Junín: Petrecca defiende la ganancia por sobre la vida

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Esta semana Junín fue escenario de un episodio que por grotesco, no deja de ser revelador del tipo de sociedad en el que vivimos y de las prioridades de quienes nos gobiernan. De un día a otro, el intendente Petrecca anunció que se levantaría la carpa sanitaria que se había instalado meses atrás para apuntalar el sistema sanitario de nuestra ciudad. ¿Prueba de una gestión exitosa? Eso quisieron hacernos creer. Pero más bien, el escenario es el contrario. Repasemos los hechos.

Durante los primeros días de abril en cercanías del Hospital Interzonal Abraham Pineyro, se montó la carpa sanitaria. Una estructura de 12,50 por 55 metros, en la que entrarían 100 camas cómodamente. Sin embargo, las camas no aparecieron. La carpa, además, nunca conto con instalación eléctrica ni de gas. El mismo Sebastián Meneses director del hospital naturalizaba la degradación diciendo que si hacía falta rápidamente se podían colocar estufas portátiles. Los 650 metros cuadrados de carpa serían calefaccionados fácilmente con estufas portátiles según Meneses. Pero esto no es lo peor. La carpa llegó a manos del municipio como “donación” de un empresario: Sandro Asam de Lonera Junín. Es decir, el agujero estructural del sistema sanitario era emparchado por privados. Esto fue saludado por todos los representantes políticos de la burguesía: peronista, kirchneristas y macristas.

Hoy, cuando los casos aparecen y se multiplican, nadie se anima a arriesgar la magnitud del “pico” de contagios y seguimos sin tener un plan integral de abordaje para contenerlos, todos vuelven a estar de acuerdo: la carpa es innecesaria. Lo tragicómico de este enorme montaje mediático es la razón real del desarme de la carpa sanitaria: el empresario que realizo la “donación” vio la posibilidad de alquilarla en la provincia de La Pampa. Es decir, montaron una carpa inútil (nunca estuvo en condiciones de albergar pacientes, los mismos profesionales de la salud se negaron a aceptarla) para la foto dependiendo. Todo ello, atado al ánimo de un empresario lonero. Y nos hicieron creer que nos estaban cuidando. Si no fueran tan cínicos, y nuestra vida estuviera en riesgo darían risa. A Petrecca no se le ocurrió, ni el Frente de Todos reclamó, negarse a levantar la carpa. Eso hubiese sido la medida más racional. No puede depender todo del capricho individual de un empresario. Primero están las necesidades humandas, o al menos, debieran estarlo. Por el contrario, el consenso entre todas las fuerzas políticas patronales fue ceder.

El desarme de la carpa se da en medio de denuncias que apuntan a una situación crítica. De los casos que dieron positivo recientemente, una joven no pudo ser alojada en el hospital por falta de camas. Con tres casos confirmados, el hospital no puede recibir pacientes. Los concejales del Frente de Todos, Berestein y Donati con la realidad como testigo le mienten a la gente: el hospital está quebrado, pero ellos insisten en que Kicillof está haciendo los aportes necesarios. Un escándalo. Además, no se sabe nada acerca de las medidas que se tomarían para evitar más contagios. Lo único que discutieron los bloques de concejales oficialistas y opositores fue quien debía controlar el ingreso a la ciudad. Y como seguir ampliando la apertura de actividades, algo que aumenta el riesgo.

Lo que nos muestra el desarme de la carpa en el fondo es que los políticos que nos gobiernan, más allá de lo que dicen, privilegian la ganancia por sobre la vida. Son responsables de la degradación del sistema sanitario y en lugar de garantizar lo mínimo ante la situación excepcional de la pandemia, defienden a un empresario local, que presta su carpa cuando le sobra, pero que la reclama cuando es necesaria. Estas son las consecuencias de una sociedad que se organiza en función de la ganancia de unos pocos y contra las necesidades sociales de los laburantes. Es hora de que nos organicemos para enfrentar a los que nos gobiernan, nuestra vida está en juego.

No al desarme de la carpa sanitaria.
Aumento urgente de presupuesto para la salud pública. Por una salud pública centralizada y controlada por los trabajadores.

Razón y Revolución Junín

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