Ninguna dictablanda – Marina Kabat

conjura-previa-octubre_claima20141018_0019_14Ninguna dictablanda. La naturaleza del gobierno militar, 1943-1946

El peronismo acusó al PC de no haber reconocido el carácter progresista del gobierno militar de junio de 1943 y de Perón. La misma izquierda ha llegado a creer que este fue su mayor error histórico y trata de no repetirlo. Pero, ¿fue realmente un error?

Marina Kabat

Grupo de Investigación sobre el Peronismo-CEICS


Perón asume como presidente el 4 de junio de 1946. La fecha era un símbolo de la continuidad, bajo formas democráticas, del proyecto del gobierno militar que había tomado el poder exactamente tres años antes. Pero, para que este antecedente pudiera ser defendido en el nuevo contexto, había que crear una imagen democrática y popular del golpe del 43. El peronismo debía inventar su precuela. Así se hizo y, con el tiempo, el mito de un golpe democrático y popular se volvió parte del sentido común.

Las urnas están bien guardadas

El GOU (Grupo de Oficiales Unidos) al que pertenecía Perón, es presentado como un sector de oficiales jóvenes, carente de peso en la jerarquía castrense que promueve el golpe para terminar con el fraude de la década infame. Al momento del golpe, el presidente Castillo planeaba arreglar su sucesión por Robustiano Patrón Costas, dueño del Ingenio San Martín de Tabacal. Con lo cual, también se les adjudica una preocupación social, pues habrían actuado para impedir que gobernara el país semejante personaje. Pero el primer gobernador peronista de Salta es Lucio Cornejo, el principal competidor de Patrón Costas con quien compartía las mismas prácticas laborales. Por tanto, no había un problema social contra los dueños de ingenios, tan solo se temía que Patrón Costas, debido a su simpatías proaliadas, abandonara la neutralidad.

No juegan aquí valores democráticos: los militares una vez en el poder planean conservarlo sin llamar a elecciones, hasta “regenerar por completo” la sociedad argentina. Esta idea de la permanencia atraviesa los documentos del GOU y es defendida públicamente por Perón. Como ejemplo, un documento del GOU sobre rumores referentes a la convocatoria a elecciones afirma que esto es

“una burda mentira […] los políticos no gobernarán al país ni un minuto antes de que hayan cumplido la tarea de regenerarse, porque no lo permitirá el Ejército, y, creemos que cuando esa tarea moralizadora termine, habrán desaparecido sin excepción, los que al conjuro de mezquinos intereses llevaron al país a la postración moral, y para entonces otra generación estará a cargo de los destinos de la patria.”1

Salvo para algunos generales, pronto desplazados, el de junio no era golpe correctivo, destinado a enmendar el fraude y llamar a elecciones. En consecuencia, el Gobierno pronto deja de llamarse a sí mismo “provisional”.2 Había venido para quedarse. Esa era al menos su intención. Perón, ante un auditorio militar aseguraba que los generales que querían elecciones “eran hombres viejos que están en el ocaso de su vida y que no saben lo que quieren”3 en este mismo sentido se pronuncia en una orden General que hizo circular por el Ministerio de Guerra.4

Entre asesinos de la Patagonia y antisemitas declarados

Un repaso por los responsables de la cartera educativa del gobierno de facto puede decirnos mucho sobre su naturaleza. El primer Ministro de Instrucción y Justicia fue Elbio Anaya. Anaya era un católico moderado que declara: “Nadie debe tener nada que temer del nuevo gobierno salvo los que profesen ideas extremistas.”5 y busca alinear la educación con la moral cristiana. Anaya había sido el segundo al mando (solo debajo de Varela) en la represión de las huelgas de la Patagonia Trágica y siempre reivindicó la actuación del ejército, por lo que polemizó con Osvaldo Bayer en los ’70.

Con todo, Anaya fue considerado demasiado “moderado”. La Acción Católica y el GOU presionaron para remplazarlo por alguien que pusiera en orden las universidades y “depurase” el magisterio. El GOU dijo que Anaya “suspende la acción depuradora de la justicia y se pierde ante el problema universitario”.6 Anaya, entonces, cae y lo remplaza Gustavo Martínez Zuviría, un ultracatólico, célebre por sus novelas antisemitas escritas bajo el seudónimo de Hugo Wast.

Martínez Zuviría promovió una confesionalización integral de la educación, intervino todas las universidades y disolvió la FUBA. En distintas provincias se dispuso la presencia de crucifijos en las aulas. En diciembre de 1943, instauró la educación religiosa en las escuelas. Desde el punto de vista de las autoridades educativas, no servía de nada dictar algunas horas de religión si se mantenía en el resto de las clases una ideología contraria a la Iglesia: se debía borrar todo rasgo de laicicismo y liberalismo. En consecuencia, docentes ateos, socialistas y judíos serían cesanteados. Por ejemplo, profesores que se negaron a dar clases en homenaje al aniversario del golpe militar fueron despedidos,7 al igual que centenares de docentes de las colonias judías de Entre Ríos.8

El gobierno creía que “La masa ciudadana debe ser disciplinada” y “Las mentalidades deben ser transformadas”,9 por ello los cambios educativos se conjugaron con el control de los medios y la cultura y la instauración de la censura previa.

