¿Socialismo en EE.UU.? Sobre Alexandria Ocasio Cortez y los Democratic Socialists of America


Darío Martini
Grupo de Análisis Internacional (CEICS)

El martes 26 de Junio, Alexandria Ocasio-Cortez, de familia portorriqueña, derrotó el intento de reelección del candidato a la Cámara de Representantes y un potencial presidente de la misma, Joe Crowley, en las primarias del Partido Demócrata del distrito 14 del este de la ciudad de Nueva York. Ocasio Cortez es miembro de la organización Democratic Socialists of América (DSA).

Su rival, Crowley, era uno de los demócratas más poderosos. Presidente del Caucus Demócrata de la Cámara de Representantes, desde 2013, fue ampliamente visto como un posible “vocero” de la minoría para remplazar a la histórica Nancy Pelosi. Apoyado por Wall Street, recaudó más de tres millones de dolares durante la campaña primaria, incluidas donaciones de corporaciones como Facebook y Google. Ocasio-Cortez, que nunca ocupó cargos electivos, recaudó aproximadamente 300.000 dorares, aunque obtuvo el respaldo de grupos progresistas como Move On, Black Lives Matters y Our Revolution (el movimiento fundando por Bernie Sanders.

La victoria de esta joven representó un bombazo para el establishment demócrata y la irrupción de todo tipo de diátribas alarmistas a las que nos tinen acostumbrados la derecha yanqui cuando aparece la palabra “socialismo” en su medio.

¿Qué son el Democratic Socialists of América?

Según desde donde se lo mire, esta organización es un partido  muy laxo, o basicamente no es un partido. Es, más bien, una federación de agrupaciones, dirigentes sindicales de izquierda y pequeños grupos, algunos de muy reciente existencia, conviviendo con organizaciones de base o barriales dirigidas muchas veces por viejos militantes de la New Left de los sesentas y setentas bajo el mismo paraguas.

Michael Harrington, su fundador, fue un activista católico devenido ateo a comienzos de los años cincuenta, autor reconocido en el período por su libro The other America: poverty in the United States (1962), es la generación que sale a la lucha durante la campaña para terminar con el segregacionismo racista en el Sur, la que hace de nexo o puente entre la Vieja Izquierda de los veinte y los treinta y la Nueva Izquierda de los años sesenta.

Harrington se relaciona con la organización de Max Shachtman (Independent Socialists League), un comunista de los años veinte, fundador junto con James Cannon en 1928 del trotskismo estadounidense. Shachtman rompió con Trotsky y sus seguidores entre 1939 y 1940, con la invasión soviética de Finlandia de fondo que puso sobre la mesa la discusión sobre el carácter de la URSS y la defensa o no de la misma bajo dirección del estalinismo. En la posguerra Shachtman pasó a tener posiciones directamente anticomunistas. En 1958 entró en el Partido Socialista (PS) y comenzó a pregonar la necesidad de presentar candidatos en las boletas del Partido Demócrata. Harrington apoyó esta línea de “tratar de ser lo más de izquierda que se pueda dentro del Partido Demócrata” del viejo dirigente. A principios de los setentas, la guerra de Vietnam forzó la salida del grupo de Harrington del PS, que apoyaba la intervención militar, y adoptó el nombre actual de Democratic Socialists of America. Su línea y aspiración de convertir al Partido Democrata en un “workers party” se verá sin embargo inalterada. Harrington y los Democratic Socialists of America apoyaron siempre a una serie de variopintos personajes que intentaron acaparar los deseos de millones de personas de obtener un “tercer partido” que desafiaria al establishment bipartidista: Walter Mondale, la coalición “Arcoiris” de Jesse Jackson en los ochenta; la única vez que no apoyaron a un candidato democrata fue a Ralph Nader del Partido Verde, en el año 2000, de lo que se arrepintieron pronto para apoyar a Kerry contra Bush en el año 2004. Luego militaron las dos campañas de Barack Obama y la de Bernie Sanders. Sin embargo, durante unos 35 años, entre principios de los años ochenta y la campaña de Trump en el 2015/2016, los DSA no superaron el número de alrededor de cinco mil miembros.i

¿Programa?

