La masacre perpetua. Un balance de la situación en Siria

Nadia Bustos

Grupo de Análisis Internacional – CEICS

Luego de siete años de guerra, el conflicto sirio sigue su curso. A pesar de la derrota de ISIS y las negociaciones de paz, la solución que pueden ofrecer depende de la balcanización del territorio y la degradación de la vida.


El conflicto sirio inicia en 2011, luego de la aparición de numerosas manifestaciones en contra del régimen de Assad en las principales ciudades del país. Las movilizaciones fueron fuertemente reprimidas, derivando en una guerra civil con distintas fuerzas interviniendo en el territorio. Estados Unidos, Gran Bretaña, Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Egipto apostaron al financiamiento de grupos de oposición que debiliten a Assad.

Al poco tiempo, se sumó ISIS a la contienda, logrando establecer una estructura proto-estatal y controlar varios territorios1. Ante este panorama, Estados Unidos lideró una coalición internacional que intervino mediante bombardeos directos. Esto llevó al involucramiento de Rusia e Irán, que buscaban defender a Assad y defender sus propios intereses2.

Al día de hoy, ISIS está en retroceso. Los ataques de la coalición, sumados a los del bloque ruso-iraní hicieron que la organización pierda el 90% del territorio. Se estima que a la organización solo que quedan 11 mil combatientes y menos del 1% de la población total siria en sus territorios. No obstante, el avance sobre ISIS no resuelve la multiplicidad de intereses involucrados en la contienda.

Qué hay en disputa 

El objetivo de la intervención en Siria es intentar recomponer las relaciones sociales quebradas en el levantamiento de 2011 y evitar que esta descomposición se expanda por toda la región. Lo primero que intentan garantizar las intervenciones es el control de recursos y regiones estratégicas, como también la reconstrucción de esos espacios. Siria posee reservas de petróleo, gas y fosfato. Estas últimas, son las más importantes, porque ubica a Siria como el productor más grande de la región. De hecho, antes de que estallara la guerra en 2011, Siria era el quinto exportador de fosfatos en el mundo.

Respecto a las reservas de petróleo y gas, si bien son una fuente de ingresos destacada, están lejos de ser las más importantes. La producción venía en declive antes del inicio de la guerra. Al día de hoy, luego de los bombardeos, se estima que la capacidad total de producción de petróleo efectiva en Siria probablemente no supere los 100.000 bpd, en comparación con los 390.000 bpd previos al conflicto. A modo de referencia, Arabia Saudita produce 10 millones bpd, Rusia 10.98 millones bpd, Venezuela 2.072 millones bpd, Irán 2.75 bpd, Irak 5 millones bpd y Emiratos Árabes 3.4 millones bpd.

Sin embargo, el petróleo encuentra otro problema, que es la refinación. Primero, porque la calidad del crudo extraído demanda procesos más complejos. Segundo, porque la mayoría de las refinerías tienen tecnología antigua o fueron bombardeadas. Esto lleva a la importación de crudo de mejor calidad de Irán e Irak.

Algo similar ocurre con la producción de gas natural. Antes del inicio del conflicto, el país producía 8 bcm por año y al día de hoy 3.5 bcm por año. A modo de referencia: Qatar produce 167 bcm, Rusia 628 bcm, Irán 190 bcm, China 197 bcm, Arabia Saudita 90 bcm, Egipto 44 bcm, Kuwait 17 bcm. El gas requiere sofisticados equipos de purificación y tuberías especializadas para el transporte.

Además, hay que remarcar que Siria utiliza todo el gas extraído para generar energía a nivel local, lo cual lo convierte en un proceso vital para la reproducción del Estado. Entonces, el interés por apropiar estos recursos, reside más bien, en la disputa por su reconstrucción.

En el fondo, la clave siria es su ubicación estratégica. La salida al Mediterráneo es atractiva para la instalación de tuberías que lleven gas hacia Europa. Recordemos que Assad firmó un acuerdo con Irán e Irak en 2010 para construir el gasoducto South Pars que uniría Irán-Irak-Siria y que quedó paralizado con el avance de la guerra.

Las fuerzas en pugna 

En el último tiempo Assad avanzó sobre la oposición haciéndose con el control de casi el 70% del territorio sirio. Para ello contó con la ayuda de Irán y Rusia. Irán interviene en Siria desde el inicio de la guerra y construyó una infraestructura militar importante. Envió y entrenó a milicias chiíes para que intervengan en el territorio, además, envió asesores del Cuerpo de Guardias Revolucionarios a las bases militares sirias. Esta intervención viene en aumento desde 2013, cuando las fuerzas de Assad estaban al borde del colapso. Irán emprendió desde ese momento una amplia operación regional para entrenar, armar y transportar milicianos desde el extranjero a Siria. Se estima que las milicias podrían tener hasta 20 mil combatientes, 6 mil de ellos pertenecientes al Hezbollah. A esto hay que sumar los 5 mil soldados rusos y 2500 mercenarios contratados. Junto con las fuerzas de Assad y las rusas, esta fuerza acumula casi 103.000 combatientes y controlan un espacio habitado por el 77% de la población civil3.

Con este mapa definido, Assad comenzó con una seguidilla de acuerdos entre sus socios. Rusia tendrá los derechos para la producción de petróleo y gas.El acuerdo estipula la mejora de las plataformas y la infraestructura, el asesoramiento energético y la capacitación de técnicos locales. Las empresas beneficiarias son Evro Polis y Gazprom.

Irán ya se anotó para la reconstrucción de las refinerías, la red eléctrica y el sector de telecomunicaciones. El principal beneficiario de esta política es el conjunto de empresas vinculadas a la Guardia Revolucionaria, es decir, la burguesía iraní4.

China también salió beneficiada en la repartija. Tiene acuerdos con Assad para explorar nuevos yacimientos gasíferos en Furqlus y la producción en los campos de Shaer   .

El punto de conflicto fue la explotación de las minas de fosfato. Assad había prometido la exploración, extracción e inversión durante 50 años a los capitales iraníes. Sin embargo, a los pocos meses, fueron adjudicados a la compañía energética rusa Stroytransgaz.

Los enfrentamientos de intereses no se limitan a la explotación de recursos. Recientemente, Irán mantuvo algunos enfrentamientos con Israel, especialmente en la zona de los Altos del Golán. Israel interviene en el conflicto sirio desde 2012 con el objetivo de mantener alejado a Irán de sus fronteras y detener el flujo de armas hacia Hezbollah. Esta intervención fue en aumento en el último tiempo, producto del avance de Assad sobre la oposición. Se estima que entre 2012 a 2017 Israel llevaba unos cien ataques acumulados.

En esta situación, Rusia debe mediar entre ambos bandos, ya que no planea romper relaciones con Israel. Rusia es uno de los principales proveedores de petróleo de Israel y las empresas rusas están interesadas en invertir en el mercado israelí de gas. Una de las pretensiones Rusas es incorporar a Israel a Unión Económica Euroasiática. Por este motivo le soltó la mano a Irán luego de que los bombardeos israelíes afecten las defensas de Assad.

La segunda fuerza de relevancia es Estados Unidos, que optó por entrenar y financiar a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), un frente de distintas organizaciones kurdas. Para ello, Estados Unidos envió 2 mil soldados a la región. Para que este acuerdo sea posible, previamente se pactó que una vez finalizada la guerra, el territorio se conserve como región autónoma. Este frente también es asistido por tropas y tanques franceses. En total, se estima que poseen 49 mil combatientes y en los territorios bajo su control residen 16 mil civiles.

El principal ingreso de la región es el petróleo, se estima que el gobierno kurdo controla 274 campos, produciendo unos 40,000 bpd además de 397,000 metros cúbicos de gas5. Los campos están ubicados en el margen derecho del Éufrates, Raqqa, Shadada y Hassakeh (uno de los más grandes de Siria). Cuentan con refinerías propias, que les permite procesar la mitad del petróleo producido en su región, que luego vendido localmente y el resto se envía al norte de Iraq. A esto se suma el control de tres plantas generadoras de energía.

El tercer actor es Turquía, que buscó abrirse paso en el conflicto aprovechando la contienda ruso-estadounidense. En los inicios de la guerra, Turquía colaboró con el frente liderado por Estados Unidos. Esta alianza encontró su límite con el apoyo estadounidense a los kurdos y el conflicto con el movimiento Gulen a nivel nacional. Fue así que Ankara comenzó a tejer relaciones con Rusia, fundamentalmente a través de la compra de misiles S-400 y con la construcción del gasoducto TurkishStream.

