Cataluña: ¿Independencia o unidad de los trabajadores?

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La semana pasada, la crisis catalana tuvo un nuevo episodio. Luego de que el Tribunal Supremo emita sus condenas para los líderes del independentismo, las protestas tomaron las calles. Las condenas fueron entre 9 y 13 años de prisión por sedición y malversación de fondos de fondos públicos en el marco del referéndum de 2017.

La primera concentración se produjo el lunes, en el Aeropuerto El Prat. Unas 10 mil personas denunciaron persecución política y reclamaron un nuevo referéndum. El martes, hubo movilizaciones al centro de Cataluña. Miércoles y jueves la protesta continuó y se extendió por todo Barcelona, con diversos enfrentamientos contra la policía. El viernes las protestas se hicieron más masivas a raíz de la huelga general llamada por las centrales sindicales independentistas, la Intersindical-CSC e Intersindical Alternativa de Catalunya. Los manifestantes alcanzaron los 500 mil, a la vez que los enfrentamientos con la policía se repitieron, dejando como saldo de la semana unos 600 heridos y más de 200 detenidos.[i]

Es por esto que debemos preguntarnos quién está detrás del reclamo independentista y si debemos defenderlo. Hasta el momento, tanto la izquierda (española y argentina), como sectores progresistas respaldaron desde sus inicios el reclamo. Tanto el PO e IS se manifestaron en defensa del “Derecho a la autodeterminación del pueblo catalán”.[ii] Izquierda Socialista llegó aún más lejos, llamando a movilizar a la embajada.[iii] El PTS, por su parte, propuso luchar por “por procesos constituyentes libres y soberanos”, ubicándose a la derecha de todos.[iv]

La alianza independentista

Uno de los argumentos utilizados por la izquierda para defender la autodeterminación catalana que es la opresión monárquica que impide el desarrollo nacional. Nada más alejado de la realidad. Cataluña es una de las comunidades autónomas más importantes y la que produce mayor riqueza. A nivel producto, aporta el 19%, por encima de Madrid (18,9%) y Andalucía (13,3%). La renta media por hogar en Cataluña es un 17% superior al promedio nacional. El nivel de ingreso solo es superado por estrecho margen por el País Vasco, Navarra y Madrid. Un hogar promedio catalán tiene un ingreso superior en 44% al de un extremeño o andaluz, un 39% más que el de un murciano o un valenciano, 31% mayor al de las Castillas (La Mancha y León), y 20% más que un gallego. En ese sentido, el nivel de hogares en la pobreza se ubica diez puntos por debajo de la media nacional.

El salario bruto anual en Cataluña es un 4% mayor al del promedio de la península, y en la industria manufacturera es 7,1% más elevado. A nivel de la estructura industrial, a contramano de lo que ocurre en el resto del país, el volumen de producción industrial desde la crisis creció en un 5%, traccionado por el sector energía.

Cabe preguntarse, entonces, que hay detrás del independentismo. En primer lugar, lo que se ve a simple vista: la burguesía catalana que se opone a sostener al resto del territorio español. De allí que la crisis independentista se haya iniciado por el reclamo de la disminución de las cargas impositivas en 2014.

A pesar de estas cifras mencionadas anteriormente, Cataluña no es inmune al avance de la crisis económica. El reclamo independentista cobró importancia a partir de 2008, un contexto donde la economía estaba profundamente afectada por la crisis. Entre 2010 y 2011 el gobierno de la Generalitat emitió los “bonos patrióticos” para conseguir financiación, mientras impulsó un ajuste feroz. Los recortes más importantes fueron en política social[v], salud y educación.[vi] A modo de ejemplo: En 2018 se gastaron 112.662 millones de euros en política social, un 3,4% menos que en el 2009. En el caso de sanidad, se gastó en 2018 un 27,5% menos que en el 2009[vii]. Gracias al independentismo, Cataluña se convirtió en el modelo de ajuste a seguir para todas las comunidades autónomas.

Si observamos otros indicadores, como el desempleo, veremos que no logró revertirse a los niveles de inicio de la crisis: la tasa no disminuye del 11% y según cifras oficiales, en algunas zonas, como Tarragona, sobrepasa el 14%.[viii] El desempleo afecta especialmente a los jóvenes menores a 24 años. El Instituto de Estadística de Cataluña nos muestra, además, que el umbral de riesgo de pobreza va en aumento año tras año, alcanzando en 2018 una tasa del 21,3%.

El independentismo, ni lento ni perezoso, creó sus propias centrales sindicales para dirigir el descontento obrero. Promovieron la utilización del catalán, para el acceso a los cargos públicos y docentes, dificultando el ingreso de inmigrantes al sistema de empleos. Esto les permitió una alianza con un sector del movimiento obrero que quiere conservar sus condiciones de vida.

