Ahí está Rodney

en Comunicados RyR/Novedades

Esta madrugada la clase obrera venezolana dio un paso al frente gigantesco. Después de años de lucha, la dictadura chavista de Nicolás Maduro debió hacer efectiva la libertad de Rodney Álvarez, luego de casi 11 años de estar injustamente detenido o, mejor dicho, secuestrado por el chavismo. La forma en la que se da su liberación es todo un síntoma de lo que hace el gobierno con la clase obrera. Lo liberaron de madrugada, sin garantizarle el traslado a los Tribunales de Caracas, sin celular para poder comunicarse con sus familiares, y sobre todo, sin que pueda ser recibido como lo que es, un héroe de la clase obrera venezolana. Así, entre gallos y medianoche, el chavismo intenta esconde sus miserias.

La libertad de Rodney es un triunfo del que, como Razón y Revolución, somos una parte importante, a través de la intervención de nuestro Comité de Solidaridad con los Obreros Perseguidos de Venezuela. Desde fines del año 2018, venimos teniendo contacto asiduo con Rodney y sus abogados, ayudándolo tanto material, como política y humanamente, aún en los contextos más adversos.

Fuera de Venezuela, fuimos de las pocas organizaciones que continúo levantando su causa durante estos últimos 5 años. Por muchos momentos lo hicimos en soledad. Algunas pocas se sumaron en el último tiempo a la denuncia del caso, y otras se negaron a participar por omisión en todas las actividades que se impulsaron por su liberación.  Durante estos 5 años, realizamos casi una decena de actos frente a la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el país y también en la Cancillería argentina, exigiendo por su liberación. Esto incluye las últimas dos reanudaciones de su juicio y también el día en que fue sentenciado a 15 años de cárcel a fines del 2021. En todas esas actividades, no nos fuimos hasta que obligamos a alguna autoridad diplomática a que nos reciba y podamos exigirle en la cara y por escrito que liberen a Rodney. También fuimos perseguidores de sus carceleros, realizando escraches a funcionarios del chavismo que venían a la Argentina  a brindar conferencias junto a “intelectuales” amigos como Atilio Borón o a competir en campeonatos deportivos. Redactamos una carta abierta, avalada por el propio Rodney, dirigida hacia Nicolás Maduro, con la cual recolectamos casi 500 firmas de organizaciones y personalidades de la lucha por los Derechos Humanos, de organizaciones sindicales y políticas de todo el mundo, que fue entregada en un acto frente a la Embajada. Ayudamos también a la redacción de una carta de la madre de Rodney, Yanitza Rodríguez, que enviamos a más de 300 instituciones gubernamentales y también no gubernamentales, contando el caso de Rodney. Recibimos algunas respuestas, y tuvimos varias reuniones donde pudimos exponer su situación. También, le realizamos dos entrevistas, las cuales fueron traducidas al inglés y al portugués, donde pudo contar la situación que estaba atravesando y los atentados que estaba sufriendo. Algunas organizaciones, conocieron y se involucraron a partir de esas entrevistas. Sin duda, todo este trabajo fue fundamental para la difusión de su caso.

Como parte de nuestro trabajo con él, también le enviamos asiduamente material de lectura para que pueda mantenerse informado y distraerse dentro del penal, como las notas que publicamos en El Aromo o La Hoja Socialista. También, le hicimos llegar un ejemplar del libro, La Cajita Infeliz, con el cual, con las complicaciones del caso, pudimos entablar una discusión política que continuaremos ahora con más asiduidad fuera del penal.

El trabajo humano con Rodney también fue muy importante. Durante estos años, en que hablamos regularmente al menos una vez por semana, pudimos acompañarlo, y también ser testigos de su integridad humana y política. Rodney siempre se mantuvo entero, confiando en que la lucha de la clase obrera nacional e internacional iba a liberarlo, que la persecución contra su persona era en realidad una persecución contra toda la clase obrera. Se negó siempre a autoincriminarse y declararse culpable, aun cuando los funcionarios del gobierno le dijeron que esa era la única forma en que podía volver a salir en libertad. También se negaba a aceptar un indulto, porque entendía que eso era aceptar un perdón por un crimen que no cometió. A pesar de todo lo que vivió, siempre se mantuvo firme en sus convicciones de que una vez libre debía continuar la lucha para, como él dice, tirar abajo a la dictadura de Maduro.

La libertad de Rodney Álvarez es un gran logro de todas las organizaciones que participamos a lo largo de estos años, pero sobre todo es un triunfo de él mismo. La dictadura chavista buscó derrotarlo en su integridad, y no pudo. Luego quiso encerrarlo para siempre, y tampoco pudo. Rodney encarna la derrota más dura del chavismo en los últimos 10 años. Llegó el turno de que sus carceleros paguen por el daño que causaron. El camino ahora es la lucha por la libertad de los otros detenidos obreros y, por sobre todas las cosas, para que la dictadura chavista caiga de una vez por todas.

Razón y Revolución

Comité de Solidaridad con los Obreros Perseguidos en Venezuela

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