En las grandes ligas. El lugar de China en la política mundial

en El Aromo n° 109/Novedades

China se convirtió en un factor de peso en la política mundial, un actor al cual tener en cuenta en cada escenario. ¿Es por esto China un país imperialista? Parece muy claro para cualquier analista internacional, pero no así para la izquierda. Veamos sus posiciones.

Nadia Bustos

Grupo de Análisis Internacional

A principios de los noventa, el PO adoptó la caracterización de Luis Oviedo, quién definió al sistema chino como un Estado Obrero Burocratizado. Esto es, un sistema en transición, del socialismo al capitalismo, basado en la violencia de la burocracia sobre las masas.[i]  Años después, el mismo autor señaló que el gigante asiático ya tiene una forma plenamente capitalista y se convirtió en el mayor centro mundial de acumulación de capital.[ii]

Fiel a la falta de programa político, el partido dio un giro de 180 grados hace algunos años. De la mano de Altamira se afirmó en 2010 que China no era un país plenamente capitalista. La base de esta argumentación es que no completó la proletarización de las masas campesinas y aún no había predominio del capital financiero en el agro.

El partido profundizó esta línea a medida que avanzaron sus alianzas internacionales, en particular, la negación de que China sea un país imperialista. Basándose en el planteo de Lenin, señalan que la etapa imperialista es donde domina la exportación de capital. Esta categoría no le cabría a China, ya que su economía está determinada por la exportación de mercancías. Otro elemento que definiría la falta de imperialismo de China es que no busca mano de obra barata más allá de sus fronteras, sigue ofreciendo mano de obra barata en su país.[iii]

La caracterización de China como un capitalismo incompleto se mantiene hasta hoy. En una nota reciente sobre las consecuencias de la guerra comercial, Pablo Heller afirmaba que “Existen crecientes presiones por acelerar la apertura y la consolidación de leyes de mercado”.[iv] Una liviandad absoluta para caracterizar algo que requiere de importantes pruebas. El grupo de Altamira no está lejos de este escollo, en tanto no muestra posiciones divergentes.

Izquierda Socialista caracteriza a China como capitalismo con un gobierno dictatorial, con una economía gobernada por las empresas trasnacionales. En este sentido, afirman que China no será capaz de alcanzar o superar al imperialismo norteamericano.[v] Esta afirmación se basa en que por más que China sea la segunda economía mundial, Estados Unidos lo supera en ingreso per cápita, poder militar y tamaño de capitales. Una contradicción en sí misma, porque no se entiende cómo siendo la segunda economía mundial podría ser oprimida por el imperialismo yanqui.

El Nuevo Mas caracteriza a China como un imperialismo en construcción. Aquello que impide que China se convierta en un verdadero imperialismo es superar el PBI per cápita de Estados Unidos, aumentar la complejidad y nivel tecnológico de sus productos, mejorar su equipamiento militar, mejorar las condiciones de vida del conjunto de la población, bajar niveles de pobreza, desarrollo de energías limpias y abandono del carbón.[vi] Así, el partido se basa en características aleatorias de capitalismo idílico, que ni siquiera el imperialismo yanqui posee.

Por último, el PTS dice entender que en China impera el capitalismo, pero también rechaza la posibilidad de que pueda convertirse en una potencia imperialista. El motivo es que la base del desarrollo de la economía china estuvo en la penetración del capital extranjero, beneficiado por la desigualdad en la economía internacional, el atraso del país y de la enorme reserva de mano de obra barata. Esto derivó en un desarrollo desigual y dependiente. Este proceso llevaría a una semicolonización, pero conservando un margen de autonomía estatal.[vii] En este planteo no se entiende, por ejemplo, porqué China logró expandirse a nivel mundial y crear alianzas que disputan la hegemonía norteamericana.

El elemento más claro de las caracterizaciones anteriores es que la izquierda no tiene en claro qué es el imperialismo.[viii] En su lugar, toma elementos sueltos, superficiales con los que pretende elaborar una caracterización en profundidad. El asunto es más grave aún, en tanto la mayoría de los datos que se esgrimen, están mal. Al no caracterizar a China como lo que realmente es, derivan en posiciones políticas aún más problemáticas. El caso más reciente fue la defensa de Irán, uno de los bastiones de China en Medio Oriente, ante los ataques norteamericanos, bajo el argumento de “ser menos malos” que el imperialismo yanqui.

