Ni cierre ni despidos en ARS

Los trabajadores del Astillero Río Santiago (ARS) se encuentran en un plan de lucha. El gobierno intenta liquidar un astillero estatal fundamental para la producción naviera en Argentina. Para eso, retiene todos los insumos necesarios para la producción. De este modo, los trabajadores impulsaron movilizaciones por La Plata, cortes y tomas. También han organizado plenarios regionales y reuniones de solidaridad. El desarrollo de la lucha, sin embargo, choca con la contención de la burocracia de ATE Ensenada.

El pasado viernes 14, los obreros del ARS realizaron una toma de la dirección de la fábrica y obtuvieron un acta acuerdo para recuperar los insumos, junto a una reunión para tratar los descuentos arbitrarios. Esta última no tuvo lugar por lo que los trabajadores resolvieron permanecer en el Ministerio de Economía de Buenos Aires. Si bien la última acta acuerdo renueva el compromiso del gobierno de derivar insumos al ARS, hay que atender varias cosas.

Primero, no fue una reunión con el dueño de la pelota, el Ministro de Economía de la Provincia. Segundo, apenas se saldan algunas deudas con el sindicato (cuota sindical, cuota de acción social, comercio y comedor), pero no se paga lo adeudado en concepto de vacaciones. Al contrario, el acta estipula la “suspensión del descuento” de las vacaciones, durante lo que “dure” una concertación. ¿Quién formará parte de esa concertación? La Pastoral Social, interesada solamente en calmar los ánimos.

Una salida de fondo necesita identificar a todos los responsables, no solo Vidal. La situación crítica del ARS está marcada por un hecho: los barcos pautados por el gobierno K en 2004/5 con la venezolana PDVSA nunca fueron terminados. Uno de ellos tuvo su botadura “simbólica” en el 2012 y desde entonces, sigue estancado. Si bien se realizaron otras obras, el asunto expone el nivel de desidia.

¿Qué fue lo que pasó? En marzo de 2016, varios funcionarios fueron apresados por causas de corrupción y debieron pagar fianzas millonarias. Entre ellos, hombres del kirchnerismo (ligados a Scioli), pero también del PRO. Entre 2012 y 2014, Héctor Scavuzzo –ex presidente del ARS- y Cristian Breinstentein –ex ministro de Producción de la Provincia- participaron de la gestión de varios contratos truchos, cuyos sueldos cobraban personalmente. El año pasado, el tribunal de Cuentas de Buenos Aires intimó a Scavuzzo y Breistentein, a devolver 90 millones de pesos al fisco por las maniobras irregulares realizadas sólo en 2015. Entre los imputados también estuvo Emiliano Giri, ex presidente del Ente de Turismo de Mar del Plata y hombre del intendente PRO, Carlos Arroyo. La justicia lo absolvió por “falta de pruebas”, aunque no faltaron acusaciones de testigos que afirman haber declarado coaccionados. Como se ve, cualquier avance relativamente serio de la justicia –algo que no está en la agenda de Vidal- podría poner en jaque a más de uno, en el gobierno y en la oposición burguesa. Por eso necesitamos una comisión investigadora independiente de todos los ladrones, para que caigan todos los culpables de este desfalco.

Los trabajadores necesitan otra cosa: un Astillero bajo control obrero que garantice todos los puestos de trabajo y que planifique la producción en función de las necesidades sociales. Los tres buques hundidos en los últimos tres años son el mejor exponente de todo lo que el astillero podría cubrir. Es evidente que ni el astillero ni sus empleados sobran. Los que se tienen que ir son todos los que lo reventaron y le hacen pagar los platos rotos al trabajador, incluidos los burócratas sindicales. Hagámoslo.

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