Sin embargo, no es un miembro pleno del frente Assad, ya que tiene algunos intereses encontrados. Contra los proyectos de Rusia, Assad y Teherán, Turquía invadió la región de Afrin en febrero de este año. Estados Unidos no hizo mucho para impedir el ataque, por eso los kurdos se vieron obligados a pedir ayuda al régimen de Assad. Al día de hoy Turquía conserva estos territorios, pero Rusia está presionando para que sean entregados a Assad.

El cuarto actor en los enfrentamientos es la oposición nacional siria, muchas veces caracterizada como “grupos rebeldes”. La componen el Ejército Libre Sirio (FSA), el Frente Islámico y Al Nusra. Tienen un aproximado de 23 mil combatientes y en sus territorios habitan poco más del 9% de la población siria. El FSA estuvo financiado por Estados Unidos hasta julio del año pasado, en que Trump decidió cambiar la estrategia Obama sobre Siria6.

¿Sin salida? 

Rusia, Irán y Turquía iniciaron las negociaciones de paz en 2016 e involucraron a un sector de la oposición Siria. El FDS apoyado por Estados Unidos quedó afuera. Allí se negoció un alto al fuego y un Comité Constitucional para reformular la constitución.

Trump hace tiempo que busca retirarse de Siria y evitar el gasto de la guerra, por ello no se preocupó al quedar afuera de Astana. El problema es que no incluir a Estados Unidos en las negociaciones de paz deja de lado un actor vital en el territorio. Entonces, las conversaciones no reflejan un proceso de paz real. Así, Estados Unidos no puede avanzar, pero tampoco puede retirarse fácilmente. Un retiro total de tropas implicaría que nadie garantizaría esos intereses sobre el territorio. Por eso Trump recibe constantes presiones a nivel interno para que continúe con la intervención.

Una prueba de que las conversaciones no han llegado a buen puerto es que los enfrentamientos entre las distintas fuerzas continúan, como también la degradación de la vida en los territorios controlados por cada una de ellas.

En el territorio sirio hay falta de alimentos, agua, electricidad y combustible. A esto se suma la destrucción de escuelas, hospitales y la falta de empleo. Los precios de los elementos más esenciales están desde hace años en un aumento casi diario. Muchos incorporaron carnes baratas a sus dietas, como el pollo. También, ante la incapacidad de calentar las casas con gas, empezaron a recurrir a la madera. Durante la noche, varias ciudades se sumergen en la oscuridad, producto de la falta de energía eléctrica.

El proyecto para Siria sigue siendo la fragmentación del país y por lo tanto, una disolución de las fronteras nacionales. En este plano, Siria junto con Líbano, Irak y Yemen forma parte de un conjunto de naciones en descomposición.

Hasta el momento, no hay ninguna recomposición a la vista. Esto es un problema en tanto impulsa la conformación de burguesías más débiles, como la kurda o variantes nacionalistas, que no ofrecerán un mejor panorama para la clase obrera que habita en la región. En este plano, de nada sirve reivindicar la autodeterminación del pueblo kurdo, tal como han reclamado Izquierda Socialista, el PO y el PTS.7

La intervención de potencias regionales como Irán o Turquía agrava la situación, ya que profundizan este proceso. El punto en cuestión es hasta dónde puede llegar esa crisis. La dirección burguesa nos ha mostrado lo que puede dar. Una verdadera organización independiente de la clase obrera a nivel regional es la única alternativa al desastre. Es necesario allí poner en pie una verdadera política socialista.

Notas

1Sobre el surgimiento del Estado Islámico puede verse https://goo.gl/s1WxSb.

2Un análisis de los primeros años del conflicto puede verse en https://goo.gl/FW3bTZ y https://goo.gl/GNAkz4.

3https://syriancivilwarmap.com/war-statistics/.

4Sobre el surgimiento de la burguesía iraní al calor del estado puede verse https://goo.gl/eUV7c3.

5https://thearabweekly.com/isis-kurds-deprive-syrian-state-revenues.

6Esta fracción es reivindicada por Izquierda Socialista como fracción rebelde independiente, ver https://goo.gl/6Zd3gM y https://goo.gl/oBNjVE.

7Al respecto ver https://goo.gl/ih9qLk, https://goo.gl/kqWuKq, https://goo.gl/qgZEFE.

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