A continuación, analizamos cada uno de los argumentos que se presentan a la hora de caracterizar a China y, como contrapartida, ofrecemos un panorama general de su estructura a nivel mundial.

El capitalismo chino

Es sabido que la base del crecimiento chino fue la mano de obra barata. Sin embargo, lo que muchos parecen ignorar es el proceso por el cual fue posible la disponibilidad de fuerza de trabajo. A partir de 1978, tras la muerte de Mao, el PC encaró una serie de reformas de carácter gradual, que durarían hasta la incorporación de China a la OMC. Así, se abrió paulatinamente la economía a los capitales internacionales y se inició una reforma del sector agrícola impulsando la proletarización de los campesinos.[ix] En la china de Mao, el 89% de la población vivía en áreas rurales. Hoy, ese porcentaje alcanza a duras penas el 40%.[x]

China se insertó en el mercado mundial como exportador de manufacturas y rápidamente se convirtió en el principal exportador mundial y proveedor de grandes economías, como la norteamericana. En este movimiento se transformó toda su economía y relaciones sociales, eliminando resabios precapitalistas y convirtiéndose en el gigante de Asia. El fin de este proceso puede ubicarse en los 90, con la consolidación de la reforma agraria y el inicio de una nueva etapa de reformas laborales. Es decir, la especificidad del modelo de acumulación de capital chino no lo vuelve menos capitalista, todo lo contrario.Donde Altamira cree ver resabios precapitalistas se observa, en realidad, las bases de la acumulación de capital del país.

En 2008 China ya estaba consolidado como principal proveedor de mercancías a Estados Unidos y la segunda economía más importante del mundo. El superávit comercial con el país norteamericano sirvió para comprar bonos del tesoro, convirtiéndolo en el principal acreedor norteamericano.

Luego del estallido de la crisis, la relación entre ambos comenzó a desgastarse. Estados Unidos devaluó el dólar, lo que afectaba las reservas chinas. El gobierno asiático no tuvo más opción que seguir financiando el déficit norteamericano comprando bonos del tesoro. Sin embargo, inició de forma paralela una política más agresiva a nivel mundial. El primer paso fue el aumento de las inversiones en el extranjero. Esto le permitía expandir la frontera de acumulación al garantizar el acceso a recursos naturales y el comercio de sus mercancías.

El segundo paso fue la cooptación de aliados para implementar una nueva moneda de reserva internacional, en particular, países africanos, Irán y América Latina.

El marco general de esta estrategia quedó plasmado en 2013 con el lanzamiento de la estrategia One Belt One Road (OBOR), que busca crear una red de infraestructura (rutas, vías de tren, canales, tuberías de combustibles, etc.) que conecten a China con otros países, tanto para el envío de mercancías como de materias primas. Este proyecto tiene regiones de importancia: La primera, una parte del Sur de Asia (Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Bután, Bangladesh y Sri Lanka), Asia Central (Rusia, Kazajistán, Mongolia, Uzbekistán, Turkmenistán, Tayikistán y Kirguistán) y Medio Oriente (Egipto, Líbano, Israel, Siria, Irak, Irán, Kuwait, Jordania, Arabia Saudita, Bahréin, Emiratos Árabes, Omán, Yemen). 

Esto se condice si observamos que el flujo de inversiones en Asia en 2018 alcanza los 105.5 miles de millones de USD (MM), seguido por América Latina con 14.6 MM, América del Norte con 8.72 MM, Europa con 6.59MM, África con 5.39MM y Oceanía con 2,22 MM.[xi]

En el marco de la estrategia OBOR también aumentaron los acuerdos de cooperación. Para marzo de 2019 el gobierno chino ya tenía firmados 173 acuerdos de cooperación con 125 países y 29 organizaciones internacionales. El más importante de ellos se firmó en noviembre 2019 y es la Asociación Económica Integral Regional (abreviado RCEP por sus siglas en inglés) en el que participan Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia, Vietnam, Australia, China, India, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda.  Además de estos países, China tiene acuerdos de libre comercio con Singapur, Chile, Mauricio, Georgia, Islandia, Perú, Pakistán, Maldivas y Costa Rica.

