Un balance necesario – Sebastián Ramírez

adal--molesto-por-chismes-20130530063128-f0afaddf5a702e6046727237e8b89110Sobre nuestra intervención política y la relación con el Partido Obrero en Misiones

En el marco de la campaña socialista por el FIT, Razón y Revolución intervino activamente en las PASO impulsando los candidatos de la Lista Unidad, del Partido Obrero-Izquierda Socialista (PO/IS) en la provincia de Misiones. A continuación realizaremos un balance crítico de lo que fue compartir la trinchera con estos compañeros y mostraremos algunas limitaciones que no ayudan a la izquierda a convertirse en una verdadera alternativa política para los trabajadores.

Por Sebastián Ramírez (Taller de Estudios Sociales-CEICS)

Quienes militamos en las filas del socialismo hemos escuchado en más de una oportunidad que Misiones es una provincia que no tiene una tendencia “hacia la izquierda”. La escasa inserción de la izquierda en el movimiento obrero y los resultados de la última elección parecen confirmarlo: entre las dos listas del FIT solo sumaron el 1,43% del electorado, unos 8.750 votos. Esta situación no es nueva, pero resulta necesario preguntarse sobre las causas por las cuales se sostiene en el tiempo. Como muestra de esta situación, el Partido Obrero (PO), con más de veinte años de existencia en la provincia, no se ha desarrollado como herramienta política.

El año pasado el PO cumplió 50 años. Mario Coutouné[1], uno de sus máximos referentes en la provincia, señala que el PO comienza una fuerte actividad sindical en Misiones recién durante la década de los 80 y 90, logrando desarrollar varios frentes de masas: Tribuna Docente (docentes), Agrupación Naranja (Docentes e Investigadores Universitarios) y en obreros de la construcción. Tribuna Docente tuvo un gran impulso en Misiones sobre todo luego de la realización del primer Congreso de Educación Nacional, cuyo eje de lucha giró en torno al rechazo de un evento que estuviera dirigido por una institución religiosa.[2] Sin embargo, ninguno de estos frentes logró consolidarse y el impacto del Argentinazo en la provincia encontró al PO sin capacidad de ponerse al frente de las manifestaciones.

Producto de la crisis desatada en 2001, el partido abrió nuevos frentes: en el norte de la provincia surgió el Polo Obrero (desocupados); en Posadas y Oberá apareció la Unión de Juventudes por el Socialismo (estudiantes universitarios); el Plenario de Trabajadoras (organización de mujeres) y, más recientemente, una comisión de empleados telefónicos. En todos estos casos, los frentes son sostenidos por pequeños círculos de militantes. En 2011, ante la conformación del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) a nivel nacional, el PO se vio en la necesidad de recobrar la personería electoral en la provincia, perdida el 3 de febrero del 2009.

Una tarea de este tipo demanda una estructura partidaria y un personal político -militantes- que, debido al escaso desarrollo que señalamos, el PO no tiene en la provincia. En consecuencia, desde Capital Federal arribaron compañeros no solo para emprender la campaña por las afiliaciones, sino también para ocupar lugares en la lista provincial. El objetivo se logró a mediados de este año, luego de una ardua tarea que implicó conseguir las 5.000 afiliaciones necesarias[3].

Así, aunque el PO logró acompañar la fórmula de Altamira-Giordano con lista de candidatos propia en la provincia, el 0,83% que obtuvieron para diputados nacionales y PARLASUR regional, no le alcanzaron para saltar el piso electoral de las PASO. En resumen, el PO presentó una lista a la que ni siquiera votaron el total de los afiliados, ya que no alcanzan los 5mil votos. Más de veinte años con presencia política en la provincia no alcanzaron para que los compañeros logren disputarle las bases al bipartidismo que gobierna Misiones desde 1983.

Una campaña por la conciencia socialista

Con la consigna “¿Pensaste en el Socialismo?”, Razón y Revolución decidió volcar toda su fuerza militante a impulsar la Lista Unidad, en el marco de la interna del FIT. En Misiones, eso significó movilizar a más de una decena de compañeros en las ciudades de Posadas, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y El Soberbio.

Días antes de comenzar la campaña, mantuvimos una reunión con el PO, en donde dejamos en claro cuál sería el eje de nuestra campaña: el Socialismo. Además, ambas organizaciones sellamos un acuerdo de mínima: garantizar presencia de la Lista Unidad en las dos plazas centrales de la ciudad de Posadas de manera simultánea, lo que nos daría mayor efectividad, ya que llegaríamos con la propuesta a mayor cantidad de personas. En contrapartida, su interés se limitó a intentar sumarnos a sus actividades de agitación -pegatinas o pintadas- y a organizar la fiscalización.

