Chau, chau, adiós (al CENS) – Por Romina De Luca

Balances y perspectivas del debate nacional en torno al Plan FinEs II

 En las últimas semanas el Ministro de Educación se ha dedicado a defenestrar la tarea científica del CEICS y, en particular, de la autora de esta nota. El problema: el Plan Fines II. Entérese aquí de lo sustancial del debate.

Por Romina De Luca (GES-CEICS)

Hace unas semanas, se instaló un debate de gran envergadura sobre la naturaleza del Plan FinEs II. La discusión se inició a propósito de una serie de entrevistas que nos realizaron primero Clarín y luego INFOBAE.[i] La discusión cobró fuerza y el mismo Ministro de Educación, Alberto Sileoni, salió a desmentirnos pidiendo derecho a réplica o directamente enviando comunicados desde la Presidencia. Dato sintomático si consideramos que, a decir del Ministro, se trataba de la “opinión” de un centro de estudios desconocido, en boca de una también ignota “señora”. Molestaba el mensaje. Porque el problema y el debate contenía (y contiene) dos aristas. En primer lugar, la naturaleza del Plan FinEs, a partir del análisis de sus características y objetivos. Pero inmediatamente, el estado del conjunto del sistema educativo argentino.

El debate alcanza una sociedad que ya se encontraba movilizada en materia educativa luego de la huelga docente. Los docentes en lucha articularon solidaridades de distintas fracciones de la clase obrera y de la coloquialmente denominada “clase media” (pequeño burguesía). Por eso la huelga ganó en extensión y en calidad. El triunfo docente (aunque por escaso margen) logró quebrar el piso impuesto por el gobierno a la negociación paritaria e implicó una pausa provisoria en la contienda. Ya lo dijimos. La huelga era botón de muestra de una situación de crisis más profunda y general del sistema. El levantamiento de la huelga, una pausa. Fue esa predisposición al debate la que coadyuvó a la nacionalización de la discusión sobre el FinES por parte de una sociedad que no se resigna a la destrucción de la educación pública. Seguramente algo que no se hallaba en los cálculos del gobierno. Lo hemos dicho y reafirmamos. El debate sobre el Fines permite pensar esa crisis educativa general. De triunfar la propuesta oficial la destrucción del sistema avanzará a pasos agigantados. Corresponde analizar entonces las implicancias del programa y examinar las perspectivas que acarrea para el resto de la educación.

Obligatoriedad, terminalidad e inclusión: adornos para una política perversa

El plan Fines se lanza en forma oficial en el año 2008. No obstante, ya en el 2007 comenzó a cobrar forma en las reuniones del Consejo Federal de Educación. Ese organismo fue el encargado de reglamentar el artículo 138º de la Ley de Educación Nacional (LEN). La Ley fijaba que el Ministerio crearía “programas a término destinados a garantizar la erradicación del analfabetismo y el cumplimiento de la educación obligatoria prescripta en el artículo 16º, para la población mayor de dieciocho (18) años de edad, que no la haya alcanzado a la fecha de la promulgación de la presente ley”. Con el horizonte trazado por la LEN, el CFE fijó metas concretas. Para el 2015, debían completar la educación obligatoria el 100% de los jóvenes de la franja 18-30 años y el 70 % de los mayores de 30 años” (CFE, Resolución nº 22, p. 5 Anexo I). Según los datos oficiales, implicaba que 486.694 jóvenes de entre 18 y 29 años terminarían la primaria incompleta y 2.590.161 finalizarían su secundario. La segunda franja, involucra 1.396.416 más de adultos. Estamos hablando del 11% de la población total del país. El nuevo programa pretendía alcanzar a ese conjunto, lo que implica un gran impacto en los números de egreso. Los últimos datos preliminares arrojaron que en 2012, egresaron de la escuela secundaria orientada 285.699 jóvenes de la educación común y 68.736 en la modalidad educación de jóvenes y adultos.[ii] Cuando decimos que se busca un impacto estadístico nos valemos de la información oficial.

