2 de Junio ¿Día de la Trabajadora Sexual o de la Burguesía Proxeneta?

en Novedades/Trece Rosas

Hoy es el día internacional de las Trabajadoras sexuales. La fecha se conmemora en homenaje a las 100 prostitutas que el 2 de junio de 1976 ocuparon la iglesia de Saint Nizier, en Lyon, Francia, para protestar por sus condiciones de vida, por su vulnerabilidad y la desprotección en la que se hallaban.

Como ya lo demostraron en 1976 las compañeras francesas, exigiendo mejores condiciones de vida, la prostitución es un trabajo. Es una actividad destinada a un fin, proveedora de bienes que permiten la reproducción de la vida. Pero también es un trabajo que no podemos aceptarlo socialmente, por el efecto que tiene sobre la lucha por la liberación de la mujer. En un sentido, como valor de cambio, la prostitución es un trabajo como cualquier otro. Pero como valor de uso, todo trabajo es distinto al resto. Y es en tanto valor de uso que resulta correcto decir que la prostitución no es un trabajo como cualquier otro. La prostitución es la forma material y simbólica más profunda de la dominación masculina. Sus efectos sobre la cultura y la sociedad la constituyen en pilar central del patriarcado. Históricamente, las mujeres han sido sometidas bajo dos formas al varón: como productora de descendencia; como productora de placer. La madre/esposa y la amante/ puta son las dos caras de la misma moneda patriarcal.

La prostitución es esencialmente anti-feminista, es objetivamente una de las fortalezas patriarcales que hay que derribar. Por eso debemos luchar para que caiga dentro del campo de los trabajos socialmente no aceptables, no importa cuán bien remunerado esté, cuán buenas condiciones pueda ofrecer, ni siquiera que se ejerza bajo una forma verdaderamente voluntaria. La prostitución es enemiga del feminismo. Por eso hay que abolirla.

¿Pero cómo vamos a abolirla? No hay abolicionismo real sin la sanción al putero. Si aceptamos la prostitución como una alternativa laboral cuya satisfacción supone el reconocimiento del derecho del varón a dominar a la mujer, no hay abolicionismo. Pero para pensar soluciones, tenemos que tener en cuenta las particularidades de cada país. La Argentina, se caracteriza por una expansión de la desocupación y una caída brutal de los ingresos de toda la clase obrera. En esas condiciones, masas enteras de jóvenes mujeres caen en la prostitución simplemente porque son obreras, son pobres y están desocupadas. El modelo abolicionista argentino tiene que incluir una solución a la desocupación. Sin esa solución, ninguna ley ni proyecto va a eliminar la prostitución. Luego, la lucha por la abolición de la prostitución pasa por la superación del abolicionismo formal, la sanción del putero, pero también por la exigencia de un subsidio general a la desocupación igual a dos canastas básicas para todas las mujeres obreras desocupadas. Esta consigna, no solo liga a la prostituta con su clase, sino con el movimiento de obreros desocupados, con el movimiento piquetero y con las acciones y luchas que mayor éxito han tenido en este país a la hora de “distribuir” riqueza. Bastaron dos días de lucha, el 19 y 20 de diciembre de 2001, para obligar a toda la burguesía argentina a extender el universo de planes sociales a más de dos millones y medio de personas. A eso tenemos que convocar a las compañeras, a organizarse y reclamar al Estado un subsidio a la desocupación equivalente a dos canastas básicas.

Militamos por:

Un abolicionismo real que defina estrategias y soluciones concretas.

Por un subsidio universal a la desocupación igual a dos canastas básicas.

Por la sanción al proxeneta y al cliente.

Por una ESI laica, científica, feminista y abolicionista.

Por el aborto libre, legal, seguro y gratuito.

Por que la reproducción social de la vida sea una responsabilidad colectiva.

Por una sociedad socialista y feminista.

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