Prepararnos para la plaza que falta

en Aromo/El Aromo n° 121/Novedades

Por Ricardo Maldonado

Épica para las ratas.

Las ratas viven unos dos años, poco tiempo para una epopeya, pero no en nuestro país. En los últimos dos años los trabajadores hemos presenciado una verdadera epopeya de la decadencia, patética, superficial y frenética. Cómo corresponde a un país quebrado y sin rumbo. Esta épica de ratas tiene hoy, como rasgo notorio, lo que está ocurriendo en las plazas, y lo que no está ocurriendo, lo que notoriamente falta. La cuestión de las plazas es, en principio, extraña. En la situación de mayor preponderancia de las redes sociales, el teletrabajo, y la “virtualidad” nos encontramos con dos años en que, contrariamente, las plazas han sido protagónicas. La pandemia otorgó protagonismo a las plazas, no sólo por el aire libre negado por la situación sino por la tensión social.

La estrategia del gobierno.

Desde su inicio, el gobierno del Frente de Todos eligió, en marzo del 2020 una estrategia. Se resumía en la afirmación: prefiero 10% más de pobres y no 100 mil muertos. La primera parte la cumplió con creces. El país está en bancarrota. Y todas las noticias optimistas en el plano económico interno son efectos de la misma quiebra. Desde el piso, todos los movimientos parecen un intento de erguirse. La propia economía mediante inflación y pérdidas de empleo viene realizando un ajuste feroz y sin embargo todos los economistas burgueses entienden y reconocen que todavía falta.

Por eso fue tan importante lo ocurrido con la otra bandera que se levantaba como alternativa para la crisis económica: la gestión sanitaria. El Gobierno había prometido que ese sacrificio en el nivel de vida tendría como compensación atravesar la pandemia de la mejor manera. Los 117 mil muertos, colocan al país en el podio sudamericano de muertes cada 100 mil habitantes, con 260, solo superada por Brasil con 293 y Perú con 623. Y habiendo dejado atrás a EE. UU. con sus 246. Pero, además, este fracaso se encuentra remarcado por las características que le imprimió el peronismo. En primer lugar, al intentar suplantar la ayuda social con simple voluntarismo y encierro, una forma de encarar el problema posible para un problema estacional y circunscripto, pero catastrófica para una pandemia. En segundo lugar, porque el intento de privilegiar a grupos farmacéuticos locales, cerrando para eso el acceso a otras vacunas, provocó un desastre porque estos grupos no estaban en condiciones -cada uno por su lado- de cumplir sus promesas, en segundo lugar porque ese incumplimiento se agravaba por las disputas entre ellos, en tercer lugar, porque hasta que esto se hizo notorio (y aún hoy esas promesas no se han cumplido) se perdieron no solo preciosos meses, sino miles y miles de vidas. Tardíamente se optó por un decreto para corregir la legislación fraguada en su beneficio que impedía la llegada de otras vacunas. Sobre el fondo de esta estrategia criminal y para destacar su desprecio por la vida de los trabajadores se dieron dos eventos que iluminaron el carácter de clase del asunto. Las vacunas de privilegio para los amigos del poder y el cumpleaños violando las propias normas decretadas por el gobierno en la residencia presidencial.

La de la oposición

Por su lado la oposición es consciente de que no tiene un plan económico alternativo en condiciones de ser aplicado, dirigentes con la confianza para hacerlo, ni soluciones a los problemas de la pandemia. Por eso montó un circo liberal para usufructuar a favor la evidente incapacidad del gobierno. Cierto es que lo hizo casi exclusivamente en el plano discursivo. Ni se ocupó de traer vacunas, aunque criticó su falta, ni abrió todos los espacios a la libre circulación sin restricciones sanitarias, aunque criticó la “infectadura”. Pero lo que sí hizo fue ocupar reiteradas veces espacios públicos para canalizar el enojo por la vía más reaccionaria, la del individualismo asocial. Y con eso le alcanzó, sino para crecer, al menos para mantener gran parte de los votos propios del 2019.

Las PASO fueron entonces un doble cachetazo para el oficialismo. El más importante: la retracción de la participación popular, es decir de la confianza en las instituciones de la democracia burguesa, al peor nivel desde la recuperación de la democracia. Una situación pasiva pero explosiva. Cuando los trabajadores se retiran de los marcos institucionales, en principio puede no suceder gran cosa, pero cómo se han ido de los marcos que los contienen nunca se sabe lo que puede llegar a pasar. Esa tendencia constituye la primera preocupación.

