Construir herramientas

Por Romina de Luca – Estamos ante una avanzada sobre el conjunto del sistema educativo y sobre las condiciones materiales de los docentes. En la provincia de Buenos Aires aún no se cerró la paritaria aunque Vidal crea que sí porque liquida a cuenta. Sus propuestas giran siempre sobre lo mismo: reducción salarial sin importar cuál sea el número propuesto. Un capítulo más a la larga marcha descendente del salario que, desde la década del ’40 no hace más que perder y condena a los docentes a vivir en la miseria. La jurisdicción, como en buena parte del país, se ve afectada por una Reforma lenta y constante: cambios en los gabinetes escolares, en la modalidad técnica, en adultos, en secundaria, en la escuela especial que no hace más que desaparecer, cambios para los docentes de artística, de educación física. La lista parece ya innumerable. Para hacerlo, el Macrismo avanza valiéndose de “la herencia” y recupera los grandes trazos de la política kirchnerista para profundizar la degradación educativa. Se sirve así de los mismos elementos demagógicos ya probados por el kirchnerismo: del Fines 2, de la descentralización como motor de la degradación escolar, de la gestión comunitaria como vector de la paraestatalización, de un discurso que culpabiliza siempre a los docentes. Cierto es que lo ocurrido en la región bonaerense no es muy distinto a la situacion de los docentes patagónicos gobernados por Alicia Kirchner, kirchnerista de pura sepa si las hay: atraso en la liquidación de los sueldos mes a mes, pagos a cuenta y una paritaria ofrecida de apenas dos por ciento, campaña de desprestigio a los docentes, represión. Alicia, al igual que el resto de los gobernadores, deberá presentar el plan de adecuación de su sistema educativo a la Escuela 2030 en noviembre próximo. En ese cuadro de situacion, resulta claro que los docentes sufrimos una reforma laboral hace años: acaso qué fue la creación de docentes con y sin derechos como los que instauraron los programas socioeducativos y el Fines 2. Ya lo dijo Cristina, los docentes tienen tres meses de vacaciones. Macri tomó nota y seguramente la Reforma con el “adentro y afuera” de la escuela, con la emergencia de talleres y talleristas en la jornada extendida y para el abordaje curricular resignifique el tiempo de descanso docente. Tomemos nota porque ya lo están haciendo en Rio Negro y las horas libres en el colegio de pronto se convierten en horas de trabajo no pago. La reforma previsional está en el tapete y se preparan para avanzar sobre un supuesto régimen de privilegio donde los docentes enloquecidos después de todos sus año de servicio, se jubilan por migajas. Acostumbrados al declive celebramos el 82% móvil o la jubilación anticipada como si fuera un triunfo igual a cuando supimos jubilarnos con el 100% instaurado por la Ley 1.420. Degradados y enloquecidos como llegamos a la edad jubilatoria ahora vienen por el aumento de la misma y, seguramente, por el 82% móvil. Se viene un nuevo capítulo en el deterioro material de las condiciones de vida de los trabajadores iniciado en la segunda mitad del siglo XX y con mayor fuerza en los ’70.

En ese cuadro, llama la atención el inmovilismo docente. Algunos esperanzados con el movimiento que gestó en Moreno la muerte de Sandra y Ruben se entusiarmaron y hablaron de “rebelión educativa”. Lo cierto es que estamos muy lejos de ese cuadro aunque ello no nos quita la obligación y responsabilidad de organizarla y empujar en ese sentido. No esperamos que Baradel lo haga. El peronismo lo expresó claramente: hay que esperar al 2019 y votar bien. Cristina nos salvará del fascista Macri. No extraña entonces que su estrategia sea el quietismo y la campaña electoral. Pero ¿qué debería hacer la izquierda con sus sindicatos recuperados? Usarlos, claro está, para organizar al conjunto de la docencia de manera independiente de la burocracia mostrándoles que otra vida es posible y que vamos a pelear por ella. Para eso hay que usar las estructuras que ganamos para construir nuestro programa y no para rendirnos ante el peronismo. Usarlos para dar un paso al frente y explicarles claramente al conjunto de la docencia que somos el pato de la boda en esta celebración decadente. Fiesta que venimos pagando hace décadas, con nuestro esfuerzo, a nuestra costa, para construir el conformismo y el pulmotor de una clase parásita que solo puede degradarnos más para sobrevivir. Y mientras nosotros miramos desde la vidriera, Cristina baila abrazada a Macri, junto a Mariu, Lilita y Alicia. Si estamos ante una avanzada integral deberíamos estar a la altura y mostrarles que tenemos programa y proyectos para sacarnos del precipicio en el que estamos inmersos. En el contexto del Cordobazo, frente a la reforma integral de Ongania, los sindicatos docentes salieron a disputar el proyecto de la “Revolución Argentina”. Presentaron uno alternativo. Su principal merito fue organizar un Congreso Educativo Nacional en Tucumán para dar esa batalla. Su principal déficit: su programa peronista. Para hacerlo se nuclearon docentes, padres, estudiantes, organizaciones políticas. Deberíamos aprender de la historia. Algunos sindicatos provinciales avanzaron en este proceso. No podemos más que celebrarlo porque lo venimos proponiendo hace años y, tal vez, por eso fuimos parte de ellos. Es hora de avanzar: hay que dar un paso al frente y poner en pie un Congreso Educativo Nacional. Construir la solución es nuestra tarea: Congreso Educativo Nacional para cimentar un sistema educativo científico, laico, socialista, feminista.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *