De brujas, magia y lucha feminista. Por qué las feministas debemos enfrentar la política queer

en El Aromo n° 111/Novedades

Desde el sábado 6 de junio J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, se encuentra en el ojo de una tormenta por una serie de tweets que sostenían que las mujeres somos las únicas que menstruamos. Gran parte del elenco de las películas y el fandom del mundo mágico que Rowling creó salieron a criticar sus dichos. Un día antes, se había hecho la presentación pública de Contra el Borrado de las Mujeres, una alianza internacional de mujeres que luchan contra la eliminación de las mujeres en la historia. En este artículo te contamos porqué las feministas estamos en pie de guerra.

Dolores Martínez González

Trece Rosas

Fundamentos queer

La teoría queer postula, a partir de una antropología particularista, que el sexo es una construcción social. De allí que el deseo está regido por el principio subjetivo, dando por sentado que lo que se “siente” es, nada más ni nada menos que lo que se es. Surge así la ideología del “cuerpo equivocado”, como si un hecho pudiera “equivocarse”. Sin embargo, en la imaginería queer no queda otra cosa que aceptar que existe una “esencia” pre-social y pre-biológica, que en la historia humana tiene nombre: alma.

Se presenta como una teoría feminista que lucha contra el patriarcado y su violencia. Pero, a fuerza de negar el sexo como dato natural y objetivo y promover el género como deseo individual, no se logra que la sociedad deje de identificar varones y mujeres, y de jerarquizarlos. De modo tal que semejante dislate solo sirve para hacer pasar diversidad como igualdad.

El feminismo lucha por la emancipación colectiva de las mujeres y cuando esta agenda aún no se ha cumplido, una estrategia patriarcal intenta tirar por la borda todos los logros del pasado. El último escalón de esta avanzada patriarcal es la eliminación legal de la categoría de sexo en la documentación.

Aquí y en todo el mundo, más de lo mismo

Un breve recorrido histórico y geográfico por la legislación internacional muestra cómo se fue produciendo desde principios de siglo este avance:

Mientras se produce este avance legal, en nuestro país, todavía no contamos con una ley de interrupción voluntaria del embarazo y los documentos políticos de las luchas feministas están escritos en “lenguaje inclusivo”.[1] Como habíamos adelantado en el acápite anterior, en el 2018 los diputados del bloque del Movimiento Evita (Silvia Horne, Lucila De Ponti, Leonardo Grosso y Araceli Ferreyra) que hoy forman parte del Frente de Todos presentaron en la Cámara de Diputados el proyecto de “Ley contra la asignación sexual compulsiva: Eliminación de la categoría sexo en documentos y protección de la diversidad corporal” que tiene el siguiente expediente: 7037-D-2018.

“No debo decir mentiras”

El sábado 6 de junio J.K. Rowling fue tendencia en Twitter y no por novedades de Harry Potter. Fiel a lo que propone en la quinta entrega de la saga, cuando Harry y Dumbledore ponen en juego sus figuras públicas para enfrentar al poder y sostener hasta el final el regreso de Voldemort; J.K. había publicado el siguiente mensaje: “‘Peoplewhomenstruate’ I’m sure there used to be a word for those people. Someone help me out. Wumben? Wimpund? Woomud?”[2], haciendo referencia a un artículo que se refería a las mujeres con esa paráfrasis.

A fines del 2019, Rowling había dado pistas de su postura frente a este tema, cuando defendió a Maya Forstater, una especialista en impuestos inglesa que había perdido su trabajo por sus tweets calificados como “tránsfobos”. Ya en aquel momento, J.K. fue acusada de TERF[3] y muchas personas quemaron sus libros en escenas públicas dignas del nazismo. Esta vez, las agresiones escalaron mucho más. Las afirmaciones de J.K.: “Si el sexo no es real, no hay atracción hacia el mismo sexo. Si el sexo no es real, la realidad vivida de las mujeres a nivel mundial se borra. Conozco y amo a las personas trans, pero borrar el concepto de sexo elimina la capacidad de muchas personas de discutir sus vidas de manera significativa. No es odio decir la verdad”[4] tuvieron respuestas feroces. Rowling lo resume de manera contundente: «‘Feminazi’, ‘TERF’, ‘perra’, ‘bruja’. Los tiempos cambian. El odio a la mujer es eterno.”[5] Las agresiones se incrementaron, Daniel Radcliffe y Emma Watson se sumaron a la polémica sosteniendo que las transmujeres son mujeres, todo hasta el punto delirante de los que empezaron a hacer rodar en las redes sociales que J.K. no era la autora de la saga de Harry Potter (o que si lo era, no merecía serlo).

Cuando una mujer pone en juego su carrera, su fama y negocio para decir la verdad, para señalar que el sexo es una realidad material y que en base a él existe una estructura social que subordina a las mujeres a partir de la ideología de la femineidad y la dominación, el patriarcado pone en marcha su estructura misógina, ahora bajo la forma del queerismo. Hasta la Warner amenaza con no seguir produciendo sus películas y el periódico sensacionalista The Sun saca en su tapa una entrevista con el ex marido violento que afirma haberla golpeado y no sentir arrepentimiento alguno.

