“Es imperativo que la humanidad termine con el capitalismo antes de que el capitalismo termine con nosotros” – Entrevista a Minqi Li

Minqi Li-picture 3En esta entrevista Minqi Li, economista, activista chino y Profesor de la Universidad de Utah explica cuáles son las condiciones para el estallido de la crisis en China, los límites que encuentra la burguesía para superarla y cuál es la situación de los obreros de ese país.

Por Damián Bil y Bruno Magro (OME-CEICS)

A fines de los 80, Ud. estuvo activamente involucrado en el movimiento democrático de los estudiantes chinos. Participó en manifestaciones y protestas entre 1989 y 1990. ¿Qué balance puede hacer de esa experiencia?

El movimiento estudiantil de 1989 fue un evento histórico complicado. En retrospectiva, ocurrió durante la transición de China desde el socialismo maoísta hacia el capitalismo neoliberal. El maoísmo sentó las bases de la industrialización china y fue muy efectivo en satisfacer las necesidades básicas de la población. Sin embargo, no fue capaz de resolver varias contradicciones históricas que enfrentaba China durante los 60 y 70.

Durante los 80, la cúpula del Partido Comunista comenzó a perseguir una “reforma económica” orientada al mercado, comenzando por la privatización de la agricultura. Los trabajadores estatales seguían protegidos por varios derechos socialistas (seguridad laboral o “Tazón de arroz de hierro”). No obstante, políticamente, la clase obrera se encontraba desorientada e imposibilitada de organizarse como una fuerza efectiva. Desde el punto de vista de los gerentes de empresas estatales, estas se volvieron ineficientes y sus trabajadores muy indisciplinados, por lo que no eran adecuadas para competir en el mercado capitalista global. De acuerdo a economistas y gerentes, la ineficiencia del sector estatal contribuyó a la creciente inflación y los déficits de comercio chinos durante la segunda mitad de los 80, condición no muy distinta a la crisis del régimen de sustitución de importaciones latinoamericano.

La emergente clase media urbana (pequeña burguesía) aspiraba a tener un standard de vida comparable al de los profesionales occidentales (profesores universitarios, investigadores, médicos, abogados, artistas, etc.) y adoptaron el capitalismo globalizado. Políticamente, se encontraban representados por los intelectuales liberales y los estudiantes más politizados siguieron su ejemplo.

El movimiento de 1989 fue liderado por los intelectuales liberales. Desafortunadamente no hubo influencias marxistas o socialistas entre los estudiantes. El objetivo del movimiento consistía en presionar al Partido Comunista para que les permita (y a través de ellos, a la pequeña burguesía) tener participación en el poder político. No obstaculizaron la transición hacia el capitalismo y de hecho, demandaron un ritmo más acelerado de privatización y liberalización.

Muchos obreros participaron en el movimiento, motivados por la desilusión con el Partido Comunista y el resentimiento generado por la creciente desigualdad económica. Pero carecían de liderazgo político y no pudieron permitirse luchar por sus intereses de clase. Cuando el Partido Comunista se puso a la ofensiva y el ejército entró en juego, el movimiento fue brutalmente reprimido y muchos obreros perdieron sus vidas. Irónicamente, hacia los 90, muchos intelectuales liberales se unirían a la conducción del Partido Comunista, abogando por una privatización radicalizada que dejaría sin trabajo a decenas de millones de empleados estatales.

En 1990, fue enviado a prisión. Su pensamiento sufrió una transformación radical. Como estudiante usted estaba a favor de las reformas políticas y económicas orientadas hacia el capitalismo. ¿Cómo puede explicar este cambio? ¿Por qué decidió abandonar las teorías “científicas” burguesas?

Fui un estudiante de economía en la Universidad de Beijing desde 1987 hasta 1990. Muchos de mis profesores fueron reconocidos defensores de la “reforma económica” neoliberal y estudiamos economía neoclásica así también como las últimas teorías neoliberales como el monetarismo y el nuevo institucionalismo. Mis compañeros y yo estábamos convencidos de que China debía perseguir la privatización para poder alcanzar la prosperidad económica. Adoptamos una actitud elitista hacia la clase obrera y los considerábamos “perezosos”.

Durante las manifestaciones de estudiantes, cuando los obreros vinieron a apoyar el movimiento democrático, me encontré en una posición intelectual incómoda. Pensaba: “¿Acaso esta gente (los obreros) saben que si nosotros (los intelectuales liberales) estuviéramos en el poder, lo primero que haríamos sería privatizar todo y despedirlos?”. Luego, reflexionando sobre el movimiento, me di cuenta de que un error clave tenía que ver con la inhabilidad y la falta de interés de los liberales de movilizar a los obreros.