Represión del comunismo

Es conocida la clausura de la CGT Nº 2 de orientación comunista, de los locales partidarios del PC y la detención de sus dirigentes. Pero no lo es tanto la ampliación y nacionalización de la lucha anticomunista. La sección especial de la policía, nació en los ’30, pero tenía poca incidencia en el interior del país. El gobierno militar proyectará su accionar a las provincias más remotas y sumará otros actores a esta lucha, como la Gendarmería Nacional. En 1944, el Comandante de Gendarmería Nacional, Fernández Crístobo es nombrado Comisario Investigador de actividades comunistas. Fernández Cristobo asesora a las provincias para que se pongan al día en la lucha anticomunista, creen o actualicen prontuarios, formen secciones especiales, capaciten personal y trabajen en red. A los avances logísticos se suma el cambio de actitud. Según el comisario Romariz, si hasta el momento el accionar antisubversivo de la Policía no había sido eficiente, esto se debía a que los gobiernos anteriores que disfrazaban de

“un pretendido respeto a las libertades y garantías constitucionales, neutralizaron con sus directivas, traducidas en libre albedrío para los agitadores tendenciosos y antisociales, la acción preventiva y represiva de las autoridades policiales […] Recién ahora, es decir, a partir del 4 de Junio, la autoridad policial no tiene trabas para su patriótico empeño y nada enerva su obligación de combatir, desarraigar y exterminar las organizaciones y las tendencias en punga con nuestra nacionalidad”.10

El curso de la historia

En ese momento, quienes denunciaban tendencias totalitarias del gobierno militar, incluyendo a Perón, no se equivocaban. El régimen de 1943 no constituía un movimiento progresivo. Los principales protagonistas, incluido Perón, no procuraban el retorno a una democracia mejorada, sino que querían establecer un régimen militar de largo aliento que reconstruyera las bases económicas y morales de la sociedad. El golpe, además, se proponía destruir el comunismo, para lo cual se disponía a vulnerar los derechos políticos elementales que consagran al obrero como ciudadano. Se censuró a la prensa, sed recurrió a detenciones ilegales, a las torturas y a los asesinatos.11

Que parte de los temores de la izquierda no se concretaran no quiere decir que estos fueran injustificados. Si nadie hubiera reaccionado ante la violación de derechos humanos o los despidos docentes ¿cuál podría haber sido el curso del gobierno? Las luchas que hoy se consideran “errores”, limitaron las facetas más reaccionarias del régimen de facto. De igual modo, estas luchas impulsaron una ampliación de la inicialmente tímida política social. El PC hizo bien en oponerse al gobierno militar, pero se equivocó al subordinarse en esa lucha a los partidos burgueses. Es decir, era necesario luchar contra el gobierno militar y contra la emergencia del peronismo, pero no dentro de la Unión Democrática.

Más aún, el principal error histórico de la izquierda argentina ha sido creer que había estado equivocada al enfrentar el golpe del 43 o su continuidad democrática de manos de Perón. Este error la llevó a desarrollar una suerte de complejo de culpa que, desde entonces, ha alimentado su seguidismo del peronismo y otras formas de expresión del nacionalismo burgués. El verdadero error de la izquierda ante la emergencia del peronismo, y ante su proscripción, fue el mismo: someterse a una dirección burguesa (sea la UD o el peronismo), en lugar de construir una estrategia de independencia de clase.

Es hora de dar vuelta la página y reescribir la historia. No es que no lo supimos comprender. No es que lo juzgamos mal: Perón y el GOU, lejos de ser jóvenes progresistas eran viejos represores en busca de dirigir un gobierno de facto a lo Franco o Primo de Rivera. Si no lo hicieron fue porque no pudieron, no porque no lo intentaron. Perón fue lo suficientemente astuto para desarrollar un plan B, pero jamás abandonó su viejo sueño totalitario y de aniquilación de los revolucionarios.

Notas

1GOU: 14/7/1943, en: Potash, R.t (comp.): Perón y el G.O.U. Los documentos de una logia secreta, Sudamericana, Buenos Aires, 1984, pp. 146-147.

2Potash, Robert: El ejército y la política en la Argentina (I) 1928-1945 de Yrigoyen a Perón., Buenos Aires, Hyspamérica, 1985, pp. 311-313.

3Ídem, p. 351.

4Ibídem.

5Devoto, Fernando: “Para una reflexión en torno al golpe del 4 de junio de 1943”. Estudios Sociales, 2014, vol. 46, no 1, p. 179.

6Colaboración 3, anexo, en Potash (comp) op. cit, p. 246.

7Intervención Federal en Córdoba al Ministro del Interior, 9/7/1944, MI Exptes. SCyR, caja 41: expte. 1006, fs. 2.

8López, Gladys: “La revolución de 1943 en Entre Ríos: Un claro caso de discriminación y racismo. Intervención Zavalla”, en Revista del Departamento de Investigación, ENSMM, Año II, Nº2, , 2000

9“Instrucciones que imparte el Ministro del Interior al Sr. comisionado de la provincia de Catamarca” MI Exptes SCyR caja 50, expte. 475R, fs. 323-324.

10José Romariz, jefe de Policía del territorio, al sr. Gob., Resistencia, 19/12/43. MI, Exptes S.R.yC., caja 14, carpeta 976R, fs. 34 -36.

11Kabat, Marina: “Torturadores peronistas” en El Aromo, nº 89, 2016, disponible en: goo.gl/JI3ist

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