Contra el borrado de las mujeres

Alicia Miyares comenzó la presentación del primer seminario que realizó la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres diciendo: “Las feministas tenemos la obligación de explicarle a la sociedad las consecuencias de las políticas de identidad y de eliminar la categoría sexo como categoría jurídica: elimina a las mujeres”. Si negamos que exista el sexo, si lo eliminamos, todos los avances que el feminismo ha conseguido hasta la actualidad para sobrellevar esta diferencia, habrán desaparecido. Si cualquiera puede ser mujer: un femicidio sería solo un asesinato y la violencia ejercida sobre las mujeres sería simplemente violencia, ya que al no existir el sexo no hay agravante en la violencia patriarcal. Perdemos los deportes y espacios segregados por sexo y el lenguaje que nos señala como mujeres. Tenemos una agenda específica por nuestra realidad material que tiene por objetivo final terminar con el patriarcado.

La teoría queer no permite elaborar una política feminista, sino todo lo contrario, a cada paso refuerza al patriarcado y nos violenta constantemente. Si las compañeras trans eligen el programa queer, las feministas debemos oponernos a ese programa. Las mujeres somos más de la mitad de la humanidad, somos el 50% de la historia y no vamos a permitir que nadie nos borre. Pues bien, sí, los tiempos han cambiado pero nosotras seguimos siendo las brujas, estamos entonces ante la prueba palmaria de que el feminismo todavía tiene un camino de luchas para recorrer.


[1]En junio del 2017 la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco autorizó a sus estudiantes a escribir de forma inclusivo. Poco tiempo después la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA aprobó una resolución autorizando el lenguaje inclusivo en cualquier producción académica en carreras de grado o posgrado y en comunicaciones oficiales. La Facultad de Psicología de la UNR tiene la misma política.

[2]“Personas que menstrúan”. Estoy segura de que solía haber una palabra para esas personas. Alguien que me ayude. Wumben? Wimpund? Woomud?

[3] TERF es un acrónimo originario del término en inglés de «Trans-Exclusionary Radical Feminist» que por su traducción literal al español significa «Feminista Radical Trans-Excluyente». Se usa para señalar a las feministas que reivindican como sujeto del feminismo a la mujer, y suele funcionar como censura y amenaza.

[4]“If sex isn’t real, there’s no same-sex attraction. If sex isn’t real, the lived reality of women globally is erased. I know and love trans people, but erasing the concept of sex removes the ability of many to meaningfully discuss their lives. It isn’t hate to speak the truth.”

[5]“‘Feminazi’, ‘TERF’, ‘bitch’, ‘witch’. Times change.Woman-hate is eternal.”

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3 Comentarios

  1. Ciertamente, es interesante encontrar un espacio como éste. Me resulta interesante encontrar posturas que difieran de la opinión generalizada cotidianamente pero, aún así, que no deformen el rumbo de la izquierda-podríamos decir «clásica»- ; aunque, considero, para ustedes resultaría preferible llamarla Científica. En fin, yendo al punto:
    Existen cuestiones relacionas al campo filosófico que trastocan los cimientos de la racionalidad occidental. Creo que la poca preocupación de las mentes contemporáneas por el nihilismo imperante en los ejes de las teorías que atacan el «logos» o «logocentrismo», abren el camino hacia un laberinto de contradicciones. Estas contradicciones se dan en el marco del lenguaje, principalmente, y luego son llevadas a la imposibilidad de un sustento sustancial que fundamente las contradicciones. Esto es irracional.
    El origen del irracionalismo puede datarse desde hace mas de un siglo. Tiene muchos autores. Aunque personalmente considero, ha sido divulgado hace muy poco, por lo menos en Argentina, y se llama Jacques Derrida. Éste ha creado un monstruo, y anda suelto, en mente, en boca y en labios de todo el mundo. Lo único que sé, o por lo menos puedo afirmar, es que el marxismo nunca ha sido irracional.
    Quizá no sea mi postura definitiva, aún así, valoro esta nota.

    • Facundo: claro que el posmodernismo, en el cual se basa el feminismo burgués queer, es profundamental irracional y contradictorio. Sostiene que la realidad no existe, sino es construida subjetivamente. Se trata de un nihilismo subjetivista individualista palmario que destruye cualquier noción de realidad, verdad o ciencia, e iguala hacia abajo toda «visión» o «teoría», son todas válidas y no hay mejores ni peores mientras no busquen «imponerse al otro». Refuerza a rajatabla el «mis derechos terminan donde comienzan los tuyos». El posmodernismo es la estocada final teórica con que la burguesía logra cimentar la derrota material e intelectual de la clase trabajadora en las décadas del 7o y 80.

  2. Y efectivamente creo que busca y logra retrotraer el conocimiento a una situación preiluminista, es decir, al irracionalismo medieval. Esto demuestra que la burguesía en una clase que es su momento fue progresiva (iluminismo), luego conservadora e inclusive retrógrada (positivismo) y actualmente en franco estado de putrefacción, material e ideológico.

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