Ausentes por Cristina – Debate con el PTS

PTSAusentes por Cristina ¿Por qué el PTS no formó parte de la discusión?

Luego de confirmar su presencia en varias mesas de nuestras IX° Jornadas, a menos de 24hs. de inicio de nuestras jornadas, el PTS decide no venir, avisándonos a través de un correo electrónico. Como corresponde, les respondimos manteniendo la invitación. Esto dio lugar a una serie de intercambios, en los que puede verse que, detrás de la asistencia o no a un debate, se esconden posiciones políticas muy diferentes con respecto a las tareas del momento. La prueba es que luego de cancelar su asistencia a los debates con el resto de la izquierda, el 30 de agosto, su principal dirigente, Andrea D’Atri, compartió una mesa con la concejal del FPV, Norma López, y la dirigente de Patria Grande, Majo Geréz.

La transcripción de los textos del PTS los presentamos tal como los publicaron. Cualquier error de redacción, queda fuera de nuestra responsabilidad.


Carta del PTS a Razón y Revolución

Matías Maiello, Christian Castillo y Claudio Dellecarbonara

Partido de los Trabajadores Socialistas

A los organizadores:

Por la presente queremos comunicarles que ningún referente del PTS participará de las próximas jornadas de Razón y Revolución. Varias consideraciones fundamentan esta decisión.

  1. En primer lugar, no sorprendemos a nadie si decimos que la organización RyR, empezando por su principal referente, ha hecho gala del método del insulto permanente; entre ellos a militantes y referentes de nuestra organización (tanto en jornadas anteriores como en listas de mails que compartimos). Consideramos inadmisibles estos métodos entre organizaciones de izquierda, como ya les hemos señalado infructuosamente en repetidas oportunidades.
  2. En segundo lugar, RyR fue una de las pocas organizaciones que se reivindica de izquierda, que llamó explícitamente a no apoyar al Frente de Izquierda y de los Trabajadores en las últimas elecciones presidenciales de octubre de 2015. Como sí lo hicieron el Nuevo MAS, diversos sectores de la izquierda independiente (tanto los que integraron las listas del FIT como los que no lo hicieron), el MST, e incluso Patria Grande, entre otros. Siendo que la fórmula del FIT era la única alternativa de independencia de clase que enfrentaba a las cinco variantes patronales que participaron de aquella elección.

Según afirmó RyR en aquella ocasión: “Siempre apoyamos al FIT, porque apostamos a lo que siempre dijo de sí mismo. Pero se comporta como un frente peronista. Nosotros no somos peronistas. Somos socialistas revolucionarios. Vamos a participar en una campaña que combata la conciencia burguesa. No vamos a alentar aventuras electoralistas en nombre del Socialismo.” Como se ve en este tipo de afirmaciones la verborragia de RyR es inversamente proporcional a la seriedad de los argumentos.

Actualmente convoca, entre otros, a referentes del Frente de Izquierda, a sus jornadas “de la izquierda revolucionaria”. Sin embargo, hace meses sosteníaque: a) “Los partidos del FIT le temen al Socialismo. A la palabra y a su significado. Temen pronunciarlo.”; b) “Tienen escindida su personalidad: hacia adentro son revolucionarios y, a la hora de salir al ruedo, reformistas.”; c) “Los partidos del FIT le mienten a la clase obrera”; d) “Lo que hay en el fondo [en referencia al FIT] es la creencia de que el capitalismo termina regenerándose y que la clase obrera es incapaz de adquirir una conciencia revolucionaria”; e) El FIT “se comporta como un frente peronista”; f) “La presencia de una cámara transforma a los bolcheviques en liberales enojados.”; etc., etc.

Es decir, los que le tenemos miedo al socialismo y “a la hora de salir al ruedo” somos reformistas, los que le mentimos a los trabajadores y nos comportamos como un frente peronista, ahora somos invitados al “primer encuentro” de la izquierda revolucionaria… internacional.

Lo anterior, no es más que uno de los ejemplos, de la poca seriedad de RyR, donde las palabras no tienen el más mínimo valor, un método extraído de lo más rancio de la academia y la “rosca” estudiantil. Cuyo contenido es el ataque sistemático al FIT y a nuestra organización en particular.

Que este método a veces resulte ridículo, no le quita el carácter ajeno a la tradición del socialismo revolucionario. Como cuando dieron su “ultimátum” al PTS en junio de 2015,diciendo: “Lo único que queda por hacer es ir a las PASO y barrer a los responsables de esta situación puntual. […] Si el PTS quiere evitar todo esto, debe hacer tres cosas. Uno, callarse la boca. Dos, admitir su responsabilidad y pedir disculpas a toda la militancia. Tres, aceptar los cargos y los lugares que le asignen, sin chistar. Si no, que se haga cargo de las consecuencias que resultan del lugar en el que se puso.”

  1. En tercer lugar, visto lo anterior, no nos extraña que una de las “innovaciones” últimas de RyR sea una especie de “recuperación” histórica del legado “revolucionario” de Stalin, bajo la divisa “Stalin era un revolucionario”. “Stalin –dice Sartelli– promete algo mucho más concreto, mientras Trotsky nos propone que esperemos a que caiga maná del cielo.”

