Nota de Verónica Baudino sobre Videla, la dictadura y la burguesía Argentina. En blog Será Justicia (de Lorena Maciel), (17/05/2013)

videlaultimafotoVidela: dictadura y empresariado
por Verónica Baudino (CONICET)

Rafael Videla constituyó un pilar en la reconstrucción de la dominación social de la burguesía nacional y extranjera que opera en Argentina. En los años previos a 1976 el capitalismo argentino se encontraba en una profunda crisis de acumulación que manifestaba las dificultades de la burguesía en general para sostener su dominación.
La apertura de un proceso revolucionario, que se extendió entre 1969 y 1976, fue el punto más álgido de esta crisis orgánica del capitalismo argentino.
A fines de 1974 comenzó a gestarse la opción golpista que atrajo progresivamente a todos los sectores de la burguesía. La misma fue liderada por APEGE (Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias), una mega corporación ideada por CARBAP (Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa) y la Cámara de Comercio, a la que pronto se sumaron COPAL (Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios, Bebidas y Afines), SRA y la Bolsa de Comercio.
El Consejo Empresario Argentino, integrado por Martínez de Hoz, entre otros capitalistas, se constituyó también en uno de los impulsores del golpe.
Posteriormente se sumaron las voluntades de un número cada vez más importante de empresarios.
Primeramente la UIA, actitud que no sorprendería a nadie, con los que luego convergieron FAA y un vasto número de empresarios hasta ese entonces miembros de la CGE.
Frente a la posibilidad de perderlo todo ante el peligro revolucionario (el “caos”), la inmensa mayoría de la burguesía (grande y chica, nacional y extranjera, industrial, agraria y comercial) se alineó con el programa golpista delineado por APEGE. Era necesario un profundo ajuste de la economía que iba a recaer, en buena parte, sobre los hombros de una clase obrera reacia a pagar los costos de la crisis. Por esa razón, la imposición del programa económico demandaba un estado de excepción e ingentes dosis de represión, que permitieran disciplinar a las masas para así aplicar un plan profundamente impopular. Aquí las diferentes posiciones existentes en el interior de la burguesía pasaron a un segundo plano, privilegiando una opción estratégica que garantizase el restablecimiento de sus condiciones de acumulación de capital. La dictadura fue una necesidad de la burguesía como clase antes que de una fracción o capa sobre otra. La distinción entre “progresista” o “reaccionaria”, “buena” o “mala”, a la luz de estos hechos no parece tener asidero. El avance general sobre las condiciones de vida de la clase obrera, vía represión, tortura y muerte, que implicaron una disminución brutal del salario real fue beneficioso para el conjunto de la burguesía que opera en Argentina

Sobre Verónica Baudino
Doctora en Historia de la UBA, Docente de la Facultad de Filosofía y Letras.
Becaria posdoctoral de CONICET.
Miembro del Centro de Estudios e Investigación enciencias Sociales (CEICS).

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