El gobierno de los parásitos. Acerca del acuerdo entre la CGT, la UIA y el gobierno: los trabajadores le seguimos regalando plata a los empresarios y empobreciéndonos

en Goyo Flores/Novedades

Ayer, la CGT, la UIA y el gobierno llegaron a un acuerdo sobre el porcentaje de rebaja de los salarios nominales para trabajadores suspendidos en el marco del DNU 329. Aquel DNU permitía las suspensiones con sumas no remunerativas y rebajas salariales, al permitir la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo. Así, se llegó al acuerdo de un piso del 25% de descuento. Esto implica que los descuentos incluso pueden ser mayores: los acuerdos por porcentajes más altos –como en el sector textil, donde la AOT arregló un 50%- van a ser revisados por el Ministerio de Trabajo, pero no están prohibidos.

Este acuerdo se suma a una serie de beneficios de los que ya gozaban las patronales que tuvieron que parar la producción, en especial las más negreras, las PYMES. Se les había rebajado los aportes y podían suspender con rebajas salariales y sumas no remunerativas. Todo esto ya colaboraba con el desfinanciamiento de la ANSES. También se había lanzado una línea de créditos para pymes con tasas al 24%, es decir, con un interés negativo, porque se ubica por debajo de la inflación anual. Como si fuera poco, el gobierno les va a pagar el 50% de los salarios, con plata que va a salir de la ANSES (otra muestra que los jubilados no están entre las prioridades del gobierno). Ahora también se les permite sin mayor trámite que se pague el 75% de los salarios. Pero no son ellos quienes pagarán 75%. Si el Estado se hace cargo del 50%, ellos solo tendrán que completar lo que falta. Es decir, van a pagar solamente el 25% de los salarios. Una ganga. Estos trabajadores pasarían prácticamente a vivir de ingresos del Estado.

Para los trabajadores esto no implica solamente una rebaja del 25%, sino incluso, una mucho mayor. La mayoría de los asalariados veníamos perdiendo frente a la inflación hace años. Muchos gremios venían postergando la revisión desde el año pasado, lo que dejó a los aumentos paritarios incluso más abajo de la inflación que años anteriores. Ahora, nadie habla de paritarias, y estos son los meses en que se discuten la gran mayoría de los convenios. De hecho, Acuña ya adelantó que las paritarias de los trabajadores de estaciones de servicio se van a posponer de forma indefinida. En varias provincias también se suspendieron por la pandemia. Así al recorte del salario nominal hay que sumarle lo que se vaya a perder por inflación, que algunos economistas ya calculan en 60% para este año. Ya en marzo tuvimos un adelanto de cómo se viene acelerando la inflación. El control de precios del que tanto alardeaba Fernández no aparece por ningún lado.

La CGT, por su parte, tiene sus razones para festejar. Si bien se trata de sumas no remunerativas, la CGT logró que se mantengan los aportes en tres ítems que benefician a los sindicatos: obras sociales (Ley 23.660), seguros de salud (Ley 23.661) y la cuota sindical. Los aportes por jubilaciones a la ANSES brillan por su ausencia y es otra medida que muestra cómo se vacía el organismo. Pero esto no es todo. El gobierno ya les prometió un DNU para darle una ayuda adicional a las obras sociales para compensar la baja en la recaudación mensual. Esto se sumaría a los $4.100 millones que ya se repartieron por el fondo para prestaciones de alto costo.

El acuerdo que firmaron la UIA y la CGT con la venia del gobierno no tiene como objetivo resguardar nuestros puestos de trabajo. Tampoco tiene como objetivo evitar una pérdida salarial mayor. Cualquiera de estas cosas podría hacerse de otra forma. El problema para el gobierno, la CGT y, por supuesto, la UIA, es garantizar la supervivencia de los parásitos que llevan al país de crisis en crisis, con o sin coronovirus: la burguesía choriplanera nacional. Los recursos para conseguir eso salen de nuestros ya maltrechos bolsillos y de la ANSES, que es plata que también ponemos nosotros. El resultado: la burguesía se salva (a lo sumo no podrá vacacionar en Europa este año) y nosotros somos cada día más pobres.

El Coronavirus vino a acelerar una crisis ya existente que requería un ajuste brutal que el gobierno estaba decidido a ejecutar con la farsa de la solidaridad, porque ya no le quedaba margen para patearlo con deuda. Se habló de pacto social, se empezó a implementar las paritarias con sumas fijas, aumentos exclusivos para los salarios más bajos y pretendía eliminar las cláusulas de actualización de los convenios colectivos. La novedad del Coronavirus fue que el ajuste se va a hacer pero de forma más disimulada porque aparece justificado por la emergencia que se impuso por un “hecho natural”, ajeno a la voluntad del gobierno y de la burguesía. La realidad es que la pandemia no obliga a nadie a hacer un ajuste, sino que este se impone en la medida en que no se pretende trastocar la estructura social. Es decir, en la medida en que se defiende el capitalismo argentino, con una burguesía que solo sostiene sus ganancias con transferencias crecientes del Estado.

Muy distintas serían las cosas si se dejara quebrar a las empresas que no pueden pagar los sueldos y se pagaran seguros de desempleo iguales a la canasta básica o se estatizaran esas empresas y se pusieran a producir para cubrir cientos de necesidades que aparecieron en medio de la pandemia. En cambio, se mantiene a una burguesía choriplanera. Se garantiza que pierda lo menos posible, mientras nos obligan a los trabajadores a ajustarnos cada vez más. La burguesía se salva gracias a nosotros, a todo el dinero que se ahorra recortando nuestro salario y no aportando para nuestras futuras jubilaciones, y todo el dinero que recibe de los jubilados. Los trabajadores ponemos plata para que las patronales no se fundan. Esta es la solidaridad que busca el gobierno, con o sin pandemia. Si queremos dejar de sostener parásitos, necesitamos organizar la sociedad de otra forma. El capitalismo no tiene otra cosa para ofrecernos. Necesitamos construir una sociedad socialista.

En lo inmediato, planteamos:

  • ¡No al acuerdo de la CGT, la UIA y el gobierno!
  • Pago del salario completo con la restitución de todos los aportes.
  • Reapertura YA de paritarias: alimentos es el rubro que más sube y no podemos seguir ajustándonos.
  • Basta de desfinanciar la ANSES: la plata tiene que ir a las jubilaciones y no al bolsillo de los capitalistas.
  • Que se estatice bajo control de los trabajadores toda empresa que no pueda mantenerse en pie y se la ponga a producir lo necesario para atender las necesidades sociales.
  • ¡Basta de regalarle plata a las patronales! Que la crisis la paguen los capitalistas

Corriente Clasista Goyo Flores

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