Con la misma seriedad con la que RyR escribe sobre política, lo hace sobre teoría. Para ello no duda en apelar a las falsificaciones históricas,como por ejemplo: “Stalin construye un poder haciéndose cargo de los problemas reales. Hacia fines del 20 la NEP está agotada, y hay que tomar una decisión. Stalin la toma: la industrialización acelerada, o sea el programa que se decía trotskista.” Y agrega: “El problema de fondo no es lo que cada uno quiere, sino lo que la realidad les va a permitir. Stalin toma el toro por las astas: procede a la liquidación de los kulaks como clase, produce un gigantesco avance que Trotsky reconoce en La revolución traicionada.”

Desde luego, tal reconocimiento no existe. Al contrario, justamente en aquel libro Trotsky muestra el desastroso resultado de la acción de la burocracia. Decía: “Las consecuencias destructivas de esta aventura no tardaron en dejarse sentir, para durar años. […] Las pérdidas humanas -a consecuencia del hambre, del frío, de las epidemias y de la represión- por desdicha no han sido registradas con la misma exactitud que las del ganado, pero también se calculan por millones. La responsabilidad de todo esto no incumbe a la colectivización sino a los métodos ciegos, aventureros y violentos con los que se aplicó. La burocracia no había previsto nada. […] nunca el soplo de la muerte había estado tan cerca de la tierra de la Revolución de Octubre, como durante los años de la colectivización completa. El descontento, la inseguridad, la represión, desgarraban al país. Un sistema monetario desorganizado; la superposición de los precios máximos fijados por el Estado, precios ‘convencionales’ y precios de mercado libre; el paso de un simulacro de comercio entre el Estado y los campesinos a impuestos en cereales, carne y leche; la lucha a muerte contra los robos innumerables del haber de los koljoses y la ocultación de estos robos; la movilización puramente militar del partido para combatir el sabotaje de los kulaks después de la ‘liquidación’ de los mismos como clase; y al mismo tiempo, el regreso al sistema de cartillas de racionamiento y a las raciones de hambre, el restablecimiento, en fin, de los pasaportes; interiores: todas estas medidas devolvían al país a la atmósfera de la guerra civil terminada hacía largo tiempo.” (Trotsky, La Revolución Traicionada).

Con la misma liviandad el referente de RyR dice que Trotsky en comparación con Stalin “utilizó métodos (o los convalidó) no demasiado distintos y no estaba en desacuerdo profundo con Stalin sobre el curso de la revolución.” A la manera de la mejor literatura liberal antirevolucionaria, RyR pone un signo igual entre los métodos de la revolución y la burocracia contrarrevolucionaria. Desde luego, sin molestarse en fundamentarlo.

En estas circunstancias y por estas razones, desde el PTS, no participaremos de las jornadas organizadas por Razón y Revolución.

 


Respuesta al PTS: el miedo se entiende, la mentira no

Razón y Revolución

Luego de haber confirmado (y vuelto a confirmar) la participación de sus principales referentes en diferentes paneles de debate de nuestras jornadas (feminismo, sindicalismo, izquierda), a menos de 24hs del inicio del evento, el PTS nos envía una carta en la que retira a sus panelistas y renuncia a cualquier tipo de participación de sus militantes. ¿El motivo? Los desacuerdos políticos entre el PTS y nuestra organización. Todo muy poco creíble. Incluso, se lanza a mentir sobre nosotros, sin sonrojarse, en un verdadero acto de provocación. Es obvio que el problema es muy otro: el PTS no quiere y/o no puede debatir su acercamiento al kirchnerismo abiertamente, ni quiere soportar las acusaciones del público de izquierda por ser el principal dinamitador del FIT. En particular, no quiere enfrentarse con quienes le advirtieron esto antes que nadie. No vienen porque nos tienen miedo. A nosotros y a cualquier militante honesto e informado de su política de los últimos años. Y, como no puede admitirlo, pone excusas ridículas e inventa cosas que nunca dijimos.

Hace casi un mes, invitamos a Christian Castillo, Claudio Dellacarbonara y Andrea D’Atri a ser parte de los paneles de debate de nuestro Encuentro de la Izquierda Revolucionaria, a realizarse los días 1, 2 y 3 de septiembre. Sin mucha demora, aceptaron. Más cerca de la fecha, nos volvieron a confirmar su presencia. Esto queda claro no solo porque hay mensajes escritos, sino porque hace tiempo que venimos realizando publicidad en la que anunciamos sus nombres. En caso de haberlo hecho sin su autorización, lógicamente hubiéramos sido objeto de una denuncia en su momento o ahora. Obviamente, no hay nada de eso, porque ellos mismos se comprometieron a venir. Al menos, hasta el miércoles 31 de agosto a las 23:17 hs.

En efecto, el miércoles casi a medianoche, recibimos un correo de la dirección del PTS explicando que no iban a formar parte de los paneles por diferencias con RyR. ¿Cuáles son esas diferencias que les impiden venir a decir lo que les venga en gana? Según la carta, tres motivos: a. RyR “insulta”; b. RyR no apoyó al FIT; c. RyR sostiene que Stalin es un revolucionario y reivindica su política de industrialización acelerada. Todo esto da vergüenza ajena, porque no es más que un enredo inútil tejido con poca habilidad. Dejemos, por un momento, las acusaciones, veamos cuestiones ciertamente elementales.

Primero: esas razones (aún si fueran ciertas) no corresponden, porque no le estamos ofreciendo al PTS disolverse en RyR, ni siquiera un frente de intervención común en algún ámbito particular, sino simplemente venir a un espacio de debate. Es decir, les damos un lugar para decir lo que quieran, por ejemplo, que somos unos “stalinistas”. Y no se trata de que vengan a discutir con RyR, sino con todas las corrientes políticas y sindicales que se reconocen de izquierda. Todas. Incluso aquellas con las que tenemos diferencias más graves que la polémica sobre la industrialización de la URSS luego de la NEP, como el PCR. Por lo tanto, esos argumentos no corresponden y son poco creíbles como excusa para no acudir a un debate. Repetimos: no les pedimos que estén de acuerdo con nosotros, sino que los invitamos a defender sus posiciones. Es más, si estuvieran completamente de acuerdo en todo con nosotros, no los hubiéramos invitado, no solo por aquello de “pan con pan”, sino porque nos hubiéramos incorporado al PTS hace rato. El problema, evidentemente, está en otro lado, aunque por aquí empieza a asomar la punta del ovillo.

Segundo: si creían todo esto de nosotros, ¿para qué nos confirmaron su presencia? ¿Por qué no nos dijeron todo esto antes? Todas las acusaciones se refieren a posiciones nuestras del año pasado, como mínimo. ¿Acaso pensaban diferente hace un mes, cuando estaban dispuestos a venir a discutir? Otra vez, todo es muy poco serio y poco creíble: tomaron la decisión de no venir cuando tuvieron que preparar sus intervenciones. Para no quedar como cobardes, juntaron una serie de diferencias, lanzaron una serie de mentiras y todo eso junto lo convirtieron en una excusa.

El PTS ya nos tiene acostumbrados a desplantes y faltas de respeto de este tipo. El 27 de junio de 2015, decidimos organizar una charla con los tres partidos del FIT. Nicolás del Caño confirmó un mes antes. Luego, reconfirmó 15 días antes. Pero el día anterior a la charla, el PTS avisó que sólo iría si se le cumplía la ridícula pretensión de presentar dos expositores (con el argumento de que, si no, iban a ser “dos contra uno”, debido a la confección de listas de las PASO). Se le explicó que era un representante por partido y que no se podía subordinar la charla sobre la estrategia y la construcción partidaria a argumentos coyunturales discutibles. Acordaron, pero reemplazaron a Nicolás por Patricio del Corro. Cuando la charla estaba por comenzar, anunciaron que Del Corro tampoco iba a estar. Era una falta de respeto, pero a pedido de José Castillo, se los invitó a poner al representante que quisieran. Ni siquiera así aceptaron. Era obvio que no querían debatir e inventaron cualquier excusa, de la que, tirando, se va desarmando el enredo.

Dicho esto, vayamos a los argumentos. El primero es que “insultamos”. Una mentira. Si repasamos los debates entre el PTS, el PO e IS, por no hablar de otros partidos, no encontramos términos menos graves de los que alguna vez hemos esgrimido. El PTS ha participado de cientos de debates con nosotros y en ninguno los hemos agredido personalmente, ni los hemos difamado. Y no nos van a dejar mentir, porque están grabados. Hemos abierto nuestras publicaciones al PTS, sin ningún problema. Incluso, en una ocasión, Castillo se refirió a Eduardo Sartelli como “Sir”, en alusión a nuestras posiciones sobre Malvinas, y solo arrancó de nuestro compañero una sonora risotada. Decir que actúan como reformistas no es un insulto, es una caracterización. Y, como tal, puede ser adecuada o inadecuada. Ofenderse por un señalamiento político, en lugar de discutirlo, es una actitud infantil que no corresponde en política ni en la vida.

En cambio, en una situación de insulto real, por fuera de las reglas de discusión política, el PTS se colocó del lado del agresor. Fue en la Asamblea de Intelectuales, en la cual Pablo Alabarces, en su defensa del directorio de CONICET, le escribió (y por lo tanto la prueba queda) “pelotudo” y otros insultos a Fabián Harari (que denunciaba persecución), con el aval del PTS. No era la primera vez, ya que poco antes el mismo personaje había llamado “hijo de puta” a Eduardo Sartelli y la “feminista” representante del PTS en la Asamblea, Arianne Díaz no dijo ni mu. Obviamente, todo esto es una estupidez y da vergüenza hacer perder el tiempo a gente que tiene cosas más importantes que hacer, pero habla a las claras del horizonte mental de la dirección del PTS, que cuando le conviene grita “ni una menos” y cuando no, defiende a acosadores sexuales simplemente porque son kirchneristas. Por ahí sale el piolín…

El segundo punto es, también, una mentira. Denuncian que RyR “llamó explícitamente no apoyar al Frente de Izquierda y de los Trabajadores en las últimas elecciones presidenciales [el subrayado es nuestro]”, y nos compara con el “apoyo” del MST y el NMAS. Eso no es cierto. Primero, intentamos que el FIT no fuera a las PASO. Pedimos un congreso de militantes para definir candidaturas, mientras el PTS se dedicó a agitar en favor de ese instrumento de intervención burguesa en los partidos revolucionarios. Segundo, hicimos campaña en las PASO por el FIT, más precisamente, por la Lista de Unidad, mientras el MST y el NMAS se presentaron contra el FIT. Es decir, no solo llamamos a votar, hicimos una fuerte campaña: volantes, afiches, pegatinas, spots publicitarios, etc. Pusimos a todos nuestros militantes como fiscales, además de aportes monetarios. Todo eso, sin esperar ni recibir nada a cambio porque no figuramos en ninguna lista con ningún candidato. Pasadas las PASO, enviamos dos cartas abiertas: una a la Lista de Unidad y otra al PTS. El motivo era proponer una campaña socialista. Como fuimos desoídos, decidimos retirarnos de la campaña, pero en ningún momento llamamos a no votar al FIT. Desafiamos al PTS a que pruebe tamaña difamación.

En el comunicado que se hace alusión estamos explicando por qué no íbamos a hacer campaña activa por el FIT, tal como hicimos en las PASO. No se está discutiendo lo obvio: nuestro voto al FIT. No se aclara lo que no hace falta aclarar. Si leen el comunicado completo, se dice muy claramente a continuación: “Llamamos al FIT a rever su campaña”. Es decir, nos considerábamos un elemento afín al FIT y unos constructores del mismo, aunque nunca nos hayan dado ningún lugar. De hecho, más de una vez hemos llamado a “rescatar al FIT”. Es más, en las últimas reuniones de organizaciones políticas, propusimos el relanzamiento del FIT, sin que nadie (y mucho menos el PTS) haya ni siquiera opinado al respecto.

En cambio, si hay alguien que ha conspirado contra el FIT, ha sido el PTS. Insistió permanentemente para ir a las PASO, si no le daban las candidaturas que por peso partidario no tiene. Obligó a ir a las internas abiertas y apeló al público menos obrero y más despolitizado para arrebatarle la dirección al PO. Para colmo, dirigió una campaña en la que el FIT retrocedió, política y organizativamente. No contento con eso, rompió todos los acuerdos en las legislaturas, armando bloques propios. Por último, se acercó al kirchnerismo, llegando a votar en conjunto verdaderos ataques a la clase obrera, lo que constituye una estafa a los votantes del Frente. ¿Quién es el que está en contra del FIT? Hay que seguir tirando de la piola para ver dónde se esconde el verdadero problema.

Tercero: Stalin. ¿Realmente alguien cree que la discusión sobre Stalin amerita no ir a un panel sobre la estrategia de la izquierda en la Argentina con el resto de las organizaciones? De todas formas, veamos brevemente el problema… Decir que Stalin no fue un revolucionario es decir que el Partido Bolchevique tampoco lo fue. De Stalin se podrán decir muchas cosas, pero fue un verdadero factótum en la construcción del partido en sus etapas más difíciles, mientas Trotsky construía su figura individual paseando por el mundo después de abandonar esposa e hijas en Siberia. Fue uno de los dirigentes de la revolución y un constructor del Estado soviético. Recordemos que el propio Trotsky atacaba a quienes querían ver en la dirección soviética de Stalin a una nueva clase social o a una contrarrevolución y llamaba a defender incondicionalmente a la URSS. Que el propio Trotsky prefería la alianza con Stalin antes que con Bujarin y que el mismísimo Lenin llamaba a evitar la ruptura entre quienes consideraba los jefes máximos del proceso revolucionario. Los errores y las deficiencias programáticas (el socialismo en un solo país, el aval a los frentes populares), por más grandes que sean, no le quitan su carácter de dirigente de una revolución. Que la dirección stalinista, con Stalin como máximo responsable, degenerara en una élite de criminales y asesinos, es otra discusión, pero en ese resultado debe incorporarse como insumo imprescindible los métodos con los cuales el resto de la dirigencia bolchevique colaboró, métodos y procedimientos que allanaron el camino al resultado final. Stalin no inventó la Cheka, ni la censura, ni la represión a la oposición revolucionaria, ni la prohibición de las fracciones internas ni el partido único. Ni siquiera inventó los procesos judiciales fraudulentos. Todo eso fue inventado por toda la dirección bolchevique, es decir, por Stalin, por Lenin, Bujarin y, por supuesto, Trotsky. Curiosamente, demostrando que se trata de una añagaza inventada a último momento, el PTS nos acusa, simultáneamente, de defender a Stalin y de sumarnos a la crítica burguesa liberal que juzga toda la experiencia bolchevique como preparatoria del stalinismo. Como ya dijimos en ocasión de contestar a las críticas al prólogo de Eduardo Sartelli y Rosana López Rodriguez a Literatura y Revolución, hay un “especie” de trotskistas que no entienden la diferencia entre comprender un proceso y estar de acuerdo con el resultado. Entender por qué Stalin cumplió el papel histórico que cumplió, no implica estar de acuerdo con su política, sus métodos y sus ideas. También dijimos allí que nuestras predilecciones andaban más cerca de la Oposición Obrera y de la izquierda bolchevique, pero cuando el PTS tiene que mentir, ni siquiera sabe hacerlo con eficiencia. Sin, embargo, otra vez, estos problemas no tienen nada que ver con la asistencia o no a un debate. Sobre todo cuando el mismo partido que expresa estos pruritos ideológicos no tiene el menor empacho en otorgar amplísimos espacios en su prensa a voceros del nacionalismo peronista y connotados funcionarios kirchneristas… Por acá sigue la piola.

