1. El MALENA

en Revista RyR n˚ 10

Por Melisa Slatman

Introducción

El presente trabajo, que integra una investigación mayor cuyos primeros avances se presentan en este dossier,  es una primera aproximación al MLN-MALENA. A pesar de que el núcleo del texto está basado en una información limitada (especialmente una entrevista hecha por Marcela Nari hace algunos años a Susana Fiorito, que fue secretaria de organización y de prensa de MALENA) creemos que resulta útil publicarlo, en tanto primera caracterización amplia de un movimiento que parece haber tenido una influencia importante en la formación de la izquierda en la Argentina. EL Movimiento de Liberación Nacional -MALENA- surge en 1960 a partir de la ruptura de un grupo de jóvenes con el Radicalismo Intransigente, a causa de la firma de los tratados petroleros por Frondizi en el año ‘58. Parecen ser mayoritariamente jóvenes universitarios sin mayor organicidad, lo que se deja ver a partir de la siguiente caracterización de un militante del Peronismo de Base en Rosario:

            “El MLN, nosotros les decíamos los “malena”, era la gente de Viñas, ese sí era un grupito cerrado, donde mezclaban la política con el sexo, hacían unas jodas espectaculares, eran bien universitarios, bien teóricos, eran buenos tipos y buenas minas … con una actitud de trabajo, sin grandes expectativas tampoco”.1

A partir de ahi, Fiorito y Viñas viajan por el interior buscando reagrupar a la juventud que se ha sentido traicionada por la UCRI, en un proceso que llevaría dos años hasta la constitución definitiva del grupo. En MALENA confluyen también ex militantes del Partido Democráta Progresista y del Socialismo Argentino. Una etapa previa a la formación del movimiento, es el frente que se realiza con gente de los mencionados partidos más los provenientes del Partido Comunista, para editar un periódico llamado El popular, antecedente directo del MLN que se desarrolla entre 1958 y 1960.

En la primera reunión de constitución del MALENA, en Buenos Aires, participa también el Partido Comunista (no dejemos de señalar -lo que no será tema de esta investigación- la posi-bilidad de que la creación de MALENA haya sido una política del PC intentando captar para si a esta corriente pequeñoburguesa en su seno). Como fuera, MALENA tomará un rumbo diferente. Asisten militantes de Cordoba, Rosario y Capital. La discusión va a girar en torno a dos posi-ciones respecto a formas de organización: la conformación de un frente político que gire alrededor del PC, o la formación de un cuerpo orgánico independiente -según Fiorito “una organización con individualidad propia”. La reunión se rompe por una discusión entre Alterman -del PC, partidario del frente- y Juan Symes -partidario de la línea independentista. Según Fiorito, costó meses volver a reunir a toda la gente en plenario. Finalmente, se realiza una nueva reunión en Córdoba -donde además asisten militantes de Entre Ríos- y se conforma definitivamente el Movimiento de Libera-ción Nacional -MLN o “MaLeNa” para sus militantes-, con características de organización independiente. Susana Fiorito arriesga como fecha tentativa de la reunión el veinte de junio de 1960. Una primera aproximación al programa del MALENA la tenemos a partir de las definiciones de Fiorito:

            “Primero nosotros no éramos marxistas. Primera cosa básica. El material planteaba una perspectiva como la que después pudieron tener los maoistas acá: liberación nacional… MALENA fue derivando hacia la izquierda, digamos, y hacia posiciones de revolución socialista … hasta el ‘68 cuando se disolvió. Hubo todo un trabajo de discusión interna, de lectura y de aprendizaje, de los textos marxistas … y hubo toda una derivación hacia el leninismo. El marxismo-leninismo”.

La entrevista toca la cuestión del género. Este problema se halla subordinado -al igual que otros problemas parciales- a la cuestión revolucionaria. La revolución resuelve todos estos problemas. En este sentido (y a lo largo de toda la entrevista), vemos que el MLN no jerarquiza los problemas, esto es, se encuentran en el mismo plano la contradicción basica del capitalismo y, en este caso, la cuestión del género. No se desarrolla una  jerarquización de  los problemas. Así lo expresa Fiorito:

            “Hacíamos la conexión de que había que hacer la revolución para que se solucionara (el problema de la mujer). Asi como si ibas a una fábrica tenías, hablabas de como era el mecanismo de explotación, y el mecanismo de los salarios, esto, lo otro, en una tribuna hablaban de problemas de mujeres, o recibías gente que venía a hablar de problemas de mujeres. Puede ser que hubiera algún apartado en algún programa. Yo no lo recuerdo. Pero no era una cosa que para nosotros fuera distinta de todos los otros problemas sociales, que era lo mismo.”