Todo esto estaba relacionado con la cuestión de “clases”. Así que pensé en el análisis clasista de Marx y lo útil que podía resultar después de todo. Estuve preso dos años, desde 1990 a 1992. Eso me dio la oportunidad de leer varios trabajos clásicos de Marx, Lenin y Mao, así también como obras de autores marxistas modernos. Comencé a reconocerme como “socialista revolucionario” cuando salí de prisión.

Probablemente sea imposible dar una respuesta universalmente correcta con respecto al “conocimiento científico y su determinación”. Sin embargo, personalmente adopto la clásica postura Marxista-Leninista sobre este tema. Las ideas humanas son reflejos de un mundo externo que existe “objetivamente” (entendiendo “objetivamente” como ideas cuya existencia no depende de ningún pensamiento humano o de fuerzas super-naturales como el acto de creación de Dios). Nuestras ideas pueden reflejar “correcta” o “incorrectamente” el mundo externo. A través de prácticas sociales (prácticas de producción material, la lucha de clases y experimentos científicos), es posible que las ideas humanas progresen gradualmente hasta el punto en que nuestro pensamiento subjetivo refleje más o menos “correctamente” la realidad objetiva. Tanto el desarrollo de las prácticas humanas como el de las ideas son procesos de evolución que interactúan constantemente entre sí.

En lo que a la lucha de clases y la conciencia social concierne, es inevitable que las posturas sociales que uno adopte sean reflejo de sus condiciones de vida materiales. No obstante, siendo intelectuales (generalmente de un extracto social pequeño burgués), es posible considerar las contradicciones existentes desde un punto de vista que contemple la totalidad de la sociedad (y no solo del entorno más inmediato). Especialmente en tiempos de contradicciones de clase muy intensa, es posible que algunos de ellos se unan a la causa de las clases oprimidas y explotadas basándose en un conocimiento de las contradicciones estructurales existentes en nuestro sistema social.

Con respecto a su último libro (China and the 21st Century Crisis, Pluto Press, 2015), usted menciona la creciente preocupación entre el establishment no solo acerca de la salud de la economía china sino también de las consecuencias que esta podría tener para la economía mundial en términos de recesión ¿Qué factores económicos apoyan este posible desenlace?

El boom capitalista de China estuvo basado en la explotación intensiva de grandes masas de mano de obra barata, el agotamiento de recursos naturales y la degradación ambiental, así también como en el acceso a los mercados capitalistas occidentales. Estas tres condiciones fueron socavadas.

A medida que las economías estadounidenses y europeas se estancan y luchan contra las cada vez más profundas crisis, el crecimiento de las exportaciones chinas se desacelera severamente. Los sistemas ecológicos chinos se encuentran al borde del colapso. Se ha formado una gran masa obrera china que desde 2007 viene librando batallas cada vez más militantes y efectivas. La evidencia actual sugiere que el promedio de la tasa de ganancia ha decrecido agudamente en los últimos años. Si sigue esta tendencia, la economía china probablemente sufra una grave crisis en los próximos años.

También menciona que la economía capitalista va a sufrir su tercera “crisis estructural”, cuyo tamaño y alcance va a ser mayor que la crisis de 1968-1989. En este sentido ¿Piensa que el capitalismo ha desarrollado un nuevo patrón de acumulación desde los ‘90? No obstante, si consideramos que la recuperación de la tasa de ganancia no fue saludable (lo que se ve en las sucesivas burbujas que tomaron poco tiempo para estallar), ¿se encuentra cerrada la “crisis estructural” iniciada a fines de los ‘60?

En respuesta a la crisis estructural de 1914 a 1945, el sistema del mundo capitalista sufrió grandes reestructuraciones bajo la hegemonía norteamericana. Grandes sectores del gobierno y las políticas macroeconómicas keynesianas fueron implementadas para estabilizar las economías capitalistas. Se establecieron las instituciones del Estado de Bienestar para amoldarse a las necesidades de la clase obrera occidental. Los Estados Unidos pujaron por la descolonialización para acomodarse a las demandas de los movimientos no-occidentales de liberación. Incluso se le otorgó a la Unión Soviética un nivel de participación en el sistema a través de la Conferencia de Yalta.

Las reestructuraciones tuvieron éxito en crear condiciones favorables para la acumulación del capital global y condujeron a un boom sin precedentes en la economía capitalista en los 50 y 60. No obstante, el éxito del capitalismo global también había creado nuevas condiciones sociales. Hacia los 60, la clase obrera tanto del núcleo como de la periferia del sistema capitalista mundial se volvió más fuerte y militante, dando paso a un declive general de la tasa de ganancia en el primero y crisis de acumulación en la segunda.