Los DSA no tienen un programa de acción, sino más bien tienen una lista de “principios”.Tienen una revista teórica que publican cuatro veces al año, Democratic Left, y basicamente, con “suscribir a los principios de la organización” es suficiente para ser miembro. La membresía consiste en un aporte económico, el mínimo es de 45 dólares y de por vida $750.

La estructura organizacional sigue un patrón federalista; aquellas regiones que no cuentan con suficientes miembros, pueden acudir en calidad de representantes de área o región, denominadas charters a una convención nacional que cada dos años vota la dirección nacional.ii

Pero lo cierto es que no hay conexión entre la organización nacional y los charters. A lo sumo hay directivas de como actuar frente a tal o cual campaña, pero los charters definen las campañas que van a desarrollar y si se pliegan o no a determinadas políticas.

El hecho de que creció durante los últimos dos años hizo que muchos grupos pequeños vean a los DSA más como un “movimiento” en donde confluir para desarrollar sus agendas y menos como un partido al que organizar a nivel nacional.iii En ese sentido DSA replica otras experiencias fallidas similares como los Industrial Workers of the World y el PS de las primeras décadas del siglo XX o los Students for a Democratic Society de los años sesentas, todas organizaciones que tuvieron muchos miembros, pero que, represión mediante, no solo no pudieron, sino que no se pusieron a organizar un partido obrero unificado con alcance nacional.

El fenómeno de crecimiento reciente de DSA y el resto de la izquierda

DSA es la organización más grande que se reclama socialista en Estados Unidos en los últimos cien años. A comienzos de julio, de ese año, proclamaba en un twit contar con “45.000 miembros, 50.000 para mediados de Septiembre” (para matizar, los Students for a Democratic Society de la New Left de los años sesenta, tenía 90 mil miembros en 1968).

En las elecciones de 2017, quince candidatos del DSA fueron elegidos para un cargo en trece estados, destacandose Lee Carter en la Cámara de Delegados (House of Delegates) de Virginia, que se suma a los veinte miembros que ya tienen cargos electivos en todo el país.

Mientras, el resto de la izquierda se muestra expectante. La mayoría valora el logro de Ocasio Cortez, apoyan críticamente la campaña de candidata a gobernadora de la actriz de Sex and the City Cynthia Nixon, que corre por izquierda al actual gobernador Andrew Cuomo en las primarias demócratas de septiembre.

Sin embargo, no tardaron en llover las críticas cuando Ocasio Cortez mostró debilidad e inconsistencia al ser entrevistada en un programa televisivo que le expuso comentarios contra Israel hechos durante su campaña en su cuenta de Twitter, cuando respondió con un bochornozo “no se mucho de política internacional”, hablo de una “solución de dos estados” y pidió pasar de tema.

Está claro que esta falta de formación sobre un tema clave, más las presiones para no quebrar o “quedar mal” con el establishment demócrata, son el origen de este tipo de derrape. También la parcialización regional de la propuesta de los DSA, que segmenta las luchas según estado ciudad o barrio. Paradójicamente, lo que muestra el desarrollo de los DSA, más allá de su programa abiertamente burgués, es que, por primera vez en décadas, hay un lugar para la política revolucionaria. El hecho de que un partido (por más burgués que sea) se llame “socialista” y, en lugar de provocar el rechazo generalizado, canalice expectativas, muestra que se ha abierto un espacio que debe ser aprovechado. Esto, en realidad, expone la debilidad del resto de la izquierda estadounidense, que no propone nada que la aleje de su terreno de acción inmediata.

Es que si uno hace un rápido recorrido por la izquierda estadounidense, se encuentra con un “de todo un poco”, sobresaliendo quizá cierta preferencia por un alternativismo de medios, la lucha renuente por los derechos civiles y de “minorías”, con un fuerte matiz de “identity politics”,o concejalismo y vecinalismo articulado con sindicalismo, como en el caso de Seattle,o el anarquismo efímero de los Black Block y la aparición de milicias armadas de izquierda como Redneck Revolt.

