de Salta, San Juan y Resistencia con 86, 78 y 57 establecimientos cada una.

La lucha ideológica

Tal como vemos, la Iglesia se da su propia organización interna para atender a sus escuelas. Cada Arquidiócesis tiene, a su vez, una Junta Regional de Educación. De hecho, existe una instancia más general que es la Junta Arquidiocesana de Educación Católica. Este organismo se toma en serio la lucha ideológica y por eso dirige a su comunidad educativa numerosos cursos de capacitación docente, a directivos y jornadas. Entre otros temas, destacan los cursos de capacitación incluyendo en sus temas educación sexual integraliii dirigidos también a la infancia y a la adolescencia. La Junta de Educación de Córdoba realizó numerosas instancias de capacitación y jornadas sobre temas como prevención y erradicación de la violencia de género, realiza y fomenta el apoyo escolar tal como ocurre con los “maestros comunitarios” (por ejemplo, en la Villa El Nylon, de Córdoba articulando con la ONG La casita y el Instituto Santa Inés), realizó cursos sobre otros temas como acuerdos y prácticas escolares y prevención de abuso, del consumo de drogas en las escuelas.iv Por su parte, la Junta de Educación de Santa Fe promueve una serie de cuadernillos titulados “Plan de Educación para el Amor” que son materiales dirigidos incluso para salas de 3, 4 y 5 años para educar la “afectividad” de niñas y niños.v Acorde con el paradigma de moda sobre neurociencia, la Junta Arquidiocesana de Educación de Resistencia organizó también una capacitación sobre “neurodidáctica y educación emocional” durante octubre de 2017.vi Por su parte, la Junta de Rosario llevó adelante capacitaciones sobre inclusión y acoso escolar, sobre competencias emocionales de los docentes, educación sexual integral, adicciones, educación especial, entre otros.vii La de San Isidro también ha encarado capacitaciones sobre educación sexual integral. Como vemos el temario es más que amplio.

Tal como encara la capacitación docente, la Iglesia intervino en los debates sobre reforma educativa. Recordemos que la Iglesia católica defendió la Ley Federal con buena parte de los argumentos que ya había dejado de manifiesto en el Congreso Pedagógico Nacional alfonsinista. Desde su perspectiva, el Estado debía alentar los servicios educativos menores (brindados por privados) sin querer colocarlos bajo su égida. Por eso, fue defensora de la descentralización educativa que, en materia curricular, promovía la Ley. También defendió el derecho de los padres a educar a sus hijos, de acuerdo con su ideario, argumento que desempolvaría también frente al debate sobre la ley de Educación Sexual Integral. En el Congreso Pedagógico, la Iglesia intervino a través de Monseñor Guillermo Blanco que reclamaba además que toda la educación brindara una formación “integral” en valores. Esas posiciones fueron también defendidas cuando se sancionó la Ley Federal, en 1993. Valga de ejemplo, el documento que la Iglesia promulgó en 1998 donde reivindicaba de la “transformación educativa” que se haya considerado “pública” toda la educación ya fuera de gestión estatal o privada, que se haya definido a la familia como el agente de educación primario y que el Estado se comprometa a “aportar” al pago de los salarios de los docentes de sus escuelas. Sin embargo, reclamaban el poder de “formar” y capacitar a sus propios docentes, según el acuerdo con la Santa Sede y que los CBC no reconocieran debidamente la capacidad del hombre para conocer los valores esenciales del sentido de Dios.

Como no podía ser menos, también intervino en el debate sobre la Ley de Educación Nacional del 2006. En el debate, la Iglesia sacó un comunicado recordando las prerrogativas descentralizadoras del sistema (y en efecto la LEN no avanzó un ápice sobre ello, más bien lo profundizó) defendiendo la autonomía de las provincias y cuestionó la inclusión de contenidos de género. Recuperó la idea de inclusión y por ello se encargaría, de ahí en más, de reclamar la gratuidad de los servicios confesionales pidiendo que el Estado no subvencione solo salarios sino también a las familias.

En conclusión, la Iglesia no solo bregó por un circuito “laico” a su medida sino que encaró seriamente acciones de capacitación docente para su personal docente. Obviamente, consciente de que es necesario ganar la batalla ideológica se pertrechó para consolidar a sus docentes y también para influir sobre el resto. Buena parte de sus capacitaciones contaron con el reconocimiento oficial lo que implica que actúan de cara al “adentro y el afuera”.

