La culpa no es del chancho. Alemania en el epicentro de la crisis mundial

a63_ome_brunoAlemania parece la única economía indemne a la crisis. Incluso se da el lujo de dar consejos a los que caen en desgracia, bajo la amenaza de cortarles los fondos. No obstante, como verá a continuación, la salud teutona depende de un hilo. Conozca, también, cómo se reconfiguró el mapa económico en el viejo continente.

Bruno Magro
CEICS – OME

Las primeras explicaciones de la crisis europea terminaban culpando a los habitantes de Portugal, Irlanda, Grecia y España. A ellos se los menospreciaba como chanchos, por sus siglas en inglés (PIGS), por no aceptar su condición de países de segunda, tener aspiraciones y gastar más allá de sus ingresos. Un poco de ajuste y algunos planes de salvataje, se decía, hubieran bastado para salir adelante. No obstante, a medida que los problemas se generalizan, se pone en evidencia que es el propio continente europeo el que está en dificultades. Aunque en Alemania todavía no aparecieron los estallidos más grandes, su burguesía no está a salvo.

Una frágil potencia exportadora

La economía alemana se encuentra orientada a la exportación. Sus ventas al extranjero son el 40% de su PIB y su peso en la economía mundial representa nada menos que el 8,94% del total exportado.1 Cuando todavía la evolución de las exportaciones e importaciones alemanas se encuentran recuperándose de la fuerte caída tras el estallido de la crisis, a finales de 2008, aparecen nuevos problemas. Luego de caer consecutivamente entre noviembre de 2008 y 2009, promediando -18,15%, a lo largo de 2010 las exportaciones recuperaron su ritmo y, entre enero y agosto de 2011, crecieron un 14,6%. Sin embargo, en junio y julio su incremento se volvió a detener y fue de tan solo 3 y 4% respectivamente.2  Esto es una muestra de que Alemania está lejos de estar blindada.

Dada su importancia, este comportamiento de las exportaciones impactó en la evolución del PIB, cayendo un 5,7% en 2009. Siguiendo la recuperación de las exportaciones en 2010, el PIB creció 3,7%. Sin embargo, el crecimiento del PIB alemán en el segundo trimestre de 2011 apenas fue de apenas el 0,1% en relación a igual período de 2010.3

Entre las principales mercancías exportadas encontramos vehículos de transporte, motos y autopartes con un 15,47% del total exportado. Le sigue en importancia maquinarias, aparatos, instrumentos y equipamiento de alta precisión de uso especializado y doméstico y sus repuestos con el 7,83%. Con el 6,81% del total exportado, encontramos maquinarias y equipamientos industriales para uso general y sus repuestos. En cuanto al destino de las exportaciones, el 62% del total tiene como destino los países de la Unión Europea conformada por sus 27 miembros, siendo Francia, Holanda, Italia y Reino Unido los de mayor peso. Le siguen EE.UU. y China. Es decir, que los países que protagonizan la crisis mundial son los principales importadores de las mercancías alemanas.4

En cuanto a las importaciones alemanas, su participación en el total importado a nivel mundial es de 7,25%, al tiempo que el 58% del total proviene de la Unión Europea. Dentro de dicha región, el 26,42% proviene de Holanda, Francia, Italia y Reino Unido. Sin embargo, en la última década hay dos cuestiones a ser destacadas. La primera de ellas es que el 23% de las importaciones de automóviles, vehículos y autopartes provienen de Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa. El segundo de ellos es el rápido crecimiento de las exportaciones chinas hacia Alemania, desplazando a Francia como principal proveedor de la economía y a EE.UU. y Japón como principal proveedor de equipos, aparatos y bienes de capital.5

Tercerización del oeste al este

El aumento de las importaciones de Europa del Este y de China da cuenta de un cambio en la estructura productiva alemana. A pesar de qué ahora son señaladas, durante los ’80 y principios de los ’90, Irlanda, Italia, España, Portugal y Grecia eran el ejemplo que debían seguir las economías en desarrollo. Sus bajos salarios eran una bocanada de aire fresco para el capital europeo. Sin embargo, a medida que se expandía la acumulación de capital en la Unión Europea, las ventajas de los menores costos laborales relativos comenzaron a evaporarse. Fue el turno de Europa del Este y el principio del fin para las economías de Irlanda, Portugal, Italia, España y Grecia. En la últimas décadas, el capital alemán ha relocalizado la producción de automóviles y rodados a fin de aprovechar el espacio regional de acumulación creado por la Unión Europea y la Eurozona. El aumento de los costos laborales en Alemania hizo que muchos capitales consideren, en sus planes de inversión, la instalación de plantas o contratos de producción en aquellas economías que hasta entonces no eran “económicamente rentables”. Tal es el caso de la internacionalización de la producción de vehículos y autopartes en Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría (Europa del Este). Entre 1994 y 2001, el peso de los países de “EE” en el total vehículos y autopartes importados por Alemania pasó de 2,4% a 14,81%. Entre 2005 y 2010 dicha participación pasó del 16,48% al 23,32% del total de vehículos y autopartes importadas.6

En 1997, el salario sumado a los beneficios sociales promedios -percibidos por hora por un obrero checo, polaco, húngaro o eslovaco- era de 2,86/3,24 dólares, esto es, el 10% de la compensación horaria recibida por un obrero alemán. A fines de 2009, la relación salarial entre un obrero de EE y un obrero alemán había crecido a 18-24%, elevándose a 30-34% en 2010. Sin embargo, en relación al capital coreano, la reducción de relación salarial resulta aún más preocupante. Entre 1996 y 2010, la relación salarial entre un obrero de EE y trabajador coreano pasó del 30-34% al 70-74%.7

En conclusión, el creciente endeudamiento de Grecia, Portugal, Italia, España e Irlanda se explica, no por la irresponsabilidad de sus gobiernos a la hora de tomar créditos, sino por la imposibilidad que tienen sus “capitalismos” de poder acumular capital a la tasa media de ganancia compatible con el Euro ante la competencia de Europa del Este y China para radicar los procesos productivos más simples, y de Alemania que exporta basándose en la producción de esos países. En todo caso, las burguesías locales pueden achacarles a los diversos gobiernos el no haber ajustado a la clase trabajadora con salarios equivalentes a los de Europa del Este. La creación de capital ficticio ha permitido sostener el proyecto de acumulación de capital de la economía alemana, el Euro, al postergar el proceso de depuración de capital europeo sobrante, elevar el desempleo y engrosar las filas de una población sobrante deseosa de aceptar las nuevas condiciones laborales de explotación por menor salario.

China al rescate

Alemania es consciente de las limitaciones de un rescate a las economías europeas. Para mantener el euro, se requiere de medidas que permitan eliminar el capital sobrante europeo y reducir los costos laborales a los niveles que permita recomponer la tasa de ganancia. Sin embargo, como ha venido demostrando a lo largo de estos meses en diversas manifestaciones, la clase obrera europea no parece dispuesta a aceptar pasivamente las imposiciones del capital europeo.

A raíz de ello, el capital alemán busca profundizar su relación comercial con la economía china. El peso de la economía china en el total de las importaciones alemanas pasó de un marginal 1,88% en 2001, a un 5,6% en 2010. Un tercio de las importaciones alemanas de mercancías chinas se distribuye entre productos electrónicos, maquinarias, equipos y textiles e indumentaria. Por su parte, el mercado chino acapara el 30% de las exportaciones alemanas de maquinarias y equipos, seguida por vehículos, autopartes y artículos eléctricos y químicos.8 Incluso el Plan de estimulo por 586 mil millones de dólares implementado por el gobierno chino, en noviembre de 2008, permitió sostener las exportaciones alemanas de maquinarias, equipos y aparatos eléctricos a pesar de la crisis internacional.

Ambos se encuentran en una tregua, pues se necesitan mutuamente.9 En la actualidad, casi el 20% del total exportado por China tiene como destino la Unión Europa. Por un lado, el gobierno chino busca deshacerse de los dólares acumulados durante la década pasada a fuerza de su relación comercial con EE.UU. y su crónico superávit. Para ello, el gobierno chino intenta sacar provecho de la crisis económica mundial llevando inversiones también en Europa. A finales de junio de este año, China y Alemania firmaron un acuerdo comercial en el cual las empresas chinas buscan invertir unos 20 mil millones de euros en Alemania. En la actualidad, las inversiones chinas en Alemania rondan los 600 millones de euros y ya se encuentra en marcha un proyecto de jointventure con el capital alemán para el desarrollo de la industria de fabricación de aeronaves.10

Sin embargo, ante la posibilidad de una crisis de deuda en la región que acarree una caída en sus exportaciones a la Unión Europea, China ha comprado bonos de la deuda de Portugal, Italia, España y Grecia. En este accionar, China busca matar dos pájaros de un tiro, despegarse de EE.UU. y aumentar su capacidad de negociación para obtener “concesiones” frente a las restricciones comunitarias a los productos chinos. En la actualidad, cerca del 23-26% de las reservas chinas corresponden a activos denominados en euros y un 66-68% a activos denominados en dólares.11  Alemania, en medio de los gritos de EE.UU. y Francia para que aumente el fondo de rescate a las economías de la Eurozona, se encuentra aturdida y preguntándose: ¿debo quedarme o debo irme?

Notas

1 Elaboración propia en base a datos publicados por UN Comtrade, World Bank, FMI y EUROSTAT.
2 Oficina Federal de Estadísticas Alemana: “Informe de Prensa: Comercio exterior”. Disponible en: www.destatis.de/jetspeed/portal/cms/Sites/destatis/Internet/EN/Navigation/press/PressReleases/PressReleases.psml
3 Oficina Federal de Estadísticas Alemana: “Informe…”, op cit.
4 Elaboración propia en base a datos publicados por UN Comtrade
5 Oficina Federal de Estadísticas Alemana: “Informe…”, op cit.
6 Ídem.
7 Elaboración propia en base a datos publicados por el Bureau of Labor Statistics sobre “Hourly Compensation Costs” disponibles en: www.bls.gov/fls.
8 Oficina Federal de Estadísticas Alemana: “Informe…”, op cit.
9 Ulrich Rippert: “Germany and China agree to huge expansion trade”. WSWS (30/6/2011): www.wsws.org/articles/2011/jun2011/germ-j30.shtml
10 Judy Dempsey: “Chinese leader´s visit to Germany and ends with large trade deals”, New York Times, 28/6/2011, www.nytimes.com/2011/06/29/business/global/29wen.html?_r=2.
11 Nicolas Casarini: “How the debt crisis can advance Sino-European relations”. Institute for Security Studies (27/9/2011). Disponible en: www.iss.europa.eu/publications/detail/article/how-the-debt-crisis-can-advance-sino-european-relations

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