Este apoyo es muy claro si observamos el acatamiento a la huelga general del viernes. En la actividad industrial y en el comercio, se estimó un 50% de participación, mientras que, en el sector educativo, la participación fue masiva, alcanzando el 90%.

A esta fracción se plegó la izquierda que defiende la autodeterminación. Bajo el supuesto de que “el pueblo decida” pretender imponer el reclamo de una minoría sobre el del conjunto de la población.

Recordemos que en el referéndum de 2017 solo participó el 30% de la población catalana. Incluso, si consideramos las movilizaciones, el número de participantes viene disminuyendo. El 11 de septiembre (Día de Cataluña) se movilizaron 600 mil personas, mientras que la anterior edición, en 2018, hubo 1 millón. Aunque las cifras parecen espectaculares, hay que señalar que la región cuenta con más de 7 millones de habitantes. Es decir, que no llegan a representar ni a la mitad de la población.

Perspectivas

La condena del Tribunal Supremo fue un intento de apagar el fuego independentista con querosene. El conflicto pone sobre la mesa el problema central: No hay una cuestión catalana, sino una cuestión española. Estamos frente a la descomposición del Estado surgido del Pacto de la Moncloa.

Los principales partidos patronales, como el PP, Ciudadanos y Más País tienen en claro esta situación y presionan a Sánchez para intervenir Cataluña. Sánchez sabe que la mano dura puede impulsar aún más las protestas y hasta el momento, sigue evaluando opciones para apagar el fuego.

Mientras tanto, la clase obrera catalana no es la única dividida. Una fracción de la burguesía está trabajando en una alianza con otros sectores del movimiento obrero para calmar la conflictividad. La alianza se compone por las centrales sindicales UGT y CCOO, las patronales Foment del Treball (patronal más importante de Cataluña) y Pimec (pequeña y mediana empresa), el Cercle d’Economia (centro de estudios pro europeo), LaFede.cat (ONG), Taula del Tercer Sector (ONG) y la Federació d’Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (Federación de Asociaciones de Vecinos y Vecinas de Barcelona – FAVB).

El independentismo no es una alternativa para los trabajadores. Liberarse del Estado español solo dejará a Cataluña a merced de los capitales alemanes. A ellos deberán supeditarse para sobrevivir a la competencia capitalista. Con esta perspectiva, los trabajadores de la región no pueden esperar más que desempleo y un nuevo espiral de degradación de la vida. El ajuste en curso es solo una muestra de ello.

La clase obrera catalana tiene reclamos genuinos: empleo, salarios, salud, educación. En fin, una vida mejor. Eso que el nacionalismo le promete pero no le va a dar. Para conseguirlo, tiene que dejar de mirar a sus explotadores y sumarse al resto de su clase. Ahí están sus aliados.

En vez de alentar salidas nacionalistas reaccionarias, la izquierda debería llamar a un gran congreso de obreros de toda España para deliberar sobre las salidas a la crisis. La clase obrera no necesita nuevos seudo-estados nacionales ni revoluciones burguesas trasnochadas, sino el Socialismo.

Por la unidad de la clase obrera española.
Por la libertad de los presos políticos.
Por una Europa Socialista.

Razón y Revolución


Sobre la crisis española puede verse:

Apoyando al enemigo: Cataluña, la izquierda y la crisis económica europea
¿Unidad nacional o de la clase obrera? Sobre el referéndum catalán y la crisis política española
La izquierda española ante el desafío separatista
Pasito a pasito. La crisis política en Europa
Esperando a Robespierre. La izquierda y la política internacional
De la Moncloa a Podemos – Por Nadia Bustos
Una historia más de tramas y patriotas: Génesis y manifestación del discurso dependentista en Podemos

Notas

[i] https://www.lavanguardia.com/politica/20191020/471095242135/cataluna-disturbios-detenidos-policia-heridos-barcelona.html

[ii] https://prensaobrera.com/internacionales/66043-cataluna-importante-paro-general-piquetes-y-una-movilizacion-multitudinaria,

[iii]https://bit.ly/32F4txb

[iv] https://www.laizquierdadiario.com/Ante-la-sentencia-a-los-lideres-soberanistas-y-la-represion-en-Cataluna

[v] https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/cataluna-mitad-todos-recortes-sociales-espana_165080_102.html

[vi] https://elpais.com/ccaa/2018/11/29/catalunya/1543476350_914384.html

[vii] https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190909/cataluna-inversion-politicas-sociales-sanidad-educacion-presupuestos-7626549

[viii]https://www.lavanguardia.com/economia/20190727/463701526397/paro-espana-desempleo-provincias-epa.html

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