El neoliberalismo fue la contra-ofensiva organizada por las clases capitalistas mundiales para torcer el balance global de poder y revivir la tasa de ganancia. Debe ser reconocido que, por lo menos en los Estados Unidos, la clase capitalista logró recuperar la participación en los beneficios y la tasa de ganancia. El neoliberalismo ha durado por más de tres décadas. En esta medida, no puede ser considerado efímero.

De todas maneras, el “éxito” neoliberal estuvo parcialmente basado en la transferencia de capital industrial a una nueva gran área geográfica con una mano de obra barata masiva. Esta reubicación ha creado un nuevo sector de condiciones históricas que condujeron a la formación de la clase obrera más numerosa del mundo: la clase obrera industrial de China. Este crecimiento puede perjudicar las bases no solo del capitalismo chino sino también del capitalismo global.

Considerando las relaciones comerciales de Estados Unidos y China, ¿cuál es el peso del capital ficticio en la economía mundial? ¿Y en el caso de China? ¿Cuáles son las proporciones de la burbuja inmobiliaria, el endeudamiento del gobierno local y el sistema bancario paralelo chino? ¿Estos fenómenos pueden ser las causas de las caídas en los mercados de valores ocurridas en los últimos meses?

Personalmente no creo que el “capital ficticio” sea la dimensión más importante de la crisis capitalista global actual. Las contradicciones del capitalismo global yacen en los conflictos de clase, las contradicciones ecológicas y el declive de la hegemonía estadounidense (imperialismo norteamericano). Gran parte de las inversiones chinas se encuentran probablemente financiadas por deuda. En cierta medida, la deuda del sector no-financiero en relación al PBI es actualmente similar a la deuda de Estados Unidos en relación a su PBI antes de la “Gran Recesión” de 2008-2009. La insostenibilidad de la deuda puede ser uno de los detonantes de la crisis China por venir.

Usted señaló que la tasa de ganancia en la economía china estuvo cayendo con un ritmo acelerado desde 2007 ¿Cuáles son las causas detrás de esta caída? ¿Cuáles son las razones y las consecuencias del estancamiento de la economía china?

En los 90 y a principios de los 2000, la tasa de ganancia promedio del total de la economía china fue el doble de alta que la de Estados Unidos. Desde 2007 aproximadamente, la tasa de ganancia en China declinó precipitadamente. Este declive fue causado por la caída de la participación en ganancias (ganancias como una parte del PBI), reflejando la fuerza de la clases obrera y las luchas clasistas y en parte causada por la caída de la relación capital-producto. El problema de la relación capital-producto es resultado de las altas tasas de inversión que fallaron en elevar el índice de crecimiento económico en los años recientes.

Algunos señalan que la caída del crecimiento chino se relaciona con un giro en la política económica desde un “modelo orientado a las exportaciones” a “un modelo orientado al mercado doméstico”. Este hecho podría explicar la enorme expansión monetaria y del crédito doméstico, de salarios y de aumento de costos industriales. De todas maneras, esto parece ser parte de otra burbuja provocada por la reducción de la competitividad de las exportaciones chinas y la consecuente desaceleración de la actividad industrial ¿Cómo analiza este proceso?

Se ha hablado mucho de reorientar la economía china hacia la demanda doméstica. De hecho, en los últimos años, la inversión ha representado al menos la mitad del crecimiento económico chino. Pero las elevadas tasas de inversión condujeron a la caída de la relación capital-producto, de la tasa de ganancia y al aumento de las tasas de los índices de deuda en relación al PBI. Alternativamente, una mayor demanda doméstica puede ser conseguida a través de una mayor participación del consumo en el PBI. No obstante, un mayor consumo puede requerir mayores salarios, lo que afectaría la ganancia capitalista.

El dilema económico chino refleja la contradicción estructural de una economía semi-periférica en el sistema mundial capitalista. Durante años China ha sido el centro global de exportaciones manufactureras basadas en la explotación de mano de obra barata. Pero ahora que los obreros chinos demandan salarios más altos y ampliación de derechos económicos y sociales, tanto la participación de ganancias como la tasa de ganancias se encuentran bajo presión. Por otro lado, China no puede competir con los países centrales en el campo tecnológico. Como resultado el capitalismo chino comienza a perder competitividad en el mercado global.

Las políticas keynesianas para promover la demanda no pueden alejar el fantasma de una nueva recesión. Especialistas que aplicaron esas políticas dicen que los Estados ya no pueden contar con esa herramienta. El Banco Popular de China intenta poner en práctica esas recomendaciones desde el 2014, provocando la burbuja actual ¿Qué piensa sobre el margen de maniobra con el que cuentan los bancos centrales mundiales para posponer la crisis aplicando políticas expansivas?

Se debe reconocer que a pesar de que en los Estados Unidos, Europa y Japón el aumento masivo de la emisión y el déficit gubernamental fracasaron como medidas para sacar a esas economías del estancamiento, sí lograron prevenir que ocurra otra Gran Depresión. El gobierno chino actual está ideológicamente comprometido con las políticas neoliberales, como la privatización o la liberalización financiera. En la práctica, cuando surge la amenaza de una desaceleración en el crecimiento, se intenta la aplicación de algunas políticas de estilo keynesiano. Pero prefieren implementar políticas que favorezcan a las clases capitalistas, como la flexibilización monetaria y la baja de cargas impositivas, que son menos efectivas. Una política expansiva más efectiva se enfocaría en el gasto en asistencia social y en la inversión directa en nuevas empresas estatales.

Las contradicciones estructurales de la economía china tienen que ver con su incapacidad de continuar el proceso de acumulación basado en la explotación de mano de obra barata y la masiva degradación ambiental a medida que esta aumenta su costo y los trabajadores se vuelven más militantes. Las políticas keynesianas no pueden responder a este tipo de crisis de la misma manera en que no pudieron hacerlo durante las crisis de los 60 y 70.

En “términos capitalistas”, ¿qué posibilidades cree que hay de superar la crisis? ¿Cuáles son las posibilidades del capitalismo de encontrar un reservorio de mano de obra barata como lo fue China durante los 90 y 2000?

Si no hubiese límites ecológicos, sería muy posible que el sistema capitalista global se reestructure y entre en una nueva ola de expansión. Pero como los distintos sistemas ecológicos se acercan al colapso, es imperativo que la humanidad termine con el capitalismo antes de que el capitalismo termine con nosotros.

Las superpotencias incrementaron sus confrontaciones en varios escenarios ¿Qué piensa de estos conflictos? ¿Cuál es la política exterior China al respecto? ¿Qué nivel puede alcanzar en el corto plazo?

Los intereses de la clase capitalista china son fundamentalmente consistentes con el interés de la clase capitalista estadounidense. En relación a eso, no veo conflictos de peso entre ambos. La relación entre Estados Unidos y Rusia es una historia diferente. El capitalismo chino se basó en la exportación manufacturera que depende del mercado norteamericano, y de hecho, de la protección de la Marina Americana en las principales rutas de comercio. La actual cooperación entre China y Estados Unidos en la cuestión norcoreana sirve para graficar esto.

A medida que el poder hegemónico norteamericano decae, no va a ser reemplazado por ninguna otra potencia. Como resultado, vemos una creciente inestabilidad geopolítica y la ausencia de una significativa coordinación de la macroeconomía global. Esto va a profundizar la crisis existente.

El proceso de reforma e integración al mercado mundial que usted describe en China ha incrementado el nivel de organización de su clase obrera. ¿Cuál es su situación hoy?

Aún no es posible formar sindicatos en China de manera democrática y voluntaria entre obreros. Pero esto no ha impedido que se den luchas bajo varias estructuras informales. A medida que el excedente de mano de obra rural se agota, el balance de poder empieza a inclinarse en favor de los obreros. Esto contribuyó al aumento de la participación de los salarios en la renta nacional de los últimos años, un fenómeno que no se daba en economías de gran tamaño en muchas décadas.

Dentro del sistema capitalista, hay un límite definido al aumento de salarios teniendo en cuenta que la acumulación capitalista está basada en la búsqueda de ganancias y que un declive de la tasa de ganancia prolongado no es sostenible. Por este motivo, los obreros chinos tendrán que enfrentar el mismo dilema que sus pares americanos o europeos (o también la clase obrera argentina) en los 70. Es decir, cuando el capitalismo no pueda satisfacer las cada vez mayores demandas obreras, ¿los trabajadores cederán y le permitirán a los capitalistas recrear las condiciones de la acumulación a través de “ajustes estructurales” o “terapias de shock” o la clase obrera podrá liderar la transición hacia una nueva sociedad?

En su opinión ¿Qué camino deben tomar los obreros chinos y del resto del mundo para enfrentar la crisis capitalista?

A diferencia de las crisis previas, le es muy difícil encontrar al capitalismo global una nueva área geográfica que pueda proveer de mano de obra barata, así también como otras condiciones necesarias para la acumulación capitalista. Por otra parte, la crisis ecológica global se ha acelerado hasta el punto en el que el futuro de la civilización humana está en riesgo. En las décadas venideras, podremos averiguar si la clase obrera y el resto del mundo pueden conducir a la humanidad a un nuevo sistema basado en la igualdad social y la sustentabilidad ecológica o si el capitalismo nos va a conducir por el sendero de la barbarie.

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