Radiografía electoral

en La Hoja Socialista 23/Novedades

Finalmente, pasaron las elecciones legislativas. Es momento, entonces, de hacer un balance. Veamos.

Lo primero que hay que decir es que hubo una victoria de la oposición más amplia que en las PASO, pero no fue por aplastamiento y, sobre todo, no ocurrió en el Conurbano, que es la clave del asunto. Ahí el plan “platita” fue un salvavidas para Cristina y surgieron los disparates acerca de la “derrota” que es “victoria” (sic Tolosa Paz). Celebración que es un disparate si prestamos atención a la derrota general y las consecuencias institucionales (pérdida de la mayoría absoluta en el Congreso y del quórum propio en el Senado). Pese a haberles salvado las papas a “la jefa” porque de alguna forma así la mantienen viva, la realidad es que estas fueron las peores elecciones del peronismo a nivel histórico.

Cuando uno ve como quedó configurado, tras las elecciones, el mapa del territorio argentino, se puede apreciar que está todo pintado de amarillo salvo el noroeste y Tierra del Fuego. Ahora, si indagamos un poco más dentro del noroeste y en parte del noreste, te encontrás con que en lugares como Tucumán, Chaco y San Juan el kirchnerismo ganó ahí nomás. Esta derrota no sólo se llevó puesto al poder político general y a La Cámpora, sino que además arrasó con el poder político territorial, es decir, con el peronismo territorial.

Las cosas son muy diferentes en el otro frente. Tras haber ganado en casi todos lados, Juntos se transformó en una fuerza federal. Lo que empezó siendo un partido municipal terminó siendo una fuerza nacional. Tiene ahora un nuevo escenario que se refleja en la nueva composición del Senado. Y esto representa una gran novedad política. Por ahora, se acabó eso que acostumbraba a llamarse el peronismo feudal que dominaba el interior.

Ahora bien, pese a haber ganado las elecciones, la oposición tiene un gran problema: ¿Quién dirige? La coalición ahora tiene figuras nuevas con peso territorial. Podemos ver dos fenómenos centrales. Por un lado, el ascenso del radicalismo (Mendoza, Corrientes, Jujuy) que logró más votos que cualquier otra alianza dentro de Juntos. Lo que implica que ahí hay un polo que va a disputar la dirección. Y, por el otro lado, se pueden ir divisando una serie de figuras aisladas como Juez, Frigerio o Carolina Losada que empiezan a tener cierto peso y que no necesariamente van detrás de Macri. Todo esto significa que va a haber mucho roce de acá al 2023.

Si nos vamos hacia el mundo liberal, entre Espert y Milei ya apareció una interna. El primero ya se paró diciendo que el libró la madre de todas las batallas, aumentando un 50% sus votos respecto de las PASO, pero que toda la prensa se la lleva Milei. El problema es que en 2 años se le licua el frente porque son las elecciones presidenciales y, si Alberto llega al 2023, a los liberales no los va a votar nadie y se va a terminar yendo al PRO.

Por su parte, la izquierda trotskista dice haber hecho una elección histórica. Incluso los propios medios burgueses lo reconocen así. Pero, ¿realmente fue así? Revisemos algunas cifras. ¿Cuánto sacó toda esta izquierda que llamamos FITU (PO, PTS, IS, MST) en el 2013? Lo que era esta coalición más el Nuevo Más sacaron 1.308.000 votos. En el 2017, el FIT (PO, PTS, IS) más el IFS (MST, NMAS) obtuvieron 1.355.000 votos. Este domingo, el FITU, el Nuevo Más y el PO Tendencia consiguieron 1.317.000 votos. O sea, en términos absolutos esta última votación fue peor que la elección del 2017 y apenas unos votos por encima de la del 2013. Pero hoy el padrón es más grande, así que en términos objetivos, se achicaron.

Otra cuestión a tener en cuenta, es que esta fue una elección rendidora, metieron 4 diputados. Pero ¿a qué se debe esto? El sistema político argentino en 2001 estalló y se dispersó. Luego viene una etapa de reagrupamiento y de limpieza del escenario. La izquierda trepa por decantación. El porcentaje va subiendo, pero no porque captes más gente sino porque cada vez va menos gente a votar. Ahí hay un dato clave: la asistencia fue la más baja desde el retorno a la democracia (72%): 10 millones de personas no fueron a votar, más de 800 mil lo hicieron en blanco y otros 600 mil anularon su voto. Se está gestando un repudio generalizado.

Es más, hicieron una campaña que era una copia diluida del kirchnerismo con la ilusión de que la población se desencante de ellos y vote a la supuesta izquierda, pero esto nunca ocurrió. A la rusa la votan porque lo “paseó” a Milei, porque representa a “las jóvenes”; a Nico del Caño lo siguen porque es “joven”. No los votaron por socialistas. Este año, el socialismo no fue a las elecciones.

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