Conceptos teóricos: Patriarcado y capitalismo

logo-conceptos-b__sicosLos femicidios, la trata, la violencia doméstica, la discriminación laboral contra la mujer, entre otras, son expresiones cotidianas de un problema común: la existencia de algo llamado “patriarcado”. Cada tanto, podemos escuchar esa palabra en medios de comunicación, de boca de numerosos especialistas ( y otros que no lo son tanto). Sin embargo, contadas veces nos explican en qué consiste y qué relación tiene con el capitalismo. Eso tiene consecuencias graves. Si no sabemos cuál es el origen del problema, nunca vamos a entender contra qué tenemos que pelear ni cómo. Podemos luchar –como se debe- por condiciones de igualdad para la mujer en muchos ámbitos (laboral, familiar, político, etc.), e incluso conseguir la despenalización del aborto y así impedir que miles sigan muriendo por abortos clandestinos, pero nunca vamos a terminar con el problema de raíz.

Entonces, ¿qué es eso llamado patriarcado? Es un sistema de opresión que se impone sobre las mujeres en general, y que preexiste a la sociedad capitalista actual. Es decir, ya en anteriores sociedades de clases, la mujer ha sufrido la opresión. Para muestra basta un botón: ¿cómo se organizaba la familia en la Antigua Roma? El padre era la autoridad legal máxima de la familia, lo cual le daba potestades sobre todos los que integraran el hogar (esposa, hijos, esclavos). La mujer se sujetaba a ese dominio. En la actualidad, la opresión se expresa de otras maneras, pero sigue vigente. Incluso es más intensa sobre aquellas que se encuentran en una situación más vulnerable: las mujeres de la clase obrera.

Ahora, ¿quién ejerce esa opresión en la sociedad actual? Solemos pensar que lo hacen los “varones” a secas. Pero hay que ser más cuidadosos y precisos: la pueden ejercer varones de la burguesía y de la clase obrera, como mujeres de la burguesía e incluso algunas de la propia clase obrera. Todo ello con la garantía del Estado y la Iglesia. ¿Por qué esto es posible? Porque todos estos grupos –fracciones- de las diversas clases sociales sacan ventajas de la opresión de la mujer, aunque de manera desigual. Las mujeres y varones de la clase dominante oprimen a la mujer obrera, porque con ello, pueden explotarlas mejor, pagar menores salarios por su condición de género, etc. Es cierto que las mujeres de la burguesía pueden tener contradicciones con los varones burgueses, pero la opresión sobre la mujer obrera les otorga beneficios más grandes como para poner eso en cuestión.

Pero, ¿y los miembros de la clase obrera? ¿Qué ventaja pueden sacar? Los obreros varones  sacan “beneficios”, pero son secundarios: la doble jornada, el cuidado de los hijos y las tareas del hogar relegadas en la mujer, los prejuicios por los cuales frente a la misma calificación laboral se elige a un varón, la brecha salarial entre los géneros por el desempeño de la misma tarea… Todas son ventajas que los varones de la clase obrera toman sobre sus pares mujeres. No por nada el machismo como ideología que defiende y acentúa la opresión, se encuentra en ambas clases de la sociedad. Naturalmente, muchos varones renuncian a dichos privilegios –y a eso tenemos que apostar-, pero la norma se mantiene.

De esto que estamos señalando, se desprenden algunas consecuencias generales: primero, a la sociedad capitalista le resulta más que útil el patriarcado. No solo porque permite a la burguesía sacarle más jugo a la explotación de la mujer trabajadora, sino porque fragmenta a la clase obrera. Le impide que ésta pueda unirse contra la explotación y comprender así que la pelea principal debe ser contra la burguesía que vive a costa de su explotación.

Pero hay más. El capitalismo está en una fase de decadencia, de descomposición: no puede garantizar la vida de la mayoría de la población, provocando la expansión de la pobreza y de numerosos negocios ilícitos que viven de ella. Esa decadencia también es el caldo de cultivo necesario para acentuar la opresión de la mujer de formas aberrantes. Tal es el caso de los crecientes femicidios, las mafias, las zonas liberadas policiales, y los negociados hechos con los cuerpos, vida y salud de las mujeres por parte de políticos burgueses y empresarios.

Esta relación íntima entre patriarcado y capitalismo lleva a una conclusión fundamental: la liberación femenina y la destrucción del patriarcado no se dará si no es de la mano de la clase obrera que lucha por el socialismo y la liberación humana en general.

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