La otra es que el rechazo afectó más a quienes están a cargo de la situación (FdT) y en menor medida a quienes pudieron disimular su responsabilidad (JxC). Al punto que, por primera vez desde la recuperación de la democracia, el peronismo pierde el control del Senado en estas elecciones. Es decir, por primera vez el peronismo no es quien decide, por dar un ejemplo, la conformación del Poder Judicial. Y con el nivel de corrupción de todas las administraciones nacionales y provinciales peronistas de los últimos 38 años es una noticia inquietante.

Sin programa, ni dirigentes alternativos, sólo pataleando algunas veces en las plazas, JxC evitó la fuga de votos. Y ante el drenaje en la participación, mejoró su representación parlamentaria, obteniendo incluso en algunos lugares triunfos resonantes. La ecuación no parece muy sofisticada. Se trataba de administrar, de hacer, lo mismo que el gobierno nacional, echándole la culpa al gobierno nacional. Lo mismo que le hubiera gustado hacer a Cristina y que intentó por medio de sus cartas. Pero no logró ser convincente.

A su vez, los libertarios entendieron que se trataba de estar en las plazas, que podrían decir barbaridades, y denostar abiertamente a quienes todo el mundo repudia, sin el riesgo de que les pidieran más.

Las plazas después de las PASO

De manera que luego de la debacle de las PASO hubo una relativa inversión de papeles, JxC tuvo que retirarse de las plazas por el riesgo que, de no hacerlo, la situación se le fuera de las manos. Es decir, tuviera que postularse para gobernar una situación ingobernable.

En el oficialismo fue el momento de trasladar la interna a las plazas, en los 90 días posteriores a las PASO se realizaron 5 convocatorias a salir a la calle. Fue la forma estrafalaria de ponerse espalda con espalda con aliados en los que no se tiene confianza. Una jugada riesgosa, pero propia de desesperados. El reconocimiento explícito de la carencia de cualquier programa y de que lo único en juego es la lapicera y la chequera del Estado. Repasemos brevemente las convocatorias peronistas:

En primer lugar, la triple convocatoria por el 17 de octubre. Cristina el 16 reúne a los jóvenes de La Cámpora en la ex ESMA y propone una alianza virtuosa entre el capital y el trabajo, y culpa al FMI. Al día siguiente lo más extremo e impresentable de su base va a Plaza de Mayo a insultar al FMI y en parte a Alberto.

El 18 de octubre, en medio de la histeria y el apriete de Cristina, se reúne la primera plaza de Alberto, convocada por una alianza que se incorpora al gabinete (incluso al de la provincia de Buenos Aires con Insaurralde) y desplaza al kirchnerismo más duro: peronismo territorial -intendentes y gobernadores-, movimientos sociales, CGT. Todos con un ojo en Alberto, otro en Massa, y el tercer ojo -que todos los peronistas tienen para las internas- en Cristina. Proponen una economía racional, es decir, ajuste con delicadeza.

Luego de las elecciones generales, Alberto se muestra satisfecho porque la amenaza de catástrofe solo fue derrota, y eso significó una mejora con respecto a las PASO. Convoca, en el mismo búnker derrotado, a festejar la victoria, que no es un lapsus sino una frase inconclusa: a festejar su victoria en la interna frente a Cristina.

Días después Máximo, el heredero, convoca para el 10 de diciembre a reventar “realmente” la plaza, en clara alusión a la convocatoria anterior del presidente. Y en esta última, llevando al paroxismo la teatralidad y falta de sustancia de la política argentina, y ante miles de seguidores resignados a que “esto es lo que hay”, expresan públicamente sus desconfianzas y promesas mutuas.

Titanes en el ring

La retracción de JxC y el espectáculo de clowns del FdT solo se explican por la fragilidad del gobierno y la falta de soluciones para la situación. No son dos boxeadores groguis que no logran dar el golpe de nocaut, es toda la tribu de Titanes en el Ring haciendo la pantomima de un combate que nadie quiere ganar porque no sabrían qué hacer con el cinturón de campeón. De manera que prefieren que parezca que golpean sin lastimar realmente. Nadie confía, ni quiere, a Alberto, a veces es dudoso hasta si él mismo confía en su gobierno, y nadie, ni Cristina, ni los libertarios, ni Juntos, quieren que se vaya. Porque prefieren que siga, en lo posible, para recibir el abucheo por un ajuste que ni siquiera tiene que realizar todavía, porque hasta ahora lo está realizando la propia economía.

Es por eso por lo que, por otro lado, los libertarios, ya obtenidos sus cargos en el Estado, ya posicionados para aumentarlos con la participación en la interna de JxC, y no muy entusiasmados con hacer demasiadas olas y quedar fuera de la casta política, abandonan las calles. Y se concentran en propagandizar y ganar consenso para un programa económico de máxima, que algún ministro con algo de espalda trate de aplicar. El trabajo que Alsogaray hizo para Menem y Cavallo.