Acerca del sistema de representación burgués se manifiesta una posición antielectoralista, con preferencia por el voto en blanco, aunque en una elección en Santa Fé se apoyó a un candidato de la izquierda peronista. Agrega Fiorito: “Ahora, tampoco eramos antidemocráticos. Nosotros votábamos en blanco porque pensábamos que no había nadie que nos representara … Pero no creíamos que había que anular el sistema democratico”. Acerca de la cuestión de la lucha armada, la entrevistada informa: “A nosotros nos parecía un disparate total y en lo absoluto. Yo creo que la primera gente que se opuso al libro de Debray, fuimos nosotros”. Algo confirmado por Enrique Carpintero que sostiene que hacia 1968 “Malena canta el tango como ninguna” contra el stalisnismo, el populismo y el “foquismo” de la izquierda.”2

A pesar de lo dicho por Fiorito en la entrevista, en Liberación, la prensa del MLN, aparece otra posición. La lucha armada -que es caracterizada como táctica que supera las limitaciones del legalismo-  no es vista negativamente si está integrada a un esquema mayor de lucha. Las ac-ciones armadas, como el secuestro del sable de San Martín por la JP, “…demuestran la validez de una acción concreta de enfrentamiento con los régimenes proimperialistas de Latinoamerica, por encima de las limitaciones y acomodamiento a una táctica legalista”. Así, como “…tipo de acción, como modalidad de lucha no hay reparos que oponerle, pero la ausencia de integración a un plan más vasto y amplio, que no puede ser otro que la unión de los sectores populares en la marcha hacia la liberación nacional y social le restó trascendencia y determinó su conclusión triste y penosa.” Es decir, las acciones armadas valen sí y sólo sí se encuentran integrados a un esquema general de lucha que la haga efectiva. O sea, la lucha armada es una táctica dentro de un programa mayor, y no  puede ser considerada aisladamente. Este es el sentido en el que puede pensarse que MLN se opone al foquismo.3

El Movimiento se desarrolló entre el ‘60 y el ‘68 y fue muy importante en el medio universitario, captando en su mayoría militantes independientes (sin experiencia orgánica previa). Según Fiorito “No hubo prácticamente gente que viniera de los partidos. Prácticamente no. Hubo toda una generación de chicos jovenes, que venía de la política del secundario, o eran universitarios.” El movimiento llegó a contar con un acervo de, según las estimaciones de S. Fiorito, 3000 miembros en su mejor época. Llegó a tener un buen grado de extensión nacional, sobre todo en Buenos Aires, Cordoba , La Plata, Tucumán, Santa Fe y militaban en distintos frentes (obrero, universitario, cultural). El frente universitario llegó a posiciones de poder importantes en Córdoba, Rosario, Tucumán, Santa Fe y La Plata.

Aparentemente adoptaban el centralismo democrático en el que la dirección -el comité central- bajaba la línea política a los diferentes frentes y organizaciones del partido. Las bases, frentes y organizaciones, podían cuestionar, en principio, la linea política. Sin embargo, durante los ocho años del movimiento, sólo se llamó a un congreso, que fue el de disolución. Según Fiorito, “en MALENA era un comité nacional el que resolvía esas cosas. No había tampoco convención. Se hizo un congreso (…) un debate muy grande, y esto era lo más orgánico que se hizo (…)”. De modo que la estructura parece haber sido más bien laxa y limitada a acuerdos generales. La disolución del MALENA se da a partir del cuestionamiento de la linea política que había ido adoptando el Movimiento a lo largo de su historia. Este es el relato de Fiorito acerca de aquello:

            “(…) la militancia y los grupos del interior exigieron el congreso para cuestionar la línea política (…). (El motivo de malestar) era muy variado. Digamos, había una cantidad enorme de cuestionamientos.(…)Y hubo dos posiciones, una que decía sí, es posible, han habido tales y tales errores en la linea,  pero los errores no se enmiendan disolviendo el movimiento sino haciéndose cargo. Pero esa posición de disolverlo fue mayoritaria. (El motivo de la disolución era) que se habían cometido errores, que populismo, que esto, que lo otro, que lo de más allá. Esa posición fue llevada adelante por Viñas (Ismael). …cuando el MALENA se disuelve, se autodisuelve … la gente se va a distintas estructuras. (…) Hubo gente que se fue a su casa. Hubo gente que se fue a otras estructuras. Hubo gente que creó El Obrero, una organización política en Córdoba (…), que después se fusionó con otra organización política de Rosario que se llamaba Poder Obrero. Se llamaron El Obrero, se siguieron llamando El Obrero, a pesar de que el grupo de Rosario era muy fuerte, y era el que pesó sobre El Obrero para que se fueran a la izquierda.(…)Al maoísmo creo que no se fue nadie. La gente de Tucumán más bien fue independentista.”

Hay ciertas cuestiones que no quedan en claro. Sobre todo, el proceso que va de Contorno al MLN, asi como tampoco con otros grupos intelectuales, como el grupo que editaba Proble-mas del tercer mundo. Del MLN se desprende, también, una fracción, el MAR, sobre el cual aun no hemos indagado. Observando el proceso en su conjunto, pareciera como si MLN fuera un momento de pasaje de un grupo de intelectuales con una determinada orientación política -la izquierda nacional- hacia otras agrupaciones, una corporización de toda una corriente de pensamiento, surgida al calor de la crisis de la política reformista burguesa, que va tomando posiciones cada vez más radicalizadas. Se trata, por supuesto, de una hipótesis que trataremos de desarrollar en futuros trabajos.


Notas

1 Aguila, Gabriela y Cristina Viano: “De la universidad a la fábrica: algunos elementos para pensar el mundo de la militancia en los primeros ‘70 en el Gran Rosario”, ponencia en las III JORNADAS “NUEVOS APORTES a la INVESTIGACIÓN HISTÓRICA”, 27 y 28 de octubre de 2000, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

2 Carpintero, Enrique: El hacedor de pensamiento crítico. Extraido de Internet. Se trata de un artículo sobre León Rozichner.

3 Ver Liberación, n° 18, pag. 1.

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