La pregunta es otra: si el PTS piensa como dice que piensa, ¿por qué no vino a nuestras jornadas a acusarnos de violentos, de querer destruir al FIT y de stalinistas? ¿Por qué dijo que venía y un día antes se arrepiente? Y lo más importante, ¿por qué, en lugar de poner excusas ridículas y difamar a quien lo invitó cordialmente, no mira de frente y expone las verdaderas razones de su ausencia? Solo la enorme cobardía teórica de la dirección de un partido que no hace honor a la valía de sus bases, explica esto. Este es el nudo de la cuestión: la dirección del PTS tiene una política que no puede defender ante sus propios compañeros. Por eso quiere evitar toda confrontación pública: porque tiene miedo a exponer sus debilidades teóricas y políticas. No es a Razón y Revolución a quién insulta o censura. Es a sus propios compañeros, a quienes les impide poder valorar adecuadamente la corrección o no de las políticas de la dirección del partido. Y esta gente habla de “stalinismo”…


Respuesta del PTS a Razón y Revolución

Matias Maiello

Partido de los Trabajadores Socialistas

Fabían, entiendo que la “respuesta al PTS” que envían, más allá de toda la serie de adjetivos descalificativos (y poco serios) a las que nos tienen acostumbrados, es una confirmación de parte de RyR de las críticas que les hacemos en nuestra carta.

1) Dice la respuesta de RyR: “que “insultamos”. Una mentira.”

Esto no creo que haga falta “refutarlo” en esta lista donde nos conocemos todos.

Una de las últimas, de Sartelli contra nuestro compañero Guillo Pistonesi, la cual lamentablemente tengo que reproducir en este mail: “Guillo: Me queda claro que sos un pelotudo importante. No hay mucho más para discutir. Eduardo Sartelli” (28 de abril en el grupo de la asamblea del FIT).

Lamentable. Y no es una excepción ni mucho menos, claro.

Ya en 2011 con motivo de los debates en esta lista habíamos escrito: “Aclaración: cuando estábamos escribiendo esta respuesta al artículo de Eduardo Sartelli del Aromo, llegó otro mail suyo repleto de ataques ad hominem a Hernán Díaz, método con el cual no podemos más que disentir; un método equivocado que no hace más que convertirse en un obstáculo para el desarrollo de la discusión política. Nosotros no acostumbramos a discutir en esta forma, por lo cual vemos necesario hacer esta aclaración antes de pasar a los argumentos.**” (https://asambleadeintelectualesfit.wordpress.com/2011/09/16/un-balance-desorbitado-por-ariane-diaz/ )

2) Dice nuestra carta: “RyR fue una de las pocas organizaciones que se reivindica de izquierda, que llamó explícitamente a no apoyar al Frente de Izquierda…”

Dice la respuesta de RyR: “Pasadas las PASO, enviamos dos cartas abiertas: una a la Lista de Unidad y otra al PTS. El motivo era proponer una campaña socialista. Como fuimos desoídos, decidimos retirarnos de la campaña, pero en ningún momento llamamos a no votar al FIT. Desafiamos al PTS a que pruebe tamaña difamación.”

Igualmente, no tengo el artículo de RyR donde llama a VOTAR por el FIT en OCTUBRE, si sos tan amable me lo podrías mandar, te lo agradecería.

3) Dice nuestra carta: “una de las “innovaciones” últimas de RyR sea una especie de “recuperación” histórica del legado “revolucionario” de Stalin”

Dice la respuesta de RyR: “Decir que Stalin no fue un revolucionario es decir que el Partido Bolchevique tampoco lo fue. De Stalin se podrán decir muchas cosas, pero fue un verdadero factótum en la construcción del partido en sus etapas más difíciles, mientas Trotsky construía su figura individual paseando por el mundo después de abandonar esposa e hijas en Siberia” etc. etc.


La silla que los espera. Respuesta a la “respuesta” de Matías Maiello acerca de las excusas morenistas del PTS

 

Eduardo Sartelli

Razón y Revolución

La respuesta de Matías Maiello, como la carta inicial que nos enviaron intentando explicar por qué se borraban, menos de un día antes, de las mesas de debate de las Jornadas de Razón y Revolución, encubre una serie de problemas que van desde las banalidades más absurdas hasta cuestiones de máxima importancia para la tarea de la izquierda revolucionaria en la Argentina actual. Para evitar que el lector se pierda en la maraña de las primeras (construida adrede por el PTS para esquivar las segundas), vamos a empezar por aquello que no nos gustaría rebajarnos a discutir, porque constituyen una ofensa a la inteligencia, pero que tienen una conexión importante con el resultado final.

Educando a Homero Simpson

1) “la “respuesta al PTS” que envían, más allá de toda la serie de adjetivos descalificativos (y poco serios) a las que nos tienen acostumbrados, es una confirmación de parte de RyR de las críticas que les hacemos en nuestra carta.”

