Límites y potencialidades de la soja

omeguillePor Guillermo Cadenazzi (CEICS)

El gobierno chino impuso un bloqueo a las importaciones de aceite de soja de Argentina, que ya dura más de 4 meses. La medida se llevó a cabo, como es común en estos casos, a través de la excusa de los controles fitosanitarios (China decidió aplicar “estrictamente” los estándares(1) para el aceite de soja, que hasta el momento Argentina no cumple).(2)A pesar de la visita de Cristina al país asiático y las numerosas promesas de ambas partes de que el conflicto se iba a solucionar rápidamente, Argentina sigue (al cierre de esta nota) sin exportar aceite de soja a China. Aunque es probable que se llegue a un acuerdo, el conflicto pone en evidencia los límites de la acumulación de capital en Argentina basada en su mayor parte en la renta de la tierra agraria proveniente de la producción sojera.

La relación comercial Argentina-China

En el 2009, el 74% de las exportaciones argentinas de porotos de soja y el 45% en el caso del aceite de esta oleaginosa fueron hacia China. Ambos productos representan el 80% de las exportaciones totales de Argentina al país asiático (ver gráfico 1). A su vez, la soja argentina reviste una gran importancia para China: en 2009 Argentina exportó hacia China 1,83 millones de toneladas de aceite de soja, por un valor de 1.408 millones de dólares, que representa un 76% de las importaciones chinas de este aceite.(3)
Por el bloqueo, China adquirió aceite de soja en los mercados norteamericano y brasilero, para lo cual derogó una exigencia fitosanitaria que afectaba precisamente al producto fabricado en los Estados Unidos(4), una muestra de que las supuestas razones del bloqueo a la Argentina son sólo excusa. Según las predicciones, China importaría 200.000 toneladas de aceite mensuales entre julio y septiembre del corriente, un 80% proveniente de Brasil y el 20% restante de EE.UU.(5)
Pero el dato más importante es que China está ampliando su capacidad de molienda. Este año se pondrán en funcionamiento 9 nuevas plantas procesadoras de granos de soja. Cofco, la segunda empresa procesadora en China luego de Wilmar International, amplió su capacidad de molienda en un 40%, alcanzando los 10 millones de toneladas anuales.(6)Es importante tener en cuenta este factor para explicar las trabas a las exportaciones argentinas de aceite, mientras que las de porotos de soja continúan sin inconvenientes. Si bien no se cuentan con datos actualizados que lo confirmen, se puede inferir que China pretende industrializar localmente el poroto de soja, en lugar de comprar aceite.
El bloqueo chino por el momento no fue tan grave porque los exportadores argentinos lograron colocar el aceite de soja en otros mercados, principalmente India, Egipto, Bangladesh, Perú y Sudáfrica. Sin embargo, parece difícil que la Argentina, que exporta más de la mitad de su aceite a China, pueda colocar su producción sin contar con este destino. También parece difícil que China pueda abastecer su demanda sin contar con la producción argentina, que da cuenta del 76% de la misma. Todo indica que se llegará a un acuerdo circunstancial. Pero que el conflicto se recrudecerá a medida que china avance en la autosuficiencia.(7)