La irrupción de la izquierda en el escenario electoral reciente no es patrimonio de los DSA. En 2014, en la Costa Oeste, en Seattle, desde los gremios docentes y el sindicato estatal (Service Employees International Union -SEIU-) se formó la base del movimiento que catapultó a Kshama Sawant, una maestra nacida en la India, al puesto de concejala en nuestro equivalente “Consejo Deliberante” (City Council), siendo la primer socialista (es miembro de Socialist Alternative) en ganar una elección en esa ciudad desde 1916. Desde entonces, la izquierda en Seattle forma una coalición para imponer impuestos sobre las grandes corporaciones que se asientan en su jurisdicción, comoMicrosoft y Amazon.iv

Otro esfuerzo de la izquierda se pone en mostrar una alternativa en el campo de la información (Alternative Media). A viejos conocidos como Indymedia, se suman portales de noticias como The Real News, World Socialist Web Site, Link TV, programas como The Young Turks; publicaciones que van desde The Nation pasando por Mother Jones y Counterpunch hasta Dissenty Jacobin, más radios como Pacifica Radio y American Left , solo para nombrar a los más reconocidos.

La violencia policial, los “disturbios”, verdaderas insurrecciones barriales o de ciudades enteras, con picos de enorme tensión racial, en Ferguson en 2014 y Baltimore en 2015, dieron lugar a la formación de Black Lives Matters, una organización afroestadounidense carente de centralización y que fue en gran parte absorbida por la campaña presidencial demócrata.

Frente a las cada vez más abiertas manifestaciones de odio racial de la Nueva Derecha o AltRight estadounidense, también surgió lo que a simple vista parece una superación del anarquismo estéril de los Black Block; la aparición de grupos “de autodefensa” o “milicias” como, en 2016 Redneck Revolt, que reclama organizar a los blancos pobres.

Como vemos, esta izquierda estadounidense que está resurgiendo al calor de la crisis y la polarización tiene muchas formas de expresarse y organizarse, pero ninguna de hace un llamado serio a formar una fuerza en donde confluir. Es decir, no construye partido. La campaña de los DSA de Ocasio Cortez, que publicita su socialismo en un país en donde decir eso abiertamente durante casi cien años fue prácticamente una garantía de ser víctima del aislacionismo social, las listas negras o de tener que auto exiliarse, no es menor. Sin embargo, ninguna de estas fuerzas de la izquierda hace un llamado para formar un partido político de los trabajadores estadounidenses que hable en el nombre de un socialismo como superación histórica, y no el planteo reaccionario de Sanders de asociar esa palabra con una vaga política socialdemócrata nórdica. Con simplemente llamar a un partido nacional, Ocasio Cortez o Sanders le ganan la partida a la izquierda.

Está claro que hay un escenario que no está siendo aprovechado para un llamado efectivo a conformar un partido obrero socialista de masas en Estados Unidos. Hasta ahora la izquierda no puede salir del inmediatismo de las luchas para proponer una dirección unificada para las mismas. Sus desviaciones son un reflejo de la necesidad de enfrentar estos conflictos parciales con una herramienta organizativa que le de cohesión al movimiento de conjunto. La tarea de la izquierda estadounidense radica en empezar a confiar en sus propias fuerzas para lograr este objetivo.

Eso no es lo peor. En este coquetear con el DSA cayó Left Voice de la Fracción Trotskista del PTS local, que organizó una charla vía skype con Andrea D’Atri, referente de Pan y Rosas, y la diputada del FIT Nathalia Seligra, alrededor de la lucha de la despenalización del aborto. En el Facebook de D’Atri se glamoriza un tanto la situación, con fotos incluidas, al describir el encuentro “con las Feministas Socialistas del DSA de New York, en un hermoso auditorio cedido por Verso Books, en Brooklyn”.v Preocupante. O esclarecedor…


Notas

i https://soundcloud.com/clash-civ/clash-podcast-left-wing-fundamentals-preview

ii https://www.dsausa.org/our_structure

iiiClash Podscast “Left Wing fundamentals” (op.cit)

iv https://www.dissentmagazine.org/article/seattles-left-coast-formula

v Clash Podscast “Left Wing fundamentals” (op.cit) y https://www.facebook.com/andrea.datri/posts/10216578154587558

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