En una época de tanta preponderancia de los testeos, hay uno que se puede realizar sin gran esfuerzo. La fragilidad de estas convocatorias se puede medir en la imposibilidad de cualquiera de las coaliciones de estabilizar un programa y un elenco dirigente que aglutine al conjunto, que genere confianza. Espert y Milei se pelearon apenas ingresados al parlamento y así multiplican los asesores que les corresponden y los gastos del Estado. JxC se parte en internas de halcones y palomas, UCR y PRO, y sus distintos liderazgos pigmeos. El FITU sabe que su perfomance no es ningún salto, por lo que sigue en su postura de no avanzar más allá del acuerdo electoral que potencie el usufructo de cargos para cada fuerza trosquista autónoma. El testeo de la expectativa y la confianza, da claramente negativo para todas las fuerzas del espectro político tradicional. Están vacunados contra el futuro, y con todas las dosis.

El FITU: intrascendente y significativo

El hecho intrascendente, y a la vez tremendamente significativo, es la plaza del FITU del 11 de diciembre. Intrascendente porque al repetir casi punto por punto el programa de Cristina del día anterior, es decir la denuncia del FMI como causante de todos los males, y el silencio con respecto al gobierno de Fernández-Fernández, esa plaza no suma nada nuevo. Complementa y refuerza a una de las voces de la plaza del día anterior.

Pero lo importante es lo tremendamente significativo. El mundo de las crisis es el mundo de las paradojas, en momentos críticos las cosas suelen dar un rodeo extraño para llegar a su destino. Hay demasiadas expresiones populares referidas a este hecho, la mejoría antes de la muerte, la calma antes de la tormenta, etc.

En este caso, el ajuste más brutal y la peor gestión de un problema global no han propiciado una movilización masiva; ni independiente, ni forzando a las organizaciones más tradicionales hacerlo. A la vez, y producto de sus propias necesidades y temores, son las fuerzas conservadoras las que han salido a la calle como una estrategia estabilizadora y preventiva. Lo significativo es eso, que la situación socioeconómica y la desconfianza en las instituciones no han tenido una expresión en las calles y en las plazas. La plaza del FITU no expresó nada que no estuviera dicho en las otras. Podemos ver que, aunque no tiene sustancia (programa) ya hay un gobierno de unidad nacional: nadie quiere golpear a un gobierno, el de Alberto, que se parece a esos animalitos de cristal de Murano, tan frágiles, tan inútiles….

Prepararnos para estar ahí, en la plaza que falta.

Nadie puede prever a ciencia cierta si la profundización del ajuste provocará, ni cuando, una reacción en los trabajadores. Pero sí sabemos que nuestra tarea como socialistas consiste en propagandizar esta necesidad, agitarla entre nuestros compañeros y en todo lugar donde podamos, y empujar el desarrollo de cada embrión de organización, y que para eso es fundamental el desarrollo y la construcción de la organización que esté dispuesta a todas estas tareas.

Nadie puede prever a ciencia cierta cuándo y cómo se hará, si se da, la plaza del “que se vayan todos”, la plaza de “este sistema está quebrado y es necesario el socialismo”. Lo que sí podemos prever, anticipar y proponernos es trabajar para que, si existe la mínima oportunidad de desarrollar una política independiente y derrotar al gobierno, y a la clase que representa, intentemos aprovecharla. Que se vayan todos porque sin socialismo no hay solución.

2 Comentarios

  1. puede saltar todo por el aire, pero despues alguien tiene que gobernar…… y ver que se hace con la deuda………no seria conveniente en relacion a la deuda, llamar a una consulta popular en 90/120 dias para que el pueblo decida que hacer con el fmi……. explicando los pro y los contra y la via al socialismo…….. si el pueblo acepta pagar pagamos. si el pueblo dice no……. como dicen no es no ,el camino se va estrechando y en el fondo esta la guillotina para los politicos y para el pueblo……es una de las ultimas oportunidades de hacer y buscar una salida sin demasiados daños colaterales………. lo que pasa que los politicos no hablan…… quien corno va a dirigir este pais, trato de ser moderado…….. por ahora…yo veo la solucion por un camino al socialismo…. las mayorias lo deben diseñar si lo eligen, por eso la izquierda debe estar unida…..por que al final es la que tiene mas diferencia de clases sociales o compartimientos….. eso no lo entiendo…. debe ser un partido no un frente.

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