“López Obrador está empezando a gobernar para garantizar la dominación del capital”. Entrevista a Julio Muñoz Rubio, sobre la represión al levantamiento estudiantil en México

en El Aromo n° 103


Nicolás Grimaldi
Grupo de Análisis Internacional – CEICS

El 27 de agosto, alumnos del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), un centro de educación media superior de la UNAM en Azcapotzalco, Ciudad de México, se pusieron en huelga como forma de denunciar una serie de males educativos (falta de profesores en asignaturas, saturación de aulas, etc.) y de pedir la renuncia de la entonces directora de dicho centro, Guadalupe Márquez. Finalmente, la directora renunció a su cargo el 30 de agosto y la institución se ofreció a dialogar con los alumnos. Aun así, los estudiantes convocaron una manifestación pacífica frente al rectorado de la universidad el lunes 3 de septiembre. A ella se unieron estudiantes de otros centros, junto a los cuales se movilizaron pacíficamente. Reclamaban también por condiciones de seguridad, principalmente a raíz de la gran cantidad de femicidios que se produjeron en las adyacencias de la universidad. La movilización, fue reprimida por un grupo de “porros” de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Los “porros” funcionan como grupo de choque de las autoridades de la UNAM, y presentan vínculos tanto con los partidos políticos tradicionales, principalmente el PRI, como con cárteles del narcotráfico, es decir forman parte del brazo represivo ilegal del Estado. Como resultado del ataque, 14 personas fueron heridas, dos de ellos de gravedad.

El hecho, derivó en una serie de movilizaciones, de las más importantes que se recuerden en los últimos años. Las mismas, apuntaron contra el rector de la UNAM, Enrique Grau, con quien se solidarizó el propio López Obrador. Para comprender mejor esta situación, y como se entronca con el conjunto de la vida política mexicana, hablamos con Julio Muñoz Rubio, profesor de la UNAM e investigador marxista en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades. A continuación, presentamos la entrevista que le realizamos.

¿Cuál es el conflicto que sostienen los estudiantes en México?

El conflicto, o el movimiento estudiantil que en este momento existe en la ciudad de México, comenzó el 3 de septiembre pasado con una agresión por parte de un grupo de porros, emprendida contra estudiantes de varias escuelas del bachillerato. Hay que aclarar que aquí en la UNAM, existen 14 planteles que son bachilleratos, divididos en preparatorias y colegios de Ciencias y Humanidades. Como decía, el 3 de septiembre hubo una movilización relativamente pequeña a la rectoría de la UNAM y fueron repelidos por este grupo de “porros”. Al día siguiente se organizaron asambleas de manera muy rápida en escuelas y facultades de la UNAM, donde se votó un paro de 48 horas seguido de una de las manifestaciones más grandes en la ciudad universitaria, con alrededor de 100 mil personas. Posteriormente se hicieron asambleas, paros parciales en diversas partes de la UNAM y se entregó un petitorio exigiendo mayor seguridad, demandas vinculadas a la cuestión de género, y una reestructuración de los cuerpos de vigilancia.

¿Qué son los grupos “porriles” y a quién responden? ¿Cuál es el origen de estos grupos?

La palabra porro en México tiene que ver con el integrante de una porra (barra). Las porras se comenzaron a organizar en México a finales de los años ’30 como grupos de animación de los partidos de futbol americano. Este deporte siempre se organizó en torno a los equipos estudiantiles de la UNAM y del Instituto Politécnico Nacional. Esto fue aprovechado para convertir esos grupos de apoyo en grupos de enfrentamiento, como sucede con las barras bravas en Argentina. La UNAM es la institución más importante de México, un centro universitario, mientras que el politécnico fue creado por Cárdenas para promover la formación técnica en el marco de las reformas de corte nacionalista, y se esperaba que la población estudiantil fuera integrada por hijos de obreros, campesinos, artesanos, que aprendieran una serie de carreras técnicas para acompañar la reforma agraria, la nacionalización del petróleo, etc. De esta manera se generó una jerarquización, como un conflicto de clase entre los sectores más obreros que iban al poli y un sector más de clase media que iba a la UNAM. Esto lo digo porque es importante para entender el surgimiento de los grupos porros para enfrentar a los estudiantes con esta polarización. El Estado mexicano y las autoridades han fomentado ese enfrentamiento. De ahí se deriva que estos grupos de porros de animación devienen en grupos violentos que no solo participaban de la animación sino que se estructuraban hacia el interior de la UNAM o el Politécnico, no solo para enfrentarlos a ambos, sino para amedrentar y coaccionar a los estudiantes en sus escuelas. Durante toda la década del ´40, proliferan estos grupos ligados al PRI. Por ejemplo la Facultad de Derecho de la UNAM, la que durante muchas décadas albergó a los grupos de porros más importantes,también lo hacía con los cuadros priistas. Hay que decir que todos los presidentes entre 1946 y 1982 salieron de esa facultad. Era el nido del PRI y estaban los grupos de porros también. Ahora en el contexto de la guerra sucia (contra el narcotráfico) en México, se presume, con algún grado de verdad, que los grupos de porros deben estar ligados de alguna forma a los cárteles. Es importante señalar que en este contexto de incremento de la violencia en México en general, la UNAM no está exenta de estos acontecimientos. La violencia cotidiana en la UNAM ha venido en aumento principalmente del narcomenudeo. En febrero hubo una balacera con el saldo de dos narcomenudistas muertos, y en los últimos dos años hubo un incremento de personas asesinadas dentro de la ciudad universitaria y otras escuelas. Uno de los casos más conocidos fue la de una mujer estrangulada en una caseta de teléfono público en la ciudad universitaria. Frente a esto, la rectoría de la UNAM ha hecho caso omiso, no ha actuado con la responsabilidad que le corresponde. A esto hay que agregar también el aumento de la violencia de género, con violaciones, intento de violación, y acoso sexual, incluso de profesores. Esto fue generando niveles de indignación que aparecieron luego de las agresiones de los porros en septiembre. Sucede que muchos grupos de mujeres se han organizado luego para exigir un mayor involucramiento de las autoridades para prevenir las agresiones de género.

