Un nuevo intento para auxiliar al capitalismo argentino: acerca de la convocatoria a un nuevo Congreso de la Productividad

en Aromo/El Aromo n° 122/Novedades

El gobierno tiene previsto lanzar un Congreso de la Productividad para mayo de este año con la participación de empresas y sindicatos con el objetivo de “modernizar” la legislación laboral y los convenios colectivos. Un verdadero eufemismo para aumentar la explotación de la fuerza de trabajo y así regenerar condiciones para la acumulación del capital en Argentina.

Máximo Deshayes – TES-CEICS

La propuesta de lanzar un Congreso de la Productividad constituye una nueva ofensiva patronal contra las condiciones laborales de la clase obrera. De esta manera, los empresarios aspiran a abaratar aún más el costo laboral. Precisamente, la convocatoria atiende a uno de los reclamos constantes realizados por el arco patronal. Empresarios y dirigentes políticos colocan de manera continua en la agenda pública la necesidad (desde la perspectiva del capital) de disminuir los salarios e intensificar las tareas de los obreros bajo diversos rótulos: “el costo laboral argentino es uno de los más altos”, “los convenios colectivos son rígidos y atentan contra la creación de empleo”, “no hay incentivos para que los empresarios puedan invertir”, “es necesario una reforma laboral para modificar normativas que son del siglo XX”. De esta forma, aluden que, mediante la desregulación laboral, los empresarios estarían dispuestos a invertir en el país y contratar más mano de obra. Expresiones que en realidad hablan de la ineficiencia de los capitales argentinos para competir a nivel mundial. Palabras más, palabras menos, buscan mejorar sus condiciones de acumulación a costa del esfuerzo de los obreros. La realidad es que estos costos disminuyeron a lo largo de las últimas décadas, sin que ello tenga una correlación directa en la disminución del desempleo.

No aclares que oscurece

De antemano, funcionarios del gobierno de los Fernández se atajan: «Productividad no es intensificar la jornada. Quedó asociado negativamente a la década del 90 y es lo que queremos derribar. En esta ocasión el Estado aportará herramientas de trabajo y planificación indispensables» 1.

Más allá de las maniobras discursivas por parte del Frente de Todos, cabe señalar que desde el inicio del gobierno actual, las modificaciones de los convenios colectivos de trabajo forman parte de sus prioridades. Desde el comienzo del gobierno, y aun antes de la pandemia, el gobierno buscó instalar la necesidad de “modernizar” los convenios colectivos de trabajo, que es una de las vías por las que la flexibilidad laboral avanza 2. Este intento no es más que la continuidad del proyecto macrista, que tenía un objetivo idéntico.

Asimismo, hay que señalar el apoyo de la burocracia sindical peronista. Si bien muchos de los dirigentes sindicales critican abiertamente las medidas flexibilizadoras, se trata de un mero accionar para la tribuna. Ellos participan activamente en las negociaciones de los acuerdos laborales en detrimento de las condiciones de trabajo de los obreros. Los ejemplos de convenios con pautas flexibilizadoras abundan. Incluso, los más adeptos al albertismo dieron señales a favor de la idea de que es necesario “modernizar” los convenios.

En consecuencia, lo que en realidad encubren los funcionarios peronistas como la propia burocracia sindical es que desde hace décadas vienen aceptando las modificaciones en los convenios colectivos de trabajo. A pesar de lo discursivo, lo que interesa es la realidad concreta. Los gobiernos kirchneristas han profundizado la desregulación laboral. Acusar al menemismo o al macrismo de ser los únicos flexibilizadores es una falacia. Incluso, a los peronistas hay que recordarles que el propio Perón, fue el primero en convocar a un Congreso de la Productividad en 1954. Vaya memoria selectiva…

Precisamente, durante su segundo mandato, Perón avanza en desregular cierta legislación laboral favorable a la clase obrera conquistada en décadas de lucha. Por un lado, se negocian convenios colectivos que eliminan algunas de las conquistas alcanzadas e imponen condiciones como premios a la productividad. Por otro, el gobierno convoca al ya mencionado Congreso de la Productividad. Allí, el gobierno y la burguesía emprendieron una ofensiva cuyos principales ejes fueron: reprimir la organización y lucha de los trabajadores a partir de limitar las atribuciones de las comisiones internas; introducir mayores mecanismos para erradicar el ausentismo, la inclusión pautas de polivalencia y de productividad. Si bien en el Congreso de la Productividad no se alcanzaron acuerdos generales, los convenios colectivos del 1954 sí incluyeron modificaciones demandadas por los empresarios.

De esta manera, estamos ante la reiteración del pasado, pero en un contexto de mayor gravedad. Nuevamente la convocatoria al Congreso de la Productividad para el presente año intenta avanzar en las condiciones laborales de una clase obrera argentina fuertemente degradada. A diferencia de mediados del siglo XX, nos encontramos con salarios miserables, gran cantidad de obreros precarizados, y una desocupación creciente. Por consiguiente, intentan sumergirnos aún más.

Es el capitalismo estúpido…

Ante este escenario es preocupante la lectura de la izquierda trotskista sobre la convocatoria al Congreso de la Productividad lanzada por el gobierno de los Fernández. El Partido de los Trabajadores Socialistas vía Izquierda Diario titula: “Recibiendo al FMI. Convocarán un Congreso de la Productividad para modernizar convenios”. De manera análoga, el Partido Obrero a partir de su prensa señala “Tras acuerdo con el FMI, el gobierno prepara un congreso para discutir la reforma laboral.” Es decir que ambos circunscriben la maniobra del gobierno a una imposición del FMI. En otras palabras, el FMI es el malo que exige más ajuste y explotación. Una verdadera lavada de cara al peronismo y a la burguesía nacional. Como explicamos, la realidad es que la introducción de pautas de productividad, la tercerización laboral, entre otros fenómenos, son diversos mecanismos de los cuales se valen los capitales para incrementar la tasa de explotación. Dicha estrategia no es exclusiva del FMI ni de cierto personal político, sino que atraviesa al conjunto de la burguesía producto del funcionamiento del sistema capitalista. En más, quien más urgida está de estas medidas es la burguesía nacional planera, la que se encuentra en peores condiciones para sostenerse en el mercado sin el auxilio del Estado. Es esta burguesía, sobre todo las pymes nacionales, las que más presiona por reformas, y son las que someten a sus trabajadores a peores salarios y condiciones laborales.

Por lo tanto, este tipo de lecturas le hacen el juego a nuestro enemigo. Bajo la lógica del capital, el aumento de la explotación va a ser una aspiración constante de la burguesía. En la Argentina, además, es la burguesía más parásita la que más necesita compensar su atraso con mayores tasas de explotación. Por lo tanto, hay que sacarse el yugo del sistema capitalista en el cual vivimos y luchar para construir una sociedad socialista en donde la ganancia no sea el motor de las relaciones sociales.

Notas

  1. https://www.pagina12.com.ar/406926-mas-rendimiento-laboral-sin-precarizar
  2. https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/handle/11336/50595/CONICET_Digital_Nro.b7cc3723-2284-4802-a9b5-8af1aaaf5bcf_A.pdf?sequence=2

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