La banda de la flaca – Por Nahuel Audisio

milagros salasSobre la organización Barrial Tupac Amaru

La TA es la organización social cooperativa que más lejos llegó: generó obras, trabajo y una estructura que ninguna otra organización pudo conseguir. Sin embargo, lo único que le pudo ofrecer a los desocupados fueron jornadas de trabajo extendidas, salarios de miseria y viviendas que no les pertenecen.

Nahuel Audisio (TES-CEICS)

El movimiento piquetero nacido a fines de los 90 tuvo un gran protagonismo en la vida política de Jujuy. En el año 1997 se produjeron una serie de puebladas en las principales ciudades de la provincia. Quienes llevaron a cabo los cortes y manifestaciones fueron las comisiones de piqueteros que se habían diferenciado de las Multisectoriales – integradas por el empresariado local-, el MTA y la CTA ya que estas tres organizaciones se oponían al corte como método de lucha. Un año más tarde, los estatales reclamaron los sueldos atrasados, cortaron rutas, ocuparon plazas y edificios públicos. Para fin de año, el gobernador Ferraro debió renunciar. Las manifestaciones se sucedieron durante todos esos años que van de la asunción de La Alianza hasta los momentos culminantes del Argentinazo. Para fines del 2000, un millar de desocupados organizados por la CCC se movilizaron en San Salvador y obtuvieron bolsones de alimentos y planes de empleo. Una nueva movilización en febrero de 2001 logró ampliar esas conquistas. Mientras tanto, los gobernadores renunciaban y el Ministro del Interior denunciaba un conclave de piqueteros en Jujuy y deteniendo a referentes importantes del movimiento.

Cuando Néstor Kirchner se hace cargo de la presidencia, tenía entre sus objetivos principales cooptar al movimiento piquetero. La contención de los desocupados jujeños era fundamental para garantizar la gobernabilidad de una de las provincias más importantes del norte del país. En este contexto cobra importancia la política de la Organización Barrial Tupac Amaru (TA).

La dignidad de la miseria

En 1999 se funda la TA como un desprendimiento territorial de la CTA jujeña. Surge en el seno de la Federación de Gremios Estatales, que se había conformado en 1988. Una alianza para la acción entre la CTA y la CCC en Jujuy, que protagonizó el corte de Libertador General San Martín, en 1997 (conocido como “Libertadorazo”). Milagro Sala se constituye como referente de esta organización. Había debutado políticamente cuando estaba en la cárcel por causa de robo, a sus 18 años. Organizó a las presas realizando huelgas de hambre para mejorar sus condiciones de vida. A poco de haber creado la Tupac, construye una Red de Organizaciones Sociales (ROS) que reúne a 25 organizaciones de desocupados de la provincia que prefirieron nuclearse bajo la dirección de la TA, ya que esta estaba tejiendo buenos lazos con la burocracia estatal jujeña.

Una vez que el kirchnerismo asume el gobierno, la TA modifica su relación con el gobierno central. Deciden dejar de cortar las calles y de exigir solamente planes sociales. Les ofrecen el desarrollo de cooperativas de viviendas, en donde los beneficiarios no serían ya rehenes de los planes sociales sino “sujetos con derechos adquiridos”. De esta forma, la organización se concentra en la conformación de estas entidades. Las cooperativas se desarrollan principalmente mediante el Programa de Emergencia Habitacional (PEH), creado a partir de 2003, gestionado por el Ministerio de Planificación Federal. El plan prevé el desarrollo de infraestructura urbana -en primer lugar viviendas sociales, pero también cordón cuneta y veredas-. La construcción de viviendas supone la creación de cooperativas compuestas por dieciséis integrantes, que deben construir cuatro casas en un período de seis meses. El Estado nacional se hace cargo del pago de gran parte de los aportes de los trabajadores de las cooperativas. Estas obras no son licitadas sino que se firman convenios directamente entre el Estado nacional y estas entidades. El ingreso de los trabajadores a las cooperativas requiere un primer esfuerzo “militante”: armar un comedor –denominado copa de leche- en el barrio de donde sea el obrero que quiera ingresar a la cooperativa. Una vez establecida la confianza con el postulante, se pone a la orden de los referentes.

Para mayo de 2003 ya tenían los terrenos adjudicados para que la primer cooperativa comenzara la construcción en el Barrio de Alto Comedero donde, según algunos arquitectos, no se podría construir debido a la composición abundantemente arcillosa del suelo. La lógica de la organización en lo que respecta a la construcción genera condiciones aún más pauperizadas para los trabajadores que cualquier otra cooperativa. El salario percibido por los cooperativistas era de $2.500 para el año 2012. Mediante la extensión de la jornada laboral -hasta 12 horas de trabajo por día-, la TA consigue disminuir el plazo de construcción y quedarse con una diferencia al abaratar los costos y los tiempos. Con esa plata -conseguida a costa de la extensión de trabajo de los cooperativistas y los magros salarios pagados- inicia una nueva etapa de construcción de viviendas. Estas viviendas son entregadas a los cooperativistas, pero sin título de propiedad. Muchos trabajadores, que iniciaron sus tareas en la Tupac, decidieron irse: “Yo tenía a cargo dos cooperativas. Pero éramos diecisiete y muy pronto quedamos siete, porque muchos no aguantaron el ritmo de trabajo. Los que quedamos tuvimos que absorber todavía más. Ese primer año yo manejé cinco cooperativas”.[1] De esta forma llegaron a construir, solo en Jujuy, 6.800 viviendas, dos escuelas secundarias con nueve anexos, una escuela primaria, una guardería, un Instituto Terciario, una fábrica metalúrgica, una fábrica de caños, un taller de carpintería, un Centro Integral de Rehabilitación para personas discapacitadas (CEMIR) y una fábrica textil. La Tupac Amaru, con 15 mil puestos de trabajo, se transformó en el tercer empleador más grande de la provincia, por debajo del Estado y del Grupo Ledesma. Se estima que recibe 14 millones de pesos por parte del gobierno nacional.

Poco a poco, la TA se va extendiendo a otras provincias. En Corrientes la organización cuenta con una fábrica textil; en Mendoza cooperativas de vivienda en cinco departamentos provinciales; en Chaco integra la Federación de Cooperativas de Trabajo Ahua Gataq Etaxa con cooperativas de vivienda y textiles; en Córdoba construyeron un plan de viviendas, una bloquera y se insertaron en los distritos más importantes del conurbano de la capital; en Salta tiene cooperativas textiles, huertas comunitarias y cooperativa de viviendas; en Capital Federal se encuentra en algunas villas, pero con poca inserción en el desarrollo cooperativo, lugar ya ocupado por los punteros macristas, aunque tiene una cooperativa de trabajo y una textil. En el Conurbano bonaerense se insertó a través de cooperativas textiles que funcionan en las barriadas más pobres del distrito de La Matanza. El socio elegido por Sala para instrumentar este plan es el Grupo Pampa Sur, que formó parte del sector empresario que fue opositor al gobierno en el año 2008 representando “los intereses del campo”, pero que después del conflicto se alió al gobierno nacional.

Kirchnerismo al palo

A medida que va creciendo, la TA se va haciendo cada vez más conocida. No solamente por la cantidad de recursos con los que cuenta, sino por actos de violencia, asesinatos y escraches, funcionando como grupo de choque que hace lo que el Estado no puede hacer abierta y sistemáticamente: reprimir a los trabajadores. En 2005 la TA agrede a militantes de la CCC y del MST, debido a las intenciones de la TA de liderar la movilización por el Apagón de Ledesma. El siguiente año, en la misma marcha, golpean a militantes del Partido Obrero. El 22 de julio de 2006, dos militantes de la CCC fueron interceptados por 15 matones al servicio de TA, que comenzaron a golpearlos. Ambos tuvieron que ser internados. Uno de ellos con una fractura de cráneo. El 7 de mayo de 2009 el Frente de Organizaciones Independientes, integrado por el Movimiento Tupac Katari, la Corriente del Pueblo y el padre Olmedo, fue reprimido por la acción conjunta de la TA, la policía y la gendarmería. En el año 2010 el mismo D´elia le pide a Milagro Sala que deponga su actitud beligerante contra otras organizaciones sociales después de que militantes atacaran a unos obreros zafreros asentados en unos terrenos que, según dijeron los de la TA, el gobierno nacional les había cedidos a ellos. Algo similar ocurriría dos años más tarde. Pero en este caso, matan. El miércoles 5 de septiembre de 2012, dos colectivos junto a integrantes de la Organización Social “Titi Guerra”, pertenecientes a la Red de Organizaciones Sociales, se presentaron el Barrio Santa Bárbara de la ciudad de Humahuaca, a reclamar por tierras que estaban siendo habitadas por familias, alegando que ellos eran los verdaderos dueños. Producto de disparos desde la organización que llegó en los micros, el joven Daniel Condorí fallece.[2]

El 8 de agosto de 2015 matan de un tiro a Ariel Velázquez en la puerta de su casa de la localidad jujeña de San Pedro, luego de que repartiera boletas de la UCR de cara a las PASO del 9 de agosto. Días después, CFK declara en cadena nacional que en realidad Ariel era militante de la TA y que se quería usar políticamente su muerte para perjudicar al kirchnerismo. Con el paso de los días se va a saber que el militante asesinado estaba estudiando en una de las escuelas de la TA, en donde le habían exigido afiliarse a esa organización para poder estudiar.

