Perón, la triple A y Montoneros contra el feminismo y los derechos de las mujeres

en El Aromo n° 107/Novedades

Marina Kabat


Hoy, sectores ultra K, preparando el terreno para lo que puede ser el gobierno de Alberto y Cristina, atacan al movimiento por el derecho al aborto. La página kirchnerista, La batalla cultural, habla en forma despectiva del “pañuelaje”. Esto no debe asombrarnos, pues expresa una posición histórica del peronismo, dada por su vinculación con la iglesia y una concepción tradicional del rol de la mujer, muy evidente en los planteos de Eva Perón.

A inicios del tercer gobierno peronista, el periódico de la derecha peronista El caudillo, literalmente mandaba a las jóvenes militantes de Montoneros a lavar los platos:

 “¿Oíme piba! ¿Sí, a vos te hablo! A vos, que llevás la parte de arriba enfundada en ideas rusas y la parte de abajo en ‘bluyins’ yanquis. A vos que te venden las bebidas que tomaban tus bisabuelos diciéndote ‘eso es el cambio’. A vos que te sobra tiempo para no perderte una manifestación y te falta para ayudarle a tu vieja a lavar los platos. A vos que despreciás a tu viejo por burgués y conformista, pero a él recurrís cuando necesitás unos mangos para pagarte tu militancia revolucionaria.(…)

Ves, piba, por eso te tengo lástima. Porque hablás por boca de loro y porque te estás poniendo en peligro. Haceme caso: andá a ayudar a la vieja a lavar los platos, cébale unos mates al viejo, y búscate un pibe que sea hombre, que labure, que no ande disfrazado por la calle, que vas a ganar guita. A esta patria nuestra no la vamos a llenar con gritos: hijos es lo que hacen falta, hijos con padre y madre, hijos criados mejor de lo que pudieron criarte a vos y a mí y a mis viejos.

¿De acuerdo piba? ¿Vas a ver qué cambio conseguís con todo eso!”1

Esto iba en línea con los planteos realizados por el gobierno: Isabel Martínez de Perón señaló: “La misión de la mujer, en su característica de madre, tiene la sagrada misión de forjar la esencia de la nacionalidad. En su regazo reposan las cabecitas de niños cuyos puros pensamientos son acunados por ángeles celestiales. En sus hombros, también reposan las cabezas cansadas de los hombres que trabajan sin cesar buscando el sustento diario del hogar…”2 El fragmento llama más la atención porque es un discurso dirigido a obreras, no a un asociación de amas de casa.

A su vez, el Plan Trienal para la Reconstrucción y liberación Nacional (1974-1977), fijaba el incremento de la tasa natalidad como un objetivo de las políticas públicas (aunque no se creía factible que las medidas implementadas fueran efectivas en el plazo de aplicación del plan, con lo cual el objetivo fijado en el corto plazo era que la natalidad no siguiera bajando, al menos, detener la tendencia declinante).3

Un decreto contra la píldora y la planificación familiar (o de cómo hacer pasar una medida autoritaria diciendo que se combate al imperialismo)

En febrero de 1974, Perón firma el decreto número 659 que restringe la difusión y el uso de métodos anticonceptivos. El decreto instituía un sistema de receta triple para la venta de anticonceptivos, prohibía actividades de control de natalidad (o vinculadas indirectamente con ellas) en instituciones estatales o supervisadas por el Estado (lo que incluía hospitales públicos y obras sociales). Esto se justificaba por la amenaza de intereses extranjeros que desalentaban el crecimiento de las familias, “promoviendo el control de la natalidad, desnaturalizando la fundamental unción maternal de la mujer y distrayendo en fin a nuestros jóvenes de su natural deber como protagonistas del futuro de la patria”.4

El decreto tuvo el apoyo de la izquierda peronista. Montoneros coreaba la consigna “A procrear, a procrear que lo manda el general”.5 Incluso, participaron muy activamente del hostigamiento a las agrupaciones feministas que salieron a disputar esta política. Sara Torres, integrante del Grupo de Política Sexual y de UFA (Unión Feminista Argentina), relató como un militante de la Juventud Peronista la lastimó al sacarle los volantes que repartía en la Universidad.6

Respuesta feminista y represión peronista

La campaña la realizan juntos UFA, el MLF (Movimiento de Liberación Femenina) y el FLH (Frente de Liberación Homosexual de la Argentina). Según Hilda Rais de la UFA: “Cuando salimos a enfrentar políticas gubernamentales hasta tal punto no teníamos registro de cómo manejarnos ‘políticamente’ que salimos con un volante en defensa de la libertad para acceder a anticonceptivos, en contra del decreto, que toda la militancia peronista de izquierda nos tildó de macnamaristas, de pro-yanquis. Con lo cual tuvimos que tirar todos esos volantes a la basura y sacar otros que decían: no a la esterilización forzosa, aclarando que no estábamos con esa política, sino con la libertad de decidir. Igual, tampoco nos entendieron. En esa época estaba el FLH con muchas esperanzas en la izquierda peronista, también se pegaron un golpe fuerte. Los que eran militantes de la izquierda peronista fueron expulsados; aparecieron pintadas por todas partes y hubo cosas bastante duras con respecto a los homosexuales. Y las feministas siempre fuimos tomadas en joda….7

