La vanguardia no debe ser humillada. Carta abierta a la dirección del Partido Obrero

Más allá de las críticas, más allá de las discusiones, el FIT representó un avance importante para la clase obrera. Dentro de ese frente, el Partido Obrero resultó siempre el elemento más activo. Tiene allí un rol de vanguardia. Sin duda, solo un sectario incurable podría negar que, aun con sus errores y sus deficiencias programáticas, al menos desde nuestro punto de vista, el PO aglutina hoy buena parte de lo mejor de la clase obrera argentina. Ese es el punto por el cual hemos siempre llamado a votar por el FIT en general, y por el Partido Obrero en particular, incluso cuando discrepábamos con el contenido mismo de la campaña, los métodos utilizados para definir las candidaturas o, más importante aún, el lugar de la lucha parlamentaria en relación a la lucha revolucionaria en general.

El FIT está muerto hace rato y, en diferentes grados, los tres partidos son responsables de tal situación. Está muerto, no tanto porque no es más que un frente electoral entre tres partidos idénticos que son incapaces de darle a la clase obrera una estructura unificada y potente. Está muerto, no tanto porque no pudo constituirse en un canal de lucha de la clase obrera. Está muerto, no tanto porque ha caído en el más puro cretinismo parlamentario. Está muerto porque el programa que agita en el único momento en que, hasta ahora, parecían actuar unificadamente, el de las elecciones, no es un programa revolucionario. Es pura basura reformista pequeño-burguesa.

Está más que claro que el principal culpable de este giro socialdemócrata del FIT es el PTS. No solo por su seguidismo de La Cámpora, por su perspectiva electoralista a la Durán Barba, o por su endiosamiento de los mecanismos de la democracia burguesa que entregan al partido revolucionario a la conciencia atrasada del “ciudadano” (las PASO). La clave de esta recaída en el reformismo más pueril es el renacimiento del morenismo, ese oportunismo filo-peronista sin principio alguno, que abandona toda política de clase en nombre de los “derechos” de las “minorías”, las “mujeres” y la “juventud”. El PTS busca construir un partido de masas, indudablemente, pero no de masas socialistas. Un partido a la Juan B. Justo, aunque sin la honestidad de aquél, que al menos no invocaba a Trotsky ni a Lenin ni a Rosa Luxemburgo para adoptar una estrategia propia de Eduard Bernstein. El PTS se refugia en el “ciudadano” PASivo contra el militante obrero, simplemente porque perdió todas sus posiciones en el mundo sindical y se encontró con el regalo de una conciencia atrasada que, sin embargo, gracias al travestismo político que coloca a Del Caño en Buenos Aires como quien cambia una ficha en el TEG, se permite decidir el futuro y la dirección de construcciones revolucionarias que costaron años de tremendos esfuerzos de miles de abnegados luchadores. En lugar de arriesgarse a perder contra lo mejor de la clase obrera (un congreso de militantes revolucionarios de todas las tendencias de la izquierda argentina), prefiere ganar con lo más pobre de la conciencia de la ciudadanía burguesa. Así, el PTS no solo destruye el FIT, destruye toda posibilidad de partido revolucionario en la Argentina.

Frente a semejante cuadro, el PO e IS no han hecho otra cosa que concesiones. Concedieron las PASO en el 2015. Ceden ahora incluso lo que se ganaron en buena ley en aquella ocasión y nada indica que hayan perdido en los últimos dos años. Conceden todavía más: dos partidos, IS, que tiene hoy por hoy al principal dirigente sindical de la izquierda argentina (el Pollo Sobrero), y el PO, que ha conquistado la dirección del único sindicato fabril que dirige la izquierda argentina (el SUTNA), se arrodillan ante quienes no tienen nada que mostrar más que 70.000 votos en una provincia donde nadie luchó para conseguirlos, consagrando a un dirigente mediocre del que no se conoce ninguna trayectoria más que una elección afortunada.