El primer argumento al respecto sería la prueba que ofrece Maiello acerca de los “insultos” de RyR como método. Como todo ejemplo, tiene mi intervención acerca de Hernán Díaz en la Asamblea del FIT de hace varios años atrás, citando lo que el PTS dijo en esa ocasión. Pero en la respuesta a la carta de “des-invitación” recordamos el silencio de todo el PTS ante los insultos a Fabián y a mí de parte de Pablo Alabarces. Entonces, no es cierto que el PTS no acostumbra “a discutir en esta forma”. Si el que lo hace es un aliado, no pasa nada. Eso confirma lo que decimos en nuestra respuesta: la misma actitud tuvieron con el docente de Filosofía y Letras y connotado kirchnerista acusado de acosador. Por otra parte, este tipo de argumentos que se basan en “la forma”, tontería que fue introducida en la izquierda argentina por Rolando Astarita, no solo sirven para escaparle a las cuestiones centrales, sino que son expresión de una hipocresía miserable: cualquier porquería se puede decir si se dice “de la forma correcta”. La intervención de Hernán Díaz que motivó mi respuesta estaba dirigida directamente a mí (“ad hominen”) y estaba llena de valoraciones implícitas sobre mi persona, completamente descalificantes y entendibles por cualquiera que sepa leer correctamente, es decir, entre líneas. El PTS no dijo nada sobre eso, porque se tragó el verso de la “corrección política”, porque esa “corrección política” le sirve como distracción de los verdaderos problemas a los que no puede responder y, finalmente, porque Hernán era un aliado. Insultar oblicuamente, eufemísticamente, es insultar. Hay que ser hipócrita para hacerse el tonto en esto. El “estilo” RyR es directo y, por eso, más honesto. Dejo de lado que todo lo que le dije a Hernán (y al PTS, al PO y a otros) en su momento, era una caracterización política que fue confirmada por la evolución de la Asamblea de Intelectuales.

Con respecto a Pistonesi, la calificación de “pelotudo”, no puede ser más ajustada y cargada de piedad. El “método” del PTS, como va a quedar claro en lo que sigue, consiste básicamente en un desprecio completo por la verdad y por la lógica más elemental. Se afirman cosas que después se niegan, se inventan cosas no dichas, no se extraen las conclusiones más elementales que se derivan de los argumentos que se desarrollan y se repite sin ningún empacho argumentos que ya fueron rebatidos. Con el partido de Chipi el debate nunca progresa, nunca se puede arribar a ninguna conclusión, seguirán repitiendo lo que les convenga. Ese desprecio por la verdad, que es, finalmente, una política de la mentira, construye posiciones políticas e intelectuales que van desde el simple oportunismo de corto vuelo hasta el nazismo. Desde “me hago el tonto y por ahí pasa” al estilo del Homero Simpson que se va chiflando bajito con las manos en los bolsillos después de volarle el horno a Flanders, hasta el “miente, miente, que algo quedará”. En este último caso, nos encontramos con criminales y delincuentes a los que hay que castigar de la peor manera. En el primero, se trata simplemente de pelotudos a los que no les da la cabeza. Después de discutir largo y tendido con gente que se encapricha en repetir lo mismo sin aportar el más mínimo argumento del sentido común, en el caso del PTS, un partido de militantes revolucionarios que no se merecen la dirección que tienen, prefiero pensar que Pistonesi se parece más a Homero Simpson, aunque su comportamiento (el de Guillo) no me cause ninguna gracia. De todos modos, insisto, el PTS dice cosas peores de sus compañeros de la izquierda y se cree libre de pecado porque lo hace en un astariteano lenguaje “correcto”. Resulta lamentable que en vez de ver la viga en el ojo propio, gasten el tiempo en ver la paja en el ojo ajeno.

2) “RyR fue una de las pocas organizaciones que se reivindica de izquierda, que llamó explícitamente a no apoyar al Frente de Izquierda…”

Como prueba se cita un fragmento de nuestra respuesta:

“Pasadas las PASO, enviamos dos cartas abiertas: una a la Lista de Unidad y otra al PTS. El motivo era proponer una campaña socialista. Como fuimos desoídos, decidimos retirarnos de la campaña, pero en ningún momento llamamos a no votar al FIT. Desafiamos al PTS a que pruebe tamaña difamación.”

¿Dónde dice aquí que “llamamos a no votar” al FIT? ¿No participar de una campaña con cuyo contenido no acordamos es lo mismo que llamar a “no votar”? Cuando alguien pone como prueba un dato que lo incrimina, el lector se ve obligado inmediatamente a volver a pensar en la alternativa que discutimos en el punto anterior: ¿No entendés la diferencia o estás mintiendo deliberadamente? Como hasta Homero Simpson se da cuenta de que el dato no aporta demasiado, Maiello agrega

“Igualmente, no tengo el artículo de RyR donde llama a VOTAR por el FIT en OCTUBRE, si sos tan amable me lo podrías mandar, te lo agradecería.”

Si Maiello se refiere a las PASO, en internet hay abundante testimonio de nuestra participación en la campaña. Si, como supongo, se refiere a las presidenciales donde el FIT fue representado por Del Caño, volvemos a la alternativa planteada en el primer punto: ¿sos o te hacés? Nosotros hicimos campaña por el FIT en las PASO. Nunca nos desdijimos después de que ganara Del Caño la interna. ¿Cómo vamos a sacar un documento diciendo “vote a Del Caño” si declaramos públicamente que nos retirábamos de la campaña? Sacar un documento tal, implicaría distribuirlo, defenderlo públicamente, etc., etc. Es decir, “hacer campaña”. ¿Qué parte no se entiende? ¿Realmente no entendés o te hacés el que no entendés?

3) El Stalinismo

Según el PTS, por boca de Matías, “una de las “innovaciones” últimas de RyR” sería una especie de “recuperación” histórica del legado “revolucionario” de Stalin. Otra vez la burra al trigo. La cita que se ofrece como prueba es la siguiente:

“Decir que Stalin no fue un revolucionario es decir que el Partido Bolchevique tampoco lo fue. De Stalin se podrán decir muchas cosas, pero fue un verdadero factótum en la construcción del partido en sus etapas más difíciles, mientras Trotsky construía su figura individual paseando por el mundo después de abandonar esposa e hijas en Siberia.”

 

¿Dónde dice allí que Stalin nos deja un “legado revolucionario”? Lo que allí dice es que Stalin es parte, nos guste o no, lo querramos o no, de la Revolución Rusa. No es un “rayo en un cielo sereno” como gustaba decir Marx. Lo que tendría que hacer Matías y todo militante honesto del PTS (y del trotskismo en general), en lugar de enojarse con el cartero, es demostrar que lo que se dice de Stalin (o de Trotsky) en nuestra respuesta (y en nuestras intervenciones en general) es falso. El problema es que van a tener que demostrar no solo que Isaac Deutscher o Victor Serge, por citar dos de cientos, mienten, sino que Lenin y Trotsky mismo mienten. La posición de Maiello en este punto, igual que la de la mayoría de los trotskistas, es completamente infantil e irresponsable acerca de la figura histórica que defienden, una imagen completamente irreal que se parece más a un superhéroe de Marvell que al personaje histórico. Científicamente, esa imagen es otro insulto a la inteligencia: la Revolución rusa fracasa porque Stalin Luthor se impone con sus malas artes a Superman Trotsky. Así no se pueden analizar los procesos históricos. Pero hay algo más: el análisis de un hecho no dice nada acerca de su valoración. Entender el stalinismo no es lo mismo que defenderlo. Entender la derrota de Trotsky no es lo mismo que desecharlo. ¿Hay que explicarle esto a un miembro de la dirección de un partido revolucionario? Otra vez: ¿sos o te hacés?

Hablemos cara a cara

Todo ese conjunto de pavadas está al servicio de desviar la mirada sobre el problema de fondo: ¿por qué el PTS retira menos de un día antes, su participación en las jornadas a las que había sido invitado, habiendo confirmado con tiempo su participación? Primero, como Matías y cía. tienen una relación por lo menos extraña con la verdad, demos una de las tantas pruebas que podríamos ofrecer sobre este punto. Uno se sentiría tentado a pensar que no haría falta, porque Matías no lo desmiente en su “respuesta”. Pero con esta gente nunca se sabe. Veamos, entonces, qué contestaba Claudio Dellacarbonara cuando se lo invitaba:
De: Claudio Dellecarbonara <claubonara@hotmail.com>
Fecha: 7 de agosto de 2016, 22:59
Asunto: RE: XI Jornadas de Investigación Histórico social del CEICS I Encuentro Internacional de la Izquierda Revolucionaria

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nfernandezcasas@gmail.com
Hola Nicolas, como te había dicho que confirmaba antes del lunes, cumplo con mi palabra, ja! Te escribo para aceptar la invitacion, muy agradecido por el convite.  Quedamos en contacto, abrazo!

 

¿Está claro, Matías? ¿Podemos dar ese hecho como cierto? Bien. Uds., menos de 24 antes del inicio de las jornadas, deciden no participar con las excusas que ya conocemos. Pues bien, esos hechos y consideraciones son todas anteriores a nuestra invitación por Uds. aceptada. Dicho de otro modo, todas las “razones” por las que dicen no venir tienen, como mínimo, dos o tres años de antigüedad. Es decir, desde ese punto de vista, nunca debieron aceptar nuestra invitación. Esos “crímenes” de los que nos acusan no aparecieron el día anterior al inicio de las jornadas. Ni siquiera se produjeron entre la primera invitación, varios meses atrás, y las jornadas. O sea, no pueden alegar la alteración de las condiciones morales y políticas del anfitrión entre el momento de la invitación y el de la realización del evento. Lo que es más importante todavía es que durante el largo período que separa nuestra intervención en la Asamblea del FIT que usan como excusa y las mesas a las cuales Uds. están invitados, el PTS no se privó de participar en actividades convocadas por nosotros, como el debate sobre Malvinas, por dar un ejemplo.

Peor todavía: si no pueden venir a debatir con nosotros porque no participamos de la campaña por Del Caño, ¿cómo explicás Matías que tu partido organice mesas redondas con intelectuales que no solo defienden al gobierno más corrupto de la historia argentina sino que llamaron a votar por Scioli, es decir, por su encubrimiento? Otra vez: ¿sos o te hacés? Conclusión: toda esta pavada podríamos habérnosla evitado si Uds. tuvieran o la decencia de decir la verdad o al menos la viveza para mentir con un poco de habilidad.