Las bases del kirchnerismo

¿Qué incidencia tiene este conflicto para entender el devenir de la economía argentina? En primer lugar es conveniente retomar cuestiones más generales que ya hemos tratado numerosas veces en las páginas de El Aromo. Desde la crisis del 2001 y la devaluación, el principal sostén de la recuperación de la economía argentina no fue otro que la fuerte suba de la renta agraria, empujada por el alza en el precio de la soja. Esta situación permitió un esquema proteccionista basado en un tipo de cambio subvaluado y subsidios que compensaban la baja competitividad de la industria local, incapaces de competir a escala internacional.
La casi única excepción está en la producción de mercancías agrarias y sus derivados, que representan, junto al petróleo, la mayor parte de las exportaciones. Las llamadas manufacturas de origen industrial (MOI) no sólo no ganan peso en el mercado mundial, sino que pese a contar con la ventaja de una moneda devaluada, crecieron poco en términos porcentuales en los últimos años. La expansión interna se hizo gracias a la transferencia de ingresos que implicó la devaluación, que fue acompañado por su contracara: las retenciones. La matriz de exportaciones argentinas nos permite comprobar que las principales actividades generadoras de divisas siguen siendo las vinculadas al sector agrario. Para el primer semestre del 2010, las exportaciones agrarias y agroindustriales dan cuenta del 56% del total exportado.(8)
Los ingresos del Estado tienen una fuente, que puede ser considerada “normal”, compuesta por  impuestos al consumo como el IVA, los impuestos inmobiliarios y aquellos que gravan el ingreso, como el impuesto a la ganancia. Esta recaudación creció en forma sostenida gracias a la reactivación económica y está supeditada a la supervivencia de los capitales ineficientes, que generan la expansión del empleo y a su vez del consumo. Se trata, por lo tanto, de una recaudación que se contraería, de entrar en crisis el esquema explicado. Sumadas a las fuentes “normales”, el Estado ha contado desde el 2002 con un plus gracias a la aplicación de impuestos a las exportaciones de bienes primarios de origen vegetal y mineral. Éstas representaron, en el primer trimestre del 2010 el 11,2% de la recaudación total.(9) Esto fue posible por el aumento de las exportaciones agrarias, tanto en términos físicos, como en valor por aumento del precio, principalmente de la soja.
En este sentido, la supervivencia de la economía argentina esta puesta en gran medida en la evolución de las exportaciones agrícolas y agroindustriales hacia china, lo cual marca los límites y las potencialidades del agro argentino.

La situación del agro pampeano hoy

Las retenciones se cobran tanto sobre el grano exportado como sobre el aceite por lo que el conflicto no afectaría los ingresos del Estados por derechos de exportación, sino al complejo aceitero. Pero se convierte en una muestra latente de que la idea de industrializar la soja y exportar milanesas o pollo en lugar de sólo grano, (10) es una expresión de deseo antes que de realidad. Por lo tanto el margen de maniobra de la burguesía argentina sigue atado a qué pase en el sector agrario en su fase más primaria. Esto explica que junto al estallido del conflicto con China, también resurgió el debate sobre las retenciones.
El 24 de agosto vencieron las facultades delegadas que le permiten al Ejecutivo fijar las alícuotas, y la oposición ya se encuentra en pleno debate sobre las nuevas propuestas, que van desde la eliminación de las retenciones (PRO, Carrió, SR), a la segmentación (radicalismo, FAA), con múltiples variantes intermedias: segmentación por tamaño, por toneladas producidas, reducción de la alícuota, compensaciones, etc. Considerando la coyuntura, principalmente en el 2009 con la sequía y la reducción del comercio mundial que implicó la crisis, se esperaría encontrar un sector en crisis que justificaría el intento por bajar los impuestos a las exportaciones. Sin embargo, esta dista mucho de ser la realidad del agro pampeano. Veamos algunos datos.
En cuanto a las exportaciones, en el gráfico 3 podemos observar que, para el caso de la soja y el maíz, si bien sufren una caída en el 2009, las proyecciones de la Secretaría de Agricultura de EE.UU. muestran una recuperación cercana a los niveles record de la campaña 2007/2008. La producción para este año de soja, trigo y maíz está proyectada en 91 millones de toneladas.
En cuanto a los precios, tanto la soja como el maíz han recuperado terreno en los últimos meses. Si bien por debajo aun del record de 2008, los precios de ambos productos se encuentran en niveles mayores que aquellos del 2000 al 2007, y muy por encima de los precios de los ´90 (ver gráfico 4)
Por el lado de los márgenes, también la mala cosecha de 2009 parece haber quedado en el pasado. En el caso de la soja, tomando como parámetro un campo de 200 hectáreas en el norte de la provincia de Buenos Aires, la cosecha de abril de 2010 arrojó una rentabilidad de 445 dólares por hectárea, un 9 por ciento menos que la cosecha record de 2006/2007, pero muy superior a los 268 dólares de la campaña 2003/2004 y a los 155 dólares de la 2000/2001. El volumen total producido fue de 52,7 millones de toneladas de soja, un 20 por ciento mayor a la campaña record de 2006/2007 y un 70 por ciento mayor que la del año pasado, gracias al buen clima, que permitió altos rindes del cultivo.
Para el maíz, un campo de 200 hectáreas situado en el sudeste de la provincia de Buenos Aires obtuvo una rentabilidad de 378 dólares la hectárea, rentabilidad record. Supera en un 21 por ciento a la alcanzada el año pasado, en un 16 por ciento a la de 2006/2007 y en un 140 por ciento a la de 2003/2004. Además la producción total de maíz también fue record, con 22,5 millones de toneladas, un 79 por ciento más que en la campaña anterior y un 2,4 por ciento arriba del record anterior, en la campaña 2007/2008, colocando nuevamente a la Argentina como el mayor exportador de maíz del mundo.(11)
En el caso del trigo, la rentabilidad no fue tan buena debido a los bajos precios, aunque para la próxima cosecha se prevé una fuerte suba en los precios debido a la pérdida de la cosecha rusa por la sequía y los incendios registrados el último mes, que llevaron al gobierno de ese país a anunciar la suspensión de sus exportaciones de trigo para abastecer el mercado interno. Como consecuencia, el precio FOB oficial del trigo en Argentina ya creció un 20% en lo que va del año, de 243 a 290 dólares por tonelada. (12)
Por último, el total recaudado por derechos de exportación para el primer trimestre del 2010 llegó a 8.300 millones de pesos, un 20% más con respecto al primer trimestre del 2009 y un 8% con respecto a igual período en el 2008. Del total recaudado, un 57,8% corresponde a productos del sector agrario y agroalimentario, es decir, cerca de 5.000 millones de pesos.(13)