En el año 2011 se produce un desprendimiento dentro de la TA. Se conforma la agrupación “La 27”, dirigida por Alejandro “Pilo” Mansilla. Está conformada por Ospu (organización social Pueblos Unidos), Juana Azurduy, Facundo Quiroga, Jóvenes Obreros Jujeños, Organización Moreno, Segundo Centenario y agrupaciones de distintos barrios de la ciudad y la provincia como la Red de la Quebrada y la Puna. Se desprendieron de la agrupación liderada por Milagro Sala denunciando problemas de caja, maltrato y verticalismo. Mansilla afirma que con el monto obtenido por parte de las partidas asignadas por el Estado, la cúpula de la TA financia boliches, empresas de colectivos, constructoras, maquinaria y transportes.[3] “La 27” también se dividió. Se fueron el Movimiento Territorial Liberación, el Movimiento 3 de Octubre, la AJAD (Palpalá) -Asociación de Jóvenes y Adultos Desocupados; la OSPU, la 14 de Junio, el Frente Solidario Jujeño, el Movimiento por un Sueño, la Unión Desamparados, Lucha por Trabajo y el Frente de Barrios Unidos. Estos conformaron la Unión Popular Jujeña (UPJ), integrada mayoritariamente por agrupaciones del interior de la provincia. La UPJ rompió con “La 27” ya que no estaría de acuerdo con los aprietes, cortes de calles y rutas del dirigente Mansilla.

Estos grupos se pelean entre sí por los recursos enviados por el Estado. En marzo de 2012, frente a la plaza principal de San Salvador de Jujuy “La 27” pedía trabajo para los miembros de las 15 cooperativas que nuclea esta agrupación, capacitación y ayuda a los comedores. Fue atacada por una fracción de la hinchada de Gimnasia y Esgrima de Jujuy que responde a Milagro Sala, “La banda de la flaca”. Por su parte, la “La 27” pelea por su espacio de poder dentro de las organizaciones barriales con la misma metodología que la Tupac Amaru: a los tiros. “Pilo” Mansilla fue detenido por haber secuestrado, torturado y violado a Maximiliano Tolaba por haber robado, según se excusaban los agresores.[4] Las dos agrupaciones se valen de una banda de lúmpenes para no perder el negocio de la miseria y arrastran a los desocupados bajo sus organizaciones, ya que son los únicos que tienen un poder de presión suficientemente importante para conseguir y repartir el vuelto de la caja estatal.

Kirchnerismo de Estado

La TA tiene una relación directa con la Casa Rosada. Funciona acorde a la estructura que el kirchnerismo diseñó para quitarle poder de negociación a los gobernadores, intendentes y punteros políticos. Los programas como el Plan de Emergencia Habitacional o el Plan Argentina Trabaja -de los cuales la TA es beneficiaria- dependen económicamente tanto del Ministerio de Planificación como del Ministerio de Desarrollo Social. El gobernador Fellner, en este caso, no tiene ningún tipo de injerencia en los acuerdos políticos que se establecen entre las organizaciones sociales jujeñas y el gobierno nacional. Solo lo necesitan para que firme los convenios y para que entregue tierras para construir viviendas. Tiene una función meramente administrativa. Para la TA, el gobernador Fellner es en algún punto un competidor, ya que ambos se pelean por quien puede obtener mayores recursos por parte de la Casa Rosada. Por lo tanto, la relación entre ambos no ha sido buena. En el 2011 la TA participa por primera vez en la historia de la organización en la campaña electoral en apoyo a la candidatura para un segundo período de la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner “sin pedir a cambio candidaturas ni cargos en el gobierno”.[5]

A principios de agosto de 2011, se produce una serie de tomas en la provincia de Jujuy. Los ocupantes son brutalmente reprimidos y 3 personas asesinadas. La Ta no participa de las tomas pero oficia como mediador y le reclama a la gobernación jujeña una respuesta a los problemas habitacionales de la provincia. En Marzo de 2013 se inicia un reclamo por parte de la TA en donde se ocupan tierras, oficinas y espacios públicos. Estas manifestaciones son condenadas por representantes del FPV jujeño. Fellner, repudia las tomas que se produjeron en algunos puntos del interior de la provincia y en el barrio Alto Comedero. En Junio de 2013 la TA se manifiesta frente a Casa de Gobierno pidiendo turnos para tramitar DNI para integrantes de esa organización. Querían ser recibidos por las autoridades provinciales. Milagro Sala denunció que el Gobierno provincial había enviado listas de personas ligadas al PJ para que pudieran tramitar el DNI sin hacer las respectivas filas para sacar turnos. En Agosto del 2013 se presenta el Partido Soberanía Popular (PSP), encabezado por la TA y con vistas a postularse en las elecciones legislativas de ese año. El PSP apoya al gobierno nacional pero va por fuera del FPV jujeño, el cual según declaraciones de Milagro Sala, no representa los intereses de los movimientos sociales ya que Fellner es “de derecha”[6]. El 5 de noviembre de 2013 la TA toma el edificio del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial y realiza diversos cortes en toda la provincia como medida para reclamar la regularización de la firma de convenios de la Provincia de Jujuy con la Nación por las cuales se paga a los trabajadores de las cooperativas por la construcción de viviendas. Para fines de febrero de 2014 inició el corte de puentes de accesos a la capital de San Salvador de Jujuy. Denunciaron que hubo una quita en los recursos para la construcción de viviendas. Esta acción directa tuvo como objetivo principal advertir al gobierno nacional, a través del provincial, que no aceptan el recorte. Milagro Sala afirma que el 95% del presupuesto jujeño parte del gobierno nacional y los impuestos y que la provincia tiene que generar recursos propios[7]. Se produce un principio de quiebre entre la TA y el gobierno nacional a falta de recursos.