Hilda Rais, asume como déficit propio de estas agrupaciones las dificultades para hacer entender la propuesta y la necesidad de reescribir el volante. Igual concluye que aún así no las comprendieron. En una entrevista posterior, Rais vuelve a decir que el volante inicial era confuso, que tuvieron que reescribirlo, pero al mismo tiempo plantea que la recepción del volante, en su versión corregida, así como de otras intervenciones en las calles era buena, que la gente les daba la razón.8 Entonces, si la gente común, en la calle, lo entendía, el planteo no era difícil de comprender ni estaba mal comunicado. Por el contrario, el problema era que había quienes estaban interesados en no entenderlo, pues tenían otros intereses. Antes de ser expulsados de la plaza por Perón en mayo de 1974, los mismos Montoneros le sirvieron al general de base de maniobra contra el feminismo.

Insistimos, no es que las feministas no lograran hacerse entender: desde el peronismo deliberadamente se sembraba un discurso mentiroso y muy peligroso en lo que refiere a sus implicancias para los derechos de las mujeres. El discurso peronista en forma deliberada procuraba confundir anticoncepción con esterilización. Veamos esta nota editada por la revista El Caudillo, el mismo mes que es publicado el consabido decreto. El artículo lleva el título de “Ingenio Ledesma: una gran villa miseria”. Junto a las denuncias sobre las condiciones de trabajo entremezclan otras sobre la difusión de métodos de control de natalidad en los consultorios médicos del ingenio. Así, la bajada del artículo dice:

“Cada semana muere un chico
El 62% de las muertes infantiles se registra sin atención médica
Hasta 16 personas son alojadas en habitaciones de 3,50 x 3,50
El hospital del ingenio es un centro de control de la natalidad”9

De esta manera, se asocia el control de la natalidad a elementos negativos como la mortalidad infantil, el déficit habitacional o la explotación en los ingenios. Esto se refuerza con un recuadro en fondo negro y letra blanca en la segunda página del artículo, con el título “En Ledesma se propician métodos anticonceptivos”. El contenido del recuadro es el siguiente:

“En El Ingenio Ledesma uno de cada cuatro nacidos no alcanza el primer año de vida. Sin embargo, muchos más mueren antes de nacer. Es que el Hospital Ingenio Ledesma es un centro de control de la natalidad. De enero a agosto de 1973, sobre 317 consultas por diagnóstico de embarazo, 92 fueron esterilizaciones transitorias de mujeres mediante dispositivos intrauterinos o anticonceptivos inyectables. De tal modo, el porcentaje de anticoncepción sobre el total de embarazos controlados es de 29%. O sea que por cada tres embarazos que se controlan en el Servicio Médico de Tocoginecología, uno representa un caso de anticoncepción instrumental u hormonal. El día 18 de mayo, por ejemplo, sobre doce pacientes consultantes, diez fueron para control de natalidad. Evidentemente se trata de un servicio específico, en cumplimiento de un programa que tiene como objetivo específico el control de la natalidad”10

Puede percibirse, con claridad la manipulación que implica este texto. Al margen del hecho ya señalado de que se asocia el control de la natalidad con la explotación laboral de una firma que ya tenía merecida mala prensa, se asocia también anticoncepción con esterilización (“esterilizaciones transitorias de mujeres mediante dispositivos intrauterinos o anticonceptivos inyectables”). Peor aún, se equipara una consulta por anticoncepción con consultas sobre embarazo efectivo: (“el porcentaje de anticoncepción sobre el total de embarazos controlados es de 29%.”  “sobre doce pacientes consultantes, diez fueron para control de natalidad.”).  Esto lleva a hablar de “niños que mueren antes de nacer”. En realidad, quieren decir mueren antes de ser siquiera concebidos. Es decir, retrotraen la noción de la vida, ya no al momento de fertilización del óvulo, si no aún antes de ese momento, reproduciendo la visión religiosa más extrema que ya considera a óvulos y espermatozoides vida humana, que no debe ser limitada por métodos anticonceptivos (ni desperdiciada por la masturbación masculina).