Por otra parte, puso en marcha seis corredores para la cooperación económica: El nuevo puente terrestre Euroasiático, que conecta a la UE con China a través de Rusia y Kazajistán; el corredor China – Mongolia – Rusia, basado en ferrocarriles y puertos fronterizos; el Corredor China – Asia Central – Asia Occidental, que conecta tuberías de gas y petróleo hacia China; el corredor China- Indochina, con una autopista terminada que conecta con Tailandia y la obra en curso de ferrocarriles que conecten ambos países y Laos; el corredor China – Pakistán, con un plan de cooperación centrado en la energía, la infraestructura de transporte; y también el corredor Bangladesh – China – India – Myanmar que abarca desde la construcción de oleoductos y gasoductos hasta ferrocarriles.

Estas actividades pueden verse desde el punto de vista económico, como una forma de expandir la frontera de acumulación por la vía del acceso a nuevos recursos y la obtención de nuevos mercados. Desde el punto de vista político, consolida a China como una potencia mundial capaz de hegemonizar un conjunto de alianzas favorable a sus intereses.

La potencia del imperio

Al principio señalábamos que uno de los problemas de las caracterizaciones sobre China reside, en realidad, en la falta de definición qué es el imperialismo. La izquierda entiende el problema del imperialismo, como el accionar de un ente todo poderoso que maneja a gusto el resto de las economías nacionales invade territorios, anula la competencia e impone sus propias condiciones de acumulación, abriendo una “nueva fase del capitalismo”.[xii]

Lo cierto es que no hay ninguna burguesía que cuente con tal poder. Cuando observamos los datos, vemos que, en realidad, ciertos capitales más concentrados tuvieron la capacidad de construir estructuras políticas para influir en el liderazgo capitalista mundial. La intervención en conflictos y la actividad militar en defensa de inversiones o para expandir la frontera de acumulación muestran el avance de este programa.

Esta estructura es muy clara en el imperialismo norteamericano. Toda la discusión es si China puede ser calificada de la misma manera. Para ello analizaremos diversos aspectos del desarrollo militar chino.

El primer elemento para tener en cuenta es el gasto en defensa y sus cambios en los últimos años. A continuación, puede verse esta evolución en las principales potencias mundiales: China, Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea.

Hay un elemento común en todos los bloques y es el crecimiento del gasto luego de la crisis de 2008. Así, China gastó en 2009 el 2,07% del total del PBI, Estados Unidos el 4,64%, Rusia el 4,14% y la UE el 1,77%. Luego de ese momento, hay una tendencia relativa a mantener el gasto tanto en Rusia, China y la UE.

Por el contrario, Estados Unidos comienza un descenso relativo hasta llegar al 3,2% del gasto en 2018. De hecho, desde hace algún tiempo Rusia lo supera en gasto, ocupando el primer puesto a nivel mundial. China, por su parte, ocupa el tercer lugar, por detrás de Estados Unidos.

El segundo elemento para tener en cuenta es en qué se gasta este dinero. China aumentó exponencialmente su cantidad de bases militares en el extranjero en los últimos cinco años. A la base instalada en la provincia de Neuquén (2015), hay que sumarle Djibouti (2016), Tayikistán (2017), Camboya (2018), Suecia (2019), y las islas Woody en el Mar del Sur de China (2019). Si bien está muy lejos de alcanzar la cantidad de bases norteamericanas, significa un crecimiento muy rápido para los últimos cinco años que casi alcanza la cantidad de bases militares rusas.

Este crecimiento también se verifica en el plano armamentístico, China pasó de tener 200 ojivas nucleares en 2010, a 290 en 2019. También creció el stock de misiles, en particular los de alcance corto (1200 en 2018, a 1500 en 2019) y medio (30 en 2018, a 160 en 2019). Junto con ellos, aumentó el número de lanzadores: pasaron de 456 en 2018 a 660 en 2019. En la mayoría de los casos hablamos de un crecimiento mayor al 30%.

China se ocupó también de obtener armamento que carecía o era escaso, como submarinos, aviones, portaaviones, destructores, fragatas, barcos de aterrizaje, destructores, entre otros.

Parte de esta expansión fue posible, por un lado, gracias a la importación de armas rusas. Rusia suministra el 68% de las armas, mientras que Francia y Ucrania juntas cubren el 20% de las importaciones. China importa misiles, aviones de combate, entre otros. Sin embargo, hay que destacar que el punto más alto de estas compras fue en 2005 y viene disminuyendo desde entonces.

