Nota de Juan Kornblihtt sobre la nacionalización de Tavsa. Diario Crítica (14/06/2009).

Techint es argentina

Por Juan Kornblihtt*
La compra forzosa por parte de Hugo Chávez de tres empresas del grupo Techint generó una serie de reacciones y debates que merece ser analizada. Por un lado, la burguesía agraria y la industrial, olvidando sus recientes diferencias por las retenciones, se pronunciaron junto a sus políticos en contra de la “expropiación” y pidieron que no ingrese Venezuela al Mercosur. Por su parte, un sector planteó que no era un problema del Estado argentino (para desmarcar a los Kirchner del chavismo) y uno de sus principales argumentos fue que Techint no era argentina.
El primer debate es relativamente fácil de resolver. Techint no fue expropiada por Chávez sino que sus empresas fueron compradas en Venezuela a un precio superior al valor que tenían, como ya había ocurrido con Sidor el año pasado. Un dato elocuente de que Techint no perdió con la decisión de Chávez fue que las acciones bursátiles de Tenaris (la empresa madre de Tavsa, una de las nacionalizadas) crecieron luego el anuncio. Además, la misma Techint, en sus reportes, señalaba que la caída de la actividad petrolera había repercutido en una caída general de los ingresos y que esas empresas estaban dando pérdidas (en particular la briquetera Matesi), y, tal como denunciaban los trabajadores venezolanos, estaban siendo vaciadas. En definitiva, no sólo Techint no salió perdiendo sino que además incluso se beneficiará con el pago indemnizatorio. En este contexto, la reacción de la burguesía argentina no responde al ataque de Chávez, sino a anticipar sus pedidos de subsidios, devaluación y baja de salarios de cara al escenario posterior a las elecciones.
La segunda posición (defendida en estas páginas por Claudio Lozano en su artículo “Techint no es argentina ni Kirchner es Perón”, del 6 de junio de 2009) según, la cual Techint no es nacional, merece un análisis más detallado. El argumento principal de esta posición es que la sede del grupo al cual pertenece la empresa más importante de Techint (Siderca) está en Luxemburgo, además de que la asamblea de accionarios se realiza en Italia. Sin embargo, estos datos no alcanzan para dar cuenta de la nacionalidad de un capital.
La idea de que Techint no es argentina es parte de una estrategia común para señalar que la burguesía nacional no es la favorecida por las políticas aplicadas desde la dictadura hasta la actualidad. Señalan, por el contrario, que quienes dirigen los destinos del país son una cúpula empresarial asociada al capital extranjero. Sin embargo, cuando uno analiza la historia de Siderca, la empresa más importante de Techint, se observa todo lo contrario.
Siderca se instala en la Argentina en 1954, fundando una planta de producción de tubos sin costura (insumo fundamental en la industria petrolera) en la ciudad de Campana. El origen de los capitales es italiano, relacionados con empresarios ligados al régimen de Mussolini. Sin embargo, el origen del capital no explica la nacionalidad de un capital. Siderca se funda con capitales italianos pero, como veremos, todo su desarrollo es nacional. La expansión se da de la mano de venderle a YPF tubos. El Estado argentino, además de comprarle los tubos por encima de su valor, le transfirió (como al resto de los capitales radicados en el país) subsidios directos e indirectos por la vía de energía más barata o aranceles especiales para los insumos. De esta forma, Siderca pudo garantizarse el control absoluto del mercado nacional, el cual utilizó como plataforma para exportar y convertirse en uno de los principales productores de tubos sin costura a nivel mundial. Para tal fin tuvo que incorporar tecnología y aumentar su productividad, es decir elevar la tasa de explotación de los trabajadores que emplea.
Desde la Argentina, Siderca se articuló con otras partes del mismo grupo de capitales, radicados en Italia (Dalmine) y México (Tamsa) y luego, cuando la competencia internacional se agudizó, amplió aún más su escala en el grupo Tenaris, que incluye empresas en Japón, Canadá y Estados Unidos como principales plazas. También tenía, hasta hace poco, una empresa de tubos en Venezuela (Tavsa). El carácter multinacional de Tenaris le da cada vez menos peso a la planta argentina del grupo. Sin embargo, cuando se discute la nacionalidad de una empresa no se puede tomar en cuenta sólo esto. El capital es una realidad mundial; por lo tanto, a medida que los capitales se expanden, se insertan en diferentes países y sus direcciones físicas responden más a cuestiones fiscales (por eso Luxemburgo) que a reales.
Techint es argentina porque ésta fue su base de expansión. El mercado de tubos locales fue su primer coto de caza. El Estado argentino fue el Estado que utilizó para obtener recursos y expandirse e incluso ganar nuevos mercados. Fue éste (y no el italiano o el luxemburgués) el que, por ejemplo, gestionó y logró en 2004 eliminar las barreras antidumping que imponía Estados Unidos al ingreso de tubos a su mercado. Fue por eso que el gobierno de Kirchner se encargó de gestionar la indemnización récord por la compra de Sidor, de alrededor de 2.000 millones de dólares, y, según rumores, sectores ligados a De Vido están gestionando la indemnización actual.

* Investigador del CEICS, becario del Conicet, docente de la UBA y autor del libro Crítica del marxismo liberal.

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