¿Cuál fue la actitud del gobierno de AMLO ante este conflicto? ¿Qué significa su apoyo al rector de la UNAM?

En efecto, ha habido un acercamiento grande entre la UNAM y AMLO. López obrador ha hecho una voz con el rector diciendo que las demandas son muy entendibles, pero que espera que no haya una desestabilización. El apoyo al rector de la UNAM implica también un apoyo recíproco.

¿Cree que con este nuevo gobierno va a haber algún cambio sustantivo?

No creo que vaya a haber cambios sustantivos, aunque López Obrador tiene que hacer algunas concesiones a las masas que se estuvo dirigiendo durante 12 años. Recordemos que en el 2006 ganó, pero le hicieron un fraude, y en 2012 sucedió otro tanto. El orden en México se va a mantener más o menos en el mismo tenor. Aunque hay que decir que en realidad se trata de un nuevo pacto al interior de la clase política y de los empresarios, llevando a la cola a sectores populares y obreros. Es un nuevo pacto al estilo del priismo de fines del siglo ´20, donde se intenta corporativizar a los diferentes sectores en un proyecto del Estado. El PRI en ese sentido no es únicamente un partido político, es el partido político que tiene ese escudo. Es un sistema de dominación mucho más fuerte y estable que el peronismo en Argentina, porque ha entrado en todas las esferas del Estado y la sociedad, y ha ejercido una forma específica de dominación que no se va a acabar por haber perdido las elecciones. No es la primera vez que pierde, ya que sucedió en el 2000 con Vicente Fox y en el 2006 con Vicente Calderón, y el país siguió siendo priista en término de la forma del sistema de dominación. Esta forma en la que AMLO está empezando a gobernar, en los hechos, implica un nuevo pacto entre la clase política y la clase empresarial para garantizar la dominación del capital.

¿Cómo está reaccionando la clase obrera frente al nuevo gobierno?

Por ahora, se ha plegado a las decisiones de sus burocracias sindicales. La clase obrera está ausente de la vida política mexicana, no hay movilización por parte de este sector. Es triste, pero esa es la realidad de este país.

¿Qué está haciendo la izquierda revolucionaria para organizar el descontento?

Aquí es probable que mi punto de vista no sea compartido por muchos militantes. Salvo pequeños grupos marginales y sin peso en la sociedad, grupos de unas cuantas docenas de personas solamente, la izquierda revolucionaria no existe. Ha sido desmantelada por 30 años de esta adhesión de diversos sectores de la izquierda al nacionalismo burgués, encabezado a finales de la década del 80 por Cuauhtémoc Lázaro Cárdenas Solórzano (hijo de Lázaro Cárdenas) y actualmente por Manuel López Obrador, aunque este último cada vez es menos nacionalista y más populista neoliberal. Este plegamiento de la izquierda revolucionaria, y también la reformista, que adhirieron a estas políticas, ha hecho que Cárdenas y López Obrador cumplan con el papel histórico de desmantelar a la izquierda. Por su lado, el zapatismo, está demasiado metido en una dinámica propia, no opinan, no dicen, con esto que no quieren ser vanguardia, no luchan por una revolución, no quieren decirle a la gente lo que tiene que hacer, confunde hacer propuestas con dar una orden. El zapatismo está aislado, ya no es un referente para las luchas, menos para las nuevas generaciones, mientras que los pequeños grupos de la izquierda revolucionaria están de una manera muy marginal.

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