El motivo no es menor: Desde 2008 China puso énfasis en el desarrollo de la industria armamentística nacional. De esta manera, en el último tiempo solo estuvo importando algunos componentes que le permitían elaborar mercancías terminadas, como motores. A modo de ejemplo, puede verse la evolución de la compra de aviones de combate rusos frente a los motores de avión.

Importaciones de aviones contra motores de Rusia 

Importaciones de aviones contra motores de Rusia 
Años  Aeronave de combate  Motores de avión 
2012-2016  4 4  424 
2007-2011  11  202 
2002-2006  145  70 
1997-2001  79  4 4 
1992-1996  45  – 
1987-1991  – 

Fuente: https://chinapower.csis.org/china-global-arms-trade/ 

En los últimos años, China logró consolidarse como el 5to exportador de armas mundiales, por detrás de Estados Unidos, Rusia, Alemania y Francia. El 75% de estas exportaciones tienen por destino Asia, en particular Pakistán, Bangladesh, Myanmar, Indonesia y Tailandia; y el 20% África, en particular Argelia, Nigeria, Sudán y Marruecos.[xiii]

Es importante detenerse a ver los puntos fuertes de esta industria. El principal segmento de exportación son armas no militares que no son armas de fuego. Esto es pistolas de aire comprimido, rifles, porras, etc. El principal destino de estos productos son Estados Unidos (46%), Polonia (7,1%), Sierra Leona (5,6%), Canadá (5,3%), Brasil (3,8%) y Alemania (3%). China es el segundo productor en importancia de este tipo de elementos, siendo República Checa el líder. China lidera las exportaciones mundiales en la rama de espadas, cuchillos, bayonetas, lanzas y armas similares y sus partes (28% de las exportaciones de la rama), seguido por Alemania (18%) e India (11%). Sin embargo, sobre las exportaciones de armamento, este rubro solo representa el 4,2% del total, una cifra muy menor respecto a otros productos.[xiv]

El tercer elemento para tener en cuenta es la participación en conflictos. Actualmente, China está involucrada en conflictos armados en el Mar del Sur, en la frontera con India, en Taiwán, Siria, Yemen, Afganistán y Venezuela. Sumado a esto viene escalando su participación en las operaciones de Paz de la ONU. Actualmente participa de las misiones de Altos del Golán Sirio, Sudán, Sudán del Sur, Sahara Occidental, Mali, Congo, Liberia y Líbano.

Esta información es central, ya que muestra que China está involucrada en la mayoría de los conflictos mundiales más importantes de los últimos años. Así la presencia militar sea escasa o solo se limite a entrenamiento y asesoramiento militar, muestra el interés del gigante asiático de intervenir paulatinamente en favor de sus intereses. Casualmente, todos estos países en conflictos son centrales para China, tanto para el desarrollo de la estrategia OBOR como para defender inversiones previas en esos territorios.

El verdadero anti-imperialismo

Es claro que China logró consolidarse como potencia mundial. Hoy por hoy, es un factor de peso a la hora la toma de decisiones en política internacional. Si bien el plano militar está mucho más atrasado que Estados Unidos y Rusia, en el último tiempo viene mostrando un crecimiento constante. El elemento militar la vuelve una potencia débil, en tanto carece de una fuerza que pueda disputar la hegemonía norteamericana. Por este motivo debe apostar a alianzas fuertes que puedan suplir este rol, Rusia o Irán en Medio Oriente.

La estrategia, momentáneamente parece consolidar una estrategia agresiva el plano económico (acuerdos, inversiones, préstamos) y liderar alianzas más amplias, más allá de Asia. En este contexto, América Latina ocupa un lugar importante, en tanto patio trasero yanqui. África también, en tanto la disponibilidad de recursos permite expandir la acumulación.

El punto central es hacia dónde va la crisis. China no está dispuesta a ceder ante la hegemonía norteamericana y los proyectos muestran una estructura que busca disputar este liderazgo de forma paulatina. Trump, por su parte, encaró una política más agresiva, para no ceder terreno ante estos avances. Hasta el momento esta disputa no superó el plano económico, pero puede agravarse en la medida que la crisis se profundice.

Una verdadera política antimperialista no es solamente la que se opone al accionar de Estados Unidos, sino la que denuncia también al bloque que lidera China. Para ello, es necesario decir las cosas como son, no hay un bando menos malo que otro. Tampoco hay burguesías nacionales a las que los trabajadores debamos apoyar para ser carne de cañón de estos enfrentamientos. Ante el avance de la crisis, debemos promover la organización independiente de los trabajadores, no para defender intereses interburgueses, sino con un programa que levante las banderas del Socialismo. 


[i]Oviedo, L. (1991). “Socialismo a la China”. EDM N°1. Disponible en https://revistaedm.com/verNotaRevistaTeorica/53/socialismo-a-la-china

[ii]Oviedo, L. (1996). “China: Principal fuente de acumulación capitalista mundial”. EDM N°11. Disponible en https://revistaedm.com/verNotaRevistaTeorica/152/china-principal-fuente-de-acumulacion-capitalista-mundial y Oviedo, L. (1996) “Lecturas sobre la revista Restauración del capitalismo en China”. EDM N°15

[iii]Levent, D. (2018) “El carácter de la guerra en el siglo XXI: ¿Rusia y China son un objetivo o un bando de la guerra?”. Word Revolution N°1. Disponible en https://revistaedm.com/verNotaWorldRevolution/8/el-caracter-de-la-guerra-en-el-siglo-xxi-rusia-y-china-son-un-objetivo-o-un-bando-de-la-guerra

[iv]Heller, P. (2019). “China en el ojo de la tormenta. Volantazo del Partido Comunista” en Prensa Obrera N°1566. Disponible en https://prensaobrera.com/internacionales/65742-china-en-el-ojo-de-la-tormenta

[v]Correspondencia Internacional N°43, Agosto-Noviembre 2019.

[vi] Rousset, P. (2014) “China , un imperialismo en construcción”. Disponible en https://www.mas.org.ar/?p=3347

[vii] Chingo, J. (2004). “Mitos y realidades sobre la China actual” en Estrategia Internacional N° 21. Disponible en http://www.ft.org.ar/estrategia/ei21/EI21Mitos.htm

[viii]Este problema lo discutimos en profundidad en la nota del Aromo N°100 “Esperando a Robespierre. La izquierda y la política internacional”.

[ix] Este proceso es explicado en detalle El Aromo N°43 “La receta China”. Disponible en https://razonyrevolucion.org/la-receta-china/. También puede verse El Aromo N°100 “Migrando. La erosión de la “ventaja competitiva” china y sus perspectivas”. Disponible en https://razonyrevolucion.org/migrando-la-erosion-de-la-ventaja-competitiva-china-y-sus-perspectivas/

[x]https://tradingeconomics.com/china/rural-population-percent-of-total-population-wb-data.html

[xi]https://www.statista.com/statistics/658779/china-net-overseas-direct-investment-odi-volume-by-continent/

[xii] Para profundizar al respecto puede verse “Imperialismo” en La Hoja Socialista N°15. Disponible en https://razonyrevolucion.org/imperialismo

[xiii]https://chinapower.csis.org/china-global-arms-trade/

[xiv]https://oec.world/en/visualize/tree_map/hs96/export/chn/show/930700/2017/

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1 Comentario

  1. NO TAL VEZ POR CONOCIMIENTO TAN PRECISO, PERO SIEMPRE PENSE QUE CHINA AL IGUAL QUE RUSIA E IRAN ,REGIONALMENTE, SON IMPERIOS,NO SOLO POR SU PODER MILITAR, ECONOMICO Y POLITICO, SINO TAMBIEN POR LA FORMA FILOSOFICA DE COMO SE PLANTAN EN EL CONCIERTO MUNDIAL….ELLOS SE MANEJAN COMO PATRONES…. ENTONCES SON IMPERIOS……SON IMPERIOS QUE ACTUAN EN BLOQUE….. CREO QUE LA IZQUIERDA SE EQUIVOCA POR QUE NO PLANTEA LOS CONCEPTOS GEOPOLITICOS…..CHINA Y RUSIA NO NECESITAN YA SER SOCIALISTAS A ULTRANZA…. PARA NOSOTROS ES DISTINTO DEBEMOS SER SOCIALISTAS PARA LLEGAR A ARMAR UN PODERIO COMO PAIS…..

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