Venezuela, dictadura y descomposición

en La Hoja Socialista 15/LHS¿Quépasaenelmundo?

En el último tiempo, la crisis económica y política en Venezuela se profundizó notablemente. Maduro no parece dispuesto a entregar el poder, ni la oposición encabezada por Guaidó está decidida a tomarlo por su cuenta. En el medio, la vida del conjunto de la clase obrera está en peligro, tanto porque falta lo elemental para subsistir como por la feroz represión que descarga la dictadura chavista. En esta nota vamos a repasar brevemente la trayectoria y la situación actual.

El chavismo fue producto del descontento de las masas venezolanas contra los partidos tradicionales. Llegó al poder apoyándose en la movilización, para contenerla y dispersarla. No importa lo que Chavez y Maduro dicen de sí mismo, su gobierno no es de izquierda ni socialista. Su gobierno mantiene el orden capitalista de mercado en Venezuela, mantiene el Estado capitalista.

En un primer momento, el chavismo logró, gracias al boom petrolero (principal fuente de ingresos de la economía, como lo es el campo para la Argentina), crear alianzas con la burguesía y con la clase obrera. En relación a la primera, creó la llamada “boliburguesía”, una capa de empresarios sátrapas que viven de la teta del Estado como proveedora estatal, testaferros de funcionarios, ensambladora y envasadora de productos importados. También aparecen los capitales transnacionales chinos y rusos que se asociaron al chavismo en empresas mixtas y lo apoyaron políticamente con inversiones (vaya antiimperialismo…)

En relación a la clase obrera, su principal fuente de apoyo fue la población sobrante, los desocupados. A través de las misiones sociales, los bonos, los CLAP, el Carnet de la Patria, que le permitió nuclear a este sector en los colectivos sociales y en el Gran Polo Patriótico. Dicho sencillo: a la manera del kirchnerismo, repartiendo miseria.

Cuando el petróleo comenzó a caer (2012), toda la estructura chavista tambaleó, como un castillo de naipes. Eso llevó al crecimiento de la deuda externa con Rusia (más de 17 mil millones de dólares) y con China (más de 60 mil millones). Obviamente, con eso no alcanzaba. Era necesario ajustar. ¿A la boliburguesía? No, claro. A la clase obrera. Quizás usted crea que lo de Macri es un ajuste bestial (y lo es), pero es muy poco en comparación con lo que hicieron los bolivarianos. Un dato: la canasta básica en Venezuela está en 900 dólares y el sueldo de un obrero venezolano es de 5,5 dólares.

Como ya supondrá el lector, para impulsar este ajusto feroz, el gobierno debió blindarse y militarizarse para contener las protestas. Actualmente, hay 25 dirigentes sindicales, barriales y políticos que denunciaron la corrupción chavista y se encuentran desaparecidos. A ello se suma más de 262 trabajadores asesinados por el Estado y miles de presos políticos. No bastando el Estado oficial, Maduro cuenta con milicias paraestatales, los “colectivos”, que difunden terror y violencia contra los que se levantan en protesta.

Hoy en Venezuela rige una dictadura que mantiene en la miseria e indigencia más extrema a la gran mayoría de la población: sin comida, sin medicamentos y sin luz. Todo aquel que quiera protestar contra esta situación es reprimido brutalmente. La Argentina no llegó a tanto, pero el macrismo y el kirchnerismo la están conduciendo en esa dirección. Venezuela es nuestro destino si seguimos dejando que gobiernen los diferentes bloques patronales.

Para nuestros compañeros venezolanos, Maduro no es una opción. Es responsable del desastre actual. Tuvo una calesita en sus manos y la chocó. Tampoco es alternativa Guaidó y la Asamblea Nacional, que representan los mismos intereses sociales.

Al momento, los enfrentamientos entre uno y otro están empantanados. ¿Por qué? Porque comparten el mismo temor: la clase obrera está ganando las calles. Un movimiento en falso podría desatar fuerzas incontrolables. Justamente allí radica la posibilidad de algo distinto, de una alternativa de verdad. La única solución, la única posibilidad de garantizar la vida en Venezuela es con una sociedad que no esté basada en la ganancia. Eso tiene nombre, Socialismo, y un protagonista, la clase obrera.


Para seguir leyendo

La crítica situación venezolana ya la habíamos adelantado en: “Venezuela: En estado terminal”, http://bit.ly/2Z294rT

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