Finalmente, luego de años de disputas por las partidas presupuestarias del gobierno y ante el efecto del crecimiento de Gerardo Morales en las urnas, Sala y Fellner sellan una alianza y van juntos bajo el sello del FPV a nivel nacional. No pueden prevenir la decadencia y Gerardo Morales se impone en la provincia. Milagro Sala perdió a pesar del poder que consiguió al manejar uno de los mayores presupuestos provinciales. El kirchnerismo ideó un sistema con el cual pudo contener a la población sobrepoblación relativa de Jujuy pero manteniéndola en la miseria y en la dependencia política. Estas causas explican la primera derrota electoral del peronismo en Jujuy en 32 años.

El futuro llegó

La TA es la organización social cooperativa que más lejos llegó: generó obras, trabajo y una estructura que ninguna otra organización pudo conseguir. Lo consiguió gracias a su alineamiento con el gobierno kirchnerista. Pero los salarios y las condiciones laborales de los obreros son similares a cualquier otra cooperativa que haya obtenido los recursos delimitándose del gobierno. Lo que consiguió el kirchnerismo tras doce años del modelo –con precios históricos de la soja- es repartir miseria entre los desocupados, lo que finalmente le jugó en contra. La caída del FPV, y de Sala en particular, muestran los límites de la política bonapartista y de la contención que el Estado argentino puede dar a la sobrepoblación relativa.

Si Mauricio consigue un nuevo viento de cola –de la mano del endeudamiento- buscará conformar su propia versión punteril en la provincia. El Macrismo – mientras la caja lo permita- no va a desarmar la estructura que ideó el kirchnerismo. De hecho, en la Ciudad de Buenos Aires funciona de manera similar.[8] Morales y la TA se han enfrentado, denuncias penales mediante, innumerables veces. Macri incluso planteó que existe la posibilidad de que Sala vaya presa. Sin embargo, la TA, más allá de la ideología, tiene la lógica de que si hay recursos, no hay presión. Por tanto, no se debe descartar la posibilidad de que si el gobierno macrista le sigue girando los millones de pesos para sus organizaciones, Sala acuerde una convivencia pacífica. No obstante, la estructura para estatal que Sala tiene en su poder resulta un obstáculo para alcanzar una dominación plena sobre la provincia. En ese sentido, lo más probable es que Morales y Macri busquen disgregarla.

Detrás están los trabajadores precarizados de las cooperativas, quienes de no alcanzar una independencia política, seguirán a merced de esta banda de lúmpenes o del gobierno de turno. Lo único que le pudo ofrecer el bonapartismo kirchnerista y sus movimientos sociales a los desocupados fueron jornadas de trabajo extendidas, salarios de miseria y viviendas que no les pertenecen. La conformación de entidades cooperativas no debe ser el camino a seguir por parte del movimiento piquetero, ya que son un fraude laboral que tiene la función de contener a los desocupados y abaratar los costos estatales. El Macrismo no les va a ofrecer nada mejor. Por ello, es necesario que la izquierda vuelva a hacer pie entre los desocupados, hoy encubiertos como cooperativistas.


[1] Russo, Sandra:Milagro Sala Jallalla, Colihue, Buenos Aires, 2010, p. 103.

[2] Base de datos de LAP, archivo del CEICS.

[3] Perfil, 11/03/2012. Disponible en http://goo.gl/FsTS6L

[4] Jujuy al día, 22/09/2014. Disponible en http://goo.gl/neFPcG

[5] El Tribuno, Jujuy, 19/03/2011. Disponible en http://goo.gl/rqJGZH

[6] Infobae, 29/08/2013. Disponible en http://goo.gl/tKBMnM

[7] Jujuy al Momento, 27/02/2014. Disponible en http://goo.gl/21gwj2

[8] Audisio, Nahuel: “Koljós para todos (y todas)”, en El Aromo n° 87.

Te podría interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *