El oficialismo y la expropiación de las luchas

en Novedades/Trece Rosas

Por Rosana López Rodríguez – Trece Rosas

El nivel de negación de los y las militantes peronistas o k es inconmensurable. Las estrategias que utilizan para continuar militando un programa que es abiertamente contrarrevolucionario, y por lo tanto, macartista y antifeminista, desde sus orígenes son desopilantes. Enumero algunas aquí: 1) «Si Evita viviera»: la ciencia ficción no es política. En su época, el feminismo y el clasismo obrero tenían más de un siglo de luchas encima, o sea, cuando Evita vivió, era antifeminista y burguesa (su programa, por si quedaran dudas). 2) «en los 70 nos engañaron. Ahora no, ahora el kirchnerismo es otra cosa.»: y lo dicen viendo cómo el kirchnerismo mete leyes contra el feminismo y no vota otras. 3) «no nos engañó el kirchnerismo, nos engañó el queerismo, que tergiversó la ley de identidad»: ¿cómo se puede decir semejante cosa cuando los legisladores que presentaron y votaron la ley eran k? 4) «sabíamos lo que se votaba cuando se votaba la ley de identidad, no es que se hizo a espaldas de la sociedad.»: pero entonces, ¿fueron engañadas o no fueron engañadas? Que lo hayan discutido, no quiere decir que la sociedad estuviera conteste del significado social de la autodeclaración.

Cuando las que todavía pretenden defender con ceguera un programa antifeminista me digan algo, les voy a recordar lo siguiente: El 8 de noviembre de 2011 la autora y las comisiones de Legislación General y de Justicia del Congreso de la Nación trataron el proyecto de ley y aprobaron el despacho de la misma para su posterior tratamiento en el recinto.

El 1 de diciembre de 2011 la Cámara de Diputados de la Nación aprobó por 167 votos a favor, 17 en contra y 7 abstenciones el proyecto de ley de identidad de género. Finalmente y por 55 votos a favor y una abstención el Senado de la Nación Argentina aprobó la Ley de identidad de Género. La ley fue promulgada por el decreto N° 773/2012 del Poder Ejecutivo Nacional el 24 de mayo de 2012 y lleva el número 26.743.22​ La ley fue reglamentada por Decreto 1007/2012. MENOS DE TRES SEMANAS EN DIPUTADOS Y DOS MESES EN SENADORES. ESO ES TODO LO QUE SE «DISCUTIÓ» LA LEY.

Cuando me digan que el queerismo tergiversó una ley le recordaré que la ley no se interpreta tergiversada, porque desde el 2012 dice esto: «Se entiende por identidad de género a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo. Esto puede involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios farmacológicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que ello sea libremente escogido. También incluye otras expresiones de género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales.»

Dicho esto, vamos a la actualidad: ahora, celebran y defienden el proyecto que Alberto Fernández enviaría a las cámaras por el aborto. Otra vez: más allá de que estamos con el mismo personal político que votó en menos de tres meses la ley de identidad, pero no legisló en defensa de la salud de las mujeres, ahora resulta que apareció un proyecto que suplanta a aquel por el cual estuvimos militando durante 15 años, el de la Campaña.

Pues bien, Fernández está realizando una doble maniobra: por un lado, se apropiará de las luchas de décadas del feminismo, porque será «el proyecto Alberto». Esta maniobra es la misma que se produjo cuando se aprobó el sufragio femenino. Por otro lado, este proyecto oficialista viene con «objeción de conciencia» y otro proyecto, el de los mil días, un programa por el cual se brindará una ayuda a la mujer que quiera tener a su hijo. Cuando una mujer, habiendo pasado de objetor en objetor, vea avanzado el estado de gestación, cuando a esa mujer, desesperada y presionada por el tiempo, le ofrezcan pagarle una «ayuda» durante 3 años, ¿qué va a hacer? ¿Abortar en el quinto mes? ¿O aceptar la limosna y cargar con un hijo que no quería por el resto de su vida? Huelga decir que una AUH o una IFE no resuelven la crianza de ningún hijo, huelga decir que criar y educar a un hijo se extiende por una etapa que excede los tres años. Lo que sí es cierto que, ante el hecho consumado (desalentado el procedimiento) las mujeres seguiremos adelante. No es la primera vez que pasa ni será la última: ahora hay 1000 días de limosna, así que, a parir, chicas.

Este fue el arreglo con la Iglesia. Ante la necesidad de responder a las bases que le reclaman el cumplimiento de lo prometido y de contar a la vez con el dique de contención social que representa la Iglesia, esto fue lo que se negoció. Una cortina de humo que les hará decir de nuevo a las k que el kirchnerismo cumple. Una nueva expropiación de las luchas feministas.

Pero no nos dejemos engañar: la lucha paga. Es por esa lucha que Alberto está presionado. Lo que se vote será producto de nuestras movilizaciones del pasado y las limitaciones de lo que se vote, producto de la desmovilización del «feminismo» k que acepta pasivamente, el proyecto oficial, así como le lava la cara al kirchnerismo quitándole responsabilidad en la aprobación de la ley de identidad (y lo más triste de todo, en el macartismo y asesinatos del pasado reciente).

Es por eso que las feministas tenemos que seguir luchando. Queremos el proyecto de la Campaña, no el del oficialismo. No aceptamos que nos digan que este proyecto es de Alberto. No aceptamos que este sea el mejor proyecto posible, porque ya tenemos en estado parlamentario el mejor proyecto posible. No aceptamos el mal menor. Queremos aborto libre, voluntario, seguro y gratuito.

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