Así las cosas, el sábado 1 de agosto nos lanzamos a cubrir los espacios en los horarios acordados. Los compañeros, a pesar de habernos dado su palabra, no cumplieron con lo acordado. En un acto de ninguneo, se presentaron en los lugares que habíamos acordado ocupar nosotros. Por lo que estuvimos ambas organizaciones en el mismo lugar, desperdiciando fuerzas innecesariamente y dejando sin cubrir el otro espacio central de la ciudad. Por otro lado, aún nos preguntamos por qué a la reunión abierta que tuvimos para organizar las actividades de campaña enviaron a un militante que no se presentó como tal, y que descubrimos su filiación al partido cuando nos enteramos que era quien organizó la fiscalización.

Como si esto fuera poco la noche de la elección, al finalizar la ardua jornada de fiscalización, nos dirigimos al local del PO, a centralizar las planillas de las mesas escrutadas. Allí presenciamos una escena lamentable. Los compañeros interpelaron a nuestros militantes, primero de manera individual y luego colectivamente, a discutir nuestra posición sobre el FIT y el problema de la construcción partidaria. Este tragicómico suceso, reafirma la falta de voluntad del PO a la hora de encarar discusiones más profundas que la electoral: tiempo hubo de sobra para discutir sobre el FIT, la construcción partidaria o el desarrollo de la izquierda en Misiones. Pretender sostener tamaña discusión un contexto de expectativa por el resultado del escrutinio es, como mínimo, poco serio. Como nos negamos a entrar en provocaciones, finalmente terminaron lanzando una serie de chicanas.

Un balance “súper positivo”

Así definió los resultados de las PASO, Olga Aguirre, candidata a Diputada Nacional por el PO.[4] Según expuso, la lista que encabezó fue votada por “casi 5 mil misioneros”. Esto sería un hecho de “gran relevancia para un partido de izquierda que hace casi una década no se presentaba en la provincia”. Además, Aguirre sostuvo, como si fuese un mérito, que desarrollaron una campaña solos y sin recursos.

En primer lugar, en el discurso de Aguirre resulta claro que los compañeros menosprecian nuestra militancia o, lo que es peor, intentan invisibilizarla: es falso que el PO desarrollo una campaña solo, Razón y Revolución puso a su disposición, no solamente sus recursos económicos, sino también sus esfuerzos militantes, lo que es aún más valioso. En segundo lugar, para Aguirre es “súper positivo” que no la hayan votado ni siquiera la cantidad de personas que se afiliaron para conseguir la personería electoral. Por último, que la única expresión de izquierda en Misiones no sea siquiera una alternativa electoral en diez años no es motivo para alegrarse. Por el contrario, esta situación es, en parte, una consecuencia de que el PO, luego de tantos años de militancia, no haya podido imponer su programa en el seno de la clase obrera.

Conclusión

Después de 25 años, el PO en Misiones sigue siendo una fuerza testimonial que no puede superar sus limitaciones, sencillamente porque no tiene la capacidad para reconocerlas. Atado a esto, tampoco logró sostener un frente de masas capaz de desarrollar su programa en el seno de la clase, dejando librado al movimiento obrero provincial hacia tendencias reformistas.

La actitud de no reconocer la campaña desplegada por Razón y Revolución, pretendiendo siempre subordinar nuestras tareas a las suyas e intentando quebrar a compañeros leales que han militado siempre a su favor, nos parece como mínimo una deslealtad política. Este comportamiento auto-referencial, soberbio y, en última instancia, propio de una pedantería sin fundamento, impide construir cualquier cosa. Toda construcción comienza con el respeto por los compañeros, sobre todo por los aliados.

También, por supuesto, cualquier construcción importante presupone respeto por la verdad. Finalmente, los resultados de las PASO nos indican que el 99% de los electores misioneros -alrededor de 800.000 votantes – no ve a la izquierda ni siquiera como una alternativa electoral. En este contexto, hablar de “gran elección” es, sencillamente, mentir.

Prepararse para enfrentar la crisis que se avecina requiere que los compañeros realicen un análisis concreto de la realidad política misionera y se den una estrategia más allá de lo electoral que les permita sortear las limitaciones que, hasta el momento, se han convertido en un verdadero obstáculo para el desarrollo de la izquierda en Misiones.

Notas

[1]Entrevista del GES realizada en Posadas, Misiones, el martes 21 de julio de 2015.

[2]En 1986, la realización del Congreso Pedagógico Nacional fue cooptada por los sectores más conservadores de la orientación católica. En la provincia de Misiones, esos intereses estuvieron representados por las autoridades del Instituto Superior Antonio Ruiz de Montoya, dependiente de Conferencia Episcopal Argentina.

[3]La Cámara Electoral Nacional estipula como piso para obtener la personería jurídica el equivalentes al 0,4% de los inscriptos en el registro electoral del distrito correspondiente (Ley 26.571)

[4]http://goo.gl/0KPnZI

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