Las feministas podrían haber reescrito sus volantes millones de veces y no hubiera mejorado el panorama: esta gente defendía que la anticoncepción era igual a la esterilización –al menos transitoria- y se oponía a ella. Esta equiparación era una línea bajada por el gobierno y reproducida en forma recurrente en los medios.11 El periódico Noticias, de Montoneros, se hace eco de los mismos planteos y reproduce en sus titulares la misma denuncia sobre supuestas “esterilizaciones masivas” por organizaciones extranjeras que el gobierno había hecho circular. Probablemente se refirieran a los consultorios en Hospitales estatales de la Argentina de la Asociación Planificación Familiar, una organización mundial, que se cerraron en aquel momento, según refiere María Elena Odonne.12

Este artículo de la revista dirigida por Miguel Bonasso, cita positivamente el decreto contra la venta libre de anticonceptivos y la clausura de consultorios de control de natalidad. De su propia pluma agrega una crítica a las mujeres de la clase media de las zonas más ricas del país, las que más usaban estos métodos anticonceptivos, esta “esterilización” en palabras del diario, para evitar ser “madres esclavas de sus hijos en la sociedad moderna” (entrecomillado en el original). A lo que Noticias comenta “para las mujeres liberarse y ser modernas equivaldría a suprimir a los hijos”. Cierra la nota elogiando los planes del Ministerio de Salud para controlar venta de anticonceptivos y eliminar consultorios de planificación familiar, prohibir entrega de anticonceptivos en forma gratuita, etc..13  De nuevo, difícilmente, las feministas pudieran convencer con argumentos a quienes se mofaban de este modo del interés de las mujeres en decidir cuántos hijos tener, si es que quisieran tenerlos.

En este contexto, la campaña de las feministas no solo es incomprendida, sino que también es reprimida. Ya mencionamos agresiones por parte de militantes Montoneros en la Facultad. Se suma también la persecución policial: “El primer detenido fue un chico del Frente de Liberación Homosexual que nunca había usado un anticonceptivo y lo fue a buscar María Elena Oddone a la Comisaria.”14 Finalmente, actúa también la triple A contra varios grupos feministas. 15 Según Oddone, comienzan a recibir amenazas de muerte, de bombas, lo que ralea los grupos feministas y dificulta su actividad. “Empezaron los llamados por teléfono, las amenazas. Yo y un grupito no les hacíamos caso, pero el grupo empezó a ralear y el consorcio me emplazó a que me fuera -habían hablado de poner una bomba. Faltaban tres meses para renovar el contrato. Cerré la oficina y me fui a mi casa…”16

Conclusión

Como en tantas otras esferas, la represión al feminismo no comenzó durante la dictadura, sino que tuvo un amplio desarrollo bajo el mismo peronismo. El decreto peronista que limitaba la venta de anticonceptivos, prohibía los servicios de planificación familiar en hospitales públicos y obras sociales recién fue derogado en 1985. Ese mismo año también se dicta la ley 23264 de igualdad jurídica plena entre hijos matrimoniales y extra-matrimoniales. Esa igualdad había sido reclamada por grupos feministas y obturada por el peronismo merced a la presión de la iglesia. De hecho, Argentina es uno de los últimos países en sancionarla, muy por detrás de otros países latinoamericanos. Paradójicamente, mucha gente cree que esa fue una conquista de Perón y Evita. Por eso, siempre es útil separar la paja de trigo, el mito de la realidad peronista. Ya en los setenta las feministas fueron decepcionadas –y reprimidas- por el peronismo, hoy muchas aún están a tiempo de abrir los ojos y evitar darse de nuevo de cara contra la pared.


Notas

1“Oíme Piba”, El Caudillo, n° 1, 16/11/1973.

2Isabel Martínez de Perón: “Mensaje a las mujeres que trabajan”, reproducido en: El caudillo, n.8, 4/1/1974.

3Argentina, Poder Ejecutivo Nacional, Plan Trienal para la Reconstrucción y liberación Nacional (1974-1977), diciembre de 1973, pp. 58 y 59.

4PODER EJECUTIVO NACIONAL. República argentina. Decreto n. 659/74 del 28 de febrero de 1974. Argentina, citado en: Felitti, Karina: “Natalidad, soberanía y desarrollo: las medidas restrictivas a la planificación familiar en el tercer gobierno peronista (Argentina, 1973-1976).” Estudos Feministas, mayo de 2008, p. 523.

5“A procrear, ordena el general” Belucci, Mabel, en Clarín 6/8/14

6Sara Torres, entrevistada por Marcela Nari, 22 de diciembre de 1994.

7Hilda Rais, entrevista realizada por Marcela Nari, 11 de abril de 1995.

8Hilda Rais, entrevistada por Felitti, 16 de marzo de 2005, publicado por Felitti, Karina op. cit., p. 529.

9El caudillo, n. 19, año 2, 22 de marzo del 74.

10Ibídem.

11La Razón, 5/3/1974, p. 4.

12María Elena Odonne, entrevista realizada el 23/12/94 por Marcela Nari.

13“Esterilización en masa acusan de promoverla en el país a una poderosa Fundación de EE. UU”, Noticias, n. 102, 6/3/1974.

14Entrevista a Sara Torres, op. cit.

15“A procrear, ordena el general”, op. cit.

16María Elena Odonne, op. cit.

1 Comentario

  1. Que lejos están los 70 y como hemos evolucionado las mujeres. Que largo camino recorrimoslas muchachas peronistas!!!
    En cambio los troskos siguen cegados de odio, antipopulares y resentidos!!!

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