¿Frente único o Frente Anti Macri?

Entre fines del año pasado y principios de este, se dieron algunas luchas importantes en las que muchos compañeros depositaron esperanzas como posibles bisagras contra el ajuste macrista: Posadas, INTI, Río Turbio, Fanazul, etc. De hecho, se había llegado incluso a concretar un encuentro en el Posadas que sus organizadores prometían como el puntapié de una coordinadora y que, como vaticinamos, quedó en la nada. Muchas de esas luchas han concluido en derrotas, otras aún están abiertas aunque en declive.

Es particularmente interesante el caso del Posadas porque existe allí un activismo independiente y una presencia importante de la izquierda en posiciones dirigentes. Aquella izquierda que impidió que el Encuentro del Posadas prosperara, que insistió para que los compañeros fueran a escuchar a Moyano (y no a que Moyano los escuchara a ellos), aparece protagonizando un nuevo capítulo de su acercamiento a quienes debieran considerarse enemigos en lugar de aliados.

Mientras la lucha está en un impasse, se ha organizado un “Foro social y ciudadano en defensa de la salud pública y el Hospital Posadas”. La iniciativa tiene por fin la denuncia de los despidos y la oposición a la CUS. La lista de organizadores incluye a los principales sindicatos que intervienen en el Hospital, a excepción de UPCN, y las agrupaciones de izquierda (PO, PTS, MST, NMAS). La sorpresa aparece cuando se leen quienes son los panelistas confirmados. El ex ministro de Salud de Cristina, Gollan, uno de los responsables de la precarización de la planta del Hospital y, por supuesto, del déficit presupuestario de la Salud pública. No van a faltar kirchneristas sindicalistas de la CTA de los Trabajadores, esos que no mueven un dedo contra los despidos. El titular de ATE nacional y de la lista Verde, Cachorro Godoy, que tampoco mueve un dedo contra los despidos y que además apaña a Darío Silva, el burócrata que dirige la seccional Morón y la patota que apaleó y amenazó compañeros. Con todo, el plato fuerte es la presencia de “intendentes y concejales de la zona”. Sí, como leyó: “intendentes de la zona”. ¿Magario? ¿Tagliaferro? ¿Valenzuela? (suponemos que la primera, que no es mejor que los segundos). Hay una línea entre la unidad necesaria de los luchadores y un frente con una fracción de la burguesía. La claudicación frente al kirchnerismo lleva a la izquierda a cruzarla.

A nadie se le escapa que los trabajadores venimos perdiendo duro y parejo contra el gobierno. A pesar del espejismo que muchos creyeron ver en diciembre, la situación no se ha modificado. Nos metieron la reforma previsional, ya está acordada la laboral, a la espera de un momento oportuno para votarla, pasaron despidos en el Estado y en el sector privado, pasaron paritarias vergonzosamente a la baja sin que nadie chistara, se cerraron varios conflictos con derrotas. La clase obrera no ha representado para Macri un frente particularmente problemático (a pesar de las lecturas delirantes del kirchnerismo y la izquierda que compra sus caracterizaciones, confundiendo sus deseos con la realidad). Frente a ello, se presenta el problema de cómo organizarnos para enfrentar el ajuste.

El kirchnerismo nos vende una imagen de un gobierno de características fascistas contra el que no se puede hacer demasiado, ya ni siquiera “resistir”, sino recluirnos en nuestras casas a esperar al 2019. Ante lo que sería una etapa defensiva, plantea la necesidad de la “unidad” frente a un “enemigo en común” y contra el ajuste. Con este juego de palabras es que extorsiona a la izquierda. Por supuesto, el kirchnerismo no está dispuesto a discutir el contenido de esas palabras, porque ello dejaría al descubierto sus intereses. Simplemente busca sumar al Frente Anti Macri, que por supuesto dirigen ellos.

El burdo intento de crear la imagen de un lobo para polarizar y disfrazarse de caperucita no supera ningún análisis que raspe un poquito la superficie. ¿Quiénes le votan las leyes a un gobierno que no tiene mayoría propia en el Congreso? ¿Quiénes ajustan en las provincias donde el PRO no gobierna? ¿Quiénes firman paritarias al 15%? La respuesta a todas esas preguntas es el peronismo y el kirchnerismo. Pero más importante que ello: ¿Antes de que el Macrismo llegara al poder las cosas en el país marchaban bien? ¿No había ya un ajuste en marcha? Es evidente que el kirchnerismo solo busca lavarse la cara para mejorar sus chances en las próximas elecciones. Dejarse engañar y considerarlos posibles aliados solo conduce a reconstruirlos.

El Frente Único es necesario para aunar fuerzas. Ello supone cerrar filas entre todos aquellos sectores del campo de la clase obrera que estén dispuestos a llevar una lucha consecuente contra el ajuste. Lo que nos propone el kirchnerismo, y que seduce a buena parte de la izquierda, es el Frente Anti Macri. O sea, una alianza con una fracción de la burguesía que se supone más progresiva. La insistencia en que Macri es el padre de todos los males está al servicio de esa construcción. Es necesario recordar todas las veces que sean necesarias que el kirchnerismo no ofrece algo muy distinto. Porque los cantos de sirena nos pueden llevar a construir a nuestro próximo verdugo y de lo que se trata es de dejar de poner la cabeza en la picota. Y eso solo puede lograrse con una verdadera independencia de clase. Si queremos revertir el retroceso y prepararnos para la oportunidad que se puede abrir con la profundización de la crisis es imprescindible poner en pie, con la mucha o poca fuerza con la que se cuente hoy, una Asamblea Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados que discuta un plan de lucha y sea un punto de reagrupamiento de fuerzas.

Razón y Revolución

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