Corrientes: explosión de contagios en Libertador

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El pueblo de Libertador, provincia de Corrientes, no registró en todo el 2020 ningún caso positivo de Covid-19. Ello no fue el resultado de una gestión municipal y provincial exitosa. La prueba está en lo que viene sucediendo este 2021. El 2 de enero se registró el primer caso positivo. Desde allí, el virus se extendió muy rápidamente. Hoy en día suman 81 casos activos y 352 aislados preventivos en un pueblo de aproximadamente de 4.000 habitantes.

Las medidas que se adoptaron por parte del comité de crisis a nivel local, fue el pase de FASE 5 a 3, donde los comercios debían permanecer abiertos de horarios de 8:00 hrs de la mañana a 20:00 hrs de la noche, suspendidos los encuentros sociales, cultos religiosos, futbol, servicios de transportes, bares y restaurante solo modo delivery hasta las 00:00 hrs. Esto cambió el día 11 de enero cuando en conferencia de prensa el gobernador de la provincia Gustavo Vades decretó para Pueblo Libertador el retorno a Fase 1, restringiendo la movilidad al máximo posible.

La medida llega tarde y, pese a ser necesaria, desnuda los verdaderos problemas que tenemos todos los vecinos y vecinas de Libertador. Nuestro pueblo cuenta con una sola escuela secundaria la cual recibe la mayoría de los alumnos de las pocas escuelas primarias de la zona, un solo club de barrio, una farmacia pequeña y pocos comercios, la mayoría de los cuales hoy se encuentran cerrados por casos positivos. El resultado es que nos encontramos desabastecidos de elementos básicos como alimentos y artículos de higiene.

El gobernador y el intendente se contentan con cortar la circulación, pero olvidan que aquí nos falta lo más elemental.

Cabe destacar que desde la explosión de casos, la intendencia de Esquina (la ciudad más importante en cercanía a Libertador) dispuso la restricción de ingreso a la ciudad para personas de Libertador. Nuestro pueblo no cuenta con banco, ni cajero automático, y la gente tiene que concurrir a la ciudad de Esquina a realizar y completar sus diligencias, como así también a trabajar. Para paliar esa situación durante este año se acercó una vez por mes el cajero móvil “itinerante” de la provincia que se queda unas horas y no alcanza. Justamente, el 11 de este mes el cajero móvil no apareció. El intendente Tury Arce tuvo la brillante idea de poner un solo micro a disposición para el traslado de la gente a Esquina. Un solo micro de dos pisos que viajó atestado de vecinos… Y esta gente dice “cuidarnos”.

No solo no se ha organizado el abasto para toda la población de elementos esenciales, sino que a ello se le suma que la gran mayoría de los vecinos y vecinas de Libertador nos encontramos en la más profunda miseria, porque aquí domina la desocupación, las changas y el empleo precario (incluso en la propia Municipalidad…). Los salarios y subsidios están muy por debajo de las necesidades familiares, lo que en tiempos normales hace difícil sobrevivir, se agrava todavía mucho más en pandemia.

De infraestructura sanitaria, ni hablar. El pueblo cuenta para la atención de la salud con un hospital que no está debidamente equipado, ni tiene médicos las 24 hs. También hay un CIC (Centro Integrador Comunitario), y una sala de primeros auxilios de dependencia Municipal. Todo en las mismas condiciones pésimas.

Esta situación compleja no se puede simplificar con medidas aisladas, parciales y sectoriales como lo resumen las frases “Quédate en tu casa” o “No me van a encerrar”. En un pueblo como el nuestro en el que falta absolutamente todo, se necesita una gestión integral de la cuarentena. Tenemos que defender nuestra vida y eso no se logra solo con distanciamiento y restricciones a la circulación. El gobierno se limita a eso porque para ellos es lo más sencillo y económico. A ello también deberían sumarse testeos masivos, pero eso ya requiere un gasto. Sobre todo necesitamos lo que el gobierno no quiere ver: abasto de alimentos, de productos de higiene y elementos de protección como barbijos y alcohol en gel. Para ello, además, necesitamos un subsidio no menor a dos canastas familiares, empleo genuino para absorber la desocupación y poner en pie todas las obras de infraestructura que le faltan a nuestro pueblo. Ni el intendente ni el gobernador están dispuestos a tomar cartas en el asunto. Va siendo hora de que los vecinos y vecinas de Libertador tomemos el problema en nuestras manos.

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