Asuntos separados

El sostén de ese enorme aparato ideológico reaccionario que le va a enseñar a los alumnos contenidos ‘tan científicos’ como que el HIV traspasa la porcelana o que somos un diseño inteligente que solo pudo haber sido creado es financiado por el conjunto de la clase obrera. En efecto, el Ministerio de Educación destinó en 2014 la friolera de 24.795.795.144$ para sostener escuelas privadas. En total, el 12,3% del gasto educativo total. Según datos del 2010, apenas un 25% de las escuelas primarias privadas no reciben ningún tipo de subsidio. De las que sí reciben, el 42% recibe un subsidio del 100%, entre el 75% y menos del 100%, el 17,7% de las escuelas y el 12,5% entre 50 y 75% de subvención. Siendo, las escuelas confesionales de todo el país la mayoría dentro del sector privado, ese beneficio sostiene directamente al aparato de la Iglesia. Al analizar el gasto que cada provincia le gira a su sector privado, a la cabeza se ubica Córdoba quien transfiere el 22,1% del gasto al sector privado (algo más de 3.400 millones de pesos), en segundo lugar, se ubica la provincia de Santa Fe con 19,2%, seguida por la Ciudad de Buenos Aires que destina el 16,7% de su gasto al sector privado, casi 2.500 millones de pesos, muy seguida de las provincias de Misiones y Entre Ríos con 15,8%. Algo por debajo, pero encabezando la tabla, San Juan con 13,6%, Buenos Aires con 12,3% y Santiago del Estero con 11,1%. Se trata, como dijimos de valores de 2014, a cifras actualizadas estaríamos hablando de una masa de recursos enorme.viii Es decir, en el nivel primario, esa masa de recursos financia directamente al sector mayoritario que no es otro que la Iglesia y en el nivel secundario adquiere un peso para nada despreciable.

A poco de analizar el peso de la Iglesia en el sistema educativo privado se arriba a una conclusión: su peso es enorme. El circuito privado en Argentina si produce alguna ganancia es el férreo control ideológico de la población. El peso de su dictadura feroz se expresa en la educación católica. En escuelas financiadas por el Estado, la Iglesia le da clases todos los días a millones de alumnos a lo largo y ancho de todo el país. Se toma la tarea muy en serio y disputa los contenidos tomando en sus manos la batalla cultural. De ahí su preocupación en las reformas educativas acerca de quién va a asumir la formación docente y, por eso, ella brinde cursos de perfeccionamiento y capacitación por doquier. Como vimos, los laicos van a expresar perfectamente el programa católico condenando conscientemente a miles de alumnos al oscurantismo, a conocimientos pre científicos, a la resignación de que somos dominados por “entes superiores”, en definitiva, a la propagación de su ideología. La burguesía recurre a ella como parte de la reacción.

Por eso, la batalla de separación de la Iglesia del Estado debe ser un bastión en la lucha socialista. La separación no es más que un primer paso para avanzar en el desarrollo de una conciencia socialista. Necesitamos entonces destruir todos los bastiones ideológicos del enemigo. Empecemos a conocer el peso de este “amigo oscurantista” de la burguesía.


Notas

iDe Luca Romina: “Prueba de fe”, El Aromo nº 40, enero/febrero de 2008. Se consulta en: https://goo.gl/jBNKRz

iiEl nombre técnico es “servicios educativos” que refiere a la concreción un servicio en una sede o anexo con número de CUE cada uno de ellos.

iiiSe trata de una iniciativa de la Junta Arquidiocesana en conjunto con Integralis. La información puede consultarse en el siguiente link: https://goo.gl/ZPAk7y

ivLa información se puede consultar en la página de la Junta de Educación de Córdoba: www.jaeccba.org

vJunta Arquidiocesana de Santa Fe de la Vera Cruz, información disponible en su página web: http://www.jaesantafe.org/

viJunta Arquidiocesana de Educación Católica de Resistencia. Información disponible en su Facebook https://goo.gl/Uetz3i

viiJunta Arquidiocesana de Educaicón Católica Rosario. Información disponible en su página web: https://goo.gl/WjSkwn

viiiMinisterio de Educación y Deportes: Sistema Educativo Nacional. Informe estadístico, edición de enero 2017.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *