Rechacemos la paritaria de hambre de Larreta y el kirchnerismo

en Conti-Santoro/Novedades

El pasado 9 de febrero se produjo la primera reunión paritaria del año en la Ciudad. El gobierno de Larreta ofreció un miserable 60% de aumento en diferentes tramos. Se trata de una pauta de negociación en sintonía con lo dispuesto por Massa, el kirchnerismo/albertismo y el peronismo a nivel nacional que acaba de proponer en su paritaria testigo un 30% de aumento para el primer semestre. La negociación con el gobierno porteño pasó a un cuarto intermedio y la semana próxima se realizará una nueva reunión en la que se discutirá esta oferta sin chances de que se modifique sustantivamente a nivel local con, ahora, el paraguas nacional como excusa.

Si nos atenemos a los últimos antecedentes, la gran mayoría de los sindicatos actúan como sellos de goma del larretismo en la Ciudad y se aprestan a firmar el acuerdo. La discusión pasa por la división de los tramos, ya que los gremios burocráticos plantean que la mayor parte del aumento se concentre en las primeras cuotas. UTE, en su plenario de delegados, resolvió exigir un aumento que supere a la inflación y cláusula de revisión permanente. También, que los aumentos sean acumulativos y comiencen a regir desde el mes de febrero. Ademys, por su parte, exigió, en la misma mesa de negociación, un aumento de 100%, indexación mensual por inflación, y un salario inicial por cargo “igual a la canasta familiar” de $250.000.

Hoy, y desde hace por lo menos diez años, los salarios docentes están muy por debajo de la canasta familiar. No debemos tomar, claro está, la medición realizada por el INDEC que es tendenciosa tomando los consumo de los sectores más pauperizados de la sociedad. Si tomamos, en cambio, una medición más realista, como la realizada por los trabajadores de INDEC enrolados en ATE, la canasta de consumos mínimos para una familia tipo (2 adultos y 2 menores) fue de $238.680 a diciembre. Si a eso le sumamos los, por lo menos, 11 puntos de inflación que se suman entre enero y febrero, estamos hablando de $264.680.

El salario inicial, para una maestra de primaria con jornada simple, hoy está en los $115.744, mientras que la jornada completa es de $231.489. Es decir, ni trabajando doble turno, que entre correcciones, planificaciones, organización de actos escolares, y formación, supera las 10 horas de trabajo, una docente logra salir de la pobreza. Y eso que no contabilizamos el trabajo familiar y doméstico, en un trabajo que es mayoritariamente femenino en una sociedad patriarcal. Si tomamos en cambio, el salario para el/a docente con diez años de antigüedad, veremos que la jornada simple está en $131.889 versus $261.980. Un mismo cuadro de degradación.

Podemos seguir sacando cuentas, y siempre el resultado será el mismo: jornadas de diez o más horas de trabajo, durante más de una década, para seguir teniendo un salario de pobreza. En ese marco, el 60% del Gobierno de la Ciudad y de la Nación, resulta más que un chiste, un verdadero crimen. Son salarios que aún cumpliéndose la inflación pronosticada por el gobierno -las consultoras ya anticipan otro año arriba del 100% de inflación-, quedarían casi un 50% por debajo de la línea de pobreza. Tomando el planteo de UTE, alineado con el gobierno nacional, solo se mantendría la situación de miseria actual y no se distingue demasiado del planteo de la oferta de Larreta. Solo Ademys propuso una recomposición salarial medianamente seria, aunque la misma debería ser actualizada a los montos actuales de ATE-INDEC, además de discutir los gastos extras que tenemos los docentes (cursos de formación, materiales educativos y culturales, gastos en transporte producto de la figura del docente taxi) que hace que debamos exigir un salario que supere la mera subsistencia.

Docentes pobres, para una educación empobrecida. Porque a los problemas del salario se suman los problemas históricos que arrastramos los y las docentes: los del sistema educativo en general. Las deficiencias en infraestructura, la degradación de los contenidos, la pérdida de matrículas en las escuelas nocturnas y en los CENS en pos de la búsqueda de formatos más flexibles, la dilatación de la titularización, la falta de personal para el desdoblamiento de cursos allí donde sea necesario, los problemas con nuestra obra social, la reforma jubilatoria implementada el año pasado como correlato de los topes en la titularización de horas, las amenazas constantes de traslados o cierre de cursos para aquellos/as docentes que están en vías de titularizar, la escuela convertida en un espacio de contención vacío de contenidos, entre muchos otros reclamos. Por eso, el próximo 22 de febrero, debemos concurrir a la asamblea de Ademys, organizar también asambleas y mandatos por escuela, para discutir una fuerte campaña por el no inicio de clases para el día 27/2 con acciones en los diferentes distritos, día en el que también debemos realizar una nueva asamblea para discutir la continuidad del plan de lucha.

En un año electoral como el que comienza, donde ningún candidato dice que no va a ajustar, debemos decirles a nuestros patrones que nuestros sueños no caben en sus urnas, y que ahora vamos por todo.

🔘Recomposición histórica del salario para docentes. Con cargo testigo inicial equivalente a un mínimo de dos canastas básicas totales reales.

🔘Censo de infraestructura y plan de obras acorde a las necesidades escolares en manos de personal idóneo.

🔘 Designación de personal docente, técnico, administrativo, psicopedagógico, psicológico, y asistencial, para garantizar el seguimiento pedagógico de las diferentes trayectorias escolares.

🔘 No a los topes jubilatorias que implican la última reforma del estatuto docente.

🔘Que se avance inmediatamente con el proceso de titularización.

🔘Paritaria de contenidos: rechazamos el vaciamiento curricular de los nuevos regímenes académicos.

Corriente Nacional Docente Conti-Santoro CABA 18/02/2023

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