Mundo Obrero. El plan de Atilra en Sancor: plata para los patrones, miseria para los trabajadores

en La Hoja Socialista 18/Novedades

Desde que estalló la crisis en Sancor, se perdieron más de tres mil puestos de trabajo bajo la forma de retiros voluntarios, que no es otra cosa que despidos encubiertos. Quienes arreglaron, además, no están cobrando lo acordado. Los trabajadores reciben sus salarios en cuotas y con atrasos. Las suspensiones son materia corriente y los cierres se multiplicaron en todo el país.  Así, la “intervención” de la burocracia sindical de Atilra significó el pacto de la quita de un 15%, suspensiones al 75% primero y por los miserables $ 10 mil mensuales después, y arreglos en 12 y 18 cuotas, solo por el 50%. A eso se agrega la flexibilización del Convenio Colectivo de Trabajo, que afectó a todos los trabajadores del sector lácteo, usando la transferencia de plata a Sancor como excusa.

Por eso, tomaron lugar numerosas denuncias públicas, viralizaciones en redes sociales y reuniones entre trabajadores que se encuentran en diferentes instancias en su relación laboral con SanCor. Atilra se vio obligado a tomar nota y tuvo que salir a desmentir las denuncias a través de los medios –un portal de Sunchales- y de sus delegados, argumentando que el gremio intentaba tomar medidas por “trabajadores, productores y proveedores”. O sea, también para los patrones. Allí, confesaba que “acompañaba la reestructuración de la empresa”. Sí, en lugar de defender los puestos de trabajo con la lucha, Atilra negocia con SanCor contra los intereses de sus trabajadores.

Ocurre que el plan de Atilra ahora es multiplicar reuniones. Ninguna asamblea, ninguna organización de un plan de lucha: reuniones con el gobierno (ministros de Agricultura y Trabajo, y el INAES) y con la Iglesia. Atilra dice que consiguió “importantes avances”. Sin embargo, en lo que va del año, Sancor ya le comunicó a más de 200 repositores de todo el país que sus puestos de trabajo han dejado de existir de manera definitiva, invitándolos a “arreglar” un retiro que seguramente no van a cobrar.

Con toda esta evidencia, ¿cuál es el sentido de las reuniones de Atilra? Como en el 2017, garantizarle la rentabilidad a la empresa. Se reúne con el gobierno y la patronal para que Sancor consiga créditos, subsidios, plazos y hasta que le perdonen deudas con la AFIP. Todo supuestamente para sanear las finanzas de la empresa y volver a producir. ¿De dónde va a salir la plata en este contexto de ajuste? A ciencia cierta, no se sabe. Y aunque la hubiera, nada se señala sobre la suerte que van a correr los trabajadores con la mentada “reestructuración” que Atilra confiesa apoyar. Es más que evidente que el plan es mantener la ofensiva porque para los capitalistas todo el asunto es reducir los “costos”.

En su comunicado vía medios, Atilra admitió que había que “evitar conflictos, algo que el gremio tiene muy claro y quedó demostrado en estos años”. Ahora, luego de unas reuniones, difundió a los trabajadores que harían medidas de fuerza contra ARSA, por no tomar a todo el personal de Sancor, allí donde los activos de Sancor fueron liquidados. Una medida, por lo menos, tardía e incierta, que esconde la verdad: el ajuste empieza en Sancor. Sobre eso, Atilra advirtió, “a Sancor no se le pueden hacer paros”. Otra vez, el sindicato llama a defender sin vergüenza a la patronal que despide, flexibiliza y ataca a los trabajadores.

Contra lo que plantea el gremio, el camino es la lucha obrera, no el salvataje a Sancor. Hay que avanzar aún más con la coordinación de los trabajadores de todos los rubros (repositores, depósitos, plantas productivas, “retirados”, etc.) para la organización de un plan de lucha. Lo que está claro es que si la continuidad laboral choca con la rentabilidad de la patronal, entonces Sancor tiene que ser estatizada y puesta bajo control de sus trabajadores, para producir al servicio de las necesidades sociales. Si esta empresa, que vive de salvatajes, que se benefició de la reforma del convenio colectivo, que se comió parte de los salarios, sigue queriendo ajustar para salir de la crisis, lo que está claro es que son ellos los que no dan para más. Que la crisis la pague la patronal de Sancor, no los trabajadores.

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