Yendo al grano

Entonces, el PTS no viene por otras razones, razones inconfesables. El problema no es tanto que nos miente a nosotros, sino que le miente a sus propias bases. Esta gente, que practica este método, debiera meditar seriamente en conceptos tales como stalinismo. Pero ese es su problema. El que nos compete a nosotros y a toda la izquierda, es otro: la peligrosa tendencia a hocicar ante el nacionalismo burgués, en este caso, el kirchnerismo.

En efecto, como ya dijimos en ocasión misma de formarse el FIT, en el debate que tuvo lugar en la Asamblea de Intelectuales, el grueso de la izquierda argentina tiene una tendencia muy profunda a claudicar ante el reformismo burgués. Por esa razón, la Asamblea de intelectuales, escudándose en la supuesta política trotskista de “toda la libertad” al arte, se negaba a una delimitación clara con relación a los artistas del sistema y recogía en su seno a impresentables ajustadores como el ya mencionado Pablo Alabarces. Ya habíamos denunciado esto a propósito del papel del PO en la SEA, entregada al macrismo gracias a esta política. Esta tendencia se refuerza cuando la izquierda trotskista argentina supone que el agotamiento del nacionalismo burgués hará decantar militantes hacia las corrientes revolucionarias si evitamos hablarles de socialismo, es decir, una ilusión de tipo “montonera”. Es una historia que hemos visto muchas veces. El último capítulo de esa larga historia es la descomposición del kirchnerismo. Casi toda la izquierda se abrazó a esa ilusión ya desde antes de la victoria de Macri, en particular, desde las PASO y la consolidación de la candidatura de Scioli. Por esa razón, tanto las campañas de la lista encabezada por Altamira como la de Del Caño fueron completamente lavadas. Mucho más la del PTS, que aprovechó una situación particular, la de Mendoza, para provocar primero la división de la izquierda ante las elecciones y, luego, la vergonzosa campaña en la que no se mencionó una sola vez la palabra socialismo. Detrás de la claudicación ante el peronismo se encuentra, entonces, el cretinismo parlamentario, según el cual cualquier cosa vale para conseguir una banca, cretinismo que se expresa en la manía del PTS por constituir bloques aparte del FIT.

El resultado de las elecciones resultó un estimulante poderoso para el PTS porque, incapaz de ver más allá de su nariz, en lugar de concluir que una elección en la que el 97% de la población vota por Macri, Massa o Scioli se trata de una verdadera derrota para el conjunto de la izquierda, el haberle ganado la interna al PO compensaba cualquier otra cosa. Delirios de cabeza de ratón. Desde allí, sus ataques al FIT, sus actitudes contra la unidad de la izquierda y su tendencia a acercarse cada vez más al kirchnerismo, se acentuaron. Rompieron marchas en común con argumentos ridículos, votaron junto al kirchnerismo, se unieron al coro de defensores de Hebe de Bonafini, se callaron la boca ante casos flagrantes como el del mencionado profesor, amagaron con ir al Foro kirchnerista, y un largo listado de etc. No hicieron algo demasiado distinto de buena parte del resto de la izquierda, pero al menos la TPR y el NMAS tienen la decencia de reconocerlo y actuar en consecuencia. No pretenden engañar a nadie. El PTS sí y eso se nota en sus oscilaciones permanentes. Como dijimos primero que nadie, La Cámpora no existe y las masas kirchneristas tampoco. La indecisión del PTS sobre si participar o no del acto aparte en la Marcha Federal decantó por la positiva, seguramente, después de observar el acto “de masas” encabezado por Hebe y sus secuaces hace pocos días.

Se entiende, entonces, por qué no podían venir a las jornadas. Andrea D’atri no podía sentarse ante un conjunto de compañeras que le iban a reclamar explicaciones acerca de la contradicción entre los dichos (el feminismo) y los hechos (si es kirchnerista…). Claudio Dellacarbonara tendría que explicar cosas parecidas y Chipi lo mismo. Es cierto que en esas mesas se iban a encontrar con aliados, porque en todas ellas había también gente del NMAS o de otros partidos que apoyarían sus planteos. Es decir, no iban a estar aislados contra el mundo. Pero era ese, precisamente, el problema: el PTS quiere practicar un morenismo vergonzante. Que sea pro-K pero que no se note. Se arriesgaba, entonces, a que su política quedara al descubierto por izquierda (por las agrupaciones que iban a criticarlo por K) y por derecha (por las que iban a apoyarlo, precisamente, por K). Como un faltazo colectivo no puede apelar a la casualidad (muertes de suegras, extravíos de canarios, enfermedades sorpresivas de infantes), tuvieron que dar una explicación. Como no tienen imaginación ni para mentir, les salió esta payasada.

El ridículo en el que están metidos, compañeros, es la consecuencia de esa debilidad congénita, morenista, del PTS frente al reformismo burgués. Piénsenlo, porque del ridículo no se vuelve. De un error, sí. Todavía están a tiempo: reiteramos nuestra invitación y los esperamos a las mesas de debate en las que su lugar será respetado. Incluso, quedensé tranquilos, nosotros no haremos la más mínima mención a todo este torpe desaguisado. No hay excusas, vengan y digan lo que se les dé la gana.

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