Marcha Blanca: una conducción sindical al servicio de Bordet

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Finalmente, el día 29 de marzo, concluyeron las negociaciones paritarias de la docencia entrerriana. Como resultado de la misma, los trabajadores de la educación recibirán un magro aumento salarial del 45,45% en tres cómodas cuotas a pagar hasta en agosto, tomando como base los haberes de febrero de 2022. Asimismo, se contempla una promesa de reapertura de la discusión “no más allá del mes de agosto” para discutir una nueva pauta para lo que resta del año. De esta manera, nuestros salarios van a retroceder, consolidando una nueva pérdida del poder adquisitivo que se viene registrando hace décadas. Precisamente, el costo de la canasta básica docente que relevamos desde la Corriente Nacional Conti Santoro se situó para el mes de febrero en $102.000, mientras que el cargo testigo ascendería a $54.440 a partir del pago de los haberes de marzo. Números más, números menos, nuestra capacidad de compra se ubica por debajo del 50% en relación a dicha canasta. A todas luces, no hay nada que celebrar.


Por otro lado, a la cuestión salarial, se le suman un conjunto de problemas estructurales no salariales que siguen sin ni siquiera discutirse. Desde las condiciones laborales de los docentes, pasando por los problemas de infraestructura escolar, la falta de insumos, el hacinamiento de estudiantes, hasta la degradación de la curricula, las complicaciones de nuestra labor no paran de profundizarse. Todo esto es avalado por Marcha Blanca, conducción sindical de AGMER que milita el ajuste del gobierno. Basta simplemente con remitirse a los hechos…


En la primera audiencia salarial, Bordet ofreció una oferta muy similar a la que finalmente AGMER terminó aceptando la presente semana. En aquella ocasión, el pago se estiraba en cuatro tramos hasta septiembre. Si bien la propuesta se rechazó, la propia conducción de AGMER garantizó al gobierno el inicio de las clases. En momentos donde suele haber mayores fuerzas para llevar a cabo un plan de lucha, el Congreso del sindicato aprobó dejar dos días de paro en suspenso tras una nueva citación por parte de la Secretaria de Trabajo de la provincia. Mientras que las asambleas departamentales habían mocionado para ejecutar un plan de lucha, el sindicato congeló la lucha a medida de la patronal. A modo de burla, Bordet ofreció el mismo aumento, adelantándose un mes una de las cuotas. Una verdadera tomada de pelo.


Producto de esta situación, se terminaron realizando cinco días de paro: 4, 8, 9, 16 y 17 de marzo. En el transcurrir de los mismos, Muller amenazó con descontar los días de huelga. A lo cual, la conducción gremial solo hizo unas criticas meramente discursivas, sin defender a los docentes que salieron a luchar, al no garantizar un fondo de huelga. A su vez, un nuevo Congreso de la entidad sindical tras finalizar el último día de la medida de fuerza, facultó a AGMER a aceptar una oferta en caso de que la considere pertinente, dejando de lado la discusión con las bases y sentando un precedente con características burocráticas. A modo de cierre, al convocarse una nueva audiencia, el Congreso de AGMER termina aceptando la oferta, la cual es idéntica que la primera a excepción de los tramos.


La situación en la cual estamos podría haber sido otra. Marcha Blanca actuá y actuó a medida de la patronal. En diversos departamentos, los mandatos de asamblea incentivaban la aceptación de la oferta salarial. En algunos casos, se aludía a que la misma era muy buena, y en otros casos a que era lo que mejor se podía lograr en función de la correlación de fuerzas existentes y a la desmovilización de la docencia. Lo que los dirigentes de Marcha Blanca callan son las causas de dicho reflujo. La continua entrega de las luchas a favor de ofertas de miseria para el conjunto de la docencia, el alejamiento de la realidad que sufren los compañeros en la escuelas, y la no organización de los trabajadores para salir a luchar, no son más que factores que contribuyen al desánimo.


Una mayor democracia sindical, un intento por organizar a los compañeros y proponer un horizonte de lucha y de futuro puede revertir la degradación que estamos atravesando, puede permitir que pasemos a la ofensiva y conquistemos nuestras demandas. Por eso, invitamos a todos los compañeros a no resignarse, a participar y formar parte en la construcción de una nueva conducción sindical que verdaderamente represente a los docentes. Sumate a la Corriente Nacional Conti Santoro.

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