Tarifazo latente – Por Emiliano Mussi

Tarifazo latente. Acerca de los subsidios a las privatizadas

 

Emiliano Mussi
Observatorio Marxista de Estadística-CEICS

 

Las tarifas de los servicios públicos en Argentina están por debajo del precio internacional. Sin embargo, esto no implica grandes pérdidas para las empresas, porque para sostener la rentabilidad de los servicios públicos sin tener que acudir a un aumento sostenido de las tarifas, el Estado entrega jugosos subsidios, todos los meses, a las empresas.

No obstante, el intento por contener por esta vía los precios de las tarifas es una mochila cada vez más pesada. Sólo entre enero y septiembre de este año se transfirieron $10.469,8 millones, un 207% más que en el mismo período del año anterior, según un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración financiera Pública (ASAP).1 Por lo tanto, aunque en el próximo presupuesto se mantendrán los subsidios, el tarifazo será inevitable.

 

Lo barato sale caro

 

Comparando las tarifas internacionales de electricidad para consumo residencial, vemos que en el  2004 -año donde existe una mayor cantidad de datos relevados para efectuar la comparación  internacional-  de un total de 64 países,  Argentina ocupa el tercer puesto dentro de los países con la menor tarifa. En primer lugar encontramos a Kazajstán con una tarifa de 0,030 dólar por cada kilovatio consumido en una hora (impuestos incluidos), segundo Trinidad y Tobago con 0,036 centavos de dólar, y tercero Argentina, con una tarifa de US$ 0,038. La comparación con países eu- ropeos muestra la notable brecha que nos separa: Alemania 0,198, España 0,152, Reino Unido 0,138. También se puede ver una diferencia con países latinoamericanos. Por ejemplo, Brasil mantiene una tarifa de US$ 0,093 y México de US$ 0,90 centavos de dólar, veintitrés veces más caras que en Argentina.2

Algo similar ocurre con las tarifas de gas natural. Tomando los datos del 2004, Argentina se encuentra también entre los países que cuentan con menores tarifas. En este caso, la unidad de medida es la cantidad de dólares que hay que pagar por cada 10 kilocalorías. Rusiapaga 22,62 dólares, Venezuela US$ 48,08, Kazajstán US$ 55,76 y Argentina US$ 75,22 dólares, lo que significa que de los 42 países consultados, Argentina ocupa el cuarto lugar. Por el lado opuesto, encontramos a Dinamarca con una tarifa de US$ 1.052,8 dólares, España con US$ 643,3 o Reino Unido con US$ 423,1. Si miramos en Sudamérica, veremos que Brasil cuenta con una tarifa de US$ 402,37 y Chile US$ 575,023, un valor superior al 700% de su equivalente argentina.

Con respecto al precio del agua corriente el patrón es el mismo. En la Argentina, un metro cúbico de agua cuesta US$ 0,205.4 En cambio en el Reino Unido cuesta US$ 1,485 y en México, por cada metro cúbico adicional que se consuma más allá del rango de consumo normal, se deberá abonar cerca de US$ 16.

¿Cómo se sostiene esta situación?

Como señalamos más arriba, entre enero y septiembre de este año se habían otorgado subsidios a empresas privadas y públicas por un total $10.469,8 millones, más de tres veces lo gastado a septiembre de 2006. Ahora bien, si se agregan préstamos, aportes de capital y desembolsos a empresaspúblicasyprivadas, esacifra asciende a $11.372,2 millones.

En cuanto al destino de los fondos, el grueso va a los sectores de energía y transporte: cerca del 60% de los subsidios se dirigieron a la política energética (6.270 millones de pesos en total, un 181% más que en igual período de 2006), lo que incluye las transferencias destinadas a CAMMESA7 (3.916 millones), con el objeto de mantener la estabilidad tarifaria. También se incluyen allí las partidas al Fondo Fiduciario para el Transporte Eléctrico Federal (409 millones), a la empresa Energía Argentina S.A. (441 millones) para la adquisición del gas de Bolivia, y al Ente Binacional Yaciretá (542 millones). Además de estos fondos, se otorgaron préstamos al sector energético por un total de 852 millones (principalmente a CAMMESA, para la compra de fuel oil a Venezuela). Las centrales térmicas utilizan ese combustible para sustituir el gas, cuya prioridad de consumo la tienen los hogares.8

En segundo lugar, un 28% del total de subsidios (2.958 millones) fueron destinados al sector transporte, casi tres veces más que lo gastado en igual período de 2006. Aquí se incluyen principalmentelastransferenciasalos concesionarios de trenes y subtes del área metropolitana (1.665 millones), como las destinadas al Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (1.284 millones) por medio del cual se compensan los incrementos de costos de las empresas de servicios de colectivos. También se incluyen los destinados al FFCC Belgrano y a la aerolínea LAFSA, ambos de propiedad estatal.9

 

Una mochila cada vez más pesada

 

Para entender mejor el apuro en el que se encuentra el gobierno de Cristina, resulta útil observar la evolución del excedente fiscal primario (ingresos menos gastos), antes del pago de intereses. A partir de la crisis 2001/2002, se vio un fuerte crecimiento de los ingresos, no acompañado por los gastos. Esto permitió generar un nivel de ahorro primario, que alcanzó su techo en el tercer trimestre de 2004 (4,3% del PBI). Desde entonces, y hasta el cuarto trimestre de 2006, se observó cierto amesetamiento de los recursos, combinado con una aceleración en los gastos, lo que produjo que se redujera el resultado primario hasta el 3,5% del PBI. A partir del primer trimestre de 2007, puede verse un muy fuerte impulso tanto a los ingresos como a los gastos, aunque son éstos últimos los que se llevan la palma. Esto provocó, en menos de un año, una reducción del superávit primario de casi un punto porcentual, llevándolo a 2,6% del PBI, el nivel más bajo desde el cuarto trimestre de 2003.10 Es esta situación la que se expresa en la tensión que flota en el aire, una expresión del bonapartismo kirchnerista: no puede desatar las tarifas porque significaría el fin de sus mayorías electorales y el comienzo de la crisis política, pero tampoco puede mantenerlas atadas eternamente sin afectar, por un lado o por otro, las ganancias de las empresas, que por esa razón se niegan a invertir sustantivamente.

Notas

1http://www.asap.org.ar/

2http://www.eia.doe.gov/emeu/international/elecprih.html

3http://www.eia.doe.gov/emeu/international/ngasprih.html

4http://www.aysa.com.ar/

5http://www.anglianwater.co.uk/assets/IAPJune06.pdf

6http://www.cna.gob.mx/

7Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A.

8La Nación 25 de noviembre de 2007.

9http://www.asap.org.ar/

10Idem

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