La crisis atada

Estos datos muestran que la crisis capitalista mundial no alcanzó aun al sector agropecuario argentino, lo cual mantiene la apariencia de vigor de la economía nacional. Pero lejos de esta realidad, si bien el país viene sorteando el desastre gracias al mantenimiento de la demanda mundial de alimentos, esta situación es por demás precaria.
La sequía del 2009 y el actual conflicto con China representan dos llamados de alerta, pero las razones de lo endeble del crecimiento de la economía argentina son más profundas que dichas situaciones coyunturales. Si bien los datos muestran que el agro sorteó la crisis del comercio mundial gracias al sostenimiento de la demanda, ésta se apoya en la expansión del déficit fiscal chino y el endeudamiento cada vez mayor de los EE.UU. con el gigante asiático (ver nota de Bruno Magro en este mismo suplemento).
Incluso de mantenerse el nivel de exportaciones agrarias, la capacidad de éstas para sostener el resto de la economía argentina es limitada. Ya analizamos la incapacidad de las transferencias estatales para desarrollar la industria: luego de 8 años de subsidios y protección, las manufacturas de origen industrial no han ganado peso en el mercado mundial. Hasta la propia industrialización de los alimentos encuentra límites, por ejemplo en el caso del aceite de soja, en la progresiva industrialización china de su propio aceite.
En este contexto, el sueño de la presidenta o de empresarios como Grobocopatel de pasar de ser el “granero” del mundo a ser la “góndola”, carece de una base real y sin ella se caen las ilusiones del nuevo desarrollismo de darle nuevos aires al agotado capitalismo argentino.

NOTAS

(1)En la página de CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina) especifican que China empezó a exigir el 1º de abril “el cumplimiento de su Norma BT 1535/2003, que establece un límite máximo de 100 ppm de residuos de hexano en los embarque de aceite de soja crudo”.
(2) Reuters, 01/04/2010
(3) CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina)
(4)La Nación 12/06/2010
(5)Bloomberg News, 12/07/2010
(6)Bloomberg News, 3/08/2010
(7)Este conflicto recuerda al que ocurrió a fines del siglo XIX y principios del XX entre Argentina y Brasil por la exportación de harina de trigo. Los molinos nacionales tenía como esperanza la exportación al país vecino para salvarse de la crisis de 1890, pero Brasil impuso tarifas para proteger a sus molinos hasta lograr la autosuficiencia. El resultado fue que Brasil sólo compró trigo y el sector harinero argentino vio limitada su acumulación al mercado interno, estancándose. Para una descripción de este proceso ver Kornblihtt, Juan: “Los empresarios molineros argentinos ante los límites de las exportaciones harineras a principios de siglo XX”, en Revista H-Industri@ 6, primer semestre de 2010.
(8)INDEC (www.indec.gov.ar)
(9)AFIP (www.afip.gov.ar)
(10)Como plantearon en los últimos días tanto la presidente Kirchner (Clarín, 10/08/2010) como Gustavo Grobocopatel (Clarín, 05/08/2010).
(11) En base a datos de un informe del Ministerio de Economía y de la revista Márgenes Agropecuarios, citados en Página 12 del 9 de Agosto del 2010.
(12) Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (www.minagri.gob.ar)
(13 )AFIP (www.afip.gov.ar)

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