En ese contexto, en abril de 2008 se lanzó la primera etapa del Plan: el Fines I. Éste buscaba que alumnos de entre 18 y 25 años que hubieran finalizado sus estudios regulares rindieran las materias adeudadas. Hemos dicho que se trataba de un problema menor cuya resolución no presupone ninguna “revolución educativa”. Incluso puede constituir un aporte válido. Pero dos años más tarde se elevó la apuesta. En 2010, se anunció la segunda etapa del plan. Ya no se trataba de un programa para que alumnos regulares rindieran materias pendientes sino de cursar y terminar la escuela secundaria completa. Lo que originalmente era un plan de “terminalidad” se transforma, en su versión recargada, en una escuela paralela. Sileoni prefiere considerarla una alternativa a la escuela existente. Obviamente, la propuesta se adornó con las más bellas palabras. La iniciativa abriría puertas, ofrecería oportunidades, elevaría la autoestima. Todas descripciones más acordes con un grupo de autoayuda que con las tareas de una escuela. Haciendo una defensa abstracta y generalizadora, lo cierto es que el ministro le puso el cuerpo a las críticas. Adujo que el plan era una propuesta “distinta”, con un trato más amigable y menos distante hacia los alumnos, haciendo uso de lugares de estudio “accesibles” y “diferentes” de las escuelas tradicionales.

También la concepción del personal específico encargado de la tarea de educar era más amplia: tutores que bien pueden ser docentes o estudiantes o voluntarios o “educadores populares”. A decir del Ministro, quienes cuestionan el plan atrasarían 50 años. Freire ya habría demostrado el progresismo de la gesta basada en esas características. Estaríamos ante una “revolución educativa” acorde a una población que quiere estudiar y la escuela tradicional no la deja. Por eso la propuesta incluiría a los otrora excluidos. Suena lindo. Lástima que la realidad dice otra cosa.

Para dar cuenta de la verdadera naturaleza de la apuesta hace falta eliminar la hojarasca y ver cómo ese imaginario opera en el mundo real. ¿De qué inclusión nos habla el programa? ¿Con qué finalidad? ¿Para hacer qué? ¿Quiénes intervienen como artífices de la inclusión? ¿Adónde incluir? La respuesta a estas preguntas grafica la perversidad que se esconde detrás de las bonitas palabras oficiales.

Todo por dos pesos

El Fines II conforma un circuito paralelo al ya existente de educación para adultos y lo reemplaza con una alternativa degradada. Tanto uno como otro sistema trabajan con la misma población destinataria: jóvenes mayores de 18 años con escolarización incompleta. ¿Por qué degradada? El programa reemplaza escuelas por sedes, docentes por tutores y currículum por proyectos. Como si eso fuera poco, reduce a un tercio el tiempo de cursada. Sileoni aduce a “mala intención” el poner de relevancia esos aspectos. Ni buena ni mala intención, datos de la realidad. Veamos uno por uno.

De cara a la accesibilidad, el programa se monta sobre la base de transformar cualquier espacio en un aula. Si bien funciona en un grupo de escuelas, la mayor parte de la oferta se desarrolla por fuera de esos espacios. Para dar un ejemplo, en Lanús existen 5 escuelas que ofician como sede-Fines y 86 sedes de la “sociedad civil” del más variado tipo: sociedades de fomento, clubes, locales partidarios e incluso iglesias.[iii] A pesar de la dispersión, la mayor parte de ellas son espacios afines al gobierno. El Ministro niega que el programa porte un espíritu clientelar, pero reconoce loable que agrupaciones políticas “nacionales y populares” brinden el derecho a la educación a sus compatriotas… Así, encontramos sedes-Fines en Moreno (La Abanderada I y II, Movimiento Evita, Mutual Alma Fuerte) o en Lanús (La Cámpora Unidad Básica Eva Perón, Casa Compañera, local La Kolina), dedicadas a la propaganda oficial. Suena extraño que quienes dicen reconstruir el “rol del Estado”, le cedan a agrupaciones privadas la responsabilidad de la educación. Las sedes deben ser autorizadas por el Ministerio a través de la firma de convenios y, a nivel distrital, autorizadas por inspectores. No extraña que con criterios discrecionales la mayor parte de las sedes sean “compañeras”. Peor aún. Cada sede recibe financiamiento del Estado para sufragar los gastos fijos que la implementación del programa demandara. Así, lo que en teoría constituiría alguna forma de “presupuesto educativo”, termina financiando locales partidarios K.

¿Hace falta aclarar que las unidades básicas no son escuelas y por ende no cuentan con las condiciones infraestructurales ni de equipamiento necesarias para realizar una experiencia educativa? Sileoni aduce que el lugar no importa. Pero ¿acaso, el Ministro no conoce los informes elaborados por el BID y la UNESCO sobre el impacto de la infraestructura en el rendimiento escolar? Si no son suficientes las escuelas existentes deberían construirse más. ¿O esa no sería la obligación del Ministro? Al mismo tiempo, si de infraestructura se trata, la agenda educativa debería contemplar en forma perentoria un plan integral para acondicionar escuelas derruidas.

A la degradación física de los lugares de estudio se adiciona la descalificación del personal docente y la precarización de sus condiciones de trabajo. No se trata de juzgar la valía individual de tal o cual docente sino de develar la propuesta oficial. Sostuvimos que se descalificaba el trabajo docente si en lugar de personal formado se contrataba estudiantes en formación. Sileoni en un primer momento quiso desmentirnos y argumentó que solo trabajaban docentes con título habilitante o supletorio. Renglón seguido reconoció, como si fuera una falla del sistema, que “puede haber algún docente que no tenga el título”. Adujo falta de docentes y descartó que su contratación sea una búsqueda deliberada por parte del Estado.[iv] Sin embargo, el mismo afiche oficial que difunde el plan convoca a estudiantes con más del 50% de las materias. En la provincia de Buenos Aires, la Resolución 444/12 es explícita al respecto. La Resolución 118 del CFE reconoce como docentes a “maestros titulados, voluntarios, educadores populares, profesionales de otras carreras”. Porque el tutor no va a tener una función central en materia educativa. Es uno más que debe consensuar su proyecto pedagógico, los mecanismos de evaluación y de aprobación. Un tutor, un acompañante. La categoría que el Plan reserva para el tutor implica una degradación de su trabajo. Esa degradación se expresa además en la precarización de sus condiciones de trabajo. La relación laboral está mediada por la firma de un contrato precario, cuatrimestral, los órdenes de mérito no siempre se difunden y son elaborados en base a la subjetiva evaluación que del proyecto pedagógico se realice en las inspecciones distritales. Estos docentes no acumulan cargos ni antigüedad y, por lo general, cobran con retraso.

En algunas provincias, las clausulas de flexibilización son explícitas. Valga el ejemplo de la provincia de San Luis. Los trabajadores del Fines, si bien son docentes titulados, deben asistir al 100% de las tutorías, por lo que si posponen clases por enfermedad deben arbitrar los medios para recuperarlas, no incrementan cargos ni poseen estabilidad. La contratación es a través de un “acta-acuerdo”. Ahí se obliga al docente a la renuncia a interponer cualquier tipo de acciones legales una vez finalizado el período contractual. En otras palabras, las condiciones de trabajo en FinEs II no son más que la negación del Estatuto del Docente. Llama la atención que la defensa del Plan se haga con argumentos que enrojecerían al mismísimo Macri. Ahora resulta que “estudiantes” del Fines, como el que nos criticó en la webb de al Agencia Paco Urondo, señalan que su exclusión del sistema devino entre 2001 y 2003 cuando los docentes reclamaban por sus salarios… Y por eso ahora les exigen que cumplan con el 100% de las tutorías, so pena de su vida al negarles licencia por enfermedad. Extraño progresismo…

Sin educación

Este panorama, ya de por sí poco alentador, se completa cuando se analiza la propuesta curricular en lo que refiere a su desarrollo y extensión. Empecemos por esta última. El Fines II pretende realizar un proceso de escolarización, que en el sistema común lleva cinco largos años, en apenas seis cuatrimestres. De la jornada completa como objetivo, pasamos a las 4hs de cursada. De los cinco días a dos. Cuando nos referimos a que es “express” nos limitamos a describir el cronograma. ¿No nos creen? Desmientan a Mary Sánchez, coordinadora de “Argentina Trabaja” quien declaró: “Este programa va a permitir a los vecinos estudiar en su barrio dos veces por semana, cuatro horas al día, de manera que puedan, además, trabajar y atender su casa”.[v] El gobierno, a través del Fines II, supone en forma equivocada que no existe ninguna relación entre cantidad de horas de estudio/cursada y la calidad en los resultados. Curioso de un gobierno que dice cosechar entre sus logros la aún no implementada “jornada completa”.

La cursada en Fines es menos densa aún si la comparamos con la educación de adultos. Recordemos que el gobierno dice estar obsesionado por garantizar 190 días de clase, despotrica contra los docentes en huelga por los días caídos y ahora resulta que  defiende una cursada con apenas 72 días. Mientras que la misma población en las escuelas CENS debe concurrir a clase de lunes a viernes. No existe pedagogía en el mundo que pueda garantizar en escasos 72 días los logros que el gobierno cree obtener con este esquema. Si existiera esa fórmula mágica deberían aplicarla al conjunto del sistema educativo. Porque la vida es tan corta… ¿Para qué someter a la población a una educación tortuosamente larga si todo puede realizarse de modo más eficiente casi sin ir a clases?

El tiempo de cursado es escaso porque el currículum lo es. La Resolución 118 del CFE fija que los contenidos para la educación de jóvenes y adultos deben ser “amplios”, “participativos”, “diversos”, “autónomos” y “personalizados”, organizados en una estructura modular “flexible y abierta”. El currículum FinEs se fija en propuestas pedagógicas (o “contratos”) entre el tutor y los alumnos. Así, el currículum se fragmenta en tantas partes como tutores de Fines.

Quienes decían que iban a homogeneizar el sistema, ahora lo inmolan municipalizándolo. Idea que se expande incluso en la educación común cuando la LEN, en su artículo 86º, habilita a las provincias a establecer “contenidos curriculares acordes a sus realidades sociales, culturales y productivas (…) que permitan a las instituciones educativas postular sus propios desarrollos curriculares”. Por si quedaran dudas los artículos 122º y 123º determinan que esas unidades “definan proyectos educativos, modos de organización institucional, realiza adecuaciones curriculares, articulaciones intersectoriales, define su código de convivencia”. El Fines exacerba una tendencia, ya a esta altura vieja, del currículum: su regionalización. Aquellos que suponen “combatir” el capital monopólico y defender el campo popular adecuan el sistema a las necesidades de los primeros y a los segundos le otorgan títulos vacíos de contenido. Certificados que excluirán a sus poseedores de cualquier desarrollo intelectual y laboral futuro, simplemente porque con lo que se aprende en Fines II nadie podrá ingresar a ninguna universidad ni a ningún empleo complejo.

Primero vinieron por el CENS…

El Plan FinEs II dice generar una propuesta alternativa a una población específica: aquellos mayores de 18 años que desertaron de la educación primaria o media. Pareciera desconocer que la estructura formal existente ya contemplaba ofertas para esos sectores de la población: las escuelas turno vespertino desde los orígenes del sistema educativo argentino; la estructuración de una modalidad específica a partir de la creación de la Dirección Nacional de Educación de Adultos en la década del setenta. A partir de esos años se avanzó en la estructuración de un circuito específico para aquellos mayores de 18 años que no hubieran transitado por el sistema formal. Acorde con los requisitos de obligatoriedad de la época (la escuela primaria)  se avanzó en la creación de Centros de Educación de Adultos a partir de 1973, destinados a la realización del nivel primario en un circuito específico y adecuado a esa población. Con posterioridad, se amplió su oferta a otras modalidades (profesional a partir de 1983) y niveles (creación del nivel medio de adultos a partir de 1993). El Fines destruye esa estructura. Una vez más, ¿quién va a cursar en una escuela CENS más días a la semana, por más tiempo total, con más materias para estudiar si puede obtener el mismo resultado de modo más rápido? Ya muchos de directores denuncian la merma de la matrícula en esas escuelas. De consolidarse el proceso miles de docentes quedarán en la calle y la degradación del sistema educativo será aún mayor. Degradación que se expresa en la escuela común de diversas formas: uno de cada tres alumnos no comprende lo que lee ni puede resolver un ejercicio de regla de tres simple mientras otro tercio lo hace a duras penas. Los Operativos Nacionales de Evaluación y las pruebas PISA anotician periódicamente de esa situación. Si esos resultados son hijos de una educación “densa” en currículum y en tiempo de cursada, el Fines agravará esa situación a niveles nunca antes vistos.

Sileoni defiende la educación de la democracia y se ofende cuando señalamos que hace más de cuarenta años que vamos barranca hacia abajo. Quienes echan la culpa a la “herencia” se olvidan que administran el país hace más de diez años. Como si hubiesen llegado ayer, describen una historia de la que no se hacen cargo a pesar de haberla protagonizado. Para resolver problemas que ellos mismos causaron implementan soluciones que agravan la crisis. Resultados que nos colocan en el mismo infierno en el que estábamos. Nos preguntamos hasta cuándo.

Notas

[i] Para seguir toda la secuencia de intervenciones, visite la sección de Prensa en nuestra web: www.razonyrevolucion.org.ar

[ii] Ministerio de Educación-Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa: Anuario Estadístico Educativo 2012. Datos preliminares, 2013.

[iii] Las sedes pueden consultarse en: http://fines.educ.ar/sedes/escuelas_sedes_por_provincia.php o en http://fines2-lanus.webnode.com.ar/news/lugares-de-sedes-2013/

[iv] Comunicado de Prensa, Presidencia, 17/04/2014. Resumen de las declaraciones del Ministro en el programa radial “La mirada despierta” de Nelson Castro. http://goo.gl/jwwgZd

[v] http://www.sanmartin.gov.ar/Paginas/Plan-fines-II.aspx recuperado por última vez el 19-4-2014.

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