Provincia de Santa Fe: Los judiciales volvemos a la “normalidad” sin infraestructura, sin recursos, con mayor carga laboral y con atraso salarial…

en Goyo Flores/Novedades

Luego de operar con guardias mínimas, el Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe finalmente avanzó con una reapertura completa mediante sistema de turnos web y protocolos de distanciamiento. Por otro lado, el fuero penal trabajó en forma casi normal durante la mayor parte de la cuarentena, tanto a través de trabajo remoto como mediante trabajo presencial, dado que el fuero utiliza un sistema oral, lo cual permitió -y permite- la posibilidad de organizar audiencias on-line con acceso remoto al sistema a magistrados, funcionarios y empleados. La Defensa Penal fue una excepción parcial al encontrarse el acceso remoto considerablemente limitado.

Sin infraestructura

Un primer problema con el que nos chocamos los judiciales tiene que ver con la infraestructura. La cuestión quedó expuesta por un asunto elemental en invierno: la calefacción. Como algunos especialistas señalan que el aire acondicionado favorece la transmisión de Covid 19, la resolución de la Corte Suprema y el Estado en general, es que los trabajadores nos veamos congelados en los edificios sin climatización alguna. Como si eso no tuviera nada que ver con contraer o propagar enfermedades. El gremio –Sindicato de Trabajadores Judiciales de Santa Fe-, bien gracias.

Hay que decir que las sugerencias de la OMS en materia de calefacción y aire acondicionado –al menos en establecimientos de salud- en ningún momento señalan que hay que dejar de climatizar un espacio. Más bien, todo lo contrario: el problema es la ventilación y/o el filtrado del aire circulante. Si los trabajadores vuelven a desarrollar tareas en oficinas sin ventilación ni preparación, el problema es de la patronal: son ellos los que deberían haber garantizado antes del retorno condiciones edilicias necesarias, en las que podamos trabajar cumpliendo con todos los protocolos sanitarios. La supuesta firmeza de la Corte, es todo lo contrario: descuido absoluto por la salud de los trabajadores y falta total de seriedad. Sumado al hecho que no solo los trabajadores judiciales sufrimos las bajísimas temperaturas: todos los abogados y demás usuarios del servicio de justicia, entre los que se encuentran adultos mayores, niños/as y personas con enfermedades, se ven afectados.

Un sistema colapsado y cancelación de la feria de Invierno

Los trabajadores judiciales también nos encontramos con los mismos problemas que antes, pero agravados por la cuarentena en pie. Primero, por la ola de trabajo postergado que se descarga sobre nosotros. La realidad es que el Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe, ya antes de la cuarentena, desde hace décadas, se encuentra totalmente colapsado, particularmente en las ciudades de mayor tamaño y en aquellas áreas donde se presenta una mayor demanda y conflictividad social. Es el caso de Laboral, Familia, Responsabilidad Extracontractual, la Defensa Pública Civil. A su vez también, la realidad es que en el sistema penal en su conjunto, la carga de trabajo es mayor a los “recursos” humanos y materiales en todas las áreas.

Ante la demanda de los gremios de abogados y cierto sector de la opinión pública fogoneado por medios de comunicación, la Corte Suprema canceló la feria de invierno para todos los judiciales. El sindicato se ha limitado a realizar un pedido para que gocen de vacaciones aquellos agentes que han realizado tareas durante la anterior fase de la cuarentena. Se olvidan no solo que un gran número de judiciales hemos trabajado con normalidad en forma remota o presencial, sino que los compañeros que no lo han hecho, no han estado gozando de licencia sino que estuvieron confinados en sus hogares en medio de una pandemia internacional. Como se ve, las “soluciones” rápidas, fáciles y demagógicas, le ganan terreno a un plan serio de modernización de la justicia, siendo los trabajadores judiciales quienes debemos resultar agente principal de aquél.

Atraso salarial

Mientras tanto, este año no hemos tenido una solo recomposición salarial. El salario de los judiciales pierde poder adquisitivo en un contexto de paritarias congeladas y en el que se proyecta una inflación que puede escalar –según varias consultoras- a 53%. La UEJN –de cuya negociación dependemos, por la ley de enganche- no viene levantando ningún reclamo al respecto, mientras que el Sindicato de Trabajadores Judiciales de Santa Fe tampoco tiene pensado hacer ningún planteo a Piumato y compañía, ni a nadie. Mientras tanto, nuestro salario real se reduce todos los meses.

Por un plan de lucha

El reclamo por mayores recursos humanos, materiales y tecnológicos para resolver el eterno problema de la demora y la lentitud, y coyunturalmente, el necesario aislamiento y/o distanciamiento, requieren una acción conjunta entre nosotros y los abogados trabajadores que operan del “otro lado” del sistema. La actual conducción sindical desalienta esta solidaridad y refuerza el espíritu corporativo cerrado, en carnal alianza con la Corte Suprema de la Provincia. El sindicato ata la suerte de la base a la de la cúspide, y rompe cualquier tipo de alianza horizontal con los otros sectores de trabajadores que utilizan diariamente el servicio de justicia. Subyace la idea de que atados a la punta de la pirámide vamos a estar siempre mejor. Esa postura significa olvidar que el actual régimen salarial conquistado a fuerza de lucha -y sin haberse ahorrado sudor y lágrimas- en la década del 90, fue gracias a la unión y movilización de todos los trabajadores, mientras que fue abiertamente saboteada por los estamentos superiores, no habiéndose ahorrado sumarios y despidos al respecto.

Nos encontramos ante una oportunidad histórica para llevar a cabo un plan de movilización y lucha, pero la actual conducción sindical se encuentra lejos de tener el diagnóstico, la voluntad y la decisión para llevarlo adelante, y con éxito. Urge que los judiciales nos organicemos gremialmente para poder defender lo que tenemos, y avanzar por lo mucho que nos falta. Para eso, resulta fundamental combatir el discurso de nuestros “supuestos privilegios”. Es claro que un régimen salarial con ascensos periódicos y automáticos, personal en su mayoría en planta permanente a través del ingreso por concurso público, vacaciones y licencias pagas, constituyen condiciones lejanas para la mayoría de la clase trabajadora argentina. Pero es claro también la necesidad de nivelar hacia arriba y señalar que todo avance obrero se obtuvo con la lucha, al mismo tiempo que cada paso atrás repercute no solo en nuestro sector, sino en el conjunto de los trabajadores. En este barco, remamos todos juntos. Rechazamos la estrategia divisionista del Estado, los estudios jurídicos y demás empresas.

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