¿Y por qué hacen semejante abdicación de sus posiciones? En buena medida, porque tienen miedo a perder. Y también porque no se han animado a desarrollar un método de construcción con el que han amagado permanentemente, aunque nunca han puesto en práctica: el congreso de militantes obreros y revolucionarios. Pero, también, por la misma debilidad del PTS frente al peronismo que uds. comparten, que los llevó a eliminar toda mención al socialismo en las últimas disputas electorales. Incluyendo una perspectiva derrotista en la actual coyuntura, que se manifestó en la forma en que se resolvieron las últimas luchas que dirigieron. Lo más importante, en esta cuestión, es, sin embargo, el fetichismo de la “unidad”, según el cual no hay que quedar como el que la “rompe”. Esta falta de coraje para enfrentar el “qué dirán”, estira inútilmente un sainete vergonzoso que lo único que hace es degradarnos a todos.

El problema entonces no es la unidad del FIT o los guarismos electorales, sino la consolidación y desarrollo de una dirección revolucionaria. El PTS debió haber sido expulsado hace rato del frente, simplemente porque no es un partido revolucionario. Es una pena que una base indudablemente valiosa sea arrastrada al fango electorero por una dirección lamentable. Pero esta es la realidad y no enfrentarla es retroceder políticamente. Es hora de ponerle un límite a esta payasada.

Compañeros del Partido Obrero: no es posible construir una alternativa revolucionaria permitiendo la degradación pública a la que el PTS los está sometiendo. No se construye una vanguardia revolucionaria dejando que se la vapulee e insulte de semejante manera. Si el PTS se sale con la suya, todos terminaremos siendo furgón de cola de una comparsa triste. No vamos a aceptar semejante cosa. No vamos a sostener al FIT en cualquier condición, de cualquier manera y con cualquier programa. Pero tampoco los vamos a acompañar si, además de no ser capaces de imponer autoridad política, resultan finalmente una alternativa apenas un poco menos claudicante ante la presión reformista y democratizante que domina hoy el ambiente anti-macrista. Es hora de desarrollar una campaña obrera y socialista, que comience con un congreso de militantes revolucionarios cuya función sea, no organizar las actividades electorales del momento, sino el inicio de la construcción de la unidad proletaria que desafíe el poder del capital. Los llamamos a recuperar lo mejor de sus tradiciones revolucionarias y salvar lo poco de bueno que hoy pueda quedarle al FIT, al mismo tiempo que recomponer la imagen de un partido cuyos militantes no se merecen esta humillación gratuita.

Razón y Revolución

2 Respuestas

  1. raul dice:

    No es por miedo a perder que un partido como política obrera y PO no acepta las PASO.Estamos curtidos con muchos cero coma durante años.Se trata de mantener vivo el FIT como propuesta política que nuclear a lo mejor de la clase obrera argentina.

  2. Leonardo dice:

    en lo esencial sobre la fiebre electoral del. fit,su deriba electoralera y opurtunista etc etc…es correcto para mi. el analisis en general,ahora decir que toda la culpa de este desvio la tiene principalmente el pts es hacerle el juego politico al partido obrero ,bueno otro anasis mas serio necesario con las posiciones de iz,no olvidemos las pozi iones del PO en relacion a la lucha sindical,su sectarismo oportunista inclusive en el gremio del neumatico,li prefirio aliarse a un sector centrista antes que aliarse con la marron del nmas…demas estaria recordarles com liquidaron el encuentro de RACING, on el argumento que ya habia una coordinadora clasista,bueno estaban construyendose ellos mismos !!!cual ha sido el papel de los otro integrantes del fit ?acaso se opucioron? fueron criticos ? cuantas. veces el nmas llamo al a los i.ntegrantes del fit a reedicutir el rol de la izquierda el plano electoral y el caracter del fit….cuando el PO el mas revolucionario zegun la nota de R y R propuso no margianar al resto de la izquierda ?NUNCA…ahora el PO va probar algo de su propla medicina…

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